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Adoctrinadxs: Presupuesto 2027, ¿Más ajuste a la ESI?
28 de septiembre, por LID+ — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Educación, ESI (Educación Sexual Integral), LID+, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Educación, ESI (Educación Sexual Integral), LID+
El proyecto de Presupuesto 2027 enviado por el Gobierno nacional oficializa una profunda embestida contra las infancias, la educación pública y los derechos conquistados por las mujeres y diversidades. Mientras el oficialismo nacional ataca abiertamente la Educación Sexual Integral (ESI) y los gobiernos provinciales sostienen el ajuste salarial y la sobrecarga laboral, la comunidad educativa muestra que la organización desde abajo es el camino para defender lo conquistado.
Para debatir sobre el impacto del presupuesto y la respuesta de docentes y estudiantes, conversamos con Natalia Hernández —secretaria de Género y Diversidad de SUTEBA Matanza— y Sandra Romero —docente y delegada de escuela primaria— en el programa transmitido por La Izquierda Diario+.
La motosierra sobre la ESI y las familias y la respuesta colectiva
Según detalló la trabajadora social Nancy Méndez, las partidas destinadas a la ESI sufren una caída superior al 98% respecto de 2023. En materia de violencia de género y salud sexual y reproductiva, el recorte alcanza un 89,9%. Asimismo, el artículo 17 elimina la movilidad de la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Tarjeta Alimentar y el Plan de los 1000 Días, al tiempo que el Programa Acompañar fue reducido de miles de beneficiarias a tan solo 200 o menos.
Frente a las situaciones de abuso, violencia y vulneración de derechos terminan recayendo sobre las escuelas y los cuerpos de las docentes. Sin embargo, la juventud demuestra que no da un paso atrás: Lucy, estudiante de 4° año del Colegio Nacional, relató la toma del establecimiento ante la inacción directiva frente a deepfakes e intentos de secuestro, logrando la aprobación de un nuevo protocolo contra la violencia de género y capacitaciones en ESI.
La defensa de la ESI también se libra frente a sectores reaccionarios. En Virrey del Pino (La Matanza), una maestra fue blanco de ataques por parte de medios de ultraderecha e iglesias tras impartir contenidos sobre diversidad. La respuesta fue un masivo "abrazo" a la escuela impulsado por la comunidad educativa. Esta tradición de organización tiene raíces en SUTEBA Matanza, recuperado en 2013 por la docencia combativa con la creación de las comisiones de género desde abajo.
El doble discurso de Kicillof y la propuesta de la izquierda
En la Provincia de Buenos Aires, la gestión de Axel Kicillof exige "la foto para la semana de la ESI", mientras impone seis años consecutivos de pérdida salarial y desfinancia los cargos de referentes. Además, la reglamentación de la Ley 14.893 de licencias por violencia de género a cargo del Ministerio de Estela Díaz restringe los días de licencia, dejando a docentes amenazadas en la desprotección. A esto se suma el caso de las trabajadoras del Astillero Río Santiago, donde se negaron los protocolos a una sobreviviente de intento de femicidio y terminaron siendo despedidas, así como la exigencia a que intervenga la provincia en el intento de desalojo a las familias en FATE.
Frente al latiguillo oficial de que "no hay plata", la izquierda propone cobrar tasas e impuestos especiales a grandes empresarios como Marcos Galperín (Mercado Libre) para financiar un Plan Acompañar equivalente a la canasta familiar. Con esta perspectiva, docentes, jubilados y vecinos se organizan en los comités que organizan la participación en el próximo Encuentro Plurinacional de mujeres y diversidad en Córdoba.
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La lucha que salió del taller: cuarenta años de Encuentros y organización por el aborto
28 de septiembre, por Opinión — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Aborto legal, seguro y gratuito, Día de Lucha por el Derecho al Aborto en América Latina y el Caribe, Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, Feminismo socialista, Bloque1 A4 4, #EncuentroNacionalMujeres, Feminismo y lucha del movimiento de mujeres, #Feminismo, 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidad Sexual, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Aborto legal, seguro y gratuito, Día de Lucha por el Derecho al Aborto en América Latina y el Caribe, Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, Feminismo socialista, Bloque1 A4 4, #EncuentroNacionalMujeres, Feminismo y lucha del movimiento de mujeres, #Feminismo, 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidad Sexual
A 40 años del primer Encuentro, este 28 de septiembre, Día de acción global por el Derecho al aborto, vuelve a poner en escena el derecho a decidir. A las puertas del 39 Encuentro Plurinacional, una mirada sobre cuatro décadas de organización, movilización y disputa por este derecho elemental.
Durante cuatro décadas, los Encuentros Plurinacionales de Mujeres y Diversidades fueron el terreno donde una demanda que comenzó siendo marginal fue ganando organización, visibilidad y apoyo social. El derecho al aborto estuvo desde el comienzo, pero su historia permite ver también las disputas con las cúpulas de las iglesias, los gobiernos de turno y los partidos tradicionales (que siempre buscaron incidir en la orientación de estos espacios); la incorporación de nuevas generaciones al movimiento feminista y el vínculo entre sus demandas con las luchas de trabajadoras y mujeres de sectores populares.
Mucho antes de 1986
El reclamo del derecho al aborto no surgió en los Encuentros ni nació con la llamada marea verde. Ya formaba parte de las discusiones del feminismo argentino desde mucho antes.
En 1974, la Unión Feminista Argentina (UFA) y el Movimiento de Liberación Femenina (MLF) cuestionaron el Decreto 659 del gobierno de Isabel Perón, que restringía la planificación familiar y obstaculizaba el acceso a los anticonceptivos. En 1975, el Frente de Lucha por la Mujer incorporó la demanda por el aborto legal y gratuito entre sus reivindicaciones.
La dictadura interrumpió ese proceso, pero con su caída volvieron a encontrarse viejas militantes, mujeres que regresaban del exilio y nuevas generaciones que reclamaban, entre otras cosas, por sus derechos sexuales y reproductivos. En ese proceso de recomposición hay que ubicar el nacimiento de los Encuentros.
