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Tres de Febrero: mientras atacan a las mujeres, ¿cómo nos organizamos?
4 de septiembre, por Nota de opinión — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Zona Norte del Gran Buenos Aires, Javier Milei, Feminismos, Comités junto a Myriam Bregman, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Zona Norte del Gran Buenos Aires, Javier Milei, Feminismos, Comités junto a Myriam Bregman
Varios hechos. Una misma realidad: las mujeres y diversidades estamos cada vez más expuestas al ajuste, a los discursos de odio y la violencia machista, mientras el Estado y, en particular, el municipio de Tres de Febrero, parecen mirar para otro lado.
Desde el comienzo del año se registraron 176 femicidios, según datos del Observatorio de Femicidios de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá), una cifra que vuelve a poner en evidencia la dimensión de una violencia que no deja de crecer y que tiene responsables políticos.
En Tres de Febrero, esta realidad tiene una expresión concreta. En los últimos días, en Pablo Podestá, Agustina, una joven mamá, fue atacada con ácido y permanece internada. Mientras su familia atraviesa este momento, vecinos y amigos denuncian la falta de respuestas del municipio frente a una situación que requiere acompañamiento y asistencia. Por eso, familiares, vecinos y amigos convocan a una concentración este viernes 4 de septiembre a las 16:30, en Av. Perón y Corrientes, Pablo Podestá, bajo la consigna “Justicia por Agus”.
Reproducimos su convocatoria:
<script async="1" defer="1" crossorigin="anonymous" src="https://connect.facebook.net/en_US/sdk.js#xfbml=1&version=v26.0"></script>Frente a la violencia machista y al ajuste: organización y lucha
Lo que ocurrió con Agustina no es un hecho aislado. Como sucede con tantos otros casos de violencia machista, se inscribe en un contexto concreto: el desfinanciamiento de políticas de prevención, asistencia y acompañamiento a las víctimas, las dificultades para denunciar y la falta de respuestas de los gobiernos.
Nosotras sabemos que cuando hablamos de violencia machista hablamos también de responsabilidades políticas.En Tres de Febrero, esto adquiere una dimensión particularmente preocupante. El municipio gobernado por La Libertad Avanza, con Rodrigo Aybar como intendente, bajo el liderazgo político de Diego Valenzuela. Mano derecha del gobierno de Milei, que usó como campaña en el conurbano mostrando su apoyo territorial.
Y mientras desde el Gobierno Nacional se cuestionan derechos conquistados por el movimiento de mujeres y se multiplican los discursos de odio contra el feminismo, en los territorios vemos las consecuencias concretas de esas políticas.
No es menor que todo esto ocurra mientras avanza el ajuste.
Los salarios no alcanzan. El trabajo se precariza. Se multiplican las tareas de cuidado que recaen principalmente sobre nosotras. Se deterioran la salud y los servicios públicos. Y el ajuste también es violencia.La bronca crece cada vez que una mujer denuncia y no es escuchada. Crece cuando un agresor tiene poder, vínculos con instituciones políticas o goza de impunidad. También crece cuando la precarización nos obliga a tener varios trabajos, cuando se profundizan las tareas de cuidado y cuando los servicios públicos se deterioran. Pero esa bronca no tiene que convertirse en resignación como quieren algunos sectores.
Desde Pan y Rosas creemos que hay que transformar esa bronca en organización. Necesitamos construir una fuerza independiente de los gobiernos y de los partidos que administran el ajuste, una fuerza capaz de unir las luchas de las mujeres, las diversidades y la clase trabajadora. Organizarnos en cada lugar y trabajo, como lo venimos haciendo.
En la Universidad Nacional de Tres de Febrero venimos dando peleas contra una burocracia estudiantil peronista (La Cámpora) que intenta silenciar la organización de las mujeres y las luchas estudiantiles. También enfrentamos los ataques del rector Kaufmann, los despidos docentes y el avance contra la universidad pública.
Con En Clave Roja logramos conquistar secretarías para la lucha, entre ellas la Secretaría de Género y Derechos Humanos, para pelear por un centro de estudiantes democrático, feminista y de lucha, en unidad con los trabajadores.
Desde la docencia también nos organizamos en las escuelas con La Marrón en la Multicolor con delegados y congresales combativos, enfrentando a una burocracia peronista que busca frenar las luchas y las políticas que atacan el derecho a protestar para lavarle la cara a Kicillof.
La docencia es un sector profundamente feminizado y cumple un papel fundamental frente a la crisis que atraviesan las infancias. Por eso peleamos por la plena implementación efectiva de la Educación Sexual Integral (ESI) y peleamos contra los proyectos que buscan instalar la idea de las “falsas denuncias” para cuestionar los derechos conquistados.
