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El taller de Cannabis y Salud debatió sobre soberanía, placer y el fin del prohibicionismo
15 de octubre, por 39° Encuentro Plurinacional — Géneros y Sexualidades, Sociedad, Edición Argentina, Zona Norte del Gran Buenos Aires, Cannabis medicinal, Regulación del Cannabis, 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidad Sexual, Géneros y Sexualidades, Sociedad, Edición Argentina, Zona Norte del Gran Buenos Aires, Cannabis medicinal, Regulación del Cannabis, 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidad Sexual
En un clima de gran intercambio y debate constructivo, activistas, cultivadoras y usuaries definieron su plan de lucha. Exigen la derogación de la Ley 23.737, el fin de la persecución y se preparan para la Marcha Nacional de la Marihuana el próximo 28 de noviembre frente al Congreso.
Durante el 39° Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades en Córdoba, el taller número 72, denominado "Cannabis y Salud", se desarrolló de manera amena y muy organizada.
Este año, el espacio tuvo una connotación histórica muy especial, ya que el taller de Cannabis y Salud Integral cumplió 10 años desde su creación. Por este motivo, fue fundamental la presencia de Nermi Zappia y Grace Lan, referentes del Jardín del Unicornio y de la Red Feminista Cannábica, quienes fueron junto a otras compañeras las impulsoras de la apertura de este espacio fundamental allá por el 2016.
La convocatoria del primer día fue masiva, superando ampliamente las expectativas, por lo que hubo que reaccionar rápido: el taller tuvo que dividirse en dos. Ante el aula principal completamente llena, se abrió un segundo espacio en el subsuelo para que todas las compañeras que seguían llegando pudieran ingresar y participar activamente. A pesar de los naturales contrapuntos que surgieron durante la discusión, ambas comisiones se caracterizaron por la posibilidad real de debatir, charlar y llegar a acuerdos. En total, el taller logró reunir a 116 personas provenientes de múltiples provincias argentinas y de países vecinos como Brasil y Paraguay.
Además de las pioneras mencionadas, el espacio estuvo nutrido por activistas y militantes de la comunidad cannábica, incluyendo a integrantes de la mesa organizativa de la Marcha de CABA, que ya se encuentran preparando la movilización nacional de la marihuana para el próximo 28 de noviembre, un evento crucial para llevar sus voces y reclamos directamente a las puertas del Congreso.
A lo largo de los dos días de debate, el taller reunió a usuaries, productoras de aceite, trabajadoras de la salud, docentes, investigadoras y militantes. Entre las conclusiones políticas más urgentes, se exigió un rotundo "¡Abajo la ley 23737!", señalando a la actual ley de drogas como la raíz principal de las pérdidas de libertad, los allanamientos, robos y violencias sistemáticas que sufre la comunidad.
En esta misma línea antirrepresiva, reclamaron la inmediata libertad de Mariela, quien se encuentra presa por poseer apenas 7 gramos, y levantaron bien alto la consigna: "Basta de personas presas por marihuana".
Soberanía, placer y salud pública
Uno de los ejes más potentes del debate fue la reivindicación del placer y la autonomía de las personas. Las participantes plasmaron su hartazgo ante el estigma social y judicial que las cataloga permanentemente como "drogadictas, vagas, malas madres y delincuentes". Frente a estos ataques, la respuesta fue clara: "Nuestro cuerpo, nuestro placer, nuestra decisión".Además, se defendió enfáticamente el uso de la planta y se remarcó que nadie debería tener que declararse enfermo para poder ser libre.
En términos de acceso a la salud, las exigencias apuntaron a un rol activo del Estado: reclamaron atención pública, un REPROCANN totalmente gratuito y capacitación obligatoria en la temática para todo el personal del sistema de salud. A su vez, se denunció puertas adentro la "masculinización de la planta y la producción".
Las conclusiones leídas en el escenario principal expusieron una gran contradicción de la industria: mientras las mujeres y disidencias son quienes históricamente cultivan, producen y asumen las tareas de cuidado, son los varones quienes mayoritariamente manejan los clubes, los permisos y la toma de decisiones. Por esto, exigieron garantizar la participación real de mujeres y personas trans en estos espacios.
Para coronar estas jornadas históricas, al finalizar los debates, las compañeras de la Red Feminista Cannábica organizaron una intervención cultural. Desplegaron una bandera e invitaron a todas las asistentes del taller que tuvieran ganas a intervenirla con pintadas, dejando así un registro colectivo y un hermoso recuerdo palpable de lo que fue el paso del movimiento cannábico por este 39° Encuentro.
Rumbo al 40° Encuentro en CABA
Proyectando la organización hacia el año que viene, las asambleístas propusieron un salto político enorme para el próximo evento que se realizará en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Plantearon que el próximo encuentro sea sin estigmas y que el taller pase a llamarse directamente "Marihuana y Transfeminismos".
•La propuesta es que este nuevo espacio funcione organizado en tres ejes estratégicos para el movimiento:
•Comunicación y estrategia, abarcando los debates sobre despenalización, regulación y legalización.
•Ley, producción y agroecología.
•Sujetes de derecho, soberanía y educación integral.
Finalmente, para garantizar que esta agenda transversal tenga el peso institucional que merece, exigieron formalmente la apertura de una Comisión de Cannabis dentro de la organización general del próximo Encuentro.
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De las plazas de Malvinas Argentinas al Encuentro: la historia de Marina y el camino de organizarse
15 de octubre, por Las voces del primer Encuentro — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Zona Norte del Gran Buenos Aires, #PanYRosas, 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidad Sexual, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Zona Norte del Gran Buenos Aires, #PanYRosas, 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidad Sexual
Mantera de Villa de Mayo y estudiante de Trabajo Social, Marina viajó por primera vez al Encuentro Plurinacional junto a Pan y Rosas. En este testimonio, recorre los debates, la marcha y una experiencia que compartió con su hija, y reflexiona sobre la fuerza de encontrarse con otras mujeres, reconocerse en sus luchas y organizarse para transformar la realidad.