1986: el primer Encuentro
El primer Encuentro Nacional de Mujeres se realizó en Buenos Aires en mayo de 1986, en el Centro Cultural San Martín. Participaron alrededor de mil mujeres provenientes de distintas partes del país.
La participación se planteó a título individual y el funcionamiento se organizó alrededor de talleres donde se debatían diferentes aspectos de la vida de las mujeres: violencia, trabajo, participación política, sexualidad, familia, educación, uso del cuerpo, entre otros.
El derecho a decidir si ser o no ser “madre” ya estaba allí. No como la única demanda ni todavía como el eje que años después ocuparía las calles, pero sí formando parte de una discusión mucho más amplia sobre sexualidad, reproducción y autonomía de las mujeres.
El Encuentro estableció además una característica que se volvería decisiva: cada año tendría una nueva sede. De Buenos Aires pasó a Córdoba, luego a distintos puntos del país. La experiencia comenzó a convertirse en federal.
Durante los años siguientes, los Encuentros incorporaron nuevas demandas y protagonistas. Y a medida que crecían, comenzaron a ser disputados por fuerzas que estaban fuera de ellos.
Cuando los gobiernos y las iglesias empiezan a disputar el Encuentro
A medida que los Encuentros se masificaban y las discusiones sobre sexualidad, aborto y familia adquirían mayor peso político, las jerarquías de las Iglesias y los gobiernos provinciales comenzaron a organizar su intervención para disputar su orientación y sus debates.
En 1997, en San Juan, sectores católicos organizados buscaron intervenir en el funcionamiento de los talleres y el propio gobernador reclamó participar con un discurso. Ante la negativa, la Iglesia y el gobierno provincial impulsaron una intervención paralela para disputar la orientación del Encuentro. Sin embargo, más de 5 mil mujeres participaron del XII Encuentro.
En 2001, en La Plata, en un contexto de crisis económica, política y social, bajo la presión del gobernador Carlos Ruckauf y de sectores de la Iglesia encabezados por monseñor Héctor Aguer, la Comisión Organizadora decidió no incorporar a la grilla oficial el taller de “Anticoncepción y Aborto”. La decisión fue repudiada durante el Encuentro y miles de participantes reclamaron y lograron la restitución del taller.
En 2002, en Salta, la intervención organizada de sectores católicos adquirió una dimensión todavía mayor, con acciones destinadas a disputar los debates sobre familia, sexualidad, anticoncepción y aborto.
La disputa, entonces, no era únicamente por una consigna. Era también por quién podía organizar a las mujeres, quién podía intervenir en los Encuentros y quién podía definir qué podía debatirse y convertirse en un plan de acción que trascendiera los tres días del evento.
Para 2003, esa disputa ya había adquirido otra dimensión. Rosario sería el punto de inflexión.
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Rosario 2003: el aborto sale del taller
Rosario fue un punto de inflexión. El Encuentro Nacional de Mujeres reunió ese año a más de 12 mil participantes. Llegaban feministas, estudiantes, piqueteras, trabajadoras ocupadas y de fábricas recuperadas, artistas, mujeres independientes, activistas de la diversidad y militantes de distintas organizaciones sociales y políticas.
La Iglesia también llegó organizada. El arzobispo de Rosario, Eduardo Mirás, había llamado públicamente a las mujeres católicas a participar del Encuentro. Frente a esa intervención, distintas organizaciones del movimiento de mujeres, entre ellas referentes históricas como Dora Coledesky, impulsaron una Asamblea por el Derecho al Aborto, por fuera de los talleres oficiales.
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Pero la Asamblea no había nacido allí. Venía reuniéndose desde comienzos de 2003 y había construido una convocatoria que buscaba unir a feministas, trabajadoras, desocupadas, estudiantes, lesbianas, travestis, asambleístas y militantes de organizaciones políticas, sociales, de derechos humanos, de izquierda.
Las trabajadoras de Brukman, fábrica textil recuperada por sus obreras, en ese momento en lucha por el control de la producción, participaron de aquella experiencia llevando su solidaridad. No era un detalle. La cuestión del aborto empezaba a dejar de aparecer como una reivindicación exclusivamente vinculada con las organizaciones feministas y pasaba a cruzarse con las luchas por el trabajo, contra la desocupación, la pobreza, la violencia de género y por la autonomía de las mujeres.
La dimensión de clase del problema se expresaba en cada intervención. Las consecuencias de la clandestinidad no se distribuían de manera uniforme: las posibilidades de acceder a información, educación sexual, anticoncepción gratuita, atención médica y condiciones seguras para interrumpir un embarazo estaban atravesadas por las desigualdades económicas y sociales. Las que morían, eran las trabajadoras, las jóvenes, las pobres. Las que no podían acceder a la práctica en condiciones seguras.
La Asamblea de Rosario condensó varias de esas luchas. Y, sobre todo, avanzó en una cuestión que sería decisiva: qué hacer después del Encuentro. Se votó un plan de lucha nacional por el derecho al aborto, que incluía una movilización nacional para septiembre, el apoyo a las obreras de Brukman y la continuidad de la organización alrededor de la demanda por el derecho a decidir. El aborto había salido del taller y del control de quienes buscaban encorsetar esta demanda.
Ese año, tras la vuelta de Rosario, se fundó la agrupación de mujeres Pan y Rosas, que con su nombre buscó sintetizar ese desafío para el movimiento: poner en pie un feminismo aliado a la clase obrera y a los sectores populares, que aportara a construir una alternativa independiente, para luchar por la emancipación de toda la humanidad.
De Rosario a la Campaña Nacional
Foto: Enfoque Rojo
El proceso continuó en Mendoza, en 2004, y desembocó en 2005 en la creación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Su consigna sintetizó tres dimensiones de una misma política que se cocinó en gran medida en los debates y talleres de los Encuentros de Mujeres: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.
El primer proyecto de Ley de interrupción voluntaria del embarazo elaborado colectivamente fue presentado en Diputados en 2007 y volvió a presentarse durante los años siguientes. Pero durante los años kirchneristas, el Congreso no trató la legalización. El problema ya no era solamente instalar la discusión, sino cómo conquistar ese derecho.
