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La denuncia de Laura Vilches al fiscal Garzón provocó un fuerte impacto reflejado por todos los medios
31 de mayo, por Femicidio de Agostina Vega — Géneros y Sexualidades, Violencia de género, Córdoba, Géneros y Sexualidades, Violencia de género, Córdoba
Nuestra compañera periodista de La Izquierda Diario, dirigente del PTS-FITU, cruzó al funcionario judicial durante la conferencia de prensa: “Puede ahorrarse el cinismo”. Recibió un masivo apoyo en redes, mostrando la bronca gigantesca que existe contra los femicidios, las violencia de género y los discursos misóginos que impulsa el oficialismo nacional y repiten sectores de la oposición.
La conferencia de prensa fue transmitida en vivo por las principales señales de la provincia y del país. El caso de Agostina Vega conmovió al país. Ante los dichos del fiscal Raúl Garzón realizando una auto felicitación por el accionar de la justicia y la policía, se comenzaba a ver en redes sociales la bronca que generaba en miles de personas movilizadas por el femicidio de la niña de 14 años.
El fiscal Garzón seguía hablando del caso sin siquiera tener algún respeto por la familia o amistades de Agostina. Llegó al limite de pedir, con una frialdad insólita, una medalla para los perros que habían encontrado los restos de la joven cordobesa. El grito de Laura Vilches, nuestra compañera de La Izquierda Diario, irrumpió en miles de hogares de todo el país. El alcance mediático de esta denuncia es enorme y sigue creciendo durante este lunes.
Ante las respuestas de quienes conocían a Laura Vilches y felicitaciones, a las pocas horas se convirtió en Tendencia en X (antes llamado Twitter)
Siempre una feminista diciendo las cosas como son. Siempre.pic.twitter.com/YWGKoe3ElK
— Inca (@LaInca_) May 30, 2026
<script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>La periodista de Córdoba, si alguien sabe su nombre se me ayuda, acorrala al fiscal, con información, con preguntas sin grises, con información y con perspectiva de infancia.
Les montaron un show desde el Estado y los colegas (la mayoría, claro) se la están desarmando en vivo.— Maͣrͬcͨeͤ Ojeͤdͩaͣ (@Marcelitaojeda) May 30, 2026
<script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>"Laura Vilches":
Por su cruce con el fiscal Raúl Garzón durante la conferencia de prensa sobre el crimen de Agostina Vega pic.twitter.com/rAMAbfCS4b— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) May 31, 2026
<script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>La repercusión también llego a los principales medios del país y la provincia de Córdoba. Primero a través de las redes sociales, con muchas muestras de apoyo. La indignación ante las palabras del fiscal atravesaban a todos quienes se conmovieron con este brutal femicidio.
Tensión en la conferencia de prensa. El fiscal dijo que "habría que darle una medalla al perro" cuyo olfato fue decisivo para encontrar el cuerpo de Agostina y una mujer lo increpó: "No puede ser tan cínico" pic.twitter.com/YgoHyC5082
— TN - Todo Noticias (@todonoticias) May 30, 2026
<script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>DE “DARLE UNA MEDALLA AL PERRO” A “NO SEA CÍNICO”: EL CRUCE ENTRE EL FISCAL DEL CASO AGOSTINA Y UNA EXCONCEJAL DE CÓRDOBA
La conferencia del fiscal Raúl Garzón sobre la investigación por la desaparición y muerte de Agostina Vega terminó con un fuerte cruce con Laura Vilches,… pic.twitter.com/QeESPT1IXe
— Clarín (@clarincom) May 31, 2026
<script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>La dirigente del Frente de Izquierda en Córdoba, también fue entrevistada por C5N, allí denunció la complicidad entre el poder judicial y el poder político de la provincia de Córdoba. También aprovecho el espacio para convocar a movilizar en todo el país para este próximo miércoles 3J en el 11 aniversario del primer #NiUnaMenos.
Al mismo tiempo, la repercusión mediática de esta denuncia fue enorme. Aquí solo algunos de los medios en los cuáles se habló del tema o se entrevistó a Laura Vilches.