Hace unos años conocimos su lucha cuando el municipio de Malvinas Argentinas hostigó y reprimió a las manteras que trabajaban en las plazas. Este año viajó por primera vez al Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias junto a Pan y Rosas. Compartimos su testimonio sobre una experiencia que la atravesó, los debates que se llevó y la fuerza de encontrarse con miles de mujeres dispuestas a organizarse y luchar.
Habitar por primera vez el Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias implica una transformación profunda pero hacerlo en el complejo contexto de este octubre de 2026 y bajo el cielo lluvioso de Córdoba le otorgó una mística imborrable. Cruzar el país para encontrarse con miles y miles realidades en los talleres derribó cualquier expectativa previa que pudiera tener.
Este escrito tiene como objetivo compartir las huellas de mi primera experiencia de participación, desde la incertidumbre inicial de los debates en talleres, el conmovedor acto de Pan & Rosas, la potencia colectiva de la marcha central, y el regreso compartido, recuperando la vivencia personal como un hecho profundamente político.
Para mí, "ponerle el cuerpo" al Encuentro Plurinacional no comenzó al pisar el suelo cordobés, sino en el momento exacto en que decidí armar la mochila. Dejar de lado las responsabilidades cotidianas, el hogar y las tareas que socialmente se nos asignan como exclusivas e ineludibles no fue una decisión sencilla. El cuestionamiento interno fue constante y fracturar esa inercia demandó un esfuerzo enorme. Sin embargo, entender que el cuidado también puede ser una construcción colectiva junto a las compañeras de Pan & Rosas me permitió dar ese paso fundamental, transformando la culpa en una acción de profunda autonomía.
El viaje comenzó mucho antes de subir al micro, implicó una logística colectiva y solidaria donde la organización de las trabajadoras, jubiladas y estudiantes se fusionó. Al subir al micro me encontré con infancias que durante el viaje y durante los días de encuentro recibieron la atención y el cuidado colectivo eso para mí fue la mística de lo que representa un feminismo socialista que no deja a las madres ni a sus hijes de lado, sino que les pone en el centro de la lucha.
Mi elección de volcarme hacia el eje de Niñeces, Adolescencias y Juventudes en la elección de talleres respondió a una necesidad imprescindible, dotar de mayor información empírica y herramientas colectivas a las experiencias que vengo desarrollando cotidianamente con infancias y adolescentes en mi territorio. El taller se convirtió en un diagnóstico vivo. Escuchar los datos expuestos por cuidadoras, educadoras, psicólogas y trabajadoras sociales de distintos puntos del país permitió dimensionar el impacto sistémico de la crisis actual: el aumento alarmante de la deserción escolar, la pobreza, la violencia, la precarización de las condiciones de vida, el crecimiento de los problemas de salud mental en infancias, adolescentes y jóvenes desamparados en situaciones de extrema vulnerabilidad y la urgencia de fortalecer la Educación Sexual Inclusiva (ESI).
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Para mis prácticas diarias, esta información funciona como un mapa de alertas esenciales para optimizar mi aprendizaje. Las conclusiones dejaron en claro que las infancias y mujeres que habitamos territorios en dónde las decisiones políticas impactan de lleno de forma negativa, somos las primeras víctimas de los planes de miseria, pero también que cuando se les da voz y autonomía, como en los talleres se demuestra una capacidad de resiliencia y claridad política.
Durante el acto de Pan & Rosas viví el momento de mayor impacto subjetivo del viaje. Escuchar los discursos de Laura y Myriam me atravesó por completo, desarmando lo que tengo impregnado en lo más profundo de mi matriz de aprendizaje. Desde mis primeros recuerdos de la infancia, arrastraba una pregunta existencial muy dolorosa: ¿qué sentido tenía la vida si el destino inevitable de las mujeres era padecer, sufrir y aceptar la opresión hasta morir? ¿Ser madre? Temía que ese fuera también el único futuro para mis hijas. Pero ver y escuchar que somos miles quienes estamos atravesadas por distintas formas de violencia y explotación, y aun así estábamos ahí unidas soñando y luchando por una sociedad libre de opresión y explotación, cambió mi perspectiva para siempre.
La presencia en el acto de compañeras sobrevivientes, que le pusieron el cuerpo a la lucha en condiciones históricas durísimas antes que nosotras, funcionó como un puente generacional y un faro político. Sus esfuerzos y sacrificios tienen como resultado: la libertad de nuestras hijas y de las nuevas generaciones que no partimos de cero.
Muchas de las que estábamos ahí, trabajadoras, estudiantes, madres que hacemos milagros cotidianos frente al desfinanciamiento y la precarización, venimos de historias donde el mandato era el silencio y la urgencia de sobrevivir no da tiempo de cuestionar nada. Gracias a esa Posta histórica, hoy tenemos la libertad de decidir organizarnos y construir nuestro propio destino. Transformamos el sufrimiento individual en una inmensa potencia política.
Cuando la inmensa columna de Pan & Rosas comenzó a desplegarse por las calles cordobesas el domingo por la tarde, la vivencia mutó hacia algo profundamente conmovedor. Lejos de la solemnidad, marchar allí se sintió como habitar un hermoso festejo. Prevaleció el baile, los cantos colectivos y la alegría, pero sin perder jamás el eje fundamental de ser una intransigente lucha política donde cada una de las personas presentes era una protagonista activa. En medio de ese torbellino de energía, necesité quedarme en silencio de a ratos para escuchar correr las voces de miles que a través de los cantos, bailes estábamos gritando "¡Acá estamos y no vamos a retroceder!". Fue un instante hermoso de pura lucidez colectiva.