Foto: Enfoque Rojo
El kirchnerismo: los derechos conquistados y el límite del aborto
Durante los gobiernos kirchneristas hubo importantes conquistas para el movimiento de mujeres y diversidades, que con su movilización en las calles arrancó la Ley de Educación Sexual Integral, de Violencia contra las mujeres, de matrimonio igualitario, de Identidad de Género. Sin embargo, el aborto permaneció fuera del debate del recinto.
Durante esos años, además, la relación entre el Estado y la cúpula de la Iglesia católica siguió siendo un terreno de disputa. Sin embargo, los gestos y el doble discurso del gobierno culminaron en la reforma del Código Civil y Comercial de 2014, que ahora establece en su artículo 19 que “la existencia de la persona humana comienza con la concepción”, una formulación que fue objeto de fuertes cuestionamientos por parte de organizaciones feministas y de derechos sexuales y reproductivos.
La discusión puso en el foco a los partidos tradicionales y su alianza con la cúpula de las iglesias y los sectores más reaccionarios de la sociedad. Peronistas, macristas, radicales, garantizaron la aprobación de aquel texto promovido por la entonces presidenta Cristina Fernández. Cómo pasó luego en 2018 y en 2020, solo el Frente de Izquierda mantuvo sin divisiones internas el apoyo al reclamo del movimiento de mujeres.
Foto: Enfoque Rojo.
2015-2020: de Ni Una Menos a la marea verde
El 3 de junio de 2015, la movilización de Ni Una Menos produjo una nueva masificación del movimiento feminista.
Los Encuentros fueron uno de los lugares donde esa nueva generación se encontró con décadas de experiencia acumulada. Mar del Plata 2015, Rosario 2016 y los encuentros posteriores estuvieron atravesados por discusiones sobre aborto, violencia, sexualidad, diversidades y también sobre cómo se organizaba y decidía dentro del propio movimiento.
Ese proceso de masificación no quedó encerrado en los Encuentros. Entre 2015 y 2018, las movilizaciones feministas comenzaron a extenderse en todo el país, contra los femicidios y por el derecho a decidir. También empezaron a conectarse, de manera más directa que hasta entonces, con el mundo del trabajo. Luchas emblemáticas, como la de las llamadas “leonas de Pepsico”, que despertaron el apoyo y la simpatía de amplios sectores, mostraron que las mujeres no eran solamente víctimas de las violencias, sino también trabajadoras capaces de detener la producción y los servicios y, asimismo, de encabezar la unidad con todas las luchas en curso.
Foto: Enfoque Rojo
Experiencias como estas modificaron también el lugar desde el cual se debatía el aborto: ya no se trataba solamente de una demanda vinculada a la autonomía individual, sino de una reivindicación que se discutía y organizaba en escuelas, universidades, lugares de trabajo, hospitales, barrios y organizaciones sindicales, sociales y políticas. La marea verde estuvo atravesada por asambleas, debates, luchas políticas, acciones colectivas y experiencias de autoorganización de mujeres que tomaron la palabra y se organizaron para defender su derecho a decidir. En ese proceso, la lucha por el derecho al aborto se convirtió también en una experiencia de organización colectiva.
Para entonces, la cuestión del aborto ya no podía ser confinada a un taller. En esos años, además, casos como el de Belén en Tucumán volvieron a poner en evidencia las consecuencias concretas de la criminalización.
En 2018, finalmente, la discusión llegó al Congreso. La Cámara de Diputados aprobó el proyecto el 14 de junio, después de una sesión de más de 23 horas, por 129 votos a favor, 125 en contra y una abstención. La votación volvió a demostrar que el conflicto atravesaba todos los bloques partidarios, excepto el Frente de Izquierda.
La ley todavía no existía y, a pesar de la derrota, la discusión ya había abandonado los círculos cerrados y se convertía en motor para el surgimiento de la poderosa marea verde, que se ganó la simpatía y el apoyo de amplios y múltiples sectores.
Foto: Enfoque Rojo
En 2020, producto de aquella movilización incansable de millones de personas, el gobierno de Alberto Fernández envió al Congreso un proyecto de interrupción voluntaria del embarazo. La pandemia impidió ese año el desarrollo del Encuentro, pero la demanda por el aborto continuó presente en el debate público y en la movilización social.
El 30 de diciembre de ese año, el Congreso sancionó la Ley 27.610, que reconoció el derecho a acceder a la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 inclusive. Después de ese plazo, mantuvo el acceso cuando el embarazo fuera producto de una violación o estuviera en peligro la vida o la salud integral de la persona gestante.
Entre aquel primer Encuentro de 1986 y la sanción de la ley habían pasado 34 años de talleres, marchas, asambleas, organizaciones, campañas y nuevas generaciones que se organizaron y amplificaron la pelea por la legalización.
De la conquista a la institucionalización
La sanción de la Ley 27.610 cerró una etapa y abrió otra. La pregunta dejó de ser solamente cómo conquistar el derecho al aborto y pasó a ser cómo garantizarlo y, sobre todo, cómo sostener la fuerza social capaz de defenderlo.
En diciembre de 2019, el gobierno de Alberto Fernández había creado el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad. Para una parte del movimiento feminista, aliado al gobierno peronista, ese proceso significó el reconocimiento institucional de demandas históricas. Sin embargo, la incorporación de referentes feministas al Estado debilitó la perspectiva de organización independiente.
El debate de fondo, que atravesó a los Encuentros y Asambleas de la época, era qué relación debía existir entre las conquistas arrancadas mediante la movilización y el Estado que tenía la responsabilidad de garantizarlas. Una cosa era conquistar una ley; otra, construir una fuerza social capaz de imponer su cumplimiento y utilizarlo como punta de lanza para reclamar por otros derechos pisoteados y postergados.
La disputa política tampoco desapareció con la sanción de la ley. En septiembre de 2023, durante la campaña presidencial, Myriam Bregman reclamó que los debates presidenciales incorporaran los derechos de las mujeres como eje y señaló entre los temas que debían discutirse la interrupción voluntaria del embarazo y la educación sexual integral. El planteo mostraba que, aun después de la conquista de la Ley 27.610, el aborto seguía siendo parte de una disputa más amplia sobre derechos y condiciones para ejercerlos que ninguno de los partidos del régimen estaba dispuesto a dar en campaña electoral, inclusive aquellos que decían defenderlos.