En cada uno de estos espacios vemos lo mismo: cuando nos organizamos, no sólo tenemos una fuerza imparable sino que podemos enfrentar aquello que quieren presentar como inevitable.No queremos seguir contando femicidios, ni que nuestras vidas aparezcan solamente en las estadísticas. No queremos más impunidad ni que los gobiernos utilicen nuestros derechos como promesas electorales mientras sostienen políticas que profundizan la precarización y el ajuste. No queremos volver al silencio.
La derecha necesita mujeres aisladas, con miedo y cargando individualmente con problemas que son estructurales. Frente a eso, nuestra respuesta tiene que ser colectiva.
Desde Pan y Rosas, agrupación feminista socialista (PTS) y con Myriam Bregman, queremos construir una alternativa para cambiar esta realidad.
En los barrios, en las facultades, en los hospitales, en las escuelas, en los lugares de trabajo y en las calles, las mujeres tenemos una fuerza enorme cuando hacemos de nuestra bronca una organización colectiva.Por eso seguimos impulsando comités a nivel nacional y el pasado 22 de agosto, en Caseros, tuvo lugar nuestro segundo encuentro, donde debatimos cómo construir una fuerza política propia en cada barrio y en cada lugar donde estamos. Porque organizarse también es disputar qué sociedad queremos.
Vamos a unir las luchas y transformar la bronca en una fuerza que se haga escuchar en todos lados.
Por eso este 19 de septiembre vamos a expresar nuestra voz en una Gran Marca de la Bronca junto a las mujeres y diversidades.Contra la violencia machista, la impunidad, el ajuste, la precarización y el pluriempleo y contra quienes quieren avanzar sobre nuestros derechos.
Ni solas. Ni calladas. Ni con miedo.
Exigimos: Plena Implementación efectiva de la ESI. Aplicación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, de manera segura y gratuita en todos los hospitales. Presupuesto y salarios dignos para los hospitales públicos y los CAPS. Políticas públicas de prevención, asistencia y acompañamiento para las víctimas de violencia machista. Respuestas inmediatas del Estado frente a cada situación de violencia.Este 19S nos encontramos en las calles. Mientras nos preparamos para el Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades Queremos organizarnos para cambiar esta realidad. Frente al machismo, los discursos de odio y el ajuste. Organicemos la bronca.
Ni una menos.
Sumate a Pan y Rosas.
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Liberaron a Paola Ortiz: una condena atravesada por la desigualdad
2 de septiembre, por Violencia institucional — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Córdoba, Feminismo, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Córdoba, Feminismo
Paola Ortiz recuperó su libertad después de pasar 13 años presa por una condena a perpetua tras atravesar sola una emergencia obstétrica. El fallo que revisó su caso reconoció, aunque tardíamente, el contexto de pobreza, violencia de género y abandono estatal que había sido ignorado por la Justicia cordobesa.
Paola Verónica Ortiz recuperó recientemente su libertad tras haber pasado 13 años presa en la cárcel de Bouwer, Córdoba. ¿El motivo? Haber atravesado en soledad un parto en avalancha en 2012, en condiciones de extrema vulnerabilidad y sin asistencia médica.
Su beba nació sin vida, pero el Poder Judicial cordobés la condenó a prisión perpetua por homicidio agravado por el vínculo, ignorando el contexto de pobreza, violencia de género y abandono estatal que atravesaba Paola.
Un fallo histórico, pero tardío: la criminalización de la pobreza y las emergencias obstétricas
El Tribunal Superior de Justicia de Córdoba revisó la condena y resolvió otorgarle la libertad, tras aceptar el recurso presentado por la Guardia de Abogadas Feministas de Católicas por el Derecho a Decidir. El fallo sustituyó la pena de perpetua por una condena equivalente a los años que Paola ya había cumplido.
El tribunal reconoció, aunque a destiempo, que la sentencia de 2015 nunca consideró los múltiples factores de vulnerabilidad ni la violencia que sufría Ortiz: vivía en una pieza prestada, bajo presiones económicas y sexuales de su suegro, violencia de parte de su ex marido y sin redes de contención familiar ni social. Durante su encierro, fue madre dos veces más y le arrebataron a ambos hijos.
Paola Ortiz es un caso más (como el de Belén en Tucumán) de mujeres pobres criminalizadas por situaciones de emergencia obstétrica. A pesar de las pruebas médicas que ponían en duda la existencia de vida extrauterina, el aparato judicial optó por el castigo ejemplar, guiado por prejuicios patriarcales y de clase, con el acompañamiento de los grandes medios que la estigmatizaron como “la mata bebés”.