Pero el impacto más imborrable y hondo en mi subjetividad fue ver a mi hija, verla cantar con fuerza, saltar contagiada de esa potencia, agitando las banderas. Fue hermoso e inolvidable. En ese preciso momento entendí que la opresión y el sufrimiento no se van a heredar de forma pasiva; lo que se hereda es la dignidad, la alegría de la resistencia revolucionaria y la certeza de que el futuro les pertenece a ellas.
Volver a casa implica procesar una experiencia que desborda el cuerpo. El cansancio físico del viaje y las intensas jornadas se transformaron en una inyección de energía militante, durante el viaje de vuelta escuchar las historias de compañeres, como llegaron a Pan & Rosas como se convencieron de que estaban en el lugar correcto, conocer a quienes al igual que yo tuvieron su primer experiencia, conocer los nombres, las voces e historias, generando lazos de reconocimiento y una mutua representación interna dónde no existe la competencia sino el complemento.
Regreso de mi primer Encuentro con redes tejidas, aprendizajes empíricos invaluables para mi trabajo cotidiano con las niñeces y por sobre todo, con la satisfacción de haber compartido este hito histórico con mi hija. Nosotras ya empezamos a organizarnos no para el próximo año sino que para ahora mismo, convencidas de que el sufrimiento se transforma en lucha, y que a la explotación se la derrota unidas, organizadas y en las calles.
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Delegación de Pan y Rosas zona norte en Córdoba.
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Después de Córdoba: “Este sistema no nos va a vencer”
14 de octubre, por Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Zona Oeste del Gran Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, La Matanza, Agrupación de mujeres Pan y Rosas, Feminismos, 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidad Sexual, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Zona Oeste del Gran Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, La Matanza, Agrupación de mujeres Pan y Rosas, Feminismos, 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidad Sexual
Las voces de quienes participaron del Encuentro en Córdoba llegan, fuertes y con muchas reflexiones. Compartimos algunas de las compañeras de Zona Oeste.
Pasaron pocas horas del regreso del Encuentro que por tres días paralizó la vida de cientos de compañeras que viajaron. Entre ellas, una enorme delegación de Pan y Rosas y de los Comités por un Partido de la Nueva Clase Trabajadora junto a Myriam Bregman se hizo presente para compartir debates, experiencias de lucha y organización. Junto a compañeras y compañeros que enfrentan el ajuste de Milei, defienden los derechos de las mujeres y las diversidades y salen a las calles contra la violencia, la precarización laboral y la impunidad. Desde La Matanza, Morón, Ituzaingó, Hurlingham, Merlo y Moreno, compartimos algunas voces.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Ale, Comité de Moreno: “Asistí al primer encuentro plurinacional de Mujeres y Diversidades en Córdoba, la verdad me parecía un evento muy grande y capaz hasta ajeno a mí, y no me animaba en un principio a ir. Hasta que Emi y Mirna me comentaron de sus experiencias, de cómo el evento reúne a mujeres de todo el país y comunidades originarias, de cómo se respira un ambiente de mujeres activamente políticas. Y eso me manijeó a ver qué onda. No me esperaba la inmensidad de todo lo que viví este fin de semana, desde estar en el micro y resolver un percance de luz entre todas en tiempo récord, así, sin conocernos pero con mucha empatía y ganas de ayudarnos, hasta armar un plan de lucha, y proyectos para continuar el día a día. Compartir estos días con ustedes me abrió la cabeza literalmente. Como algunas de ustedes saben, en mí familia no hablan mucho de política de manera constructiva, las veces que he participado en debates me he quedado con el sabor amargo de que hay cosas que no pude conectar o expresar. Hoy en día me encuentro centrada gracias a estos espacios, gracias a ustedes y su calidad humana. Me brindan esa confianza y seguridad que tanto anhelaba tener, para enfrentar todos esos discursos tibios donde se menosprecia a la mujer, hoy sé y me doy cuenta de todo lo que somos capaces, y me llena de energía eso. Saber que no estoy sola, y que compartimos el sentimiento. Tengo ganas de construir muchas cosas con estas experiencias y al lado de ustedes. Esta militancia, este aire revolucionario me hace levantarme con ganas de pelearla, este sistema no nos va a vencer.
Celes: “Mi primer encuentro plurinacional. Hace unos pocos meses escanee un qr, de un folleto que me dieron en una marcha por las universidades. Decía algo de “Organízate con nosotros”, justo me dieron en un momento donde me sentía resignada, pero llena de bronca. Me comenzaron a llegar mensajes convocándome a reuniones de los comités de Merlo. Después de varios mensajitos invitándome, me decidí y fui. Y desde ese día nunca más junté bronca sola en casa. Ahora me organizo y ya no lucho sola. Conocí a mujeres y diversidades ,fuertes, valientes, sensibles, inteligentes,feministas y organizadas. Me invitaron a este encuentro en Córdoba, donde conocí muchísimas más, escuché y me escucharon. De este encuentro, volví recontra motivada, pude intervenir en los talleres, y me sentí súper escuchada! algo que no sentía hace años. Muy feliz de haber vivido esta gran experiencia”.
Celeste Merlo: “Me duelen todos los músculos del cuerpo, me resuena en la cabeza: "Hace falta ya una huelga ,una huelga." Miro las fotos. Nada, una recontra experiencia para mí. Todavía estoy allá con ustedes. Me resuenan las conversaciones con ustedes, los debates en los talleres. Estoy recontra conmovida. y sumamente agradecida con ustedes, con Edhit que fue tan perseverante para convocarme a los comités, con Emi y Meli que me insistieron e inspiraron a ir a este encuentro. Con Estefi que me trajo hasta la puerta de casa y con quien tuve las mejores conversaciones lejos. Estoy encontrando mi lugar y eso me hace sumamente feliz! ¡Las quiero mucho chicas!”