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¿Qué dejó esa institucionalización?
El Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad no sobrevivió al cambio de gobierno. Con la llegada de Javier Milei, sus competencias fueron transferidas al Ministerio de Capital Humano y posteriormente parte de sus funciones pasaron a la órbita del Ministerio de Justicia de la Nación.
Hoy, aunque la Ley 27.610 continúa vigente, las políticas y recursos destinados a garantizar este derecho son objeto de ataques permanentes.
Desde la llegada de Javier Milei al gobierno, el aborto legal quedó incorporado a una ofensiva política y discursiva que combina el desfinanciamiento de políticas de género y salud sexual y reproductiva con cuestionamientos públicos constantes a la Ley 27.610.
Mientras el gobierno avanza en esa dirección, el Presupuesto 2026 asigna $30 millones a las actividades de Educación Sexual Integral, equivalentes al 2% de lo ejecutado en 2023, según un análisis de ACIJ y ELA. El mismo análisis señala que los programas destinados a prevenir y atender la violencia de género caen un 89% desde 2023 y que el Plan ENIA, de embarazo adolescente, quedaría en 2026 con menos del 3% de lo invertido en 2023.
A esto se suma un dato particularmente concreto sobre el aborto: durante 2025, el Ministerio de Salud de la Nación no entregó medicamentos para interrupciones voluntarias y legales del embarazo, según datos relevados por Chequeado. La misma investigación registró un aumento de las denuncias por barreras de acceso. La ley, por lo tanto, continuó vigente, pero se deterioran cada vez más las condiciones materiales necesarias para garantizarla.
Milei y el intento de volver atrás
La ofensiva contra el aborto tampoco comenzó en 2026. Durante la campaña presidencial de 2023, Milei prometió “proteger al niño desde la concepción” y planteó la posibilidad de convocar a un plebiscito para derogar la Ley 27.610. En 2026, la cuestión volvió a adquirir mayor centralidad. Argentina adhirió a la Declaración del Consenso de Ginebra, que sostiene que no existe un derecho internacional al aborto ni una obligación internacional de los Estados de financiarlo o facilitarlo y reivindica a la familia como núcleo fundamental de la sociedad. La adhesión no modificó por sí misma la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, pero fue una nueva declaración de intenciones.
Días después, el 20 de agosto, Milei vinculó públicamente al aborto y el feminismo con la caída de la natalidad y sostuvo que los “pañuelitos verdes” tenían consecuencias sobre el crecimiento económico y el sistema previsional. Los datos disponibles muestran, sin embargo, que la natalidad argentina (y mundial) desciende desde hace años, antes incluso de la sanción de la Ley, y por varios motivos: desde los económicos, hasta los que hacen a la posibilidad de pensar diversos proyectos de vida.
Por otra parte, aunque la derogación de la Ley 27.610 no se concretó, en septiembre de 2026 diputados de La Libertad Avanza presentaron una iniciativa para derogarla y volver a penalizar el derecho al aborto. Aunque el propio gobierno reconoce que “no están dadas las condiciones” para avanzar, la amenaza permanece y se reabre constantemente.
Cuarenta años después
Foto: Enfoque Rojo
Desde 1986 hasta hoy, los Encuentros cambiaron. Y es lógico: también cambió el movimiento que los habitaba.
La historia de lucha por el derecho al aborto permite seguir ese proceso: los grupos feministas de los años 70, el primer Encuentro de 1986, las disputas con las iglesias en los años 90 y 2000, La Plata 2001, Salta 2002, Rosario 2003, la Campaña Nacional de 2005, los sucesivos proyectos parlamentarios, Ni Una Menos, la marea verde de 2018 y la Ley 27.610 de 2020.
Pero la lucha por los derechos no empieza ni termina con una ley. Por eso son tan importantes, justamente, los Encuentros Plurinacionales de Mujeres y Diversidades y la pelea porque se conviertan en instancias que organicen desde abajo la fuerza del movimiento.
La historia de los Encuentros muestra que ninguna conquista apareció de la nada. Cada avance fue precedido por años de acumulación, organización y debate político. Y también muestra que una ley conquistada puede ser limitada en su aplicación o directamente puesta en cuestión cuando cambia la relación de fuerzas.
En 2026, con la Ley 27.610 todavía vigente pero con recortes presupuestarios, obstáculos de acceso, una ofensiva discursiva contra el aborto y proyectos legislativos que buscan derogarla, la discusión vuelve a ser la misma que atravesó Rosario en 2003: qué hacer después del Encuentro, cómo transformar una demanda en organización y cómo construir una fuerza social capaz de actuar independientemente de los gobiernos de turno, las cúpulas de las iglesias y los partidos del régimen.
Esa tarea no empieza ni termina en octubre. Implica dar continuidad a la movilización de la gran Marcha de la Bronca, profundizando los vínculos entre las distintas luchas que vienen expresando el rechazo al ajuste y a las políticas del gobierno, y preparar desde el movimiento de mujeres y diversidades una movilización común y masiva hacia el 25 de noviembre, buscando convertir esa jornada en un nuevo y gran pronunciamiento nacional contra las violencias, el ajuste y los ataques a los derechos conquistados y, a la vez, para fortalecer la pelea por tirar abajo todo el plan de Milei y sus cómplices con la huelga general, como quedó plasmado en el documento que elaboraron las más de 350 organizaciones que la pusieron en pie.
La visita del Papa León XIV (otro enemigo del derecho a decidir), prevista entre el 8 y el 11 de noviembre con actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján, y un encuentro institucional con Javier Milei, se producirá apenas un mes después del 39° Encuentro Plurinacional, poniendo nuevamente en escena una disputa que los Encuentros conocen desde hace décadas: la intervención de las iglesias y de sectores del poder político sobre los derechos sexuales y reproductivos.
Cuarenta años después del primer Encuentro, el desafío vuelve a ser que las demandas no queden encerradas en talleres ni instituciones. Que puedan encontrarse con las luchas que existen hoy, expresarse en las calles y transformarse en organización y acción colectiva.
