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Trabajadoras del Refugio contra la violencia de género informan sobre desmantelamiento de Macri
28 de julio, por Mariquita Sánchez — Mundo de l@s trabajador@s, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, Violencia de género, Mundo de l@s trabajador@s, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Ciudad de Buenos Aires, Jorge Macri, Violencia de género
Difundieron un dossier en el que denuncian las consecuencias del desmantelamiento del histórico dispositivo para mujeres en situación de violencia. El traslado compulsivo, la reducción de plazas y de personal, y las deficientes condiciones del nuevo edificio derivaron en graves episodios que expone el impacto del ajuste sobre las políticas públicas de cuidado en la Ciudad.
El desmantelamiento del Refugio Mariquita Sánchez sigue sumando denuncias. Esta vez fueron las propias trabajadoras quienes difundieron un dossier audiovisual que reconstruye, desde adentro, lo ocurrido entre mayo y julio de 2026, luego de que el Gobierno de Jorge Macri ordenara el desalojo del edificio histórico y el traslado del dispositivo a una nueva sede con menor capacidad y peores condiciones de funcionamiento.
"Ninguna política pública se desmantela sin consecuencias. Antes de desaparecer, deja marcas. Algunas quedan escritas en expedientes. Otras quedan escritas sobre los cuerpos", comienza el documento, que resume el impacto del vaciamiento sobre uno de los espacios de protección más importantes para mujeres, niñas y niños que atraviesan situaciones extremas de violencia.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Según relatan las trabajadoras, el refugio funcionó durante años como una política pública especializada. Sin embargo, el 13 de mayo el Gobierno porteño dispuso el traslado en apenas 48 horas, reduciendo drásticamente la capacidad del dispositivo: de 47 plazas pasó a contar con apenas 16. También disminuyó el personal y se perdieron condiciones básicas de accesibilidad.
El dossier documenta un hecho de extrema gravedad. Tras el traslado del refugio, el único baño adaptado para personas con discapacidad permaneció clausurado, dejando sin condiciones de accesibilidad a una de las residentes. Ante esa situación, la mujer debió utilizar un baño común que no respondía a sus necesidades.
Fue allí donde ocurrió un accidente. La falta de regulación de la temperatura del agua provocó que saliera a una temperatura peligrosamente elevada, ocasionándole una quemadura de segundo grado de gran extensión según informan las trabajadoras. Para las trabajadoras, no se trató de un hecho fortuito sino de la consecuencia directa del desmantelamiento del dispositivo y de la ausencia de condiciones mínimas de seguridad.
El documento reconstruye la cadena de responsabilidades que hizo posible ese episodio: el traslado apresurado del refugio en apenas 48 horas, la clausura del baño adaptado, las deficiencias de infraestructura del nuevo edificio, la reducción del personal y la sobrecarga laboral de las trabajadoras, que debieron sostener el funcionamiento del dispositivo con menos recursos y en peores condiciones.
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Además, denuncia que, pese a que profesionales especializados recomendaron la internación de la mujer en un centro de atención para personas quemadas, esa indicación nunca se concretó. En cambio, las curaciones quedaron a cargo de las operadoras sociales del refugio, quienes asumieron esa tarea mientras continuaban sosteniendo el cuidado cotidiano en un contexto de creciente precarización laboral.
El documento también señala que estos hechos comprometen obligaciones asumidas por el Estado argentino en la Convención de Belém do Pará, la Ley 26.485 de Protección Integral, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.
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"De 47 plazas a 16. Del parque a espacios reducidos. Del baño adaptado a un baño clausurado. De equipos suficientes a planteles reducidos. De una política del cuidado a una lógica del ajuste", sintetiza el documento.
La difusión de este material se suma a las distintas acciones que vienen impulsando las trabajadoras para denunciar el vaciamiento del Refugio Mariquita Sánchez y exigir que el Gobierno de la Ciudad revierta el desmantelamiento del dispositivo, garantizando condiciones dignas tanto para las mujeres alojadas como para quienes sostienen diariamente las tareas de cuidado. -
La Educación Sexual Integral: la movilización consiguió mucho más que una ley
27 de julio, por 20 años de la ESI — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Columnistas Vertical , Educación sexual, Marea verde, ESI (Educación Sexual Integral), Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Columnistas Vertical , Educación sexual, Marea verde, ESI (Educación Sexual Integral)
La Educación Sexual Integral transformó la vida de millones de niños, niñas y adolescentes. A veinte años de su sanción, los datos muestran sus resultados y reabren el debate sobre el papel de la movilización, el Estado y los gobiernos en la conquista y defensa de los derechos.
