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Voces de las jóvenes más precarizadas: ¿Qué prepara la reforma laboral de Milei para ellas?
7 de febrero, por Córdoba — Géneros y Sexualidades, Córdoba, Pan y Rosas, Reforma laboral, Mujeres trabajadoras, Agrupación de mujeres Pan y Rosas, Géneros y Sexualidades, Córdoba, Pan y Rosas, Reforma laboral, Mujeres trabajadoras, Agrupación de mujeres Pan y Rosas
Con esta nota abrimos camino para dar cuenta, desde las voces de las trabajadoras cordobesas. Empezamos por las precarias entre las precarias: jóvenes, mujeres y diversidades sexuales, las que venden, llevan y traen, limpian o cosen tras bambalinas. Las vidas que no suben al escenario de los espectáculos turísticos ni cuyos nombres entran en las marquesinas. Cuarta entrega de una serie de artículos que, desde distintos puntos del país, venimos llevando a cabo desde la Agrupación feminista socialista de Pan y Rosas y de La Izquierda Diario sobre Mujer, Trabajo y reforma laboral.
La clase empresaria argentina, con su personal político a la cabeza, discute desde hace tiempo cómo transformar la estructura económica del país a su servicio. Milei y todo su gobierno impulsan una reforma laboral que nos pretende más esclavos, sobre todo, más esclavas.
El gobierno del PJ cordobés, los secunda en sus planes. De hecho, ya vienen degradando nuestras vidas. Como en cada crisis que no generamos, mujeres y diversidades sexuales de la clase trabajadora, nos llevamos la peor parte de los ataques y en la provincia mediterránea no hay excepciones.
Desde hace años, Llaryora y Schiaretti han sometido a las trabajadoras estatales a salarios de miseria, a trabajar en condiciones precarias y eso se paga con cuerpos y vidas. En el sector privado, la cosa no es mejor y el legado del precarizador Plan Primer Paso que reivindica Natalia De la Sota de su padre, ha hecho estragos en la vida de la juventud trabajadora. A Natalia, que es De la Sota, no le alcanza con decir que no va a aprobar la reforma de Milei: para diferenciarse, debería revertir las consecuencias de ese nefasto PPP que sigue siendo un subsidio a las empresas para bancar sueldos miserables con la excusa de la capacitación en el primer empleo.
Tal como señalan más de 700 escritoras, artistas e intelectuales cordobesas en una carta abierta dirigida a los y las senadoras de la provincia “el proyecto de reforma laboral que impulsan pretende retrotraer nuestras condiciones laborales a las del siglo XIX (…) impactará doblemente sobre las vidas de las mujeres trabajadoras y las diversidades sexuales, con condiciones de trabajo ya de por sí precarias, ya que un 43% de nosotras lo hace actualmente en la informalidad (con cifras que alcanzan el 63% para nuestras pibas de entre 16 y 25 años) y la brecha salarial con respecto a lo que perciben nuestros compañeros varones se acerca al 30%.”
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De hecho, en Córdoba es factible decir en la actualidad esa brecha que describen a nivel nacional, crece promediando el 33% según los datos disponibles hasta enero del 2025, recolectados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Arrancando el año 2026, podemos aventurar que la situación se ha agravado y las mujeres trabajan aún más, por menor salario y se ven más afectadas por el desempleo y la brecha salarial.
Basta con detenerse unos minutos en la caja del supermercado y mirar más allá del rostro agotado de la cajera que nos atiende; a simple vista salta la evidencia de que la mayoría de quienes trabajan en comercio y hacen “clink caja” para que los Bugliotti de la vida o los señores del bazar como Ferniplast hagan ganancias exorbitantes, son jóvenes trabajadoras. Lo mismo sucede cuando observamos el sector gastronómico, donde el trabajo de la cocina o la atención en las mesas de un bar o restaurante con mucho laburo en temporada, son pibas.
Detrás de esa Córdoba de los festivales de verano, que Milei aprovecha para hacer campaña y levantar su alicaída imagen ante una inflación que no cesa y una economía atada a los vaivenes del dólar y la dependencia de la deuda externa, aparece el mundo del trabajo sin derechos que la reforma laboral busca empeorar. Los empresarios, de cualquier rubro, buscan aún mayor flexibilidad de las condiciones de contratación y despidos.
