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Miles de mujeres se pronunciaron contra el gobierno de Milei en Plaza de Mayo
10 de marzo, por 8M — Géneros y Sexualidades, Columnistas Vertical , Día Internacional de las Mujeres, Edición Uruguay, #8M, Feminismos, Géneros y Sexualidades, Columnistas Vertical , Día Internacional de las Mujeres, Edición Uruguay, #8M, Feminismos
Encolumnadas con agrupaciones feministas, sindicatos, centros de estudiantes, movimientos sociales o autoorganizadas en grupos de amigas, madres e hijas, comunidades, batucadas, con compañeras de trabajo y de la escuela, con novios, padres o hijos o por la suya, decenas de miles marcharon desde el Congreso hasta Plaza de Mayo este lunes 9 de marzo, para conmemorar el Día Internacional de las Mujeres.
Esta vez, las mujeres manifestaron por sus reclamos particulares, contra la violencia machista y los femicidios, por el incumplimiento de las políticas públicas que debieran asistir a la salud sexual y reproductiva, por los ataques a la educación sexual integral o el desprecio de las tareas de cuidado.
Pero además, transformaron la movilización en un megáfono que amplificó la voz de un malestar social en aumento con los salarios pisados, la inflación que sigue creciendo, los cierres de fábricas que dejan a familias enteras en la calle, los alquileres imposibles y un comienzo de clases que une a maestras y familias en un reclamo unánime. No se puede más. Y las mujeres usaron esta fecha conmemorativa para salir a gritarlo a los cuatro vientos.
Se trató de un masivo pronunciamiento, a cielo abierto y banderas desplegadas, contra un gobierno que acaba de imponer, con acuerdos transversales y negociaciones con la CGT, una reforma laboral esclavista que, sobre las mujeres, cae como un martillazo que rompe hasta la más mínima posibilidad de conciliar las responsabilidades familiares con la explotación laboral. Fue un enojo colectivo, que se hacía sentir en los carteles, los cantos y las conversaciones durante la marcha.
Y sobre todo, fue el escenario para que muchas pibas estrenen la calle y la alegría colectiva de la lucha. Una nueva generación que se cansó de repetir, a quien quisiera escucharlas, “es mi primera marcha”.
Desde arriba: así se vio la masiva movilización por el Día Internacional de las Mujeres
Las feministas socialistas de Pan y Rosas marchamos detrás de una bandera que denunciaba el ataque imperialista contra Irán. Porque sabemos que ninguna liberación para las mujeres puede venir de la mano de los bombardeos de Trump y Netanyahu.
Y terminamos la jornada en Diagonal Norte, a metros de la Plaza de Mayo con más de dos mil pibas, trabajadoras, familias enteras que se quisieron quedar, a pesar del cansancio, para escuchar a nuestra compañera Myriam Bregman.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Delante de todo, estuvieron las columnas de los sindicatos. Se ve que después de escuchar durante todo el verano “a dónde está que no se ve esa traidora CGT”, mientras la policía reprimía brutalmente las movilizaciones contra la reforma laboral, las direcciones sindicales tomaron este Día Internacional de las Mujeres para mejorar su imagen gastada. Advirtieron que sus propias bases se hartaron de tanta entregada. Y los de los sindicatos más opositores, también se dieron cuenta que ya no convencen solo con discursos que no se acompañan con el cuerpo, con medidas contundentes y planes de lucha serios.
El malestar con estas direcciones y con la oposición política que pretende canalizar el repudio al gobierno en unas futuras elecciones sobre tierra arrasada, se hizo sentir el domingo 8, cuando un millar de autoconvocadas eligió conmemorar el Día Internacional de las Mujeres en la fecha correspondiente. Su queja más repetida fue contra la asamblea de organizaciones feministas, políticas y sindicales que desde hace una década organiza las movilizaciones del 8M y que, esta vez, consensuó marchar el lunes 9. Sienten que ya no las representa.