Veinte años después de su sanción, la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) constituye una de las conquistas sociales más importantes de las últimas décadas. Fue el resultado de años de organización y movilización de docentes, estudiantes, profesionales de la salud, organizaciones feministas y de derechos humanos que transformaron las demandas de derecho al aborto libre y gratuito y de educación sexual en una política pública en la realidad.
La Ley 26.150, sancionada en 2006, garantizó el derecho de todos los estudiantes a recibir educación sexual integral con contenidos científicamente validados y adecuados a cada edad. Sin embargo, su implementación fue durante años desigual y enfrentó la resistencia de sectores conservadores y religiosos que cuestionaban la propia existencia de la ley.
El punto de inflexión llegó en 2018, cuando la Marea Verde instaló los derechos sexuales y reproductivos en el centro de la agenda política. La discusión por la legalización del aborto convirtió a la ESI en una de las principales banderas del movimiento bajo la consigna: "Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir".
Magalí Peralta, en 2018, denunció que en muchas escuelas "no enseñan educación sexual" y reivindicó la organización y la movilización: "Ahí está el futuro para conquistar todas las libertades que nos niegan". La Marea Verde no sólo impulsó la aplicación efectiva de la ley, sino también una ampliación de sus contenidos. La perspectiva de género, el consentimiento, la diversidad sexual, la prevención de la violencia y el cuestionamiento de los estereotipos comenzaron a ocupar un lugar mucho más visible en las aulas, como resultado de una nueva relación de fuerzas construida en las calles.
Los resultados
Dos décadas después, los efectos de esa conquista pueden medirse. Informes de UNICEF y del Ministerio Público Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires muestran consecuencias concretas sobre la vida de millones de niños, niñas y adolescentes.
Según un informe del Ministerio Público Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires, entre el 70% y el 80% de los niños, niñas y adolescentes de 12 a 14 años entrevistados por casos de abuso sexual pudieron reconocer que habían sido víctimas luego de haber recibido clases de Educación Sexual Integral.
La ESI también fue uno de los componentes que contribuyeron a la fuerte reducción del embarazo adolescente. Entre 2014 y 2022 la tasa cayó cerca de un 60%, junto con otras políticas como el Plan ENIA y la ampliación del acceso a métodos anticonceptivos.
Los cambios alcanzaron además la convivencia escolar. Más del 50% de los jóvenes consultados por UNICEF afirmó que la ESI les permitió identificar situaciones de violencia entre pares, mientras distintas investigaciones muestran que la escuela asumió un papel más activo en la protección de derechos y la prevención de las violencias.
Estos resultados desmienten una de las principales críticas de sus detractores: lejos de "adoctrinar", la ESI permitió que miles de niños y adolescentes reconocieran abusos, accedieran a información sobre salud sexual y ejercieran derechos antes invisibilizados.
Tres estrategias políticas
La historia de la ESI también refleja tres estrategias políticas diferentes. La primera fue la de la derecha política y religiosa. Desde la sanción de la ley, sectores conservadores intentaron limitar su alcance o impedir su implementación. La Iglesia Católica y organizaciones evangélicas rechazaron la norma en 2006. Años más tarde, Mauricio Macri cuestionó algunos de los contenidos incorporados durante las gestiones posteriores.
Con Javier Milei la ofensiva adquirió una nueva dimensión. Aunque el Gobierno no impulsa la derogación de la ley, cuestiona la perspectiva de género, redujo significativamente el presupuesto destinado al programa nacional de ESI y propone revisar sus contenidos. Milei llegó a definir la ESI como un mecanismo que "deforma la cabeza de la gente" y durante la campaña presidencial planteó eliminar su obligatoriedad.