Estefi, Comité Libertad: “Mi primer Encuentro Plurinacional de mujeres y Diversidades sexuales fue hermoso. Viajé a la ciudad del Cordobazo junto a mis compañeras de PyR de Merlo y Oeste y viví jornadas de lucha política que no voy a olvidar jamás. Nos organizamos porque queremos decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, queremos pensar y hacer política, queremos alzar nuestras voces, queremos cuestionar lo injusto, queremos terminar con lo que nos duele y oprime, queremos organizar la bronca que tenemos y dar vuelta la tortilla,Y estos días lo hicimos. Fueron días felices. Peleamos contra las políticas de hambre y ajuste que por sobre todo recaen en nuestras espaldas, contra los cómplices de éste gobierno y contra los burócratas de siempre (que son un asco).La pelea es colectiva. La pelea es de clases. Somos feministas socialistas porque queremos el pan y queremos las rosas. Quiero seguir aprendiendo de todas mis compañeras, luchadoras, combativas y revolucionarias y también quiero emocionarme, abrazarme y hermanarme con todas ellas”.
Val, Comité de San Justo: “Mi primer encuentro de mujeres y diversidades. Dudé en ir y hoy agradezco haber asistido, especialmente por haberlo compartido con este grupo de personas increíblemente fuertes y plantadas. Me hace muy feliz haber compartido espacios de debate, de risas y de emoción con mis compañeras de lucha. Una lucha que gracias a nuestro esfuerzo, se vuelve cada vez más enorme. Siempre me pongo a pensar en cuánto necesitaba un espacio así, y hoy tengo más claro que nunca que no elegiría otro lugar para luchar que no sea acá”.
Agus, Comité de Virrey del Pino: “La pasé increíble, super bueno. Era verdad eso de que volvés cambiada. No me siento la misma.
Tizi, Comité Secundarios: Re lindo, aprendí mucho, sobre las posturas que toman los demás partidos políticos y cómo nos defendemos nosotras. También cómo son los encuentros y los importante que son. Fue muy emocionante ver en el escenario a todas las mujeres que lucharon por tener su lugar y me dan muchisimas ganas de seguir militando para que cada vez seamos más.
Giuli, Presidenta del centro de estudiantes de la EES N°2 de Haedo: “Hay gente que te llena de fuerza y te recuerdan por qué seguimos luchando. Me vuelvo con más fuerza, más bronca y más ganas de seguir organizándonos. Porque a esta juventud que sueña con cambiarlo todo no la van a callar ni a resignar. Que nuestra bronca se vuelva lucha y que nunca nos falten las ganas de ir por todo. Me llevo un poquito de cada compañera y las ganas intactas de seguir construyendo juntas todo aquello por lo que luchamos”.
Agustina: “La pasé re lindo, ya extraño estar con ustedes”
Rufina, jubilada, Virrey del Pino: “Un super encuentro, gracias por dejarme compartir estos hermosos momentos con ustedes”.
Eze, Comité de Morón: “Les quiero agradecer personal y grupalmente por estos días de compartir algo tan movilizador como este Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades. Ya de regreso a nuestras casas nos queda toda la resonancia de lo vivido. En el cuerpo, en las imágenes, en todo lo que va a ir decantando en lo sucesivo. Esta energía y entusiasmo es un motor para seguir adelante con la lucha en las calles y en nuestros lugares. Se irá replicando y multiplicarlo y no solo es una bella tarea sino una necesidad en tiempos donde el odio, el genocidio, el deterioro y la pérdida de sentido nos amenazan todo el tiempo. Pero estamos fortalecidas por el Encuentro y de esas semillas de resistencia surgen nuevas formas de seguir adelante. Las abrazo!”
Jimena, docente de Morón: "Chicas las leo y me emociono. No volvía al Encuentro desde 2004. Fue mi primera vez con Pan y Rosas. Encontrarme en los talleres con compañeras de otros lugares y reconocernos compañeras de camino por la remera y las ideas. Fue muy emocionante todo. Gracias por insistir para que vaya porque hoy mis energías son otras"
Zero, Comité San Justo: “Gracias chicas por todo lo compartido la pase hermoso las amo, espero hayan llegado bien a sus casas y propongo tener vacaciones en Córdoba”.
Flor:"Hermosa experiencia muy emotiva. ¡¡A seguir la lucha!!"
Camila, Comité Libertad: “Hay algo en el hacer colectivo que activa el motor para vivir un poco más. Hay algo en las causas comunes que te devuelve la independencia del ser y del saber, el entender que yo puedo cambiar las cosas, pero jamás sola. Encontrarlas Fue encontrarme de nuevo, volver a dirigir mi vida hacia un propósito más grande que mis propias preocupaciones. llámenme utópica o idealista, pero todo se vuelve más liviano cuando entendés que no sos la única. la falta de plata, de tiempo que no alcanza, el cansancio y la bronca se van sedimentando en nosotras, hasta confundirnos con lo que creemos que somos. No quiero rendirme, no quiero ser esa que apaga la cabeza y nunca dice nada, no quiero que mis hermanos, mis sobrinos o mis estudiantes tengan un futuro de miseria. Quiero que sepan y tengan el valor de tomar la herramienta política como propia y construir un futuro digno de habitar. Primer encuentro plurinacional de mujeres para mí, con Pan y Rosas como bandera, y de la mano de estas compañeras del amor. Increíbles, inteligentes, audaces y amorosas. Juntas y organizadas somos imparables".