¿Derechos? Naranja "Fanta"
La llamada “economía naranja” (espectáculos, gastronomía y turismo) puede tomarse como sintomática. Es desde este sector con la que el gobierno de Llaryora, uno de los aliados de Milei viene tratando de levantar la caída de la Córdoba productiva del pasado, es uno de los sectores de servicios en crecimiento, pero donde los niveles de informalidad, trabajo eventual e ingresos dispares son sus rasgos característicos.
Según un estudio de empleo desarrollado por el Instituto Cultura Contemporánea (ICC) en colaboración con la Consultora Delfos en los últimos meses de 2025, lo que sobresale del sector es que casi la mitad de las y los empleadas (el 46%) tiene entre 18 y 29 años, y la siguiente franja etaria (de 30 a 49 años) ocupa el 26%. La mayoría de estas personas, son mujeres (51%) y están altamente calificadas, ya que el 55% de los trabajadores y trabajadoras del sector cuenta con estudios superiores (terciarios o universitarios, ya sea completos o incompletos).
Esta situación de alta calificación, sin embargo, según el mismo trabajo de investigación, no redunda en estabilidad laboral y derechos, sino todo lo contrario: sólo el 22,2% de quienes trabajan allí (ya se dijo, mayoría mujeres) posee un empleo formal con todos los derechos, ya sea como asalariado o cuentapropista registrado: solamente una persona de cada cinco tiene un empleo formal. La tasa de formalidad con contrato es todavía más baja, un 15,6%. El impacto en la remuneración es brutal, el 41% de las y los trabajadores gana menos de $ 300 mil al mes, lo que genera bases para el pluriempleo. Sólo el 36,1% de quien trabaja puede vivir exclusivamente de los ingresos generados por sus actividades en la economía naranja.
Las que atienden tu consumo
Melani tiene 29 años, está actualmente desempleada y su último trabajo fue bajo un contrato eventual para un local dentro de un centro comercial. Como joven trabajadora, cuenta que la mayoría de sus empleos fueron como monotributista; la precariedad y desconocimiento de la relación laboral que eso implica, la perjudica en su currículum vitae.
Cuenta que hoy le cuesta encontrar un trabajo fijo porque desde el ángulo patronal “ese historial” genera dudas sobre la “capacidad de estar estable en un laburo durante muchos años”. Para la mirada patronal, no cabe la posibilidad de que las condiciones de contratación que ellas imponen con la anuencia de los Ministerios de trabajo y las leyes laborales de flexibilización que ya existen y todos los gobiernos dejaron intactas, conseguir trabajo con estabilidad es un lujo para cada vez menos personas. La reforma laboral que esas mismas empresas quieren imponer, busca transformar la estabilidad laboral y los derechos en una reliquia del pasado.
Melani no se equivoca cuando sospecha que la reforma laboral va a impactar muchísimo en su vida, porque le quitará “la posibilidad negociar un sueldo acorde” y quizás la obligue “a buscar otro empleo para poder llegar a cubrir gastos fijos mensuales”. Pero aún como trabajadora precarizada, entiende que la reforma laboral afectará también a quienes tienen trabajos con derechos y mayor estabilidad porque “la gente que tiene empleo hace muchos años, corre riesgo de ser desplazada de sus puestos, sin una indemnización; por ende, las contrataciones a futuro, si la reforma mileísta se aprueba, van a ser a conveniencia del empleador y la empresa, sobrepasando y exponiendo al trabajador a horas extra no pagas.
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Para Rue, de 28 años, queer, la situación es también grave: su incierta jornada laboral como delivery de aplicaciones ronda entre las 8 y 10 horas, que se complementan con la ausencia de obra social, ART y el riesgo permanente de quedarse sin trabajo ya sea por accidentes en la calle, el robo de su herramienta de trabajo (moto o bici) o que alguna enfermedad la obligue a hacer reposo: ni Estado ni patronales que niegan la relación de dependencia a pesar de hacer millones a costa de quienes pedalean diariamente reconoce que su jornada existe, y sin embargo allí está transportando las pocas mercancías de una economía en recesión.