Más allá de los nombres propios, estos casos muestran la violencia institucional y la desigualdad que atraviesan a las mujeres pobres: cuando el Estado no garantiza derechos, sí garantiza la cárcel. Frente a esto, la organización y la lucha feminista se muestran como el único camino real para enfrentar la criminalización y exigir acceso a derechos reproductivos plenos, sin discriminación ni castigo.
Como afirmó la legisladora y concejal (MC), Laura Vilches: "Después de 13 años presa por haber sufrido una emergencia obstétrica, Paola Ortiz será liberada! Un enorme triunfo de la lucha feminista, Paola Ortiz podrá estar en este próximo 39 Encuentro Plurinacional! ¡Qué vengan a decirnos que no vale la pena luchar! ¡Fuerza Paola!
Después de 13 años presa por haber sufrido una emergencia obstétrica, Paola Ortiz será liberada! Un enorme triunfo de la lucha feminista, Paola Ortiz podrá estar en este próximo 39 Encuentro Plurinacional!
Que vengan a decirnos que no vale la pena luchar!
Fuerza Paola! Sigamos… pic.twitter.com/LYl10iRrW6— Laura Vilches ?✊? (@VilchesLaura) September 1, 2026
<script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>Te puede interesar: Que el 39º Encuentro en Córdoba sea el inicio de una lucha decisiva para derrotar a Milei
Movilización reclamando la libertad de Paola Ortiz (fuente LID)
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Primeros apoyos por la reincorporación de Araceli Pintos al subte
1ro de septiembre, por Ni una menos sin trabajo — Mundo de l@s trabajador@s, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Ciudad de Buenos Aires, Subte, #NiUnaMenos, Ni Una Menos, Violencia de género, acoso sexual, Feminismos, Araceli Pintos, Mundo de l@s trabajador@s, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Ciudad de Buenos Aires, Subte, #NiUnaMenos, Ni Una Menos, Violencia de género, acoso sexual, Feminismos, Araceli Pintos
Araceli sufrió acoso por parte de un policía de la Ciudad de Buenos Aires en su puesto de trabajo. Cuando lo denunció, Emova la despidió y él continúa en funciones. La actriz Érica Rivas, la periodista Marta Dillon, los colectivos feministas Ni Una Menos, Mujeres Que No Fueron Tapa, referentes como Nina Brugo y Martha Rosenberg de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, defensoras de los derechos humanos como Marta Ungaro, los diputados y referentes Myriam Bregman, Hugo Yasky, Luis Zamora, en entre otros, expresaron su apoyo al reclamo.
Araceli Pintos tiene 28 años y es mamá soltera de dos niñas. Desde que la despidieron, se organiza junto a sus compañeros de trabajo y sectores solidarios para recuperar su puesto.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Hace meses que vienen impulsando distintas acciones de visibilidad de la lucha, entre ellas aperturas de molinetes en la estación Federico Lacroze junto al metrodelegado y referente Claudio Dellecarbonara y la delegada Agustina Chaves. Semanas atrás, desde el Comité de Apoyo a Araceli junto con organizaciones solidarias realizaron un corte de calle en Av. Rivadavia y Sánchez de Loria a la vuelta de la sede de Emova donde la policía reprimió para intentar evitar que se escuche el reclamo.
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La despidieron por denunciar violencia de género por parte de un policía y es la misma fuerza la que la reprime, estas son las cosas que ocurren en la ciudad gobernada por Jorge Macri (quien viene desmantelando las políticas de prevención y atención a víctimas de violencia machista como denuncian las trabajadoras).
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La campaña por Araceli recibió distintos apoyos: la firma de un petitorio, Proyecto de Declaración en el Congreso Nacional impulsado por los diputados del PTS en el Frente de Izquierda Myriam Bregman y Nicolás del Caño, fotos, publicaciones en redes sociales, entre otras manifestaciones que piden la reincorporación de la trabajadora. Entre quienes ya se solidarizaron, están el pronunciamiento público del dirigente de la AGTSyP Néstor Segovia; la actriz Érica Rivas; el dirigente Luis Zamora de Autodeterminación y Libertad; los colectivos feministas Ni Una Menos y Mujeres Que No Fueron Tapa; Martha Rosenberg y Nina Brugo, las "históricas" de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito; la periodista Marta Dillon; los diputados nacionales de Fuerza Patria Hilda Aguirre, Agustín Rossi, Carlos Castagnetto y Hugo Yasky también dirigente de la Central Trabajadores Autónoma (CTA); la activista por los derechos humanos, familiar de víctima de la dictadura militar Marta Ungaro; la comunicadora feminista Liliana Daunes; la legisladora porteña (mc) Andrea D'Atri; Marlene Wayar activista LGTB; Valeria Vallejos, Secretaria de Género del gremio judiciales de la CABA; la Secretaría de Género del Sindicato de Prensa Bonaerense (SiPreBo); Romina del Plá y Néstor Pitrola diputados nacionales PO/Frente de Izquierda; Christian Castillo legislador bonaerense PTS/Frente de Izquierda; Alejandrina Barry legisladora PTS/FIT (MC); Vanina Biasi, legisladora PO/FIT; María Lemos Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito; Maria Julia Constant Colectiva Feminista Las Azucenas, Campaña Aborto La Plata; Rosana Fanjul, Campaña Nacional por el Derecho al Aborto; Yanina Waldhorn Feministas Abya Yala; Mirta Israel Pañuelos en Rebeldía; Celina Rodríguez Molina, Transfeministas del Frente Popular Darío Santillán - VP; Liliana Furió Asamblea Desobediente; Claudia Korol Feministas del Abya Yala Pañuelos de Rebeldía; y las firmas siguen.