La segunda estrategia fue la del kirchnerismo. Durante sus gobiernos se ampliaron derechos vinculados a la igualdad de género y la diversidad sexual mediante leyes como la de Identidad de Género, la Ley Micaela o la incorporación del femicidio al Código Penal. Sin embargo, si bien el movimiento feminista consiguió que se promulgaran esas leyes, la política del kirchnerismo fue desplazar la confianza en la movilización en la del Estado. Ministerios y programas gubernamentales ocuparon un lugar cada vez más central, mientras el movimiento que había impulsado esos cambios perdió protagonismo como actor independiente. Tras la derrota electoral de 2023, incluso comenzaron a escucharse voces dentro del peronismo que sostuvieron que "el feminismo se pasó tres pueblos".
Frente a ambas posiciones existió una tercera estrategia, sostenida por la izquierda. Desde esta perspectiva se plantea que, para garantizar una implementación real de la ESI, no alcanza con la existencia de la ley: es necesario asegurar presupuesto específico, capacitación docente gratuita, permanente y de calidad, y derogar el artículo 5.º que habilita a las instituciones a adecuar los contenidos a su ideario, una cláusula utilizada para restringir el acceso efectivo a este derecho, para garantizar una aplicación igualitaria y basada en evidencia científica.
Durante la campaña electoral, dirigentes como Myriam Bregman y Nicolás del Caño confrontaron en el debate electoral con Javier Milei y Victoria Villarruel en defensa de la ESI.
De conjunto, para la izquierda solo la organización independiente y la movilización permanente pueden modificar una relación de fuerzas desfavorable y defender las conquistas frente a gobiernos que buscan revertirlas.
El avance del gobierno libertario sobre las políticas de género volvió a poner ese debate en primer plano. Allí donde la movilización perdió protagonismo, el cambio de gobierno permitió revisar programas, recortar presupuestos y cuestionar políticas que pocos años antes parecían consolidadas.
La principal enseñanza: pasarse tres pueblos y más... en las calles
A veinte años de la sanción de la Ley 26.150, el desafío pasa por garantizar su implementación efectiva. Por ejemplo, la política nacional de capacitación docente sufrió un fuerte retroceso desde 2024, con una reducción de las metas oficiales de 65.000 docentes capacitados en 2023 a apenas 900 en 2024 y ninguna capacitación prevista para 2025 (ACIJ & ELA -2025).
A su vez, los problemas de género siguen lejos de resolverse. En 2025 se registraron 267 femicidios y femicidios vinculados, uno cada 33 horas. A su vez, la Encuesta de Prevalencia de Violencia contra las Mujeres muestra que el 45% de las mujeres que están o estuvieron en pareja sufrió algún tipo de violencia de género en el ámbito doméstico.
La masiva movilización del último 3 de junio, impulsada por femicidios como los de Agostina Vega, Dulce Candia y Noelia Rivero, recordó que la violencia machista sigue siendo una realidad cotidiana.
La historia de la ESI y de los derechos logrados por los movimientos feminista y LGBTIQ+ evidencia que no fueron concesiones otorgadas desde arriba, sino conquistadas mediante la organización y la movilización social.
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Del Valle a Córdoba: charla sobre los Encuentros, historia, hitos y batallas
26 de julio, por 39° Encuentro Plurinacional — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Neuquén, Río Negro, Plurinacional, Agrupación de mujeres Pan y Rosas, Encuentro de Mujeres y Disidencias , Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Neuquén, Río Negro, Plurinacional, Agrupación de mujeres Pan y Rosas, Encuentro de Mujeres y Disidencias
En la Casa Marx de Neuquén nos encontramos más de 50 mujeres a compartir experiencias en la construcción de los Encuentros Plurinacionales de Mujeres y Diversidades desde sus inicios, cuando ni siquiera se llamaban así todavía. La experiencia de las pioneras, el rol de la Comisión Organizadora y la cúpula de Iglesia Católica, los aportes de Pan y Rosas a estos encuentros y los desafíos en las nuevas agendas de estos encuentros.