En ese contexto, Rue hace lo que puede para estudiar paramedicina y pensar la posibilidad de un futuro laboral con mejores condiciones. Sin embargo, cree que con reforma laboral que propone el gobierno de Milei, las condiciones de trabajo de su sector no van a mejorar, sino que se mantendrán igualmente precarias.
La chica que limpia
Para María, de 46 años, las condiciones de las trabajadoras de la limpieza van a empeorar si se aprueba la reforma porque “va a empeorar la relación con los dueños de la empresa, que desde siempre se han comportado de forma abusiva: te dan las vacaciones como quieren y cuando quieren, te pagan fuera de tiempo, siempre estamos con miedo de perder el trabajo”.
Su jornada y la de sus compañeras es de 6 hs., pero aclara que tiene una hora de ida y una hora de vuelta desde su casa al trabajo y que eso la cansa mucho. María, que desde hacía un tiempo había dejado de hacer changas para tener un ingreso extra y completar las necesidades de su familia, volvió a trabajar limpiando por hora en algunos departamentos desde hace un año.
Para trasladarse de un lugar a otro, camina entre uno y dos kilómetros, lo que la destruye. Hoy está con tratamiento médico por dolores en la espalda y un agotamiento físico enorme. “Me siento todo el día cansada, el médico me hizo estudios y tengo una pequeña escoliosis, me recomendó hacer pilates”. La pregunta que emerge es cómo hará María para pagar sus sesiones de pilates y reponerse sin que ello le implique trabajar más.
Su jornada, por otro lado, ya está recargada por las tareas del cuidado, es la única que realiza las tareas de limpieza, lavado de ropa, cocina y también “toca hacer cosas de arreglo en la casa ya que no alcanza para pagar”. Dos o tres horas más de jornada diaria para dejar una casa en orden, cuidar a sus hijas y dejar todo listo para volver a empezar cada día.
En temporada estival, las trabajadoras de la limpieza, también son parte de ese enorme ejército invisible que alista las habitaciones de hotel, hospedajes, alojamientos del turismo en Córdoba. Son las que garantizan, que con cada huésped que llega o se va, el descanso de quien puede pagarse unos días de vacaciones incluya desentenderse de estas tareas de la reproducción de la fuerza de trabajo.
La descripción sobre el tiempo que llevan las tareas hogareñas se repite en los casos de Melanie, Rue, pero también en el de Soledad y Malena, costureras y modistas que trabajan por cuenta propia, porque están en ese mundo de informalidad que alcanza en Córdoba al 63% de las trabajadoras jóvenes.
El informe “Mitos y realidades del mercado de trabajo cordobés” plantea que, además de la brecha salarial, hay que sumar que “en general, el grueso de las tareas domésticas y de cuidado recae sobre las mujeres, afectando su disponibilidad de horas semanales para generar ingresos económicos.
Uno de los factores más importantes que dan cuenta de la brecha salarial es la diferencia de horas trabajadas de manera no-remunerada. Según los datos de la Encuesta Nacional de Usos del Tiempo de 2021 (INDEC), diariamente las mujeres dedican, en promedio, 6 horas 31 minutos a trabajo no remunerado, mientras que los varones le dedican 4 horas 40 minutos al mismo tipo de tareas.
Las mujeres invierten un 77% más de tiempo diario que los varones en el trabajo de cuidados no remunerado, y esto sienta las bases para la dinámica de desigualdad de género.” A esta ya marcada desigualdad, habría agregarle lo que implicaría una de las medidas centrales de la reforma laboral: la creación de un “banco de horas” que impactaría directamente en la posibilidad de planificar la vida cotidiana, las vacaciones y además, se perdería el beneficio de las horas extras en términos remunerativos.
La disponibilidad semanal para actividades remuneradas es, en promedio, de 6 horas menos para mujeres, afectando negativamente el volumen de sus ingresos, por lo que conciliar las tareas domésticas con la participación en el mercado laboral explica también, en parte, la mayor incidencia del pluriempleo entre mujeres que entre varones: un 61% más de presencia de pluriempleo entre mujeres. Los malabares que implican la organización del pluriempleo aumentarían exponencialmente gracias a la reforma laboral ya que se pasaría a estar a total disposición del empleador.