Que denunciar no cueste el trabajo. Es por eso que esta demanda está logrando un enorme apoyo de los feminismos, organizaciones de derechos humanos, sindicales, sociales y políticas. A continuación, el link con el petitorio para la firma:
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De la Huelga de las escobas a la lucha por una vivienda: madres contra el mercado inmobiliario
1ro de septiembre, por Opinión — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Zona Norte del Gran Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Alquiler, Huelga de las escobas , Derecho a la vivienda, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Zona Norte del Gran Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Alquiler, Huelga de las escobas , Derecho a la vivienda
A más de un siglo de la Huelga de las Escobas, las mujeres trabajadoras seguimos enfrentando alquileres impagables, discriminación y violencia. Una crisis que solo podemos combatir organizadas y en las calles.
Hace casi 120 años, en 1907, comenzaba en Argentina la llamada Huelga de los Inquilinos, conocida también como la Huelga de las Escobas. Fue una enorme protesta popular contra el aumento abusivo de los alquileres y las pésimas condiciones de vida en los conventillos. En ella confluyeron el reclamo por una vivienda digna, la denuncia de la especulación inmobiliaria y nuevas formas de organización y acción colectiva en las calles.
Familias enteras vivían hacinadas en habitaciones pequeñas, oscuras y sin ventilación, pagando alquileres que se llevaban una parte cada vez mayor de sus ingresos.
Las mujeres tuvieron un protagonismo enorme. Ellas quedaron al frente de la defensa de sus casas y de la organización de la huelga. Junto con niñas y niños, resistieron los intentos de desalojo y salieron a las calles con las escobas en alto, transformando un elemento de la vida doméstica en un símbolo de lucha. En algunos conventillos, las mujeres formaron verdaderos cordones de resistencia frente a la policía y los bomberos que llegaban para desalojar a las familias. Pasaron casi 120 años y todavía tenemos que luchar por algo tan básico como tener un lugar digno donde vivir.
¿Casa propia? Solo para quienes pueden pagarla
Hace pocos días, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció un nuevo esquema para impulsar los créditos hipotecarios destinados a la primera vivienda. El Gobierno anunció un fondo de hasta 2 billones de pesos para financiar estos créditos. Pero una cosa es anunciar créditos y otra muy distinta es que las familias trabajadoras puedan acceder a ellos.
¿Quiénes pueden llegar a esos ingresos? Para una trabajadora que sostiene económicamente a su familia, la respuesta es evidente: la vivienda propia sigue siendo prácticamente inaccesible.
Y para las mujeres, la situación es todavía peor. La desigualdad salarial, la precarización laboral y el peso de las tareas de cuidado hacen que sostener un hogar con un solo ingreso sea cada vez más difícil.
El problema no es solamente no poder comprar una casa. Tampoco podemos alquilarla.
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Cuando tener hijos se convierte en un motivo para que no te alquilen
No queremos hablar solamente de la morosidad, de los aumentos de alquileres o de cuánto cuesta entrar a una vivienda. Queremos hablar de los malabares que hacemos las familias monomarentales para conseguir un alquiler acorde a nuestras necesidades y a nuestros ingresos.
Hoy, para entrar a una casa o departamento, se necesitan millones de pesos entre alquiler, depósito, garantías y otros gastos. Pero aun cuando una madre consigue reunir ese dinero, aparece otro obstáculo: tener hijos.
Las publicaciones inmobiliarias o de alquileres por dueño directo lo dicen directamente:
- “Alquilo casa, 2 ambientes. No se permiten niños ni mascotas.”
- “No quiero perros y chicos porque te rompen todo. Capaz que un gato te puedo dejar.”
- “Se alquila monoambiente grande, para persona sola o pareja.”