Alice, Comité de San Justo: "Ayer volví de mi primer Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries. Desde hace varios años venía sintiéndome muy mal por todo lo que está pasando en este mundo. Me sentía muy desganade y sin perspectiva de futuro hasta que hace 2 meses inicie a militar y logre volver a ponerle una sonrisa a mi cara. Poder convertir toda esa tristeza que tenía en el motor para luchar cada día es algo de lo que estoy muy orgullosa y haber compartido estos 3 días con compañeras que luchamos por un mundo menos horrible y más justo, con todes les trabajadores, es una de las cosas más hermosas que me pasaron. Quiero aprovechar este post para agradecer a cada una de las personas que me acompañan en este camino, no saben lo importante que son para mí. Esto no termina acá. Nos vemos el 15 en las calles para tirar abajo todo el DNU 70/23."
Lara, Comité San Justo: "Cuando empecé mi camino en la militancia, nunca me imaginé que llegaría tan lejos. Todavía me acuerdo de aquella mañana en el colegio, cuando dos de mis amistades más fieles me animaron a sumarme a mi primera marcha. Ahí los conocí: a mi comité, a mi grupo, a mis compañeros. No solo me recibieron con los brazos abiertos, sino que también me cuidaron en cada movilización, me ayudaron a informarme, me escucharon cuando todo se me venía abajo y me dieron un lugar al que pertenecer. Y hoy, después de tantas marchas, tantas reuniones, tantas charlas y tantos aprendizajes, me toca vivir algo que alguna vez parecía tan lejano: mi primer Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias.
Me cuesta poner en palabras lo que significa para mí llegar hasta acá. No es solamente viajar, conocer otros lugares o participar de un encuentro. Es mirar hacia atrás y reconocer todo lo que recorrí, las personas que conocí y todo lo que aprendí en el camino. Es saber que no llegué sola. Que detrás de este viaje hay compañeros que me acompañaron, que me dieron un lugar y que, sin saberlo, también me ayudaron a encontrarme a mí misma. Obreras y estudiantes, luchando por la revolución en Córdoba, hoy y siempre".Te puede interesar: Córdoba. Después del 39º Encuentro: la fuerza de las mujeres y los desafíos de una nueva etapa
Foto: Enfoque Rojo
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Después del 39º Encuentro: la fuerza de las mujeres y los desafíos de una nueva etapa
14 de octubre, por Córdoba — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Bloque2 A3 1 titulo, Feminismos, 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidad Sexual, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Bloque2 A3 1 titulo, Feminismos, 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidad Sexual
El 39º Encuentro Plurinacional volvió a demostrar que los movimientos de mujeres, feministas y de diversidad sexual conservan una enorme capacidad de movilización, organización y debate colectivo.
Córdoba volvió a llenarse de pañuelos verdes, violetas y de los colores del arcoíris, como lo hizo en 2007. Durante el 10, 11 y 12 de octubre, decenas de miles de mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, intersexuales y no binaries llegamos desde distintos puntos del país para participar del 39º Encuentro Plurinacional.
Aunque el gobierno provincial de Martín Llaryora, del PJ, ordenó apagar el alumbrado público, intentando ocultar la marcha del domingo a la noche, está claro que fue la convocatoria más masiva desde la pandemia. Un verdadero logro, en un escenario económico cada vez más difícil y cuando el pluriempleo se adueña de nuestras horas libres.
Los más de cien talleres que se desdoblaron en muchos más, todos repletos; las asambleas; las múltiples actividades culturales y políticas; la destacada movilización contra los lesbicidios, travesticidios y transfemicidios, junto con la multitudinaria marcha del domingo expresaron una realidad que el gobierno de Milei preferiría borrar: seguimos acá, organizándonos y no estamos dispuestas a entregar nuestras conquistas ni a aceptar que la violencia contra las mujeres, la criminalización de la protesta, el saqueo extractivista de nuestros territorios, el desmantelamiento de las políticas públicas y los ataques contra todo el pueblo trabajador se conviertan en norma. A pesar de todo, en las calles y en los talleres se abrazaron distintas generaciones, experiencias de militancia, identidades y tradiciones políticas.
Del Encuentro a organizar la bronca
En estos tres días en el Encuentro estuvimos quienes estamos todos los días en las escuelas, los hospitales, las universidades, las fábricas, los comercios, las oficinas, los barrios y las redes de cuidados. Muchas con salarios bajos, contratos precarios y jornadas que no terminan nunca. Las jóvenes secundarias y universitarias que defienden la educación pública y la ESI y pelean por un futuro que el capitalismo les niega; jubiladas que enfrentan la represión de este gobierno solo por reclamar lo que les corresponde; activistas de la diversidad sexual que dieron la pelea por el cupo laboral trans; las familiares de víctimas de femicidios y crímenes de odio, las que vivimos de changas; quienes sufrimos con mayor intensidad la reducción de servicios públicos y el aumento del trabajo no remunerado de cuidados. Somos una parte fundamental de la enorme clase trabajadora que hace funcionar la sociedad. ¿Cómo convertimos nuestra fuerza en una capacidad efectiva para derrotar los ataques del gobierno de Milei y sus cómplices, mientras los sindicatos negocian por separado y las direcciones políticas subordinan las necesidades urgentes a sus cálculos electorales?
Pan y Rosas junto a los Comités por un partido de la nueva clase trabajadora participó con una enorme delegación que viajó desde la Quebrada y la Patagonia, el Litoral y la Cordillera, desde Buenos Aires y varias ciudades cordobesas. Las feministas socialistas fuimos con compañeras organizadas en la lucha por la vivienda, con residentes de Salud, con obreras de Georgalos, Astillero Río Santiago y el subte que enfrentan los despidos, como también la comisión de mujeres de FATE que luchan contra el cierre, trabajadoras de fábricas recuperadas como Madygraf y de multinacionales como Kraft-Mondelez, docentes y jóvenes estudiantes de secundaria, terciarias y universitarias. Para muchas era su primer Encuentro y fue una gran experiencia política feminista. Sostuvimos que es necesario impulsar la organización de las trabajadoras y la juventud, desde abajo, promoviendo asambleas, coordinando los sectores en lucha y exigiendo a las centrales sindicales un paro nacional y un plan de lucha que culmine en una huelga general.