Lo más importante es que centenares de trabajadoras sindicalizadas o no, con vidas cada vez más precarizadas, centenares de jóvenes que no se resignan a no tener futuro, tanto el domingo como este lunes, demostraron que, desde las bases, hay fuerzas para enfrentar al gobierno. Lo que faltan son convocatorias verdaderamente democráticas, unitarias, contundentes y con planes de lucha serios. Son las que tenemos que construir nosotras, organizándonos en nuestros lugares de trabajo y estudio, sacando a la burocracia de los sindicatos y transformándolos en herramientas para la lucha de toda la clase trabajadora, ganando los centros de estudiantes para que sean una palanca de organización de un movimiento estudiantil combativo y no un negocio de fotocopias y una usina de resignación. Organizarnos ahora y no aceptar que nos pidan que nos quedemos quietitas hasta las próximas elecciones, que ya vendrá alguien a salvarnos.
Como dijo Myriam Bregman, las llamamos a construir una enorme fuerza feminista socialista, para que Pan y Rosas -que marchó en quince países- esté en cada empresa, en cada escuela, en cada barrio, en cada universidad, en cada fábrica.
Así, estaremos en mejores condiciones de impulsar, con las compañeras de cada lugar y con las organizaciones que se reclaman independientes de los gobiernos de turno, la pelea por revolucionar los sindicatos y centros de estudiantes, las asambleas feministas y todos los espacios de organización del pueblo trabajador, para que vuelvan a ser herramientas de lucha como lo hemos sabido construir.
Hoy volvimos a demostrar que acá están las mujeres, tomando nuevamente las calles y con toda la rabia contra quienes nos quieren cómplices o sometidas. Pero también con toda la fuerza para seguir peleando nuestras batallas. Por el pan, pero también por las rosas.
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"Denunciamos el ataque de Milei a las mujeres y también el ajuste en la Provincia, que recae sobre nosotras"
9 de marzo, por 8M en La Plata — Géneros y Sexualidades, La Plata, Berisso y Ensenada, Provincia de Buenos Aires, #8M, Géneros y Sexualidades, La Plata, Berisso y Ensenada, Provincia de Buenos Aires, #8M
Unas diez mil mujeres movilizaron este lunes en la ciudad de La Plata por el 8M, Día Internacional de de las Mujeres. Hubo también marchas y actividades en las principales ciudades del país. En La Plata, la Multisectorial de Mujeres y Disidencias, encabezó la movilización con la consigna "No a la Reforma Laboral de Milei y sus cómplices. Unidad de todas las luchas".
Cientos de mujeres movilizaron este lunes en la ciudad de La Plata por el 8M, Día Internacional de de las Mujeres. Hubo también marchas y actividades en las principales ciudades del país. En La Plata, la Multisectorial de Mujeres y Disidencias, encabezó la movilización con la consigna "No a la Reforma Laboral de Milei y sus cómplices. Unidad de todas las luchas".
Ciudad de Buenos Aires. [En vivo] Miles movilizan a Plaza de Mayo por el Día Internacional de las Mujeres Miles movilizan a Plaza de Mayo por el Día Internacional de las Mujeres]
Mirá la transmisión desde la movilización
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Pan y Rosas. En el Día Internacional de las Mujeres ¡Abajo la guerra imperialista!
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Masiva movilización por el Día Internacional de las Mujeres en la Ciudad de Buenos Aires
9 de marzo, por Plaza de Mayo — Géneros y Sexualidades, Ciudad de Buenos Aires, Día Internacional de las Mujeres, Marcha , #8M, Géneros y Sexualidades, Ciudad de Buenos Aires, Día Internacional de las Mujeres, Marcha , #8M
En distintas ciudades del país y en el mundo se realizaron movilizaciones por el Día Internacional de las Mujeres, miles movilizan. En la Ciudad de Buenos Aires, miles marchan bajo la consigna “Contra las reformas esclavistas de Milei, el FMI y sus cómplices”, con participación de jóvenes, estudiantes, jubiladas, trabajadoras de la salud, telefónicas, del subte, de la educación y de la comisión de mujeres y familiares que pelean contra el cierre de FATE, entre otras. Hay fuerzas para enfrentar el plan de Milei y sus cómplices.