Desde comienzo de año, la Casa Marx es epicentro de reuniones en las que se cranea cómo vamos a ir al 39º Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades de Córdoba. Al principio éramos un puñado de compañeras y hoy decenas nos reunimos al calor de cada actividad porque los motores ya se están calentado. Rifas, locros, fiestas, nada para que todas podamos viajar. Y también las charlas, los debates, las campañas políticas que acompañan esta intensa actividad de preparación frente a un gobierno misógino, que niega la violencia de género y pretende destruir las políticas de protección y derechos que conseguimos con la lucha en las calles.
En esta oportunidad y como muchas tendrán en este Encuentro su primera experiencia, decidimos compartir una breve historia sobre su fundación, su historia y su desarrollo. Tomando como punto de partida un video realizado por la fundadora de Pan y Rosas, Andrea D'Atri en 2025, repasamos sus nudos centrales.
Son únicos en el mundo
Los Encuentros surgieron en 1986, pocos años después de la salida de la dictadura y hasta el día de hoy mantienen su originalidad por realizarse todos los años de forma itinerante en cada provincia del país, de forma ininterrumpida (salvo por la pandemia). Reconocidas feministas de todo el mundo como Silvia Federici, Judith Butler, Maria Galindo entre muchas otras que han participado los reconocen como verdaderas instancias de debate, de creación de lazos solidarios, de encuentros de mujeres y diversidades. Pero aquen primer encuentro, del que participaron unas 1000 mujeres en el Centro Cultural San Martin, versó sobre la participación de las mujeres en la política gracias a la participación de Madres, Abuelas y sobrevivientes de la dictadura, y trató temas acuciantes en la agenda de las mujeres como el derecho al divorcio (que en Argentina se sancionaría recién en 1987), el derecho al aborto y la violencia de género.
El PCR, la Iglesia y los gobiernos: la Comisión Organizadora
En la década de los ´90 la mayor afluencia de mujeres a los Encuentros generó la necesidad de ampliar la capacidad de organización de un año a otro de la logística de cada ciudad que oficiaba de anfitriona de las delegaciones que se reunirían a debatir. El PCR, por esos años, junto con su colateral barrial la Corriente Clasista y Combativa (CCC) había ganado extensión territorial primero entre el movimiento de desocupados y desocupadas de finales de los 90 y luego pos crisis de 2001. Pero también consolidaba una estrategia histórica de conciliación de clases que lo llevaba a pactar con sectores conservadores de la burguesía nacional en el poder, sea de los gobiernos nacional (como el menemismo) o locales (por ejemplo sectores empresariales ligados al campo en determinadas provincias que fueron sede de los Encuentros) como de la Iglesia Católica.
Esta alianza, condicionó durante años la organización de los Encuentros, impidiendo su desarrollo autoorganizado, democrático, permitiendo la injerencia gubernamental, y especialmente, avalando a la cúpula de la Iglesia organizada como un obstáculo para el desarrollo de planes de lucha por nuestros derechos.
La Iglesia también se organiza
La antropologa y feminista Monica Tarducci en un corto artículo titulado La Iglesia Católica y los Encuentros de Mujeres muestra cómo se organizó la cúpula de la Iglesia durante esos años con cartas que entregaba a sus feligresas. La que documenta es una de la arquidiócesis de Rosario que se divulga en Salta 2002 para organizar una Comisión de Mujeres que iba a formar Monseñor Mirás para las participantes del Encuentro de Rosario 2003, al que les proponían reclutar a 10 creyentes que se sumaran a esta misión que consideraban en verdad de “confrontación” abierta contra quienes vulneraban los valores de la “familia tradicional y la maternidad”. Esta carta seguía luego con un listado de los talleres para que supieran a dónde debían ir. Así de organizadas estaban (impedían también el ingreso de compañeras Trans y Travestis a los talleres, que había que sortear colectivamente entre las que estábamos a favor de que participen) y no estaban solas. Actuaron muchos años con la Agrupación Nacional Custodia que para quienes participaron de lo Encuentros de los años 2000 habrán conocido en hileras de rezo sobre las escalinatas de las Catedrales locales rezando el día de la marcha de cierre, a veces con sus ojos cerrados, a veces arrojando agua bendita sobre las manifestantes. Este grupo, se adjudica algunos actos vandálicos sobre obras de León Ferrari o la defensa ni más ni menos que del genocida Etchecolatz en un enfrentamiento contra militantes de HIJOS.