Pero no se trata de esperar a que las conducciones burocráticas cambien de orientación por voluntad propia, sino de construir una fuerza capaz de imponerles la decisión de luchar. Planteamos que la movilización del 15 de octubre por la derogación de todo el DNU 70/23 sea una oportunidad para dar continuidad a esa coordinación que construimos con la Marcha de la Bronca en setiembre y también se expresó en el 39º Encuentro con la columna independiente en la movilización de cierre que integramos junto organizaciones y sectores del sindicalismo combativo. Que Córdoba contribuya a fortalecer y ampliar la coordinación de las luchas en cada provincia, cada gremio, cada universidad y cada barrio.
Y nuestra voz tuvo mucho eco en todos los talleres, en la masiva concurrencia al acto con Myriam Bregman y en nuestras columnas en la marcha de cierre del Encuentro. Volvimos a nuestras ciudades, además, con centenares de teléfonos de quienes nos pidieron seguir en contacto para coordinar las luchas del presente o para organizar Pan y Rosas y los comités en su escuela, en su laburo o en su ciudad.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Actazo con Myriam Bregman y Laura Vilches
En la Córdoba de los campanarios y las sotanas, que se prepara para recibir al jefe de la institución más reaccionaria contra las mujeres y la diversidad sexual, como es el Vaticano, Myriam Bregman fue recibida por más de 7000 personas que se acercaron a escucharla y abrazarla, en el enorme acto a cielo abierto que colmó el mismísimo centro cordobés, en la Plaza Vélez Sarsfield. Desde esa tribuna habló también nuestra compañera Laura Vilches, la docente y legisladora que se plantó frente al fiscal Garzón, denunciando el cinismo de la Justicia, la policía y el poder político ante el femicidio de Agostina, y conmoviendo a todo el país.
Fue el evento más destacado de los que se hicieron por fuera de los talleres y las movilizaciones previstas por el Encuentro. Así lo mostró la prensa cordobesa y nacional, pero sobre todo, las miles de compañeras que después nos cruzábamos y nos decían que habían estado allí y que se habían emocionado prendiendo las linternas de sus celulares en medio de la oscuridad. Fue el momento más emocionante de un verdadero actazo.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Las mujeres no vamos a esperar a 2027
El Encuentro fue claramente opositor. Pero cómo enfrentar a la derecha ultraliberal fue una discusión muy importante, porque es cada vez más evidente que el ajuste no se sostiene solamente por la voluntad de Milei; también necesita la colaboración, la pasividad o la negociación de gobiernos provinciales y de direcciones sindicales. Y eso también se expresa en su política de pedirnos que transformemos la bronca en votos a futuro, antes que en fuerza de lucha para enfrentar al gobierno ahora. En el Encuentro se coló esta puja por hacernos creer que hay que depositar expectativas en fuerzas políticas que administran ajustes, precarizan o buscan acuerdos con dinosaurios de la derecha “nacional y popular” que nos odia e insulta, la que nos dice que nos pasamos tres pueblos o que declara que en Brasil votaría a Bolsonaro, supuestamente para ganarle a la derecha de Milei. Por eso, derrotar el plan de Milei y sus cómplices, en la perspectiva de la huelga general con las mujeres al frente, fueron los ejes que llevamos a los talleres, al acto de Myriam y a la gran columna de Pan y Rosas en la marcha de cierre.
Las distintas corrientes del peronismo poco tuvieron para ofrecer. En un Encuentro que reúne a tantas mujeres, solo pueden mostrar liderazgos masculinos que no se proponen cambiar radicalmente las condiciones estructurales de un país sometido a la expoliación de la deuda. O exhibir la impotencia de tener a su dirigente proscripta por la Justicia macrista, mientras sus propios diputados y legisladores siguen aprobando nuevos jueces y fiscales acordados con esa misma derecha. A pocos días del Encuentro, la reunión de Cristina Kirchner con el antiderechos Juan Manzur, para negociar la interna peronista de Tucumán, es una nueva demostración de que no hay mal menor para nosotras y la lucha por nuestras demandas.
La independencia política que levantamos no significa neutralidad frente a la ofensiva reaccionaria, sino combatir el plan de Milei con todas nuestras fuerzas sin confiar la defensa de nuestros derechos a quienes buscan administrar el mismo orden social que los pone en cuestión. Por eso, Pan y Rosas y las compañeras de los Comités por un partido de la nueva clase trabajadora proponemos construir esa alternativa política, que combata todas las formas de opresión, transformando simultáneamente las condiciones materiales que las reproducen y se sostienen en la explotación de las mayorías trabajadoras. Y esto también lo pusimos en debate en los talleres de este 39º Encuentro.
Toda la información sobre el 39º Encuentro Plurinacional en Córdoba la encontrás en La Izquierda Diario. Seguinos también en nuestras redes sociales de Pan y Rosas
Buenos Aires 2027: volver al lugar de origen para conquistar el futuro
Al cierre del 39º Encuentro se definió que la Ciudad de Buenos Aires será la sede de 2027, donde se realizó el primero en 1986. La decisión abre una oportunidad política importante: CABA es la sede del Gobierno y de los principales poderes del Estado. También es una ciudad atravesada por desigualdades profundas, conflictos sociales y luchas feministas: allí surgió la convocatoria de Ni Una Menos de 2015 que luego se extendió a todo el país y allí se desplegó una parte decisiva de la Marea Verde. Volver a la ciudad donde nació esta experiencia, puede contribuir a poner en el centro de la discusión pública la agenda feminista.