Desde las 16 horas ya comenzó la concentración, miles marcharon de desde el Congreso de la Nación para marchar a Plaza de Mayo bajo la consigna “Contra las reformas esclavistas de Milei, el FMI y sus cómplices”. La movilización fue impulsada por organizaciones feministas y LGTBIQ+, sociales, sindicales y políticas. A las 18.30 h se hará la lectura de un documento en la Plaza de Mayo.
El domingo en la Ciudad de Buenos Aires se realizó también un pañuelazo convocado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto en Congreso (Av. Entre Ríos y Av. Rivadavia), desde Pan y Rosas y otros colectivos feministas de la izquierda e independientes participaron de la actividad.
Myriam Bregman, diputada del Frente de Izquierda Unidad y parte de la agrupación de mujeres Pan y Rosas, estuvo presente en la movilización Entre los reclamos centrales de la jornada, se encuentran el rechazo a la reforma laboral esclavista, contra la baja de edad de punibilidad que busca criminalizar a jóvenes de los barrios populares, así como también la reforma de la Ley de Glaciares. Las políticas de ajuste que lleva adelante Milei junto a otros sectores políticos cómplices de su plan, tienen su propio impacto en las mujeres que sufren los recortes salariales, despidos y la profundización de la precarización de todos los ámbitos de la vida, lo que también genera su propio impacto particular a la hora de garantizar las tareas de cuidado sobre jóvenes y adultos mayores, que suelen recaer en las mujeres.
Por eso se denuncia como caso emblema el intento de cierre de la fábrica de neumáticos FATE, cuya comisión de mujeres y familiares participa en la jornada, junto a trabajadoras del Hospital Garrahan que vienen de conseguir un aumento salarial y actualmente pelean contra la persecución del gobierno que quiere implementar sanciones y despidos. Participa también una trabajadora del subte despedida por Emova tras denunciar una situación de acoso por parte de un policía de la Ciudad, se trata de Araceli Pintos que reclama su reincorporación, razón por la que en la línea D comenzaron la jornada con una apertura de molinetes para exigir que vuelva a su puesto de trabajo.
Participaron de la movilización exigiendo justicia los familiares de Brenda, Morena y Lara, víctimas del triple narcofemicidio en Florencia Varela el año pasado. También tienen una destacada participación las estudiantes secundarias que fueron con sus centros de estudiantes, en grupos, con sus propias pancartas y consignas por Ni Una Menos, contra los femicidios, porque el Gobierno hizo de su política y discursos oficiales el ataque al movimiento de mujeres y el feminismo, llegando a plantear en el foro de Davos el año pasado la idea de sacar el femicidio del Código Penal.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Estuvieron presentes en la movilización la diputada del FIT-U/PTS, Myriam Bregman, y la legisladora de la Ciudad y fundadora de la agrupación de mujeres Pan y Rosas, Andrea D'Atri. Pan y Rosas movilizó junto a mujeres de la comisión de familiares que reclaman contra el cierre de FATE, a enfermeras del Garrahan y trabajadoras de la salud de distintos hospitales, a docentes, a telefónicas, a trabajadoras del subte, jubiladas, estudiantes secundarias, de terciarios y universidades, junto a docentes universitarias que vienen reclamando la aplicación de la ley de financiamiento.
La convocatoria a la movilización se realizó a través de asambleas durante febrero que no estuvieron exentas de debates sobre cómo enfrentar el plan de Milei, que avanza gracias a la complicidad de sectores como el radicalismo y el peronismo que votan sus leyes en el Congreso, tras ocurrido con la reforma laboral. Una complicidad que tuvo su propia expresión con la traición de la CGT convocando a movilizar contra la reforma laboral sin paro 3 días después de que se realice la segunda votación en el Senado.