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Moderadas nunca: feminismo, universidad y reacción conservadora
31 de mayo, por Armas de la Crítica — Géneros y Sexualidades, Movimiento estudiantil, #NiUnaMenos, Universidades públicas, Javier Milei, Historia del movimiento estudiantil , #Feminismo, #PanYRosas, Bloque2 A3 3, Géneros y Sexualidades, Movimiento estudiantil, #NiUnaMenos, Universidades públicas, Javier Milei, Historia del movimiento estudiantil , #Feminismo, #PanYRosas, Bloque2 A3 3
En un contexto marcado por el ajuste universitario, el avance de discursos reaccionarios y la ofensiva antifeminista del gobierno de Milei, esta nota busca reflexionar sobre los desafíos que enfrenta hoy el movimiento estudiantil. La pregunta es si el feminismo puede volver a convertirse en una fuerza capaz de romper el conservadurismo que domina hoy la universidad y abrir una nueva etapa de intervención política que desate la creatividad, la solidaridad y así lograr revolucionar las herramientas de acción del movimiento estudiantil.
Mientras cerramos esta nota, nos volvió a invadir la bronca frente a un nuevo caso de femicidio: Agostina Vega tenía 14 años y fue encontrada sin vida el día de ayer en Córdoba. A pocos días de un nuevo aniversario de la histórica movilización por Ni Una Menos, este nuevo caso llenó las redes sociales y los grupos de whatsapp de bronca que apostamos a transformar en organización, una primera parada es este 3 de junio movilizándonos masivamente en todo el país.
El último 8 de marzo también dejó ver algo que hacía tiempo no se veía: grandes columnas de estudiantes secundarios movilizándose de manera masiva. Una nueva camada de jóvenes empieza a politizarse y cuestionar el rol vaciador del gobierno desde el punto de vista del feminismo y el colectivo LGBT. A eso se suman las tomas recientes en colegios como el Nacional Buenos Aires y el Pellegrini, donde muchas de las voceras son mujeres jóvenes, o el ENERC, junto a experiencias de participación en distintas facultades contra el machismo y la reaparición de espacios de organización. Esta actitud contestataria se vio al comienzo del gobierno de Milei a raíz de sus dichos en Davos y al aumentar la bronca tras el femicidio de Brenda, Lara y Morena, que coincidió con un aumento de la banalización de mensajes sexistas y machistas en los medios.
En este marco, la cuarta Marcha Federal Universitaria, realizada el 12 de mayo, volvió a mostrar la enorme fuerza del movimiento estudiantil en las calles en defensa de la universidad pública y de la Ley de Financiamiento Universitario. La movilización dejó en claro la disposición a luchar que existe entre estudiantes, docentes y no docentes cuando aparecen convocatorias claras para enfrentar los ataques contra la educación pública.
Sin embargo, también apareció el principal límite del conflicto universitario actual: las autoridades radicales y peronistas que convocan a luchar solamente cuando fracasan sus negociaciones con el gobierno, mientras trabajan sistemáticamente para desactivar cualquier organización independiente de estudiantes y trabajadores, boicoteando los paros docentes y no docentes y vaciando los espacios de deliberación política real. Los centros de estudiantes que actúan como apéndices de los directivos de las facultades contienen muchas veces la bronca contra el gobierno, en vez de convertirla en una fuerza capaz de torcer el ajuste. Ese conservadurismo también se ve en que cuando aparecieron las ideas reaccionarias no hubo en las universidades una contestación masiva, a pesar de que ahí el movimiento feminista tuvo un espacio central en los últimos años. Pero, incluso en este contexto, empiezan a aparecer elementos que muestran que la situación no está cerrada.
La reacción patriarcal no cayó del cielo
Lejos de tratarse de un fenómeno secundario o meramente discursivo, el antifeminismo se convirtió en uno de los núcleos centrales de construcción política de los sectores libertarios y conservadores. La llamada “batalla cultural” aparece así como un intento de reorganizar valores, jerarquías y sentidos comunes luego de una década marcada por el ascenso del movimiento de mujeres y de la diversidad sexual.
Durante esos años, el feminismo logró algo excepcional: cuestionó el sentido común de que los problemas de las mujeres y diversidades son problemas individuales y no sociales, para desde ese punto de vista reconstruir experiencias colectivas de participación política. La marea verde no solo conquistó el derecho al aborto legal. También transformó escuelas, universidades y lugares de trabajo en ámbitos de discusión política permanente. Las facultades se llenaron de asambleas, tomas, debates, charlas y ámbitos de participación que cuestionaban mucho más que las relaciones de género.