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Pendiente de Revisión: Deconstrucción, el debate entre Simone de Beauvoir y Sartre, Engels y Lennon contra el patriarcado
25 de septiembre, por LID+ — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, LGTBIQ+, Capitalismo, John Lennon, Simone de Beauvoir, Patriarcado, masculinidades, Jean-Paul Sartre, Hospital Belgrano de San Martín, Infancias y adolescencias, Feminismos, Principal2 1, Pendiente de Revisión, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, LGTBIQ+, Capitalismo, John Lennon, Simone de Beauvoir, Patriarcado, masculinidades, Jean-Paul Sartre, Hospital Belgrano de San Martín, Infancias y adolescencias, Feminismos, Principal2 1, Pendiente de Revisión
Junto con Yohia Cardoso Marino, entrevistamos a Carlos Barzani, psicoanalista especialista en estudios de género, a partir del libro “El malestar de los varones en tiempos de oscuridad” que escribió con Alejandro Vainer. De la construcción de las masculinidades en un presente de gymbros, criptobros y nuevas derechas, pasando por las experiencias con adolescentes en los hospitales públicos de Buenos aires, Carlos habló desde una postura sociohistórica y crítica ante el biologicismo y el psicologismo. Los varones que eligieron enfrentar al capitalismo patriarcal como Engels, y los que desde la música hicieron sus aportes como el argentino Moris y el británico (y con contradicciones) John Lennon.
Carlos Barzani también es licenciado en psicología en la UBA, miembro del Consejo de Redacción de la Revista Topía, compilador de “Actualidad de Erotismo y pornografía”, autor de diversos artículos sobre sexualidad, diversidad sexual y psicoanálisis. Coordinador del Área Adolescencia del servicio de Salud Mental del Hospital Belgrano en San Martín provincia de Buenos Aires, y Coordinador del Consultorio Interdisciplinario de Diversidad Sexual en el mismo hospital, entre otras cosas.
En 2025 publicó junto a su colega Alejandro Vainer “El malestar de los varones en tiempos de oscuridad”, de Editorial Topía. Para conseguirlo de forma física o en ebook podes hacer clic aquí. ¿Cuánto los feminismos influyeron en los cambios o reconfiguraciones de las masculinidades? ¿Cómo transformar el malestar en potencia colectiva? De esto y otros temas conversaron los autores en una entrevista anterior con Rosa D'Alesio publicada en La Izquierda Diario.
En esta oportunidad y con la presencia de Barzani, conversamos sobre otras aristas que se desprenden del libro y de debates actuales: ¿por qué hablar de varones? ¿Cómo es la construcción de las distintas masculinidades en tiempos de nuevas derechas? ¿Cómo se manifiestan los cuestionamientos a las masculinidades hegemónicas en las adolescencias actualmente? ¿Cuáles son las vías para dar una disputa para ganar a los varones para la causa de lucha contra el patriarcado y el capitalismo? ¿Deconstrucción sí o no?
Carlos comenzó contando que “nosotros empezamos a pensar en el libro y en estos temas antes [de la publicación] porque veníamos escribiendo algunos artículos en la revista Topía sobre el malestar de los varones. Empezamos pensando en el malestar de los varones y veíamos muchas cuestiones. Yo trabajo con adolescentes, donde se los veía muy perdidos en cuanto a referencias identificatorias, qué es ser varón, qué hace que uno sea varón o no. Y ahí es donde empezamos a pensar en cambiar el tema de no hablar de nuevas masculinidades, sino hablar de qué formas podemos ser varón y qué significa ser varón. Y muchas veces el ser varón a partir de determinados mandatos, formas predeterminadas que se supone que debe ser un verdadero varón, lleva a un malestar o a diversos malestares”.
“Eso no quita, a la vez, que haya privilegios, porque justamente nosotros tomamos un capítulo entero para hablar de lo que produce la agresividad de los varones hacia su entorno. Ese malestar de los varones dirigido hacia afuera. Después hay otro malestar que es dirigido hacia adentro y a la propia autodestrucción, podríamos decir. Hay una violencia externa y otra violencia interna. Pero nos parecía que había una cuestión que no se trataba de victimizar a los varones, sino visibilizar la violencia que se expresa en el entorno hacia mujeres, hacia disidencias. Pero no sólo hacia disidencias, hacia mujeres, que podríamos decir que es lo que uno ve más frecuentemente, sino también hacia otros varones que no cumplen con ese mandato corporal, de clase social, de prestigio”.
“Y el punto es eso, el mandato. Constreñidos a ser de determinada manera, supuestamente porque naturalmente debemos ser así. Y lo que empezamos a desarmar, en todo caso, es cómo los varones en todas las sociedades somos así, o hay distintas formas de ser varón en distintas sociedades. Y uno lo puede complejizar más. Hay sólo formas de ser varón y mujer, o hay otros géneros también. Porque estamos en una sociedad binaria, varón-mujer, y aparte varón de determinada manera, masculino-agresivo, con potencia, proveedor, con liderazgo”.
“Y mujer, pasiva, receptiva, etcétera. Pero hay sociedades donde hay otros géneros. Si uno investiga la América precolombina, por ejemplo, hay sociedades precolombinas donde no hay un binarismo, sino que hay, por ejemplo, tres géneros. Más que nada es para cuestionar el binarismo, no es para hacer una historia de las distintas culturas, porque nos excede totalmente. No somos antropólogos, sino simplemente tomarlo como ejemplo de que no todas las sociedades son como la nuestra, hay otras formas. Incluso si uno va a Grecia y Roma era diferente”.
También le preguntamos sobre el auge de los gymbros, criptobros y las distintas manifestaciones de ser varón en roles hegemónicos. Barzani aseguró: “Lo que nosotros nos empezamos a dar cuenta y a ver que lo que hacen la manósfera o la machósfera en general, es ofrecer un lugar de pertenencia y una referencia identificatoria. Entonces, ¿qué otras formas podemos ofrecer de pertenencia a los varones que se sienten perplejos, desorientados, que no saben muy bien qué hacer frente al cambio, justamente, de las mujeres, gracias al feminismo? Que el feminismo permitió replantear formas de vínculo, el micromachismo, distintas cuestiones que hacían a la relación entre varones y mujeres, que estaba totalmente naturalizada”.
