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Artículos
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La comunidad travesti, trans y LGBTQ+ denuncia que Alak no entrega las Tarjetas Alimentar
17 de septiembre, por La Plata — Política, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, La Plata, Berisso y Ensenada, Provincia de Buenos Aires, Julio Alak, Cupo laboral trans, Travesti, Tarjeta Alimentar, Política, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, La Plata, Berisso y Ensenada, Provincia de Buenos Aires, Julio Alak, Cupo laboral trans, Travesti, Tarjeta Alimentar
Este jueves movilizaron a la Secretaría de Desarrollo Social y realizaron una protesta en las oficinas. Denuncian al municipio por no cumplir con la entrega y el acceso a las Tarjetas Alimentar.
Este jueves en las oficinas de la Secretaría de Desarrollo Social, la comunidad travesti, trans y LGBTQ+ expresó su malestar y su reclamo ante el incumplimiento por parte del municipio que conduce Julio Alak de la entrega de las Tarjetas Alimentar.
"Las Tarjetas Alimentar tienen un monto de 200 mil pesos y deberían haber sido otorgadas en el mes de mayo. En un momento se convocó a las compañeras para que vayan al Banco y cuando fueron no estaban las tarjetas. Hoy vinimos a buscar una respuesta, y nos recibieron con oficiales de la patrulla policial", denunciaron desde la protesta.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>"Al mismo tiempo estamos reclamando por el cupo laboral travesti trans, ese proyecto se iba a presentar en el Consejo Deliberante, y por orden directa del intendente Alak se dio de baja cuando se iba a tratar en la comisión de género, tras casi cuatro años de haber estado en una mesa de diversidad", señalaron también.
Ante la falta de respuestas, el próximo jueves volverán a reclamar al municipio para que cumpla con la entrega de las Tarjetas Alimentar.
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[Bibliografía Obligatoria] ¿De dónde salieron las BRUJAS? (No fue magia: fue capitalismo)
17 de septiembre — Internacional, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Edición Estado Español, Feminismo, Brujas, Edición México, Bloque multimedia 3, Historia, Internacional, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Edición Estado Español, Feminismo, Brujas, Edición México, Bloque multimedia 3, Historia
Lejos del mito medieval, la caza de brujas estuvo muy conectada con los objetivos políticos y económicos de las clases dominantes durante la transición del feudalismo al capitalismo para destruir la vida comunal, despojar a las mujeres de sus saberes y poner sus cuerpos bajo control del Estado. En este episodio rastreamos algo de esta historia: desde las primeras persecuciones en el siglo XV hasta la última absolución por brujería en 2022.
Bibliografía Obligatoria es una columna de Celeste Murillo para La Izquierda Diario.
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El ajuste en género e infancias en el Presupuesto 2027
17 de septiembre, por De la provocación oficial a la Marcha de la Bronca — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Presupuesto , ESI (Educación Sexual Integral), Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Presupuesto , ESI (Educación Sexual Integral), Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes
El análisis de las partidas presupuestarias para 2027 deja al descubierto la verdadera prioridad de las políticas públicas: una regla fiscal inflexible que se impone por sobre los derechos fundamentales. Detrás de los discursos de "equilibrio", los números muestran un desmantelamiento sistemático de las redes de contención para mujeres, diversidades, niños, niñas y adolescentes.
Infancias: discrecionalidad y ajuste a la baja
El capítulo destinado a niñez y adolescencia evidencia un patrón alarmante. Las transferencias monetarias centrales para la subsistencia de los hogares golpeados por la pobreza: AUH, Prestación Alimentar, Plan 1000 días, Asignaciones Familiares y Becas Progresar retroceden a niveles similares a los de 2023, un año que ya arrastraba una caída superior al 20% respecto del bienio previo.
El punto crítico se encuentra en el Artículo 17 del proyecto:
- Derogación de la movilidad: Elimina la fórmula de actualización mensual para la AUH y las Asignaciones Familiares sin establecer un mecanismo sustituto.