Esta misma semana algunos referentes libertarianos como Ramiro Marra declararon públicamente no encontrar un “vientre”, refiriéndose a las mujeres como objetos, una analogía propia del mundo reaccionario de El cuento de la criada. Sin ir más lejos, Patricia Bullrich justificó femicidios siendo funcionaria del Estado frente a los asesinatos de Lara, Morena y Brenda, dichos que no generan más que repugnancia.
Voceros de La Libertad Avanza como Agustín Laje construyeron buena parte de su proyección pública alrededor del ataque a estos movimientos. Pero sería un error pensar este fenómeno como una simple “invención” de Milei, Trump o Vox. Históricamente, en momentos de crisis económica y social, las clases dominantes y las derechas buscaron descargar frustraciones sociales sobre mujeres, diversidades sexuales, migrantes y otros sectores oprimidos. En este marco, la crisis capitalista abierta desde 2008, el deterioro de las condiciones de vida y la precarización creciente alimentaron la frustración de millones de jóvenes. Frente a eso, las nuevas derechas ofrecieron chivos expiatorios: las mujeres, las personas LGBT, las políticas de género, ocultando a los verdaderos responsables de la degradación social, es decir, los capitalistas y sus gobiernos que sostienen este sistema y se salvan a sí mismos de las crisis que ellos generan.
A partir de eso, proliferaron en estos espacios concepciones en las que la figura de femicidio o la equidad de género son vistas como “privilegios” otorgados por el Estado, donde las mujeres serían beneficiarias, y estos varones se ven a sí mismos como excluidos. Esa mezcla entre reacción y resignación dio lugar al crecimiento de las “manósferas”, comunidades virtuales donde proliferan los “incels”, discursos misóginos y formas de autoritarismo profundamente individualistas. Es notable que estas comunidades son esencialmente virtuales, donde se acrecientan los dispositivos de individuación y los discursos desenfrenados de la derecha se movilizan en ejércitos de usuarios atomizados que además ponen en valor su individualismo, como indican Verónica Gago y Gabriel Giorgi. [1]
Sin embargo, explicar este avance únicamente por la capacidad ofensiva de las derechas sería insuficiente. El peronismo con sus direcciones políticas, sindicales (empezando por la CGT y la CTA) y estudiantiles, que actuaron en el movimiento feminista durante los últimos años, también tienen responsabilidades importantes en el escenario actual. En principio, en su estrategia electoral para sacar a Macri, plantearon que había que unir “pañuelos verdes y celestes” relegando las demandas de las mujeres a un segundo plano: ganar las elecciones y el programa después lo vemos. Así lograron un frente, como el que repiten año a año que incluye sectores de la Iglesia católica, evangélicos y feministas. Ya en el gobierno, el peronismo buscó absorber gran parte de esa energía en ministerios, secretarías y dispositivos estatales que reemplazaron progresivamente la movilización independiente por una gestión burocrática de los reclamos, una estrategia que se mostró impotente.
El gobierno de Alberto Fernández expresó de manera particularmente clara este proceso que ya sabemos cómo terminó. Mientras prometía “terminar con el patriarcado”, durante la cuarentena crecieron los casos de violencia de género y no se destinaron recursos reales para garantizar refugios, asistencia económica ni condiciones materiales para que miles de mujeres pudieran salir de situaciones de violencia cuando vivían con su agresor. Otro ejemplo claro es que cuando muchas personas se quedaban sin empleo, Tehuel desapareció yendo a una entrevista laboral, como lamentablemente le pasa a muchxs jóvenes. Las vecinas de Guernica, reprimidas por Axel Kicillof y Sergio Berni cuando peleaban por vivienda, mostraron con claridad los límites de la política del Frente de Todos. Lo mismo ocurrió cuando ese gobierno incorporó como jefe de gabinete a Juan Manzur, responsable de haber obligado a parir a una niña de 12 años víctima de violación. Un gobierno que priorizó el acuerdo con el FMI y el pago de la deuda antes que resolver el problema habitacional y la pobreza que golpea especialmente a las mujeres trabajadoras.