“No eran naturales, eran premiadas por cierto tipo de sociedad patriarcal. Entonces, la manosfera ofrece eso. Es culpa de las mujeres y de las disidencias, entre otros. Y les ofrecen un lugar de pertenencia porque circulan ahí, intercambian memes, videos, también formas fáciles, podríamos decir, o instructivos para ser varón, o yo diría un verdadero varón. El tema es qué podemos ofrecer a estos varones, qué otras formas alternativas, que no sea una nueva forma de ser varón. Es un mandato, cambiar un mandato por otro, no. En todo caso, poder empezar a cuestionarse y a experimentar otras formas de ser varón. El tema de la experiencia y la lucha como experiencia, para nosotros es un tema donde podemos rascar, donde poder entrar”.
Entre las, les y los jóvenes secundarios, se empieza a ver un cuestionamiento, incluso a esto que ya parece preestablecido. Carlos trabaja con adolescentes por lo cual le consultamos qué análisis hace a partir de su cotidianeidad. Así, relató: “Veo que hay cuestionamientos, pero también que no es lineal. A la vez que hay cuestionamiento, también es un terreno en disputa, porque circulan estas otras formas tradicionales, como le llamamos nosotros a la masculinidad patriarcal, la masculinidad de sometimiento. Porque esto es lo que se propone, someter al otro, a la otra. Por ejemplo, en un grupo de adolescentes, tal vez uno hace un taller y reparte escenas para que discutan entre los chicos y chicas del aula, y son todos muy políticamente correctos y defienden la postura de las mujeres. Ahora, después, vos haces un taller solo de varones y empiezan a salir otras cosas que circulan al mismo tiempo. Está, si se quiere, un deber ser, entre comillas, solidario con las compañeras, pero a la vez los memes son totalmente machistas y, de golpe, tal vez ves a dos pibes que están mirando un vídeo y es un vídeo porno donde están sometiendo a una mujer. Hablando del libro anterior [Actualidad de Erotismo y Pornografía], la típica pornografía tradicional donde el varón es el dominante y la mujer está deseosa de recibir la potencia a través del pene erecto del varón. Es un terreno en disputa”.
[…]
“Ofrecer distintas formas, distintos modelos de identificación, ahí está también la oferta identificatoria, el que exista lo no binario, las niñeces trans, todo esto que no existía cuando yo empecé a trabajar en el hospital, no circulaba, pero para nada, es algo de los últimos años, y esto ofrece la posibilidad de poder experimentar distintas formas de las que uno puede habitar la identidad, y se puede ir, volver o permanecer, porque a veces está la trampa de decir 'bueno, es una etapa', muchas veces dicen, como una forma de no reconocer esa identidad, lo que se siente”.
[…]
Además, le preguntamos por un debate polémico que hacen en el libro y que estuvo muy presente en los feminismos, que es la idea de deconstrucción, ¿por qué poner esa noción en debate y qué propuesta o desde qué otro aspecto podemos pensar estas transformaciones dentro de las formas de construcción? “A nosotros nos parece que la deconstrucción está bien hasta ahí, justamente porque es parte de un proceso. Está buenísimo poder ver, como decía al principio, los micromachismos, qué formas de dominación o de sometimiento han tenido y tienen, hoy tenemos los varones, pero eso tiene un límite y tiene que ver con lo que hablábamos hace un rato, que es y qué sería ser el buen varón deconstruido. Lleva a una forma de ser varón ideal que también es otro mandato”.
“La deconstrucción sirvió para poder visibilizar todas estas cuestiones que estaban justamente invisibilidades, eran puntos ciegos. Hay dos cosas: por un lado, lo de una nueva forma de ser varón desde una cuestión obligada. Y por el otro lado, deja un vacío porque vos desconstruís, quitás todo lo malo y después ¿cómo haces? No hay otra forma que a través de la práctica, de la vivencia, porque yo decía las luchas como forma de experiencia y de práctica, de encontrar una nueva forma a través de esas vivencias y de nuevas referencias".
"Nosotros proponemos algunas referencias en el libro, algunos varones que han luchado contra el patriarcado, pero no son los únicos, seguramente cada quien tiene sus propios varones y personas que han luchado contra el patriarcado. Fueron los que se nos ocurrieron por nuestra propia historia también. Para mí eran Carlos Jáuregui, [Paolo] Pasolini, incluso Moris desde el rock, para Alejandro fue John Lennon. Cada quien fue buscando sus propios referentes: este tipo luchó contra el patriarcado, era un groso y se autocriticó, se replanteó un montón de cosas. Aunque a veces esas cosas son como reutilizadas de una forma que uno no sabe qué van a ocurrir. En el libro está el ejemplo de Gustavo Cordera cantando el de Moris Escuchame entre el ruido, que es un tema que en los ‘70 plantea justamente una crítica al ser varón tradicional en el sentido del tipo que somete, que se hace el macho, que tiene que someter a las mujeres, etcétera. Y después la canta un tipo que dice lo que dijo”.
Hacia el final, Carlos relató otros hombres que le abrieron camino en su profesión y para adquirir sus convicciones, así como anécdotas de feministas que lo hicieron repensarse. “[Friedrich] Engels, cuando escribe El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Hay una parte muy linda que nosotros recuperamos que es cuando Simone de Beauvoir le recrimina o le cuestiona su machismo a Sartre que está buenísimo. Y él termina reconociendo que era un punto ciego de él. Me parece valiosísimo poder reconocer. Pero que es a través del vínculo y de la vivencia. Hay que buscar eso, en general no está publicado ni a la vista”. En la anécdota que rastrearon y transcribieron el diálogo en el libro, puede leerse cómo la autora de El segundo sexo, reconocida feminista, le discute a su compañero de vida “por qué nunca había hablado de la situación de la mujer cuando había defendido a diversos grupos oprimidos”.