- Discrecionalidad total: Según la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), la medida deja los incrementos al arbitrio del Poder Ejecutivo, poniendo en riesgo el poder adquisitivo de las asignaciones y la capacidad de cobertura real frente a la inflación.
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Género: el desmantelamiento criminal de la prevención y la asistencia
Si en el capítulo de infancias el panorama es crítico, en materia de género asistimos a un vaciamiento directo y sistemático. Mientas los femicidios y la violencia machista no cesan, el Gobierno nacional decide desplomar los recursos destinados a la prevención y al acompañamiento de las víctimas, demostrando un absoluto desprecio por la vida de las mujeres y las diversidades.
No se trata de "eficiencia" ni de "austeridad fiscal": es una decisión política deliberada, los recursos destinados a combatir las violencias que comprenden herramientas esenciales como el Programa Acompañar y la Línea 144 sufren un recorte del 89% en términos reales en comparación con 2023. Como si fuera poco, desde 2025 ambas líneas dejaron de tener una partida específica identificable, sumiendo en la absoluta invisibilidad y desprotección a miles de mujeres que necesitan asistencia urgente para salir del círculo de la violencia.
El ataque destructivo a la Educación Sexual Integral: El presupuesto para la ESI directamente se pulveriza con una caída del 98,5% respecto de 2023. Asignan una cifra testimonial de apenas $30 millones para todo el país, condenando a las escuelas a quedarse sin herramientas para la prevención de abusos en las infancias y la educación en derechos.
Salud sexual y reproductiva bajo ajuste: El Programa de Desarrollo de la Salud Sexual y la Procreación Responsable, aunque figure formalmente con un paso de $20.600 millones a $33.800 millones entre 2026 y 2027, permanece casi un 30% por debajo de los niveles de 2023. Esto se traduce concretamente en falta de anticonceptivos en los centros de salud de los barrios y trabas en el acceso a la salud pública.
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La trampa de las "subas marginales"
Frente a este escenario de liquidación, los voceros oficiales pretenden camuflar el ajuste mostrando leves incrementos en programas puntuales como la Ley Brisa (para hijas e hijos de víctimas de femicidio) o Protección de Víctimas de Violencias. Sin embargo, estas subas marginales no son más que una gota en el océano: de ninguna manera alcanzan a compensar la magnitud de los recortes, eliminaciones y la licuación inflacionaria que se vienen ejecutando.
No nos van a convencer de que el ajuste es la única salida ni de que tenemos que resignarnos a que la crisis la paguen las familias trabajadoras, las pibas y los pibes. El Presupuesto 2027 consolida un proyecto de país donde los números cierran únicamente si se pisotean los derechos más elementales: recortar la AUH, desfinanciar la salud sexual y vaciar la asistencia frente a la violencia machista no es "eficiencia fiscal", es crueldad planificada.
Por eso, este sábado 19 de septiembre tenemos que volver a ganar la calle. La respuesta a esta estafa presupuestaria no se da en los despachos donde se negocia con los especuladores de siempre, sino en la movilización y organización de la clase trabajadora, del movimiento de mujeres y de todos los sectores que tenemos la fuerza para frenar esto . Salimos masivamente a la Marcha de la Bronca para transformar el repudio en organización, para exigir que la deuda se pague con los privilegios de las grandes corporaciones, y pelear por otro futuro. ¡Nos vemos en la calle!
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[No somos una hermandad] Bronca y asamblea
16 de septiembre, por Ideas de Izquierda — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Feminismo, Literatura argentina, Arte, Marcha de la Bronca, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Feminismo, Literatura argentina, Arte, Marcha de la Bronca
Estado de asamblea, A través del universo, bronca, monjas y brujas.
Imagen: Estado de asamblea, de Gabriela Golder
Pido disculpas anticipadas por la brevedad de esta entrega. La coyuntura me encuentra, en términos poéticos —que es la única forma decente de referirse a la vida—, como resume Juana Bignozzi en “La literatura en serio”, ocupándome de problemas ridículos “para que nadie dude de mi inteligencia”. Aunque siempre aspiro a estrofas como:
no convertirme en criada de una decadencia
no caer en la tierna sonrisa comprensiva
que aparece cuando la intensidad desaparece
dejé de hablarle todo a alguien
e intento decirles algo a todosMe gusta mi versión personal en la que “alguien” soy yo, y la renuncia es a asfixiarse mirando hacia adentro del propio mundo, “una mirada que se ve a sí misma” dice Juliet Mitchell en The Longest Revolution, una red flag pertinente.