Frente al avance de la derecha, lejos de disputar políticamente los sentidos comunes de la juventud, amplios sectores del peronismo comenzaron además a adaptarse al nuevo clima reaccionario. La idea de que “la juventud se volvió de derecha” funcionó muchas veces como excusa para moderar discursos, abandonar agendas y correrse hacia posiciones más conservadoras. Desde medios y referentes peronistas empezaron a repetirse discursos sobre “Dios, patria y familia”, mientras responsabilizaban al propio movimiento feminista por el triunfo de Milei y afirmaban que “las feministas se pasaron tres pueblos” en 2018, evitando así hacer un balance serio de sus propias derrotas políticas.
En la universidad “la institucionalización del feminismo” existió a dos bandas. Mientras durante el auge del movimiento proliferaron los conversatorios, seminarios y materias feministas, con el correr del tiempo los planes de estudio y programas mantuvieron las cuestiones de género pero como bibliografía complementaria y materias optativas que tienen fecha de caducidad (lo que además precariza el trabajo de lxs docentes, la mayoría mujeres y del colectivo LGBT en estas materias). Por otra parte, las conducciones universitarias borraron cualquier vestigio de organización de base en las universidades y tomaron también las cuestiones feministas solo como una agenda de aniversarios y marchas en vez de tomarla como una política central y continuada.
¿Dónde están las feministas?
Durante 2018, las universidades fueron protagonistas de la marea verde: hubo asambleas masivas, toma de facultades, viajes construidos desde las bases a los Encuentros Plurinacionales, actividades culturales, debates y experiencias colectivas que transformaron profundamente la vida política universitaria. El movimiento de mujeres permitió cuestionar colectivamente todo: las relaciones de poder, la violencia, las jerarquías académicas, la precarización y también las formas individualistas de vivir en la universidad.
Ese recuerdo choca con una universidad cada vez más atravesada por el “sálvese quien pueda”: del trabajo a la cursada, de la cursada a la casa, sin espacios de encuentro colectivo ni participación política real. Mientras algunos sectores universitarios sostienen discursos progresistas desde lo institucional, en los hechos muchas autoridades desfinancian protocolos, vacían ámbitos de debate y no impulsan de manera sistemática estudios de género ni políticas feministas reales.
Sin ir más lejos, el Frente Reformista (Franja Morada, Nuevo Espacio, entre otros nombres) que conduce la mayoría de los centros de estudiantes en la UBA y la Federación Universitaria Argentina, responde al mismo espacio político de la diputada Carolina Losada de la UCR, que impulsó recientemente proyectos reaccionarios alrededor de las “falsas denuncias”, mostrando cómo estas operaciones conservadoras también penetran en sectores universitarios que se dicen “progresistas”. Otro enorme favor de los radicales al gobierno de Milei.
Toda esa actividad feminista logró hacer tambalear ciertos aspectos del sistema universitario, pero no consiguió derrotar las estructuras conservadoras que gobiernan los centros de estudiantes y las universidades. El modelo de centros de estudiantes subordinados a las autoridades universitarias, impulsado históricamente por la Franja Morada y distintos sectores del peronismo universitario, fue consolidando organismos cada vez más alejados de la organización y la participación política real de las mayorías de les estudiantes. Lamentablemente, incluso corrientes de izquierda reprodujeron muchas veces esos mismos esquemas burocráticos (como el Partido Obrero, el MST y Nuevo MAS) con quienes tenemos grandes diferencias en este punto. De esta forma, los centros de estudiantes se ubican lejos de ser verdaderas experiencias de debate, encuentro y participación del movimiento estudiantil.
Con la pasivización posterior a 2019, profundizada luego por la pandemia y más tarde por el gobierno de Milei, el feminismo fue perdiendo centralidad en la vida cotidiana universitaria. Sin ámbitos de acción y discusión colectiva y en un contexto de creciente precarización juvenil, las ideas reaccionarias encontraron terreno para avanzar. Eso se expresó en las últimas elecciones universitarias donde volvieron a escucharse cánticos machistas con metáforas de violación junto a comentarios homofóbicos y transfóbicos. Una verdadera adaptación al clima y los valores de la derecha, que reprodujeron no solamente las agrupaciones de la Franja Morada sino también las que se dicen feministas como La Mella-Patria Grande, organización del eclesiastico Juan Grabois, aliado de una institución históricamente reaccionaria como la Iglesia Católica. Pero estas prácticas también las llevaron adelante agrupaciones autopercibidas de izquierda, como el Ya Basta-Nuevo MAS, que con sus discursos reaccionarios sembró el abono que habilitó campañas de la derecha contra la militancia estudiantil y la izquierda.