- “Alquilo departamento 2 ambientes, para dos adultos o un adulto y un niño.”
No son casos aislados. Son situaciones que enfrentamos cotidianamente las mujeres que buscamos una vivienda para nuestras familias.
Una mujer contó: “Cuando busqué alquiler durante meses, decía que era para mí y mis dos hijos y me llegaron a decir: ‘Hasta un niño te acepto'. ¿Qué hago con mi otro hijo?”. Otra relató que una vecina tuvo que ocultar que tenía hijos hasta después de mudarse porque la inmobiliaria no permitía niños en un departamento de dos ambientes.
¿Desde cuándo tener hijos es un impedimento para acceder a una vivienda? La respuesta está en un mercado inmobiliario que trata a las familias trabajadoras como un riesgo y a las infancias como un problema. Y cuando una madre no puede acceder a un alquiler formal, las alternativas suelen ser viviendas precarias, con problemas de humedad, goteras o instalaciones eléctricas peligrosas; compartir una vivienda con familiares o amigas; vivir hacinadas para poder repartir los gastos; o directamente volver a convivir con quien se quería dejar atrás.
La incertidumbre sobre nuestro futuro es uno de los motivos de la baja natalidad, no el aborto ni el feminismo, como sostiene Milei.
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La vivienda también es una cuestión de violencia económica
Para muchas mujeres, conseguir una vivienda propia no significa solamente mejorar las condiciones de vida. Significa también poder salir de una situación de violencia. Pero escapar de la violencia machista se vuelve mucho más difícil cuando no existe una vivienda donde ir.
Los gobiernos nacional y provinciales desfinancian y desarticulan políticas de género, mientras los refugios y dispositivos para mujeres e infancias que necesitan escapar de situaciones de violencia son insuficientes.
Entonces aparece una contradicción brutal: se les dice a las mujeres que denuncien, que se separen, que se alejen del agresor, pero ¿adónde van con sus hijos?
La falta de vivienda también es una herramienta que reproduce la violencia. A esto se suma otra forma de violencia económica que atraviesa a las familias monomarentales: el incumplimiento de las cuotas alimentarias.
La morosidad no existe solamente con los bancos y las billeteras virtuales. También existe cuando los progenitores incumplen la obligación de aportar económicamente para la crianza de sus hijos e hijas. Mientras una madre tiene que garantizar comida, alquiler, ropa, escuela, transporte, medicamentos y cuidados, muchos padres se desentienden no solamente del aporte económico, sino también de las tareas de cuidado. Así, toda la carga termina sobre una sola persona.
La deuda también tiene rostro de mujer
Las billeteras virtuales y los créditos de acceso inmediato suelen presentarse como una herramienta para consumir: comprar un televisor, cambiar el celular o darse algún gusto.
Pero para muchas familias trabajadoras, la realidad es otra. Se pide crédito para comprar comida, cargar la SUBE, pagar una factura o llegar a fin de mes y pagar el alquiler.
La deuda se convierte así en otra forma de sostener una vida que los salarios ya no alcanzan a sostener. Y cuando el ingreso no alcanza, el ajuste cae sobre las mujeres: más horas de trabajo, menos descanso, más tareas de cuidado, más deuda y más carga mental.
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Trabajar y aun así no poder acceder a una vivienda
Muchas mujeres somos el único sostén económico de la familia, tenemos trabajo registrado, cobramos un salario y queremos pagar nuestro alquiler. Pero cuando decimos que tenemos hijos, muchas inmobiliarias directamente nos cierran la puerta. Y mientras tanto, el Gobierno avanza en proyectos que buscan acelerar los desalojos.
El proyecto de “Inviolabilidad de la Propiedad Privada”, que incluye mecanismos de desalojo exprés, continúa en discusión parlamentaria. Entre otras modificaciones, busca establecer procedimientos judiciales más rápidos y contempla mecanismos de restitución anticipada en determinados casos. No es todavía una ley, pero marca claramente qué intereses quiere proteger el Gobierno.
Mientras se discute cómo hacer más rápido el desalojo, solo la izquierda discute con la misma urgencia cómo garantizar que una familia trabajadora tenga dónde vivir.
De las escobas de 1907 a las luchas de hoy
En 1907, las mujeres de los conventillos no esperaron que ningún gobierno les solucionara el problema de la vivienda. Se organizaron.
Las escobas dejaron de ser solamente un instrumento doméstico y se transformaron en una herramienta de lucha. Mujeres, niñas y niños resistieron los desalojos y participaron activamente de las protestas. La organización permitió frenar desalojos y obtener parte de las demandas; allí donde la organización fue más débil, los desalojos avanzaron con mayor fuerza.