Cuando todo te empuja a reducirte a un problema individual: vivir (morir) para el trabajo, vivir (morir) para pagar deudas, dormir bajo techo, la SUBE, más deuda para pagar deudas, dormir bajo techo, la SUBE. Cuando todo te empuja a exprimir el tiempo para producir ingresos, liquidar horizontes para convertirnos en la “criada de una decadencia”, prefiero subir la apuesta: entre poco y nada, prefiero todo.
Y apelo nuevamente a los (las) poetas, “los legisladores no reconocidos del mundo”, como decía Percy Shelley. Me robo algunas estrofas de Mickaela Vivas, de su poema “Nací con Menem” (justicia poética en medio de funerales heroicos): “¿Estoy exagerando? ¿Cuándo sale el sol? ¿Cuándo vuelve la luz?”. “No tengo ganas de mirar Netflix. Ya intenté hacer yoga”. Sé que estoy haciendo una cita extemporánea pero de alguna forma encaja en estos tiempos. Sigo:
Algo explota.
Nunca hay luz. Siempre se trató de eso, reclamar y reclamar.
Gritar para que me escuchen.Si estás un poco en esa, si tenés BRONCA, el sábado 19 marchamos en todo el país. Te diría que traigas tu pancarta, pero es optativo, podés venir con lo puesto, con tu remera, tu cartel, tu bronca y —si querés— con tu poesía.
Hablando de reclamar y reclamar, de gritar para que me escuchen, te recomiendo que vayas a ver la muestra ESTADO DE ASAMBLEA, de Gabriela Golder. Las cosas que más me gustaron a mí (cuando vayas, me decís las tuyas): la gente reunida, el ruido de asamblea, las voces hablando encima de otras voces pero también los ojos atentos, las caras, las ideas, la renuncia a la resignación. Gabriela es una artista visual; en la muestra vas a ver fotografías, videos, papel impreso con olor a tinta; se siente la reunión, el ambiente te invita a romper el protocolo antipiquetes y el silencio. Mis momentos favoritos: alguien dice “me siento rodeada de victoriosos y victoriosas”, que no nos impongan la derrota (fanática de eso); alguien dice “nuestra vida importa”, otras cantan mientras la pantalla muestra “REPETIR HASTA EL CANSANCIO”.
ESTADO DE ASAMBLEA respira un aire femenino que no tiene nada que ver con la biología o los cromosomas; quizás femenino es incorrecto y lo mejor sería decir feminista. Feminista por la forma de hacer: colectiva, asamblearia, no institucionalizada, personas que ensayan discursos, que exponen ideas frente a otras y las prueban, personas que saben, personas que (se) preguntan. Pensé en dos cosas durante la muestra (una la dije, la otra no).
La que dije: cuando subís al primer piso las mujeres cantan, no importa si entendés o no lo que cantan, importa el susurro —alguien habla en un momento del susurro que se transforma en lucha y tiene razón. Me hizo pensar en una escena fantástica de Retrato de una mujer en llamas, una película de Céline Sciamma: las mujeres del pueblo se reúnen alrededor del fuego y cantan fugere non possum (yo no sé latín, pero dicen que la traducción es “no puedo huir”). Me gusta mucho esa escena porque encarna el momento en el que sabés que sola no podés pero cuando levantás la mirada empezás a verte en otras, las voces suenan cada vez más fuerte, el sonido de las manos aturde y podemos. ¿Exagero en la interpretación? Quizás, pero creo que Céline y Gabriela estarían de acuerdo conmigo. La que no dije: La Comuna (París, 1871), por la actitud de meterse en el hacer de la asamblea, la discusión, el ruido sobre el ruido. Estado de asamblea está en Artahaus (Bartolomé Mitre 434, Ciudad de Buenos Aires) y la entrada es libre y gratuita. Sábado 3 de octubre a las 16 horas: ASAMBLEA.