Que se haya filtrado esta carta permitió a las feministas, mujeres activistas independientes, de las organizaciones de izquierda y barriales ir organizadas a Rosario y así igualmente se pudo realizar no sólo el Encuentro sino la emblemática asamblea por el Derecho al Aborto que vota el primer plan de lucha nacional, que incluye una enorme movilización el 28 de septiembre por primera vez.
Los encuentros se fueron haciendo masivos
La intelectual Federici dice que "Argentina es el país donde el feminismo está en el punto más alto del mundo". Y seguramente algo de eso haya. Porque desde aquellas pioneras que se organizaban por miles el movimiento fue creciendo y ese hito del 2003 dio nacimiento a la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto en 2005; en 2009 se sancionó la Ley de Protección Integral a las Mujeres (26.485) que termina de convertirse en un reclamo masivo en 2015 con el NiUnaMenos y el Encuentro de Mar del Plata de ese año desborda las comisiones de violencia, que deben desdoblarse. Sólo tres años despues, en 2018, comienza el debate por la legalización del aborto que termina sancionándose en 2020 con una verdadera “marea verde” movilizada que trastoca sentidos comunes y generaciones enteras de mujeres millones de familias en todo el país. La Iglesia fue perdiendo terreno, también en los Encuentros, habilitando un pasaje a nuevas agendas como la violencia de género, las tareas de cuidados, la educación sexual, el trabajo entre otros temas.
Entre esos temas también se abrió paso el reclamo histórico de los pueblos originarios y de la diversidad que venían exigiendo que los Encuentros reconozcan su participación desde la denominación de los mismos. Y desde San Luis 2022, pasaron a denominarse Encuentros Plurinacionales de Mujeres y Diversidades, dando cuenta de la enorme amplitud en la participación de estas instancias nacionales.
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Con este último hecho termina de perder peso predominante también el PCR, que intenta sostener una agenda paralela que fracasa. Aunque en medio de una crisis política sin vuelta a tras para el gobierno de Alberto Fernandez ya que el flamante Encuentro Plurinacional no fue capaz de repudiar con fuerza la represiónnque tres días antes habían desatadado contra las mujeres del pueblo mapuche de Mascardi en Río Negro, hecho que terminó con la renuncia de la Ministra de Género.
Los aportes de Pan y Rosas a los Encuentros
Nuestra corriente, el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) participa de los Encuentros desde antes que fundemos la agrupación de Mujeres Pan y Rosas, en 2003 luego de este Encuentro en Rosario en el que peleamos por el Derecho al Aborto y como resultado de la lucha en común con las mujeres de las fábricas recuperadas. Desde ese momento, fundamos Pan y Rosas en 14 países con coherencia estratégica e ideológica y este diario en el que amplificamos las peleas que damos, como actualmente la campaña solidaria con las personas damnificadas por los terremotos en Venezuela.
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Sin embargo, desde que participamos, peleamos para que sean independientes de los gobiernos y la Iglesia. Esto solo puede garantizarse si logramos una verdadera democratización de los Encuentros. Que las mujeres y diversidades, con plena democracia (por mayoría o minoría y no con el método del consenso) podamos debatir y resolver planes de lucha, exigencias a los sindicatos de los que formamos parte, centros y federaciones universitarias, y darle continuidad a todo lo debatido al volver a nuestras casas.
Por otra parte, consideramos un orgullo haber sido siempre embanderadas de la unidad de las trabajadoras con la juventud, de Argentina y el mundo. Una unidad de clase más allá de sus fronteras. En defensa de las fábricas recuperadas, de ocupadas y desocupadas, de planta y tercerizadas.
Y en el mismo sentido, cada año, llevar como propuestas campañas políticas que tomen lo más sentido de la realidad nacional e internacional. Somos sujetas de la política y consideramos los Encuentros espacios de organización, no disociamos como dicen ahora los y las pibas, ni vamos solo a pasear como pretenden algunas organizaciones burocráticas que pretenden pasivizar nuestro movimiento.