En las asambleas también se dieron debates contra las conducciones de las CTAs, que levantan discursos que pretenden ser más combativos pero convocan a acciones rutinarias, sin mucha difusión ni perspectiva de continuidad, por eso desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas plantearon la necesidad de relanzar esas asambleas para que sean realmente participativos, promoviendo la difusión masiva en los lugares de trabajo, estudio y barrios para construir desde abajo una fuerza social para enfrentar al gobierno y sus cómplices. La amplia participación en la marcha muestra que hay fuerzas para enfrentar el plan reaccionario de Milei que mientras saca spots atacando al movimiento de mujeres, cada día se enfrenta a mayores niveles de malestar social por el ajuste, el temor a perder el trabajo, los recortes salariales y la degradación de la vida.
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Centenares en las calles contra el ajuste y por los derechos de mujeres y disidencias
9 de marzo, por 8M Viedma — Géneros y Sexualidades, Río Negro, Pan y Rosas, Femicidios, Movilización, Día Internacional de las Mujeres, #8M, Javier Milei, #MovimientodeMujeres, Disidencias, Feminismos, Géneros y Sexualidades, Río Negro, Pan y Rosas, Femicidios, Movilización, Día Internacional de las Mujeres, #8M, Javier Milei, #MovimientodeMujeres, Disidencias, Feminismos
La movilización en la capital rionegrina se desarrolló el propio domingo 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres. En un contexto donde las políticas de Milei y los gobernadores golpean con más fuerza a los sectores más precarizadxs, la jornada volvió a mostrar que el movimiento de mujeres y disidencias sigue siendo protagonista en las calles.
Mas de quinientas mujeres y disidencias se movilizaron en Viedma bajo la consigna “Libres para vivir, no para sobrevivir”, en rechazo al ajuste y las reformas impulsadas por el gobierno de Javier Milei. La actividad comenzó a las 17 horas en el mural dedicado a Silvia Vázquez Colque, víctima de femicidio. Desde allí partió una nutrida columna que recorrió distintas calles de la ciudad hasta la costanera.
Hubo distintas paradas ante instituciones claves del poder político y judicial: ante el juzgado provincial, la casa de Gobernación, la Legislatura. Durante la movilización se escucharon consignas contra la reforma laboral y los ataques a los derechos conquistados, además de denuncias por la persistente violencia de género, que sigue cobrando vidas en todo el país.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Entre las partícipes de la movilización estuvieron presentes activistas de la Multisectorial Tranfeminista, jubiladas, docentes de UnTER, estudiantes y docentes universitarias de la UNRN así como de la UNCo, agrupaciones como FOL, La Guemes, Pan y Rosas y cientos de mujeres y disidencias que nutrieron la acción con sus propias pancartas. Fue una nutrida movilización donde se combinó la denuncia con expresiones culturales y organización colectiva, en una jornada que volvió a poner en primer plano la defensa de los derechos conquistados como el aborto y la necesidad de fortalecer la lucha desde abajo frente al ajuste y las políticas de Milei y sus cómplices.
El cierre se realizó frente al muelle de lanchas, donde se leyó un documento consensuado por organizaciones y gremios que participaron de la convocatoria, donde se advirtió que continúa habiendo un femicidio cada 36 horas. También se escucharon denuncias contra el cercenamiento de todos los derechos y la destrucción del ambiente, así como contra la reforma laboral que profundiza la precarización, afectando especialmente a las mujeres y disidencias.
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Reforma laboral de Milei: más precarización para mujeres, disidencias y personas con discapacidad
9 de marzo, por #8M — Géneros y Sexualidades, Salud, Jujuy, Trabajo en negro, Condiciones de trabajo, Reforma laboral, Trabajo insalubre, Trabajo informal, Personas con discapacidad, Jujuy, Trabajo doméstico, Trabajo precario, Autismo, Derecho al Ócio, Géneros y Sexualidades, Salud, Jujuy, Trabajo en negro, Condiciones de trabajo, Reforma laboral, Trabajo insalubre, Trabajo informal, Personas con discapacidad, Jujuy, Trabajo doméstico, Trabajo precario, Autismo, Derecho al Ócio
En el marco del 8 de marzo y de las acciones impulsadas en todo el país, analizamos cómo la reforma laboral del gobierno de Javier Milei profundiza desigualdades estructurales que ya atraviesan el mercado de trabajo argentino y golpean con más fuerza a mujeres, disidencias y personas con discapacidad. Frente a esta ofensiva, vuelve a plantearse la necesidad de organización y lucha para enfrentar un modelo que busca descargar la crisis sobre los sectores más precarizados de la clase trabajadora.