Monjas y brujas
Pocas cosas me interesan más que lo que se construye alrededor de lo femenino: prejuicios, mitos, morbo, fantasías. Las monjas parecen atravesar este momento de productividad explícita y totalizante con un halo similar al que portaron las brujas en plena movilización feminista durante la década pasada.
A través del universo (Tusquets) es una novela de la escritora argentina Julia Coria. Es una historia con episodios epistolares, policiales y de misterio en medio de la dictadura argentina. Soy una lectora interesada en el género policial, me gusta el gore, pero me agobia la sordidez sin motivo y los libros de Julia tienen un equilibrio —que siempre me intriga— entre lo sórdido y lo luminoso. También me interesa que se anime a ser un relato provocador en una época en la que parece que solo ellos pueden provocar. En estas páginas hay amor, memoria, violencia política, cartas, familia, amistad, alfajores y un hecho literario; muy a favor de que la literatura invada todos los territorios (Julia vino a El Círculo Rojo y conversamos un poco sobre todo esto). Y me encanta que las monjas tengan la ambigüedad que tienen las monjas en La novicia rebelde, y la ambigüedad que tiene la fantasía del convento (no el convento, no me malinterpreten) como alejamiento de la vida reducida a ser fuerza de trabajo y mercancía (subrayo fantasía, no escapo a lo problemático y balbuceo un argumento incompleto acá).
Y hablando de brujas, ya casi pueden ver el nuevo episodio de Bibliografía obligatoria sobre brujas, aprovechando que se acerca octubre. Entre marketing, fiestas propias e importadas, hay una historia de persecución que a veces olvidamos hasta que vemos una pancarta que dice “Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar”. Mientras tanto, te adelanto una recomendación: Brujas (Alfaguara, 2019) es una novela de la escritora mexicana Brenda Lozano. Feliciana es una curandera del pueblo de San Felipe. No habla castellano pero domina algo llamado “El Lenguaje”, una técnica espiritual proveniente de los pueblos originarios. Investiga el femicidio de su prima Paloma, una mujer muxe.
No es momento de indirectas así que el sábado 19 de septiembre nos vemos en la marcha de la bronca (hay convocatorias en todo el país). En Buenos Aires, nos reunimos en Congreso a las 15:30 y marchamos a Plaza de Mayo. Ojalá nos veamos por ahí.
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De la bronca a la organización: mujeres y disidencias impulsan la marcha del 19S
15 de septiembre, por Comités junto a Myriam Bregman — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Mujeres, Disidencias, Lgtbiq+, Comités junto a Myriam Bregman, Marcha de la Bronca, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Mujeres, Disidencias, Lgtbiq+, Comités junto a Myriam Bregman, Marcha de la Bronca
Ya son más de 200 los comités que se vienen formando en todo el país. De cara a la Marcha de la Bronca del 19 de septiembre, mujeres y disidencias cuentan por qué decidieron organizarse. Cuestionan el llamado de Kicillof a “organizar la esperanza”.
Hay bronca. Y también hay ganas de hacer algo con ella.
Los más de 200 comités de apoyo a Myriam Bregman que se vienen formando en distintos puntos del país expresan algo que va más allá de una simpatía o adhesión electoral. Son espacios donde muchos, que quizás nunca habían participado activamente en política, empiezan a encontrarse, debatir y organizarse.
No es difícil entender por qué Bregman genera ese acompañamiento. En un escenario político atravesado por dirigentes que gobiernan para los dueños de todo, su figura aparece asociada a otra cosa: estar en las calles, acompañar las luchas y llevar esas peleas al Congreso. Una encuesta reciente de Atlas-Intel indica que Myriam Bregman lidera el ranking nacional con un 47% de imagen positiva, ubicándose en el primer puesto entre 15 dirigentes políticos evaluados.
Pero los comités plantean un paso más: no quedarse mirando a una dirigente con la que simpatizan, sino organizarse para intervenir en la realidad.