Más de un siglo después, las condiciones son diferentes, pero hay algo que permanece: la vivienda sigue siendo un negocio para unos pocos y una necesidad urgente para millones.
Y para las mujeres trabajadoras, la lucha por la vivienda está atravesada por la desigualdad salarial, las tareas de cuidado, la violencia económica y la violencia machista.
Tomemos como ejemplo la organización de estas mujeres y participemos con las demandas del movimiento de mujeres en la Marcha de la Bronca del 19 de septiembre, convocada por la izquierda.
Hacia el Encuentro Plurinacional: organizarnos para barrer la precariedad
De cara al Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, Intersexuales y No Binaries, que se realizará en Córdoba en octubre, desde Pan y Rosas proponemos recuperar el carácter democrático y de lucha del Encuentro.
Necesitamos que sea un espacio donde podamos discutir y votar, donde se expresen mayorías y minorías y donde podamos confluir con las distintas luchas que recorren el país.
Porque el problema de la vivienda no es individual.
No es culpa de una madre que no pueda pagar un alquiler de un millón de pesos. No es culpa de una trabajadora que no llegue a los requisitos de un crédito hipotecario. No es culpa de una familia que tenga que endeudarse para comprar comida. Y no es aceptable que una inmobiliaria pueda decidir que una mujer con hijos no merece alquilar una vivienda.
La vivienda es un derecho, no un negocio. Las mujeres de 1907 salieron con sus escobas a “barrer la injusticia”. Hoy nos toca recuperar ese ejemplo de organización.
Para que ninguna mujer tenga que elegir entre pagar el alquiler o alimentar a sus hijos.
Para que ninguna mujer tenga que ocultar que tiene hijos para conseguir una vivienda.
Para que ninguna mujer tenga que volver con un agresor porque no tiene dónde ir.
Contra los desalojos y la discriminación: organización de inquilinas, trabajadoras y familias monomarentales.
Por vivienda digna para todas.
Este Encuentro Plurinacional tiene que ser un espacio para organizarnos y salir a luchar.
Una mujer contó: “Cuando busqué alquiler durante meses, decía que era para mí y mis dos hijos y me llegaron a decir: ‘Hasta un niño te acepto'. ¿Qué hago con mi otro hijo?”.
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Encuentro de Mujeres peronistas en Catamarca: ¿Se puede enfrentar a Milei sin enfrentar a Jalil y sus aliados?
31 de agosto, por Debate — Política, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Partido Justicialista (PJ), CGT, Catamarca, Lucía Corpacci, Bloque1 A4 2, #PanYRosas, Raúl Jalil, Feminismos, Política, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Partido Justicialista (PJ), CGT, Catamarca, Lucía Corpacci, Bloque1 A4 2, #PanYRosas, Raúl Jalil, Feminismos
Legisladoras, funcionarias y referentes de distintas vertientes del PJ de todo el país debatieron la situación de las mujeres bajo el gobierno de Javier Milei. Se olvidaron de Jalil, del rol de la CGT dejando pasar el ajuste de los gobiernos que repercute principalmente en las mujeres trabajadoras jefas de hogar y de llamar a defender nuestro derecho al aborto legal en las calles.
La convocatoria puso sobre la mesa problemas que golpean especialmente a las mujeres trabajadoras pero con el centro puesto en la unidad electoral del peronismo hacia 2027. Participaron del encuentro referentes de todo el país, entre ellas Paula Penacca, Teresa García, Juliana Di Tullio, Lucía Cámpora, Cecilia Moreau, Jimena López, Julia Strada, Florencia López, Gabriela Pedralli, Magdalena Sierra, Estela Díaz, Kelly Olmos y Estela Neder, junto a militantes provenientes de distintas provincias. Allí, reclamaron por la libertad de Cristina Fernandez denunciando su proscripción.
El encuentro se realizó nada menos que en Catamarca, la provincia gobernada por Raúl Jalil, uno de los gobernadores peronistas que más colaboró con el Gobierno nacional. Sin embargo ese debate parece haber estado ausente en el Encuentro con miras a recomponer el peronismo con presencia de mujeres y jóvenes de cara al 2027.
La jornada, fue impulsada por la vicepresidenta del Partido Justicialista Nacional, presidenta del PJ Catamarca, y actual senadora, Lucía Corpacci. Recordemos que al ganar la elección de 2021 Lucía Corpacci declaró: "Estos resultados tienen que ver con el gran trabajo del Gobernador (Jalil) que tenemos" y en 2023 el peronismo que ella preside en la provincia con Jalil como vice, fue con el “Frente de todos” incorporando a los actuales diputados y senadores provinciales amigos de Milei. En 2025 nuevamente -a pesar de las reiteradas colaboraciones que tuvo Jalil desde el día uno con el gobierno de Milei- las candidaturas y listas fueron acordados entre el gobernador, Corpacci y Saadi para ir en listas comunes. La unidad del PJ en Catamarca ya demostró hace tiempo que puede contener simultáneamente a quienes se oponen a Milei y a quienes colaboran con él, sin problemas.