Pero el problema no puede pensarse solamente como una degradación moral o cultural. También expresa el vaciamiento político de las universidades y la destrucción sistemática de organismos colectivos que tienen claros responsables políticos en sus conducciones. Simone de Beauvoir decía que los enemigos no serían tan fuertes si no tuvieran cómplices entre los oprimidos. Las situaciones reaccionarias que atraviesan hoy nuestras facultades deberían impulsarnos justamente a recuperar las mejores tradiciones de intervención del movimiento feminista y estudiantil.
A contramano de lo que pasa dentro de las estructuras universitarias, en el país las mujeres y diversidades seguimos estando en la primera línea de los conflictos sociales: entre las trabajadoras de la salud, las docentes, las jubiladas. En las universidades, además del salario congelado y el vaciamiento presupuestario, las trabajadoras cargan con tareas de cuidado sin jardines materno-paternales en sus lugares de trabajo, ni políticas reales que permitan sostener la vida cotidiana.
En este marco reaparecen experiencias de acción política que muestran que no todo está clausurado. En la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, por ejemplo, hubo organización y presión desde abajo de les estudiantes frente al vaciamiento presupuestario de los protocolos contra la violencia de género. En Filosofía y Letras, una docente que había denunciado situaciones de violencia realizó una clase pública acompañada por estudiantes y docentes. En la Universidad Nacional de Salta y la Universidad Nacional de Tucumán también se armaron comisiones de géneros impulsadas por estudiantes para enfrentar un grave caso de violencia machista. En Medicina de la UBA, se realizó una clase pública sobre ESI con enfermeras del Garrahan.Que ante situaciones de violencia y machismo, las estudiantes tengan el reflejo de construir estos espacios de base, demuestra que aquel movimiento de 2018 sentó las bases para continuar esa pelea. Ahora hay que pasarse veinte pueblos más para ir por todo y transformar el orden oxidado de las facultades. Por eso, desde nuestras agrupaciones Pan y Rosas en las distintas universidades, colegios e institutos terciarios del país fuimos parte de pelear durante todos estos años por la real aplicación de los protocolos contra la violencia de género, para que se implementen de manera integral, con presupuesto acorde, personal idóneo, y de manera independiente de las autoridades de cada institución.
Moderadas nunca
Frente a este escenario, el desafío no pasa por adaptarse al sentido común reaccionario ni por aceptar pasivamente la idea de una juventud inevitablemente derechizada. Por el contrario, se vuelve necesario reconstruir una perspectiva feminista militante, independiente y profundamente ligada a la organización colectiva. Louise Michel decía: “Cuidado con las mujeres cuando están asqueadas de todo lo que las rodea”.
Las mujeres somos la mayoría de la clase trabajadora en Argentina y también las que ocupamos los trabajos más precarios (feminizados). El gobierno hace su batalla cultural contra nosotrxs porque nos quieren mansitxs. Por eso, recuperar esa pelea significa volver a disputar políticamente a la juventud desde una perspectiva de transformación social y no desde la resignación. Aprendimos del enorme movimiento que conquistó el derecho al aborto legal que se puede construir una comunidad basada en la solidaridad y no en el individualismo. Ese nivel de acción y cuestionamiento es precisamente lo que la derecha detesta. Por eso elige a las mujeres y diversidades como enemigos privilegiados.
En este marco, es más que necesario poner en pie organismos amplios en las universidades: comisiones de género, encuentros de debate, herramientas de articulación estudiantil y ámbitos reales donde enfrentar las violencias, el ajuste y el vaciamiento educativo. Pero también implica construir una perspectiva política que cuestione a las burocracias universitarias, a las autoridades que administran el ajuste y a las direcciones políticas que intentaron contener y desmovilizar al movimiento feminista durante los últimos años.
Queremos que toda esa simpatía que hoy existe hacia las ideas feministas y de izquierda vuelva a expresarse con fuerza en las universidades. Para pelear nos organizamos en comités y comunidades militantes en los que queremos sumar más fuerza para pelear por cuestionar hasta el final el modelo de universidad actual y transformar los centros de estudiantes en verdaderas herramientas, poniendo en el centro nuestras demandas como mujeres y colectivos LGBTIQ.