Pero la importancia de la sede no se medirá solamente por la repercusión mediática ni por la cantidad de participantes. El desafío será construir un Encuentro capaz de intervenir, desde ahora mismo, en la situación política y en la lucha en las calles, sin quedar subordinado a la espera pasiva de una agenda electoral, mientras avanzan el ajuste, la quita de derechos y el saqueo. Necesitamos que las conclusiones de los talleres de este 39º Encuentro se conviertan en propuestas de acción y campañas comunes impulsadas por la Comisión Organizadora del 40º Encuentro que ya tiene que estar en marcha.
Por eso, Pan y Rosas siempre insistió en las últimas décadas, en buscar la manera para garantizar que la pluralidad que caracteriza a los Encuentros se exprese efectivamente en las decisiones. Que los talleres donde las experiencias individuales se convierten en causas colectivas, sean también donde se confronten estrategias y surjan resoluciones de organización y de lucha. De la misma manera que consideramos que la fragmentación reglamentada de los talleres que aparenta ser un gesto inclusivo, corre el riesgo de seguir marginando las voces que históricamente margina el sistema capitalista patriarcal, racista y cisheterosexista. ¡Todas y todes deberíamos poder intervenir en los debates que elijamos, como también en el conjunto de las decisiones, en la organización de las actividades y en la definición de las acciones comunes!
El carácter democrático y participativo del Encuentro no puede medirse solamente por la masividad. También importa quién decide, cómo se distribuye la palabra, qué voces son escuchadas y qué mecanismos permiten dirimir las diferencias. Cuando no existen mecanismos claros para que decenas de miles de participantes puedan decidir, el consenso se convierte, en realidad, en la imposición de los acuerdos entre aparatos. ¿Quién decide, por ejemplo, la sede de cada Encuentro? Centenares de miles de mujeres y compañeres de los colectivos LGBTIQ+, año tras año, sabemos que esa es una noticia que siempre nos llega por los medios o por mensajes reenviados de reenviados, cuando ya no queda casi nadie en el Encuentro. ¿No es hora de que seamos quienes participamos masivamente en los talleres, quienes decidamos dónde nos reuniremos al año siguiente?
Este año, la única propuesta de sede fue que sea CABA. Pan y Rosas, junto con otras compañeras del Frente de Izquierda, legisladoras y referentes feministas y de sindicatos combativos, volvimos a proponer que la sede sea la Ciudad de Buenos Aires, pero fundamentamos con otros argumentos y señalamos también nuestro rechazo a este método absolutamente arbitrario y antidemocrático de la autoproclamación y la fantochada del “aplausómetro”. Por lo que, además de los empujones y patoteadas, tuvimos que presenciar una escena patética: un puñado de militantes del PCR se quedaron al pie del escenario del acto de cierre gritándonos “no se vota, no se vota”. Una imagen lamentable de mujeres que con un extraño orgullo, defendían los mecanismos burocráticos por sobre la posibilidad de decisión de miles de participantes de los Encuentros. Brutal, porque si hay algo que identifica a los movimientos de mujeres y de los feminismos desde tiempos inmemoriales es la lucha por tener derecho a decidir, de ganar autonomía contra un sistema patriarcal que nos prefiere sumisas y obedientes. Por eso, fortalecer los métodos democráticos es una condición para que el Encuentro siga siendo un espacio vivo de debates, acción, organización y transformación y no un ritual vaciado, administrado conservadora y rutinariamente por quienes pretenden hablar en nombre de todas.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Queremos el pan, pero también las rosas
El 39º Encuentro dejó una imagen potente: a pesar del ajuste, la reacción y los intentos de aislar a quienes luchan, cientos de miles de personas siguen encontrándose en la organización colectiva. El desafío es que el Encuentro no termine cuando se emprende el regreso. La fuerza que se reunió en Córdoba y de quienes no pudieron viajar necesita construir formas de continuidad en cada ciudad, cada lugar de trabajo y de estudio.
Pan y Rosas plantea esta perspectiva y seguirá construyendo junto a miles de compañeras y compañeres de todo el país, los comités por un partido de la nueva clase trabajadora, cada vez más feminizada, más diversa y precarizada, buscando que ninguna lucha quede aislada, que se amplíe la coordinación de quienes estamos por derrotar la política de un gobierno que nos tiene en la mira, especialmente a las mujeres del pueblo trabajador. Por organizar, desde abajo, democráticamente el paro nacional y un plan de lucha sostenido en la perspectiva de la huelga general con nosotras al frente. En este camino tenemos que fortalecer la movilización, volviendo a ser miles el 7 de noviembre en la Marcha del Orgullo que Jorge Macri quiso borrar del almanaque en CABA y organizando una jornada de lucha federal el 25 de noviembre Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres
Esta tarea del presente no está separada de nuestra perspectiva por una sociedad en la que el trabajo necesario para sostener la vida se distribuya colectivamente, en la que los avances tecnológicos y la riqueza social permitan reducir la jornada laboral hasta su mínima expresión y ampliar el tiempo libre. Una sociedad en la que las tareas de cuidado dejen de ser una carga individual y se disfruten plenamente como vínculos afectivos elegidos libremente y con apoyo comunitario, en la que cada persona pueda decidir sobre su cuerpo, sus relaciones y su futuro. Una sociedad en la que la libertad no sea un privilegio para quienes pueden pagarla y no existan más diez que trabajemos para uno que reposa. Queremos el pan, pero también las rosas.