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La Libertad Avanza ataca la IVE con persecución laboral y maniobras en los CAPS de Tres de Febrero
25 de septiembre, por Antiderechos — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Salud, Zona Norte del Gran Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Diego Valenzuela, Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), La Libertad Avanza (LLA), Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Salud, Zona Norte del Gran Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Diego Valenzuela, Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), La Libertad Avanza (LLA)
El gobierno municipal de Rodrigo Aybar (LLA) y Diego Valenzuela pasan de culparnos por la crisis económica con discursos misóginos a organizar programas que buscan frenar la aplicación del IVE.
En Tres de Febrero, La Libertad Avanza lleva a políticas concretas todo su discurso contra las mujeres. Por un lado intentan frenar la aplicación de la IVE con maniobras, y por el otro, persiguen a las trabajadoras de la salud que intentan garantizar su libre acceso. No son hechos aislados, son parte de una política que pretende avanzar sobre nuestra autonomía y nuestro derecho a decidir.
Un programa para impedir la aplicación de la IVE
Dentro del municipio de Tres de Febrero, la Secretaria de Salud Dra. Silvina Marangoni y la Dirección de los Centros de Atención Primaria para la Salud (CAPS) conducido por Carolina Maldonado, son las encargadas de garantizar el acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo. En esta localidad cada vez son más las mujeres y jóvenes que llegan a los CAPS para poder acceder al aborto libre y gratuito.
Pero esto que debería ser un procedimiento sanitario esta plagado de trabas administrativas y de las otras. Mientras existe la objeción de conciencia que permite que los médicos no brinden este tipo de atención, los dirigentes municipales de salud en vínculo con las iglesias evangélicas, acuerdan y gestionan la aplicación de un programa para impedir su aplicación.
El Plan de los 1000 Días es un conjunto de políticas públicas destinadas a fortalecer los derechos de las personas gestantes durante el embarazo y los primeros tres años de sus hijxs, garantizando el acceso a controles de salud y vacunación. Fue aprobado bajo la Ley 27.611 de "Atención y Cuidado Integral de la Salud Durante el Embarazo y la Primera Infancia", votada y discutida en 2020 en conjunto con la Ley de IVE-ILE. Fruto de la conquista del movimiento de mujeres y diversidades, el sentido político de tratarlas en simultáneo fue ofrecer una respuesta integral del Estado: por un lado, legalizar el derecho al aborto seguro y gratuito (Ley 27.610); por el otro, garantizar el acompañamiento económico y sanitario para quienes decidieran continuar con la gestación. En ambas iniciativas, el FIT-U votó a favor.
En este marco, la gestión municipal manipula la política pública conquistada bajo la consigna del "Programa de Atención y Cuidado durante el Embarazo y la Primera Infancia" como la presentó la propia Directora de APS, pervierten el espíritu del Plan de los 1000 Días para transformar un derecho en una red de contención antiderechos y persecución. La maniobra consiste en obligar a las mujeres y personas gestantes a comunicarse a un número telefónico donde, como primera medida, las citan para bajarles línea sobre qué es ser una «buena madre» y presionarlas sobre cómo «deberían» continuar con el embarazo.
De manera encubierta las presionan para que no puedan acceder al derecho al aborto, que encuentren “causas” para continuar con sus embarazos, no solo demorando lo posible para que peligre el tiempo de gestación para realizarlo, sino también presentando un número de “contención” públicamente de forma engañosa y con discursos conservadores las derivan directamente con obstetras.
Bajo el engaño de “tenés derecho a recibir toda la información, acompañamientos y cuidados” funcionan como un órgano de control, en vez de buscar una respuesta real a las necesidades de las mujeres. Esto es porque no hay tal acompañamiento, cuidado, ni tampoco brindar toda la información de la IVE, ya que están trabando un derecho elemental sobre todas las mujeres. No hay ayuda psicológica, material ni económica.
Supuestamente “facilitan turnos”, algo que ya existe en el actual sistema de salud, porque las mujeres y personas gestantes son prioridad para el mismo, pero lo que buscan de fondo es convencer a las pibas de que no aborten.
Como si esto no fuera poco, la medicación para acceder a este derecho es cada vez menor para la atención que brindan los CAPS, o como en algunos casos, se tiene que repetir el procedimiento porque la medicación no funciona en un primer intento y el tiempo pasa, se dilata, dando lugar a que las usuarias vivan con mucha culpa, duden, y que el procedimiento quizás de IVE pase a ser ILE en un segundo nivel de atención, es decir, que tienen ir a hospitales generales en esta zona como el Posadas o el Bocalandro.
Persecusión y precarización en los Centros de Atención Primaria de Salud
La persecución ideológica y el bloqueo a la IVE son posibles porque en Tres de Febrero las trabajadoras de la salud viven en la absoluta precarización. Ya que ningunos de estos programas pasan sin aplicar de forma disciplinadora un régimen donde hay cosas que se pueden hablar y otras que no. Más de una trabajadora fue perseguida y sufrió el despido por querer indagar de qué se trata. Como por ejemplo el caso de una que consultó ¿qué decreto permitía que se lleve adelante este programa? Cuestionar a la Libertad Avanza fueron motivos suficientes para echarla.
O un caso reciente donde sacaron a una administrativa que a través de comentarios de google la habrían denunciado por malos tratos, y sin ningún aviso, la pusieron a hacer tareas administrativas en otro CAPS más alejado.
Con diferentes tácticas de persecución laboral, despidos disciplinarios a quienes consultan “de más” y con descuentos arbitrarios, buscan adoctrinar de quedarse sin trabajo a las personas que cuestionan estos programas antiderechos.
Las mismas suceden frente a un régimen de contratos basura, de suma precarización, mensualizados, y con la complicidad del Sindicato de Trabajadores Municipales (STMTF) quienes no brindan ninguna respuesta ni amparo. Las y los trabajadores quedan en total vulnerabilidad, ya que si buscan garantizar la IVE las despiden sin indemnización porque solo “no les renuevan el contrato”. Son dos caras de la misma moneda.
¿Por qué aplican este programa en los CAPS?
Para llevar adelante estos programas antiderechos, La Libertad Avanza tiene un acuerdo con sectores de la iglesia evangélica, llevado adelanto por la Directora de APS (Atención Primaria de la Salud).