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En ese camino, los comités se vienen transformando en espacios de organización y debate, donde mujeres y disidencias tienen una presencia activa y desde los cuales impulsan la Marcha de la Bronca del próximo 19 de septiembre. Son parte de una convocatoria que reúne a 250 organizaciones y cuenta con la adhesión de 155 referentes, con movilizaciones en distintas ciudades del país. La participación de mujeres y disidencias expresa la necesidad de unir las luchas contra el ajuste, la precarización y los discursos de odio con la pelea del conjunto de la clase trabajadora. Desde los comités, esa articulación se vuelve organización concreta: encontrarse, debatir y salir a las calles para transformar la bronca acumulada en una fuerza común.
Por eso es que en todo el país los comités se están organizando para llenar las calles el 19: hacen volanteadas, conversan con sus compañeros y compañeras de trabajo y estudio, con amigos y familiares, y multiplican la convocatoria para que la Marcha de la Bronca sea una gran jornada de movilización.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>-“Por ser mujeres no tenemos que dejar de actuar”
Bety es jubilada y participa del Comité de Zona Norte de CABA. Cuando explica por qué decidió sumarse, habla de una pelea que no termina en una consigna:
“Queremos tener nuestros derechos siempre vigentes. Por ser mujeres, no tenemos que dejar de actuar. Al contrario, nos da mucha más fuerza unirnos a esta lucha”.
Para ella, organizarse también es pensar en las nuevas generaciones:
“Me uno a este comité porque siento que entre todos podemos ir sumando y defender nuestros derechos. En mi caso, pensando en el futuro de mi hija, de mis nietos y de todos los niños que vienen atrás nuestro”.
La crisis económica, dice, golpea particularmente a las mujeres:
“Muchas veces somos las que mantenemos el hogar porque los hombres no están teniendo trabajo. Nos rebuscamos para poder mantener la educación y la salud de nuestras familias”.
La bronca, entonces, tiene razones muy concretas.
-“Siempre quieren que ocupemos un segundo lugar”
Agustina estudia Diseño Gráfico, trabaja como diseñadora y participa también del comité de Zona Norte. Para ella, la organización de mujeres y disidencias es inseparable de la lucha general.
"Las mujeres siempre fuimos el sector oprimido. Me parece importante que nos unamos en todas las luchas”.
El ajuste profundiza desigualdades que ya existían:
“En el trabajo siempre somos las más precarizadas, las que cobramos menos y las que menos avanzamos”.
También señala una contradicción que conoce desde la universidad:
“En mi facultad somos mayoría mujeres, pero los lugares privilegiados, como las jefaturas de cátedra, siguen siendo ocupados por varones”.
Para Agustina, la ofensiva de la ultraderecha busca incluso atacar las ideas construidas por el movimiento feminista:
“Se quiere instalar la idea de que el feminismo existe para destruir al hombre o a la familia”.
Frente a eso, reivindica volver a encontrarse y organizarse.
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-“No queremos que nos digan que nos sentemos a esperar”
El contraste con la convocatoria de Axel Kicillof para el mismo 19 de septiembre aparece con fuerza en las entrevistas.
El gobernador bonaerense llamó a “organizar la esperanza”. Agustina cuestiona esa perspectiva:
“Me parece que es infantilizar a la gente decir que ellos van a traer la esperanza”.
Y agrega:
“Es como decirte: sentate que todo va a estar todo bien”.
La crítica apunta al fondo de la propuesta:
“Propone que la gente se quede esperando a que alguien venga a rescatarnos o a rescatar al país”.
Sostiene que la Marcha de la Bronca parte de otro lugar:
“A lo largo de la historia, las mujeres y los trabajadores hemos salido a la calle contra las políticas que nos imponen”.
Por eso plantea una diferencia que no es solamente de nombre:
“Nos estamos organizando y pensando algo diferente para cambiar las políticas neoliberales, para independizarnos del imperialismo y de los empresarios”.