El arte de hablar contra Milei sin hablar de su amigo local, Jalil
Resulta difícil discutir cómo enfrentar el ajuste nacional desde Catamarca sin decir una palabra sobre el papel que viene jugando su gobernador y menos aún sin haber puesto en el centro la principal derrota que tuvo Milei y su plan en el último tiempo: la movilización del pasado 6 de Agosto que tiró abajo la Ley de Tierras y la enterró en un cajón.
Jalil fue quien públicamente pidió “ayudar” a Milei y que se le dieran “herramientas para gobernar”. Los legisladores nacionales que responden al gobernador acompañaron puntos centrales de la Ley Bases, incluido el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), para beneficio de las multinacionales mineras. También acompañaron la restitución del impuesto a las Ganancias sobre los salarios. Más tarde, la diputada de Jalil, Fernanda Ávila, se ausentó de la votación que buscaba rechazar el veto de Milei al financiamiento universitario. Por otro lado, los diputados catamarqueños recientemente aprobaron los 67 pliegos judiciales a Milei y ya en 2024 tanto Corpacci como Andrada le habían votado los pliego de Lijo. Luego hablan del problema de la "justicia".
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No se trata solamente de votaciones, sino de decisiones políticas cuyas consecuencias afectan al día de hoy a millones de trabajadores y trabajadoras, las más afectadas por la crisis. Este año Jalil volvió a respaldar públicamente el rumbo económico nacional, defendió el equilibrio fiscal y llegó a reclamar un “RIGI permanente”. También apoyó la eliminación de las PASO impulsada por el Gobierno.
Es decir: mientras Milei descarga el plan de ajuste de Trump y el FMI sobre trabajadoras, jubiladas, universidades y sectores populares, Jalil viene colaborando con ese mismo rumbo. Entonces hay una pregunta ineludible: ¿se puede construir una alternativa a Milei preservando dentro de esa “unidad” a quienes colaboraron para que pudiera llevar adelante el plan?
El problema remite a la estrategia que distintos sectores del PJ vienen planteando hacia 2027: recomponer el peronismo incluyendo a gobernadores que durante estos años se acercaron a Milei y ajustaron en sus provincias, como Jaldo y Jalil. Pero para las y los trabajadores el tiempo no empieza en 2027. Los salarios, las jubilaciones, la universidad, la salud, la ciencia, los territorios y los puestos de trabajo están siendo atacados ahora.
¿Y las conducciones sindicales?
También estuvieron presentes referentes provenientes del movimiento sindical incluídas referentes de distintos gremios enrolados en la CGT provincial. Sin embargo, faltó un balance sobre el papel que jugaron durante estos años las conducciones. Frente a cada nuevo ataque de Milei hubo millones dispuestos a movilizarse: jubiladas que enfrentaron sistemáticamente la represión, estudiantes y docentes que protagonizaron enormes movilizaciones universitarias, trabajadores despedidos, el movimiento de mujeres y diversidades y múltiples conflictos obreros. La CGT, en cambio, se negó sistemáticamente a organizar un verdadero plan de lucha para derrotar el programa del Gobierno.
Por eso no alcanza con denunciar que Milei gobierna contra las mayorías. Hay que responder otra pregunta: ¿qué fuerza social puede derrotar su plan y qué política necesitamos para ponerla en movimiento?
Desde Pan y Rosas y el PTS planteamos que hay que unir cada una de esas luchas, impulsar la coordinación desde abajo y pelear por una huelga general que ponga en juego la enorme fuerza de la clase trabajadora.
De “la deuda del país a la deuda de la heladera”: ¿qué hacemos con el FMI?
Una de las mesas del encuentro se encargó del debate: “De la deuda del país a la deuda de la heladera”. Es real: millones de familias se endeudan para llegar a fin de mes mientras una parte creciente de los recursos nacionales queda subordinada al pago de la deuda externa en vez de ser destinados a los intereses de las mayorías populares.
Pero justamente por la gravedad de la situación no alcanza con diagnosticar el problema. ¿Qué propone hacer el peronismo con la deuda externa? Durante el gobierno del Frente de Todos se reconoció la deuda contraída por Macri con el FMI y se firmó un nuevo acuerdo para pagarla. Milei profundizó esa subordinación.