Apenas asumió el de gobierno Javier Milei, desde nuestra agrupación feminista socialista Pan y Rosas fuimos parte de denunciar de conjunto su política, convocando numerosas asambleas de mujeres y diversidades que convertimos en trincheras de resistencia cuando nos querían responsabilizar de la debacle del país. Esa organización, con el tiempo y las peleas dadas en la primera línea de cada lucha como jubiladas, docentes, trabajadoras de la salud y la pelea política-ideológica no hizo más que consolidarse. El enorme salto de la figura de Myriam Bregman ya en las elecciones de octubre de 2025 y ahora con el fenómeno actual que la muestra primera en las encuestas de imagen positiva, visibiliza el potencial de poner en el centro la cuestión feminista cuando nadie quería hablar de eso. Desde ahí, la referente del PTS pudo también contagiar la idea que sostenemos sus militantes: contra la mansedumbre y el conformismo. Y como dijo el último acto en Ferro el 1ro de mayo: “moderadas nunca”. No como consigna moral, sino como conclusión política de una experiencia histórica: cada uno de los derechos conquistados por mujeres y diversidades en Argentina surgió de la movilización colectiva y de la capacidad de cuestionar lo que parecía intocable.
Que los reclamos feministas vuelvan al centro de la escena para unificar los reclamos de estudiantes, trabajadorxs y jóvenes en general que quieran imaginar otro mundo y derrotar el plan de Milei, el FMI y sus cómplices. Quienes quieran justificar sus giros conservadores adaptándose al discurso reaccionario libertario, que no cuenten con nosotrxs. No empezamos desde cero: tenemos generaciones de mujeres en nuestra historia que nos precedieron para tomar esas experiencias y de una vez pasar a la ofensiva. Una primera parada es este 3 de junio, a 11 años del primer NiUnaMenos, donde toda esa fuerza y esa bronca tiene que volver a expresarse nuevamente en las calles. Sigamos el ejemplo de las compañeras de Bolivia, que con su combatividad y su organización desde abajo nos marcan el camino sobre cómo enfrentar a las derechas en la región.
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[1] Gago, Verónica y Giorgi, Gabriel. 2021. “Notas sobre las formas expresivas de las nuevas derechas: las subjetividades de las mayorías en disputa”. Anuario de la Escuela de Historia Virtual. – Año 13 – N° 21 – 2022: pp. 61-74.
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Femicidio de Agostina Vega: durísima crítica de Laura Vilches al accionar del fiscal Garzón
31 de mayo, por "No sea cínico" — Géneros y Sexualidades, Violencia de género, Córdoba, Femicidio, Femicidios, #NiUnaMenos, Géneros y Sexualidades, Violencia de género, Córdoba, Femicidio, Femicidios, #NiUnaMenos
La concejal del PTS -Frente de Izquierda (MC) estuvo en la conferencia de prensa convocada por la Fiscalía y el Gobierno de Martín Llaryora para "explicar" qué pasó con la niña de 14 años. Pero no hicieorn más que autojustificarse. Ante la bronca de las y los trabajadores de prensa, Vilches tomó el micrófono y criticó al funcionario por su cinismo sobre el caso.
En la tarde de este sábado el fiscal Raúl Garzón en compañía del ministro de seguridad de Córdoba Juan Pablo Quinteros confirmó en una conferencia de prensa que fueron hallados restos humanos, que, “en un 98 por ciento corresponden” a la adolescente Agostina Vega.
El fiscal (el único que habló, dejando “pintado” al ministro) hizo un bochornoso monólogo en el que se autojustificó en su tarea y no dio ninguna explicación seria de lo que pasó con Agostina. Intentando dar clases de moral a las y los periodistas presentes y a la sociedad en general, cuando dio paso a preguntas volvió a dar vueltas con abstracciones. Su único objetivo fue intentar salvar por todos los medios el pellejo de la Policía de Córdoba y de él mismo como “investigador”.
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Ante la indignación de las y los trabajadores de prensa, Laura Vilches, cronista de La Izquierda Diario y concejal del PTS-Frente de Izquierda (MC), dijo lo que muchas personas pensaban y esperaban escuchar. Acusó de cínico a Garzón y recordó varios de los cuestionamientos que viene haciendo la familia de Agostina y el movimiento de mujeres en general al rol de los agentes del Estado en la causa.