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CABA será la sede del 40º Encuentro Plurinacional de Mujeres y la Diversidad Sexual
12 de octubre, por Tras el cierre en Córdoba — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Feminismo, Movimiento de mujeres, Diversidad Sexual, 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidad Sexual, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Feminismo, Movimiento de mujeres, Diversidad Sexual, 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidad Sexual
La fecha será definida por la Comisión Organizadora entrante. En esta ocasión todas las organizaciones acordaron que el próximo encuentro sea en CABA, desde el escenario se leyeron distintos fundamentos para la elección de la nueva sede.
La Ciudad de Buenos Aires será la próxima sede del 40º Encuentro de Mujeres y la Diversidad Sexual, que se realizará en 2027. Así se definió en el acto de cierre del Encuentro realizado en Córdoba. La fecha quedará a cargo de la Comisión Organizadora entrante.
En esta oportunidad, todas las organizaciones confluyeron en la propuesta de llevar el Encuentro al centro político del país, un reclamo que miles de compañeras y compañeres de distintos territorios vienen sosteniendo desde hace años. Desde el escenario, se leyeron distintos fundamentos para la elección de la nueva sede.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Liliana Daunes sostuvo que "el próximo año será el encuentro 40º, al menos somos tres generaciones de mujeres, travestis, lesbianas, trans, no binaries, feministas y transfeministas, trabajadoras, jubiladas, desocupadas y militantes que venimos sosteniendo esta herramienta de organización colectiva".
A su vez, planteó que "el gobierno de Milei, sus cómplices y gobernadores, y su plan, no se aguanta más, como miles lo venimos manifestando en las calles y lo seguiremos haciendo". También destacó "tenemos que sumar la potencia del encuentro y de todo nuestro movimiento para frenar la profundización de un modelo de vaciamiento, de pobreza, de criminalización de la protesta, de conservadurismo, misognia y transfobia institucionalizada, de desempleo, sometimiento irrestricto a Estados Unidos, al Fondo Monetario Internacional, la ultraderecha y el imperialismo".
Desde el escenario en el acto de cierre del Encuentro Plurinacional de Mujeres y la Diversidad Sexual, algunos de los motivos para que la próxima sede sea en CABA, planteados por @andreadatri
— La Izquierda Diario (@izquierdadiario) October 12, 2026
<script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>"Hace muchos años que acompañamos el reclamo de miles de compañeras y compañeres de todos los territorios que piden un nuevo encuentro en CABA. En 2027 cuando sea el 40º encuentro queremos que la potencia de nuestros movimientos se exprese en el centro político del país" sostuvo Andrea D'Atri, fundadora de Pan y Rosas y dirigente del PTS, para leer los fundamentos de las organizaciones de izquierda.
La izquierda insistió en la necesidad de que el movimiento feminista se proponga derrotar al gobierno de Milei y sus cómplices con la huelga general, para lo cual plantearon que hay que transformar los Encuentros: que haya mecanismos democráticos, que se vote desde los talleres el plan de lucha y todas las resoluciones.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>CABA fue sede del primer Encuentro Nacional de Mujeres, en 1986 recordó, y sumó que la ciudad fue escenario de la multitudinaria movilización de Ni Una Menos en 2015 y de los históricos pañuelazos frente al Congreso por el aborto legal, seguro y gratuito, conquistado en 2020. Una historia que expresa que ninguno de estos derechos fue un regalo: fueron conquistas de la organización y la movilización colectiva. A su vez, agregó que "fue también el escenario de duras luchas de trabajadoras y de la rebelión del 2001".
"Tenemos que derrotar a Milei y sus cómplices, los gobernadores, diputados y senadores que le dan los votos para sus nefastas leyes, es con la lucha y la movilización, superando la fragmentación y la pasividad que imponen las conducciones sindicales burocráticas" sostuvo Celeste Fierro, de Juntas y a la Izquierda/MST. En esa sintonía, que esa pelea tiene que ser desde ahora, planteando que la Comisión Organizadora del 40º Encuentro en CABA se sume desde este momento a las miles de mujeres y colectivos de la diversidad que el próximo 15 de octubre, cuando se trate el DNU 70/2023 en Diputados, estarán en la calle exigiendo un paro general a las centrales sindicales, en la perspectiva de una huelga general.
Se viene el Encuentro en CABA en 2027 y las mujeres tienen algunas cosas para decirle a Milei... https://t.co/TJxm40TOAj
— La Izquierda Diario (@izquierdadiario) October 12, 2026
<script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>Buenos Aires concentra importantes luchas sumó Monica Schlotauer, de Isadora/Izquierda Socialista: las jubiladas que resisten cada miércoles, las movilizaciones por la discapacidad, la universidad pública y la salud, con el Hospital Garrahan a la cabeza, y las piqueteras que enfrentan el hambre en los barrios. A la vez, es escenario de represión y criminalización, con operativos como “Tormenta Negra”, del gobierno de Jorge Macri, y persecuciones contra quienes se organizan para defender sus derechos. Vanina Biasi, del Plenario de Trabajadoras/PO, planteó la necesidad de "ampliar nuestra capacidad de discusión en los talleres, para hacerlo más democrático".
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Con la enorme fuerza social que mostraron las mujeres y la diversidad sexual en Córdoba, no hay margen para llamados a esperar recién a las elecciones que esbozaron desde el peronismo a lo largo del Encuentro o a los discursos de las dirigencias sindicales que dicen "no da".
Desde sectores independientes y la izquierda a lo largo del encuentro se cuestionó que la decisión sobre la próxima sede quede concentrada para el último día, mientras miles de participantes que colmaron los talleres ya no pueden estar allí. De cara al 40º Encuentro, quedó planteada la necesidad de establecer mecanismos para que todas y todes puedan debatir y decidir desde los talleres, tanto la próxima sede como todas las resoluciones. Si el Encuentro es de todas, decidamos todas.
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