Los CAPS buscan tejer un lazo con aquellos sectores que no llegan al hospital público; cientos de trabajadores y trabajadoras que no cuentan con tiempo para atenderse ni para pensar el cuidado de su salud en ningún ámbito. Hoy, estos centros operan con una profunda precarización y escasez de recursos, una realidad a la que se liga el futuro de muchos estudiantes de la educación pública como los de UNTREF. Son los estudiantes de Enfermería, Nutrición y Psicomotricidad quienes, mediante convenios con la municipalidad, realizan sus prácticas en los hospitales de la zona y sostienen la atención en los CAPS.
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Y no es ingenuo que este programa se instale en el sector más precarizado, el que sufre más el ajuste. Atacan la ESI en las escuelas, vaciandola, y los programas de IVE, contención real y acompañamiento no funcionan.
Esto tampoco es casual, quienes gobiernan en el Municipio actúan con total impunidad, toman decisiones unilaterales, las cuales intentan imponer a los y las trabajadoras y a usuarios. También porque hay un fuerte vaciamiento y persecución en el ámbito de la salud.
El mensaje es claro: el derecho que conseguimos con tanta lucha y organización corre peligro. Y los dichos, amenazas, culpabilización, discursos misóginos, contra las diversidades, contra el derecho a decidir tienen expresiones concretas, tienen objetivos claros. Buscan avanzar en deslegitimar lo conquistado, con persecución, miedo, e intentando convencer a cientos de mujeres y personas gestantes en estado de vulnerabilidad.
Las feministas en Tres de Febrero nos organizamos
Frente a esto, “las pañuelo verde” no vamos a dar ni un paso atrás: vamos a defender nuestro derecho a decidir y los derechos de las y los trabajadores de la salud.
Fortalecemos nuestra lucha organizandonos en los comités junto a Myriam Bregman, con Pan y Rosas y el PTS en las universidades, escuelas y hospitales. Frente a los que se animaron a culparnos por habernos “pasado tres pueblos”, les decimos que estos años de lucha y organización no fueron en vano, y somos muchxs para decir que en Tres de Febrero no pasarán.
Sabemos que tenemos la fuerza y mucho para decir, a la violencia machista la vamos a combatir. A los antiderechos que quieren limitar nuestras decisiones vamos a hacer que vuelvan a la prehistoria, a los que nos quieren sumisas, calladas, moderadas, precarizadas y sin derechos, están en nuestra mira, con nosotras no van a poder.
Organicemos la bronca de las mujeres, diversidades y trabajadoras
Llamamos a todas las organizaciones sociales y políticas a denunciar este programa y llamar a la organización y alerta en cada rincón del municipio.
Estamos en estado de alerta y organización porque no vamos a parar de exigir que se cumpla la Ley en cada rincón del país, donde una piba, mujer o persona gestante quiera abortar y decidir sobre su cuerpo, así como defendemos a cada trabajador y trabajadora que buscan silenciar. También a defender el plan 1000 días que es una conquista de nuestro movimiento.
Si vos sufriste o sufrís alguna situación que nos quieras informar, comunicate, te queremos escuchar, no estás sola. Somos muchas y estamos en pie de lucha.
Vivas Libres
Sin miedo
Nos queremosEn esta localidad cada vez son más las mujeres y jóvenes que llegan a los CAPS para poder acceder al aborto libre y gratuito.
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Macri va contra la Marcha del Orgullo, Myriam Bregman llamó a ganar las calles
24 de septiembre, por Diversidad sexual — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Myriam Bregman, Jorge Macri, Marcha del Orgullo, Principal2 4, León XIV, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Myriam Bregman, Jorge Macri, Marcha del Orgullo, Principal2 4, León XIV
Mientras Jorge Macri intenta correr la Marcha del Orgullo el próximo 7N por la visita del Papa, Myriam Bregman llamó a defender las calles y la independencia política del movimiento de la diversidad sexual. Una vez más la discusión sobre el papel retrógrado de las iglesias frente a los derechos de las diversidades y la necesidad de no subordinar las luchas a ningún gobierno.
La decisión del Gobierno de Jorge Macri de restringir los eventos en el espacio público entre el 6 y el 13 de noviembre, con motivo de la visita del papa León XIV, puso en discusión la realización de la Marcha del Orgullo prevista para el 7 de noviembre.
La Comisión Organizadora rechazó la posibilidad de postergarla y ratificó la convocatoria. El canciller Pablo Quirno, por su parte, afirmó que la movilización está contemplada dentro del operativo de seguridad previsto para la visita papal.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Para Myriam Bregman, la discusión excede la fecha de una marcha. Su intervención en la Marcha de la Bronca del 19 de septiembre planteó la necesidad de convertir el malestar social en organización y coordinar las distintas luchas, en lugar de esperar respuestas de los gobiernos o limitar la acción a los calendarios electorales.
En ese sentido, el conflicto por el 7N vuelve a poner en primer plano la necesidad de que el movimiento LGBTIQ+ mantenga su independencia política frente a los gobiernos, los partidos y las iglesias.
A horas del ataque de Macri a la Marcha del Orgullo, Myriam Bregman ya lo repudiaba. Pasó casi una semana y el silencio en la oposición es gigante. ¿Por qué se callan tanto los que ya se están candidateando y pidiéndote el voto “contra la derecha”?
— PH? (@PhabloHeron) September 24, 2026
<script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>Te puede interesar: Seamos miles el 7N. Marcha del orgullo, el no de Macri y la visita papal: organicemos la lucha contra los antiderechos
Frente a Macri y las iglesias
El intento de mover la Marcha del Orgullo también vuelve a poner bajo la lupa el vínculo entre el Estado y las instituciones religiosas. La visita de León XIV llega en un contexto en el que distintos sectores religiosos, incluidos grupos evangélicos conservadores, buscan intervenir en debates sobre ESI, derechos sexuales y reproductivos y diversidad.
La discusión no pasa por las creencias personales sino por el papel político de las instituciones religiosas. Frente a esto, la independencia del movimiento implica que sus demandas no queden subordinadas a acuerdos entre gobiernos e iglesias.
Myriam Bregman viene planteando la necesidad de unificar las luchas de trabajadores, estudiantes, mujeres y diversidades. En ese marco, el 7N puede convertirse en una nueva expresión de esa movilización.