"Estamos hablando del femicidio de una nena de 14 años y usted felicita a los canes, ahorresé el cinismo".
Dura denuncia de @VilchesLaura a la actuación del Fiscal y el ministro de Seguridad.¡Justicia por Agostina Vega! pic.twitter.com/5mXGA9G5F7
— La Izquierda Diario (@izquierdadiario) May 30, 2026
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Justicia por Agostina Vega: un nuevo femicidio en Córdoba
30 de mayo, por Ni Una Menos — Géneros y Sexualidades, Córdoba, Géneros y Sexualidades, Córdoba
Luego de una semana de intensa búsqueda, encontraron el cuerpo sin vida de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que había sido vista por última vez, entrando a la casa de Claudio Barrelier, detenido por la causa. Familiares, amigos y vecinos protestaron pidiendo justicia y fueron reprimidos por la policía de la provincia de Córdoba. A pocos días de un nuevo 3J es urgente una masiva movilización.
La desaparición de Agostina Vega, de 14 años, el pasado viernes, termina con la noticia del hallazgo de su cuerpo sin vida, arrojado a un descampado. Pesarían sobre el único detenido, Claudio Barrelier, numerosas pruebas, desde filmaciones hasta el rastreo de la señal de su celular, que indican que es el responsable del femicidio de la pequeña Agostina. El detenido tendría estrechos vínculos con sectores del PJ provincial.
Desde hace una semana, la familia, sus docentes, amigas, vecinas y vecinos la buscaban intensamente. Son ellas, las docentes, quienes jugaron un rol clave en la denuncia de la desaparición de Delicia Mamani Mamani, hace ya seis meses. Son las que tejieron las redes con las familias para exigir la búsqueda urgente. En el caso de Agostina, denunciaron ante los medios de comunicación que a la mamá no quisieron tomarle la denuncia apenas notaron la ausencia; denunciaron la dilación de la Justicia que, luego de 4 días de búsqueda, dictaron el alerta Sofía; denunciaron la frialdad y el silencio del gobierno provincial, del Ministro de Seguridad Quinteros frente a la causa.
Una vez más, el femicidio de una mujer, en este caso una adolescente de 14 años, vuelve a demostrar el desprecio del Estado, de los gobiernos nacional y provincial por la vida de mujeres e infancias.
En estos momentos, la familia, vecinas y vecinos de Agostina están cortando la Avenida Circunvalación de la ciudad, a la altura de Rancagua.
Por su parte, referentes de la Asamblea Ni Una Menos, convocante de la movilización para este próximo miércoles 3 de Junio, se pronunciaron en las redes sociales.
Tremenda tristeza y odio por el femicidio de Agostina. Todo nuestro cariño y solidaridad con la familia, sus maestras, sus amigxs. Dolor y bronca que transformamos en pedido de justicia. Señalamos, una vez más la responsabilidad política, policial y judicial de quienes gobiernan…
— Laura Vilches ?✊? (@VilchesLaura) May 30, 2026
<script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>A pocos días de un nuevo 3 de junio, el movimiento feminista y de la diversidad sexual que viene organizándose, convoca a marchar en Córdoba a las 18hs desde Colón y Cañada para exigir justicia por Agostina Vega y todas las víctimas.
Noticia en desarrollo
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Femicidios y batallas culturales
30 de mayo, por El Círculo Rojo — Géneros y Sexualidades, Feminismo, Femicidios, Ni Una Menos, El Círculo Rojo, Géneros y Sexualidades, Feminismo, Femicidios, Ni Una Menos, El Círculo Rojo
Antes de que se encontrara el cuerpo de Agostina Vega, en 2026 ya se habían registrado 87 femicidios. Discursos de odio oficial, recortes presupuestarios y silencio en los medios.
· El próximo miércoles es 3 de junio. Habrá manifestaciones para recordar la primera marcha de Ni Una Menos de 2015, motorizada por el femicidio de Chiara Páez (asesinada por su novio) y que se transformó en un día de lucha contra la violencia patriarcal.
· El movimiento que nació ese día provocó transformaciones políticas, sociales y judiciales de diferentes magnitudes, aunque se enfrenta todo el tiempo al resultado amargo de que no hay menos femicidios ni menos violencia de género.