Según datos relevados en el mismo informe “…los varones se encuentran sobrerepresentados en actividades de construcción (97,31%), financieras (84,61%) e inmobiliarias (85,42%), las mujeres representan el 96,13% del empleo doméstico, el 74,28% en la rama de enseñanza y duplican la presencia masculina en áreas como la salud y servicios”.
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Una trama que no cambia
Soledad trabaja en uno de esos rubros históricamente feminizados como el textil que hoy está en boca de todos los analistas políticos y periodistas no sólo por los dichos provocadores de los funcionarios del gobierno nacional, sino por la caída en picada del sector ante la apertura de las importaciones. Soledad es modista, tiene 32 años y señala que “la situación para quienes trabajamos en el sector textil, es crítica.
Los pagos por hora u operación están congelados; porque si no hay demanda, la oferta se agiganta y el regateo de precios por producción se da todo el tiempo. El ingreso de ropa importada sin pago de impuestos agrava la situación”. Actualmente, su jornada laboral va entre las 6 y las 12 horas, variando según las condiciones de la temporada y los pedidos de trabajos que consiga, cuánto le ofrezcan por el pago pago y cuánto necesito para llegar a un pequeño sueldo que cubra los tarifazos que aplican empresas y gobierno, la variación de los alquileres que el mercado inmobiliario imponga y lo que cuestan los alimentos que la mantengan en pie.
Obviamente, bajo estas condiciones, el pago de los aportes jubilatorios, de ART, de obra social y acceso a la salud corren por cuenta propia y su condición de monotributista pero, aclara Soledad, en la actualidad no está pudiendo cubrir nada de esto.
Desde siempre, la industria textil estuvo marcada por condiciones de esclavitud o semiesclavitud que se observa en la “brecha que existe entre lo que pagan a quiénes producen y el precio final que se ve en vidriera. Hoy una jornada laboral de 8hs en un taller, sin aportes ni registro, ni obra social, se paga $40.000. Imposible vivir con $800.000 mensuales”. Esto explica que muchas mujeres modistas y costureras trabajan en sus casas también para llegar a un sueldo que les permita cubrir lo más elemental.
Los medios hablan de márgenes de rentabilidad, de la competencia con la indumentaria fabricada en India o China, pero de las condiciones de trabajo de las laburantes textiles nadie dice una palabra. Soledad es de nacionalidad argentina, pero sabe y cuenta que “la mayor parte de la producción textil es clandestina y sostenida por mujeres migrantes” y con ello señala que “los números que se publican sobre pérdida de puestos de trabajo y cierre de fábricas no debe representar ni la mitad del sector que quedó desempleado” desde la apertura indiscriminada de las importaciones en el rubro.
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Por otra parte, con una mirada que sobrepasa las fronteras, Soledad agrega, que nadie dice nada de las condiciones en las que trabajan en esos países donde “los tiempos de producción son re agresivos, como si estuvieran en plena revolución industrial, con las infancias trabajando y abusos de todo tipo”. “La ropa es barata por eso”, dice y destaca que lo más grave de la reforma laboral que quiere imponer Milei es que “baja la vara completamente para que lo que ya sucede hace años en el sector textil se normalice. Sumado a que quita todas las expectativas sobre los derechos que corresponden. Se aceptan trabajos bajo condiciones nefastas porque peor es nada, pero eso se paga con falta de tiempo y de salud”.
La precariedad feminizada no es fotogénica
A sus 25 años, Malena, también costurera, ratifica las palabras de Soledad: tuvo tendinitis y ahora se encuentra con problemas en la espalda por los que está en rehabilitación. Ella es costurera por cuenta propia cuando la temporada teatral no la convoca. Es vestuarista de los espectáculos que el turismo cordobés presencia. Una de esas trabajadoras precarias del “sector naranja” que mencionábamos más arriba.
Malena relata, a La izquierda Diario, algo que ni el gobierno ni los estudios de opinión registran: la precariedad la expone a viajar en moto dos horas por autopista cada día, con el riesgo que ellos implica. Las actrices, actores, productores que se pavonean en la cartelera del verano en Carlos Paz, no pagan viáticos. Además de las 4 horas de ida y vuelta, Malena trabaja 6 horas en temporada. El resto del año, vive de los arreglos y costuras que consigue de manera particular.