La reforma laboral del gobierno de Javier Milei ya es ley. Pero sabemos que, lejos de “modernizar” el empleo, profundiza desigualdades que ya estructuran el mercado de trabajo argentino: mujeres, disidencias, personas con discapacidad y trabajadores precaries seremos quienes primero sintamos sus efectos.
¿Por qué? Porque la flexibilización no se aplica sobre un mercado laboral igualitario. Opera sobre una estructura atravesada por precarización, brechas de género y exclusión sistemática.Cuando se abarata el despido, alguien paga el costo. Y no, no son los grandes empresarios como los Madanes Quintanilla o los Blaquier, ni tampoco su séquito de funcionarios políticos como Carolina Moisés, que no tuvo problema en romper con su bloque y levantar la mano para garantizar la aprobación de leyes que afectan directamente nuestras vidas como la Ley de Glaciares o el RIGI, a los que trabajadores, estudiantes y comunidades venimos enfrentando.
Discapacidad: exclusión previa, vulnerabilidad ampliada
Las personas con discapacidad enfrentamos enormes barreras para acceder y sostener empleo formal en Argentina —y en gran parte del mundo—.
Datos de organismos oficiales como ANDIS e INDEC muestran que nuestra tasa de actividad se ubica muy por debajo del promedio nacional, que ronda el 45–47 %. En muchos relevamientos apenas supera el 30 %, con niveles de informalidad aún mayores.La Ley 22.431 establece un cupo del 4 % en el sector público, pero su cumplimiento es irregular, del mismo modo que ocurre con el cupo laboral trans.
A esto se suma el deterioro de las políticas públicas vinculadas a la discapacidad. En los últimos años, la propia Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) estuvo atravesada por denuncias de irregularidades, malversación y recortes que afectaron directamente programas y apoyos destinados a este sector, configurando otro golpe previo a las condiciones de vida de millones de personas.Esto significa que la reforma laboral no actúa sobre un terreno neutral. Lo hace sobre un sistema donde millones de personas ya estamos parcialmente excluidas del trabajo formal: el sistema capitalista.
Para muchas personas con discapacidad —incluidas personas autistas— sostener un empleo depende de ajustes razonables: claridad en tareas, previsibilidad, adecuaciones sensoriales o comunicacionales.Cuando el despido se vuelve más barato y más rápido, la posibilidad de sostener esos ajustes se debilita. La llamada “flexibilidad” no es neutral: implica más inestabilidad para quienes ya estamos en el borde.
Y esa fragilidad laboral se profundiza cuando se cruza con otras desigualdades estructurales, como el género, la identidad sexual, la etnia o la precarización generalizada del trabajo.Mujeres y disidencias en los sectores más precarizados
Las mujeres seguimos teniendo una menor tasa de actividad que los varones y una brecha salarial que oscila entre el 20 % y el 27 %, según datos del INDEC. Además, cargamos con la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados, obviamente no remunerado.
Estas desigualdades no son un diagnóstico aislado. El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de la ONU señaló recientemente su preocupación por la persistencia de brechas laborales, precarización y desigualdades económicas que afectan especialmente a mujeres en Argentina.En el mercado laboral, mujeres y disidencias estamos sobrerrepresentades en los sectores más precarizados: comercio, servicios, trabajo doméstico, trabajadores de apps, feriantes, entre otros. Por eso, cuando se reducen indemnizaciones o se amplían los períodos de prueba, no recibimos “más oportunidades”. Recibimos más rotación, más inestabilidad y menos herramientas para defender nuestros derechos.
La neutralidad es una ficción: la precarización siempre impacta con mayor fuerza sobre quienes menos margen tenemos.Autismo y mercado laboral hostil
Las personas autistas —especialmente mujeres, mujeres racializadas y disidencias— enfrentamos obstáculos adicionales que muchas veces permanecen invisibilizados.