· Las políticas públicas que tradujeron demandas y reclamos no pueden ser más que paliativos. No hay #esley para terminar con los femicidios, una ley con presupuesto adecuado puede aspirar a reducir casi a cero los abortos inseguros, por ejemplo.
¿A nadie le importa?
· En 2026 sobrevuela la idea de que los femicidios y la violencia machista son problemas inflados por las feministas, un clima de "a nadie le importa".
· Ese clima no se construye solamente con el negacionismo oficial. También se alimenta del silencio en los medios —se habla poco y nada sobre violencia machista— y de las charlas de tipos en los streaming riéndose cuando alguien pregunta por las tetas de una legisladora para evaluar cuán candidateable es. El problema no es Guillermo Moreno, el problema son las risas.
· Quizás no esté de más recordar que la violencia machista se reproduce en contextos repletos de cosas que no parecen violentas: el humor, la celebración de la cosificación, la misoginia, las humillaciones hacia las mujeres.
· En lo que va de 2026, La Casa del Encuentro registró 87 femicidios. El 29 de mayo, la Corte Suprema publicó los datos de 2025 (se registraron 200 femicidios, que incluyen un subregistro porque contabilizan causas judiciales.
· El recorte de las políticas que atendían la violencia machista llega al 89 %, según estima la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia.
· El feminismo y sus demandas son el enemigo favorito de la batalla cultural del gobierno. Esa batalla tiene resultados concretos:
· El ahogo presupuestario del acceso al derecho al aborto (con apoyo de todos los bloques menos el Frente de Izquierda) porque no pueden derogarlo hoy; proyectos reaccionarios como el que deslegitima las denuncias de abuso y violencia de género —el proyecto de Carolina Losada, hoy frizado— o la propuesta de eliminar la figura de femicidio del Código Penal.
· No existe ningún motivo para que el 3J sea una fecha folclórica
¿Cómo se borra un femicidio? El caso de Julieta González
· La Corte Suprema se prepara para revisar la condena por el femicidio de Julieta González, asesinada en 2016 en Mendoza. Esta no es una causa cualquiera porque las movilizaciones jugaron un rol clave.
· En primera instancia, Andrés Di Césare fue condenado a 18 años por homicidio simple. El tribunal descartó la figura de femicidio con argumentos misóginos: "era extrovertida", "tenía varias relaciones". El fallo fue repudiado en las calles. La Corte Suprema mendocina lo revirtió en 2021 y condenó a Di Césare a perpetua.
· Ahora la defensa de Di Césare —hijo de un empresario del transporte mendocino muy poderoso— le pide a la Corte Suprema de la Nación que impugne el fallo de femicidio, que "borre la violencia machista del crimen". Esto solo lo puede hacer la gente con muchos recursos y abogados caros.
· La Corte convocó a conjueces de Mendoza y Chaco para resolver el caso, un indicio de que hay opiniones divididas entre Rosatti, Rosenkrantz y Lorenzetti. Hace unos días, Micaela Blanco Minoli, militante de Pan y Rosas de Mendoza, charló con Leticia Morcos, abogada de la organización Líbera que sigue el caso desde el principio.
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· Leticia Morcos alerta que si la Corte acepta los argumentos de la impugnación (que no eran una pareja estable ni había historial de violencia), las familias de las víctimas tendrán que demostrar denuncias previas y un historial. Como explica Leticia, eso implica "convalidar que Julieta no podía ser víctima de violencia de género porque no tenía las características de una víctima, porque no era una mujer retraída, sumisa y sufriente".
· Una aclaración: la figura de femicidio no implica discriminación contra los varones. Al contrario, implica reconocer que no existe igualdad real entre los géneros. Es mentira lo que dice el presidente: eliminarla no significa que todas las vidas valen lo mismo —implica que está bien que la vida de las mujeres valga menos. No se va a restaurar ninguna igualdad ante la ley.
· Revertir el fallo de esta causa implicaría un retroceso enorme. Por eso varias organizaciones —como Pan y Rosas— van a marchar con la cara de Julieta González como bandera en la movilización de Mendoza, y me parece uno de los lugares para mirar especialmente el próximo miércoles, además de seguir lo que pase en la Corte.
· Así como en 2015 la movilización contra los femicidios llevaba el nombre de Chiara, la de 2026 debería llevar el de Julieta. Y es otro motivo para que el 3J no sea una fecha folclórica.