Sabe que la crisis que ya se está descargando sobre la clase trabajadora impacta de lleno en su vida, porque aquellas personas que le encargan trabajo, son de su misma clase y situación económica, y si falta para la comida o el alquiler porque los sueldos no alcanzan, la gente gasta menos en ropa y vestimenta.
Pero la Agencia Córdoba Turismo, el Ministerio de trabajo, miran para otro lado; la precariedad de la juventud no queda bien en las fotos de temporada. Será por eso que la campaña que desplegó el PTS en los principales centros turísticos de la provincia molestó a más de una: cuando un autoparlante le exigía a la senadora Alejandra Vigo, del PJ cordobés, que expusiera el sentido de su voto y rechace la reforma laboral que Milei llevará al Congreso este 11 de febrero, intentaron acallar esa voz propaladora incómoda. Por órdenes de la Secretaría de gobierno, quisieron secuestrar el auto, los carteles y el sonido, pero como nada de lo que ocurría en el bullicioso Carlos Paz de enero era ilegal, sólo pudieron colocar una multa y una escolta policial obligó a salir de la ciudad serrana al chofer con su vehículo.
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Muchas jóvenes trabajadoras, que también estudian, son conscientes de que nada nuevo habrá para ellas con la reforma laboral esclavista que impulsa Milei y el PJ acompaña. Por eso fue un sector que votó minoritariamente a La Liberta Avanza. Probablemente, hayan sido las mismas que hace apenas un año salieron a las calles en todo el país, para repudiar los dichos misóginos y homoodiantes de Milei en Davos.
Saben o intuyen que el ataque a los feminismos que desde hace década denuncian que la precarización laboral también tiene rostro feminizado, que la biología no nos obliga al destino de los cuidados, sino que merecemos vidas dignas de ser vividas, disfrutadas gozadas. Con el avance sobre los ya degradados derechos todo empeorará.
Por eso, están con sus oídos atentos a que las conducciones sindicales llamen a un paro el próximo 11F cuando se trate la ley. Por eso, son las que ven más claro que el peronismo con su inacción sólo ratifica su rumbo cómplice de Milei. Por eso las convocamos a organizar fuerzas desde abajo y empezar a actuar para que como en nuestras “huelgas” feministas, la tierra tiemble porque pisamos las calles nuevamente bajo el grito “nuestras vidas valen”.
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Conferencia de prensa por la segunda “Marcha del orgullo Antifascista y antiracista”
5 de febrero, por 7F — Mundo de l@s trabajador@s, Juventud, Géneros y Sexualidades, Sociedad, LGTBIQ+, Ciudad de Buenos Aires, Reforma laboral, Antifascismo, Marcha , Pan y Rosas Argentina, Mundo de l@s trabajador@s, Juventud, Géneros y Sexualidades, Sociedad, LGTBIQ+, Ciudad de Buenos Aires, Reforma laboral, Antifascismo, Marcha , Pan y Rosas Argentina
Este jueves al mediodía desde el local del CELS referentes y organizaciones convocaron a la marcha. Con el lema “Frente al fascismo: ¡Solidaridad!” leyeron un documento y convocaron a la movilización de este sábado 7 de febrero desde Congreso hasta Plaza de Mayo a las 17hs.
En conferencia de prensa y con la lectura de un documento, representantes de colectivos LGBTIQNB+ y organizaciones sociales convocaron formalmente a la Segunda Marcha Federal del Orgullo Antifascista y Antirracista para el 7 de febrero. Estuvieron representantes de la CTA, CELS, AMMAR, CNDA, colectivo YoNoFui, Orgullo Disca y activistas autoconvocadxs como La Kalo, Colectivo Mostri, familiares y amigxs de Bicho, colectivos antirracistas, Pan y Rosas, Malajunta, MST, PO, La Cámpora, Patria Grande, entre otros. La movilización será el sábado desde Congreso a Plaza de Mayo a las 17h.