-La pelea por existir
Joh, integrante del comité de Almagro, también destaca la necesidad de unir reclamos:
“Las mujeres y disidencias somos oprimidas y además estamos atravesadas por la situación actual. Me parece alentador que se busque la unificación de las luchas”.
Sobre el acto de Kicillof, es todavía más directa:
“Ese llamado a la esperanza me interpela como una actitud pasiva”.
Y resume:
“Es como decirte: sentate que todo va a estar bien. Creo que el contexto no amerita seguir en una situación de pasividad”.
La discusión sobre mujeres y diversidades tampoco puede separarse de las condiciones materiales de vida.
Joh señala la importancia de pelear por el trabajo travesti-trans y contra la precarización:
“Con toda esta táctica que tiene el gobierno actual de ponernos a la comunidad LGBTIQ+ como chivo expiatorio, junto también al feminismo, quedamos todavía en una posición más desfavorecida”.
Y advierte sobre el efecto de los discursos de odio:
“Se están intensificando y envalentonan a las personas que cometen crímenes de odio”.
Para enfrentarlos, plantea la ESI y los derechos laborales como herramientas fundamentales.
Porque, como explica:
“Una persona que está trabajando todo el día, preocupada porque no puede pagar las cuentas, el alquiler o la comida, ¿en qué momento va a tener tiempo para pensar cómo vivir, proteger y disfrutar de su sexualidad o de su identidad?”.
La conclusión es contundente:
“Es como si nos arrancaran el derecho a la misma existencia”.
-“Somos mujeres, disidencias y también clase trabajadora”
Lucila, del comité de Almagro, pone el acento en una cuestión central: no separar las distintas opresiones de la explotación.
“Ya sabemos que las mujeres y las disidencias tenemos nuestra lucha diaria contra este sistema patriarcal que nos oprime, pero a la vez somos parte de la clase trabajadora”.
Por eso:
“Las políticas de este gobierno nos pegan doble. Es fundamental unirnos en esta lucha como clase trabajadora, como mujeres y como disidencias”.
Sobre Kicillof, sostiene:
“No plantea una salida, solo busca conciliar con el poder”.
Y compara la consigna de “organizar la esperanza” con la política de la burocracia sindical:
“Me hace acordar mucho a la burocracia sindical y la CGT, que llama a rezarle a San Cayetano”.
Para Lucila, detrás de esa lógica hay un mensaje muy concreto:
“Es una forma de decirnos que el poder no está en nuestras manos, que nos quedemos esperando que las cosas cambien solas o desde arriba”.
En cambio:
“La Marcha de la Bronca demuestra que la única salida es organizarse y salir hoy mismo a las calles”.
Que la bronca no vuelva a casa
Hay algo que aparece con insistencia en las palabras de quienes participan de los comités: la necesidad de romper el aislamiento.
Una de las integrantes del comité de Almagro lo explica así:
“Este tipo de movilizaciones ayuda a que las personas vean que no están solas. Que hay más gente que está en la misma y que somos una banda”.
En tiempos de resignación, participar también es recuperar la idea de que los problemas que parecen individuales tienen causas sociales y pueden enfrentarse colectivamente.
Por eso reivindica que más personas se acerquen a los comités:
“Estaría buenísimo que las personas tomen la política en sus manos”.
Y plantea una pregunta que resume el sentido de esta experiencia:
“¿Quiénes van a defender mejor sus propios intereses que los mismos trabajadores?”.
La Marcha de la Bronca puede ser un punto de encuentro para esa bronca acumulada. Pero el desafío es que no termine cuando se desconcentren las columnas.
Que la movilización sirva para seguir organizando en los barrios, los lugares de trabajo y de estudio. Para discutir cómo enfrentar el ajuste. Para unir las luchas de mujeres, disidencias, trabajadores y jubilados. Para exigir a las centrales sindicales un paro general y un plan de lucha.
Porque frente a quienes piden esperanza mientras esperan que todo se acomode desde arriba, hay otra perspectiva: no esperar. Organizarse. Salir a las calles. Y transformar la bronca en fuerza colectiva.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Fotos: Comités de CABA junto a Myriam Bregman