El subdiagnóstico en mujeres es ampliamente reconocido. Muchas llegamos al diagnóstico en la adultez después de años de camuflaje social y sobreexigencia para adaptarnos a entornos que no contemplan nuestras necesidades.Esa invisibilización tampoco es neutral. Las mujeres autistas de sectores populares, las trabajadoras precarizadas o migrantes enfrentamos mayores dificultades para acceder a diagnósticos, apoyos o espacios laborales adaptados. En el trabajo esto suele implicar hiperadaptación, dificultad para pedir los ajustes necesarios y alto riesgo de burnout.
Aunque no existe una cifra específica de muertes por “burnout autista”, distintos estudios señalan una crisis de salud mental profunda: las personas autistas tenemos hasta nueve veces más intentos de suicidio y una esperanza de vida entre 16 y 20 años menor que la población general.
La desregulación emocional que puede aparecer en estos contextos no es debilidad. Es una respuesta neurofisiológica frente a entornos impredecibles y sobrecargados. Un mercado laboral más inestable institucionaliza esa imprevisibilidad.
No estamos frente a un problema individual, sino frente a un problema social.La reforma pasó. La lucha sigue
La reforma laboral fue aprobada. Pero ningún derecho laboral surgió del consenso con los grandes dueños del país.
Las jornadas de ocho horas, las indemnizaciones, las licencias y los sindicatos —así como la ESI, el matrimonio igualitario, la ley de identidad de género o el derecho al aborto— fueron conquistas arrancadas mediante la lucha de millones en las calles.La flexibilización redistribuye el riesgo hacia abajo, busca individualizar la vulnerabilidad y fragmentar la organización. Frente a eso, la respuesta no puede ser el aislamiento.
Mujeres, disidencias, personas con discapacidad, trabajadores precarizades, racializades y de los pueblos originarios no somos daños colaterales del ajuste.Somos parte de la clase trabajadora.
También lo somos las mujeres autistas que, la mayoría de las veces, sostenemos trabajos precarios mientras intentamos adaptarnos a entornos laborales hostiles.
En un contexto global atravesado por guerras, crisis económicas y políticas de ajuste, el costo del sistema vuelve a recaer sobre los mismos sectores sociales.Por eso este 8 de marzo no es solo una fecha simbólica. Es una jornada internacional de lucha. En todo el país se preparan movilizaciones contra la reforma laboral, contra la baja de punibilidad que busca criminalizar a las hijas e hijos del pueblo trabajador y contra el avance de nuevas reformas extractivistas como la modificación de la Ley de Glaciares.
Las resistencias ya están en marcha: desde el acampe contra los despidos en Ledesma hasta las luchas en fábricas como FATE, donde las trabajadoras vienen organizándose frente a los intentos de vaciamiento.
También se escucharán con fuerza reclamos como la reincorporación de Araceli Pintos, trabajadora del subte despedida por denunciar acoso, o las luchas de trabajadores de la salud y universitaries que enfrentan el ajuste en sectores altamente feminizados. Además, las docentes de todo el país han sido clave para mostrar ejemplos de resistencia frente a reformas neoliberales y políticas de austeridad.Desde Pan y Rosas queremos poner en pie un fuerte movimiento de mujeres, independiente de los partidos que representan los intereses de los empresarios y de las burocracias sindicales que negocian nuestras conquistas.
Hoy reivindicamos el derecho a organizarnos.
El derecho a exigir el pan, pero también las rosas.
Y, sobre todo, el derecho a rebelarnos frente a políticas que profundizan desigualdades estructurales.La reforma pasó con el voto de libertarios, peronistas, radicales y del PRO, y con la ayuda de gobernadores que dieron su aval —como Sadir—, quién sabe si a cambio de nuevas componendas de coparticipación.
Pero la historia no se escribe solo en el Boletín Oficial ni esperando las próximas elecciones. Se escribe en las calles, en los sindicatos, en las asambleas, en las universidades y en cada espacio donde decidimos no aceptar la precarización como destino.
