La conferencia de prensa comenzó con un sentido homenaje a Lohana Berkins, a diez años de su fallecimiento al grito de "Lohana Berkins ¡Presente!". "Hoy se cumplen diez años de la muerte de nuestra querida Lohana Berkins, la que nombramos comandanta de las mariposas porque siempre repetía que ‘en un mundo lleno de gusanos capitalistas hay que tener mucho coraje para ser mariposa" recordaron.
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Otro de los ejes centrales fue la denuncia a la reforma laboral que se tratará este 11 de febrero, ya que “golpea a toda la clase trabajadora" y que "a nosotres nos afecta doblemente ya que tenemos los laburos más precarios, y querrán tirar en los hechos el cupo laboral trans”. Y advirtieron que “el 7F llenaremos las calles contra la reforma laboral y al igual que el día que se trate la ley. Necesitamos un paro general y movilizarnos masivamente. Acompañamos a las y los trabajadores en la lucha por la defensa de sus puestos: desde les trabajadores del Garrahan que resisten la efectivización de los sumarios hasta los despidos discriminatorios como en Lustramax o el subte".
La crítica también apuntó sobre el accionar del gobierno de Milei, al que denunciaron por gobernar por decreto, incumplir leyes de emergencia en discapacidad, reprimir protestas -como las de los miércoles encabezadas por los y las jubiladas-, los superpoderes dados a la SIDE, impulsar la expulsión de migrantes, y la criminalización de la pobreza con el endurecimiento de penas para menores y recortes en educación. La marcha también repudiará el alineamiento internacional: “El presidente no sólo se alinea con Estados Unidos, le lame las botas a Donald Trump”. Con consignas contra el imperialismo yanki, el genocidio en Palestina y políticas extractivistas que afectan a pueblos originarios.
Se recordaron víctimas recientes de violencia: Samuel Tobares (asesinado en Córdoba con insultos homofóbicos), Sofía Fernández y Fernanda Arias (trans asesinadas en comisarías), y casos de gatillo fácil como Juan Gabriel González y Victor Vargas. Denunciaron que en 2025 “la violencia contra nosotres se multiplicó mientras se recortaron presupuestos para la prevención y la atención de esas mismas violencias”.
La convocatoria es transversal: incluye sindicatos, organizaciones sociales, feministas, antipunitivistas, ecologistas, centros de estudiantes y sectores opositores al gobierno. “Esta segunda movilización es una nueva apuesta a poner límites a la voracidad fascista, extractivista y colonial de este gobierno”, afirmaron.
La iniciativa se replicará en ciudades como Chubut, Río Negro, Neuquén, Rosario, Córdoba, Chaco, Misiones, Formosa, Mendoza, Salta, Tierra del Fuego y Corrientes, como continuidad de la marcha de febrero de 2025, que respondió al discurso homofóbico y transodiante del presidente Javier Milei en Davos. Desde la mesa recordaron que “cientos de miles de personas tomamos las calles de nuestro país y de algunas ciudades del mundo para responderle que no íbamos a tolerar sus métodos fascistas de convertir a algunas identidades en chivos expiatorios”.
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Diez años sin Lohana Berkins
5 de febrero, por In memoriam — Géneros y Sexualidades, LGTBIQ+, Edición México, Lohana Berkins, diversidad sexogenérica, Géneros y Sexualidades, LGTBIQ+, Edición México, Lohana Berkins, diversidad sexogenérica
La referente travesti falleció el 5 de febrero de 2016, dejando una huella imborrable en la lucha de la comunidad travesti-trans por sus derechos, pero también en la lucha por la legalización del aborto, contra los códigos contravencionales represivos, en los feminismos y otros movimientos sociales. Estas palabras no pretenden ser un homenaje, sino apenas el recuerdo de algunos instantes compartidos que quedarán por siempre en mi memoria.
No tuve una relación personal, íntima, con Lohana Berkins. Pero, aunque no fuimos amigas, atesoro con amor las anécdotas de nuestros encuentros en foros, actividades, movilizaciones. Porque era una compañera de luchas, y no solo de luchas feministas o de la diversidad sexual; una compañera con gran generosidad en los momentos en que había que hacer “frente único” y ninguna solemnidad a la hora en que se planteaban las diferencias.