Desde la izquierda planteamos una salida clara: desconocer soberanamente la deuda y destinar esos recursos a salarios, jubilaciones, salud, educación, vivienda y trabajo, afectando los intereses de los grandes capitalistas y no nuevamente los de las mayorías populares. Lo mismo para las familias endeudadas, planteamos condonar el 100% de las deudas de quiénes tienen ingresos inferiores a la canasta básica. No hay medias tintas con los Galperín y los especuladores que estafan al pueblo trabajador. Sin medidas de este tipo, la discusión sobre “soberanía económica” es una fórmula vacía.
¿Qué mujeres son nuestras aliadas?
Otra de las conclusiones del encuentro fue reclamar una mayor presencia de mujeres en lugares de decisión. Pero el problema no puede reducirse a cuántas mujeres gobiernan, sino a qué intereses defienden cuando gobiernan.
Entre las participantes estuvo Verónica Soria, ministra de Trabajo y Educación del gobierno de Jalil, muy cuestionada por sectores docentes y estatales. Bajo su gestión se atacó duramente a la docencia en lucha por la miseria salarial, hoy se persigue a sus referentes, se les negó a las maestras autoconvocadas por fuera de los gremios -que les dieron la espalda- la posibilidad de participar en las mesas de negociación, se llegó a prohibir a directoras y docentes realizar declaraciones a la prensa.
Este problema lo venimos señalando hace años: no se resuelve proponiendo más mujeres en el Estado si sirven para aplicar políticas contra las mujeres trabajadoras. Las maestras que sostienen las escuelas, las estatales precarizadas, las jubiladas, las trabajadoras informales y las jóvenes sin empleo también son mujeres. Y sus intereses son contrapuestos a los de estas ministras, empresarias o funcionarias que gobiernan para los poderosos.
Milei atacó nuevamente el aborto: necesitamos defenderlo en las calles
Pocos días antes del encuentro, Milei volvió a atacar el derecho al aborto legal y descalificó al movimiento que conquistó la Ley 27.610 hablando de la “locura de los pañuelitos verdes”. El encuentro mencionó el "retroceso de las políticas de género bajo este Gobierno". Sin embargo, en las coberturas y declaraciones públicas difundidas sobre la jornada no aparece una referencia ni llamado concreto a defender el derecho al aborto frente a esta nueva ofensiva reaccionaria de la misma forma que supimos conquistarlo: en las calles.
La conquista del aborto legal no llegó porque las mujeres conquistamos más lugares dentro de los partidos tradicionales o en el Estado. Fue producto de años de organización y de un enorme movimiento independiente que tomó las calles y tuvo como protagonistas a millones de jóvenes. Esa experiencia sigue siendo una enseñanza fundamental para enfrentar a Milei, su plan y sus cómplices.
Otra unidad se está construyendo desde abajo
En Catamarca empieza a desarrollarse otra experiencia. Desde Pan y Rosas y el Comité junto a Myriam Bregman venimos impulsando encuentros abiertos y una política para coordinar a quienes enfrentan distintos ataques y el ajuste: docentes, jubilados, estudiantes y trabajadores universitarios, el sector científico, colectivos socioambientales, mujeres y diversidades, jóvenes, familias endeudadas y trabajadores estatales.
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Venimos acompañando también la pelea contra la persecución a Bruno Corzo, referente de la lucha docente, porque defender a quienes enfrentan el ajuste provincial es inseparable de enfrentar el plan de ajuste. No pretendemos que todos pensemos igual para luchar juntos. Proponemos unidad en las calles para enfrentar a Milei y a todos los que sostienen su plan, manteniendo al mismo tiempo abiertas las discusiones políticas y estratégicas.
Por eso estamos impulsando en Catamarca la Marcha de la Bronca del 19 de septiembre y convocando a distintos sectores y organizaciones a prepararla en común. Hay una enorme fuerza potencial si logramos unir la bronca de quienes hoy luchan por separado. La discusión de fondo no es ganar las elecciones dentro de un año y encima sin un programa claro sobre qué pasará con la deuda y con la entrega y el saqueo. La discusión es qué hacemos ahora para que Milei no llegue a 2027 después de haber arrasado nuestros derechos.
Frente a una unidad electoral tan amplia que hasta contiene a quienes colaboraron con el plan del Gobierno, proponemos construir otra unidad: la de las y los trabajadores, las mujeres, la juventud y todos los sectores populares que quieran derrotar el plan de Milei y sus cómplices mediante la movilización, la coordinación de las luchas y la fuerza de una huelga general. Hay que organizar esa fuerza desde ahora. Te invitamos a sumarte al Comité y a organizarte para llevar esta misma pelea junto a Pan y Rosas al Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades que se realizará en Córdoba este 10, 11 y 12 de Octubre. Escribinos acá.
Foto: Encuentro de Mujeres Peronistas