Una oportunidad para organizar la bronca: Córdoba 2026
Como dijo al cierre de la charla nuestra compañera Julieta Katcoff, hoy estamos debatiendo cómo poner en pie un movimiento por un partido de la nueva clase trabajadora, y esa nueva clase trabajadora tiene sin dudas rostro de mujer. Cada vez más feminizada, con los trabajos más precarios, manteniendo las tareas de cuidado que además se recrudecen por las condiciones sociales de ajuste en las que la vida se pauperiza.
Pero en esta situación hay un faro que muestra un camino posible: la simpatía por la izquierda y especialmente por referentes como Myriam Bregman, que recientemente visitó en un multitudinario acto la Patagonia, Nico del Caño y otros compañeros y compañeras militantes del PTS y Pan y Rosas en el Frente de Izquierda. La invitación que hemos puesto en marcha de construir comités donde organizarnos para que la bronca no se vuelva impotencia ni resignación ya está en marcha, y desde ahí también nos estamos organizando las compañeras que en unos meses viajaremos a Córdoba.
Nuestra próxima parada es el 6 de agosto en una enorme movilización contra la ley de extranjerización de las tierras, un nuevo saqueo y expoliación de nuestros bienes comunes naturales que prepara el gobierno de Milei y debemos detener. Allí estaremos las compañeras de Pan y Rosas.
Mientras seguimos organizando actividades para llevar esta lucha y todas nuestras demandas, invitamos a todas y todos a ser parte de la organización de estos comités que estamos poniendo en pie en Neuquén y Río Negro, para quienes viajen a Córdoba y para quienes no, pero se propongan sumarse a esta apasionante tarea de tomar las riendas de su propio destino, como hemos demostrado las mujeres a lo largo de la historia.
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Diversidad sexual y lucha de clases: presentación de Agrupémonos Todes con Jorge Remacha
25 de julio, por Ideas de Izquierda — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Lucha de clases, Socialismo, LGBT, LGBTIQ+, Jorge Remacha, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Lucha de clases, Socialismo, LGBT, LGBTIQ+, Jorge Remacha
El viernes 17 de julio, en la Ciudad de Buenos Aires, realizamos la presentación del libro, recientemente publicado por Ediciones IPS, Agrupémonos todes. Una breve historia de diversidad sexual y lucha de clases de Jorge Remacha junto a Celeste Murillo y Pablo Herón.
La charla atravesó distintos procesos históricos, buscando conclusiones en el pasado entre grandes hechos de la lucha de clases, en los encuentros y desencuentros que atravesaron la diversidad sexual y la clase obrera, para problematizar o preguntarse cuáles son los debates y luchas a dar hoy desde una perspectiva socialista para conquistar la liberación sexual para las grandes mayorías.
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Femicidios en Mendoza: el impacto del registro de Ni Una Menos
24 de julio, por Violencia de género — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Mendoza, Femicidios, Ni Una Menos, Violencia de género, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Mendoza, Femicidios, Ni Una Menos, Violencia de género
El colectivo presentó un informe realizado sobre la base de registros periodísticos entre 2015 y 2026 que tuvo gran repercusión local. Denuncian la responsabilidad de los gobiernos de Milei y Cornejo en el desmantelamiento de las políticas de prevención.
Foto: Los Andes / Ramiro Gómez
En los últimos días, diversos medios locales de la provincia se hicieron eco de la publicación. El colectivo Ni Una Menos Mendoza difundió un registro que reúne los nombres y los rostros de más de 90 mujeres y diversidades víctimas de femicidio entre 2015 y 2026.
La presentación de este relevamiento no pasó desapercibida. La noticia fue replicada y analizada en diferentes portales, visibilizando la magnitud de la problemática en todo el territorio provincial. El informe tuvo eco en medios como Diario Mendoza, Sitio Andino, Diario San Rafael, MendoVoz, Mendoza Today y El Medio, reflejando la necesidad imperiosa de ponerle nombre y rostro a cada una de las víctimas para combatir el olvido y la responsabilidad estatal.
A continuación, reproducimos el registro presentado por el colectivo Ni Una Menos Mendoza. Como allí se plantea, la responsabilidad es directa de los gobiernos por la falta de financiamiento y desmantelamiento de las políticas públicas y programas de prevención y acompañamiento.
Por ellas y por todas: ¡Ni Una Menos!
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