Era apenas un año y medio mayor que yo y, cuando la contacté por primera vez para entrevistarla, era una activista que había ganado reconocimiento público y mediático por sus batallas contra la discriminación y su firmeza insolente para que se respetaran sus derechos como persona y ciudadana. Aunque, todavía, faltaban unos meses para que se convirtiera en la primera trabajadora travesti de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, como asesora del diputado Patricio Echegaray, de Izquierda Unida y varios años para que se consagrara como una de las figuras emblemáticas del Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género.
Desde aquella entrevista, en un bar del barrio de Constitución, empecé a seguirle los pasos. Era audaz personalmente y, políticamente, desafiante. Si las travestis eran discriminadas social e institucionalmente, también vale decir que tuvieron que enfrentar los prejuicios de gran parte de la izquierda que, en ese entonces, ni siquiera asistía a las Marchas del Orgullo. En el Partido de Trabajadores Socialistas éramos una excepción y creo que, porque advirtió eso, fue que alguna vez, Lohana salió en mi defensa cuando una reconocida dirigente lesbiana –de lo que ella denominaba “la burocracia homosexual”- me acusó de homofóbica porque habíamos cuestionado políticamente a la comisión organizadora de la Marcha del Orgullo. Todavía me río cuando recuerdo que, como una hermana mayor, se interpuso entre mi agresora y yo, evitando que la cosa pasara a mayores.Con las izquierdas, Lohana construyó puentes que se transformaron en alianzas innegables en las calles, enfrentando la represión, la persecución policial e institucional; en las luchas por las libertades democráticas, peleando por la liberación de presas y presos políticos y también por otras demandas sociales. Y, sobre todo, organizando las “contramarchas”, cuando grupos minoritarios de activistas de la diversidad sexual y algunos sectores de la izquierda nos organizamos para cuestionar, en nuestra acción, que el día del orgullo no podía convertirse en una fiesta comercial, sin denuncias políticas contra la Iglesia, los gobiernos y las fuerzas represivas del Estado capitalista.
Cuando Lohana falleció, varios compañeros de mi partido me contaron que, siendo ellos estudiantes secundarios conocieron a Lohana en la calle, durante las combativas movilizaciones contra los códigos contravencionales. Recordaban que, mientras asediábamos la Legislatura porteña, con las travestis y los pibes al frente recibiendo los palazos y el golpe del agua del camión hidrante de la policía, se les ocurrió gritar “¡yuta hija de puta!”. En aquellos años en que nadie se cuestionaba aún estas expresiones, Lohana se les acercó, en medio de la batalla, para explicarles amorosamente por qué no tenían que usar la palabra “puta” de manera peyorativa. La lección de semántica, aprendida en el fragor de aquel combate, resultó más efectiva e indeleble que tantos protocolos posteriores de la corrección política.
En 2003, nosotras fundamos la corriente feminista socialista “Pan y Rosas” y un año después publiqué un libro homónimo que presenté, por primera vez, en el Centro Cultural Rosa Luxemburgo, situado frente a la fábrica textil Brukman que las obreras tomaron bajo su control a partir de las históricas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001. En aquella presentación, me honró con su presencia. Más tarde, fue convocada para organizar allí mismo, un debate sobre los códigos contravencionales y lanzar una campaña por la libertad de lxs presxs políticxs de aquella jornada. También por aquellos tiempos, Lohana, la activista lesbiana María Luisa Peralta y el activista gay Pablo Herrero Garisto nos pidieron un espacio en aquel centro cultural, donde reunir a quienes conformarían la Contramarcha del Orgullo.
Lo primero que me comentó de mi libro fue acerca del capítulo que narraba el derrotero de la revolución rusa de 1917. Nos chicaneábamos mutuamente, por su decisión de incorporarse al Partido Comunista vernáculo y por mi militancia en el trotskismo; pero cuando leyó “Pan y Rosas” se quedó sorprendida por lo que contaba acerca de la reacción que impuso el estalinismo en la vida de las mujeres. Desde aquella época, fuimos cómplices en cada movilización y en cada encuentro, para crear consignas que luego serían entonadas por centenares y miles de personas. Siempre cuento que me buscaba para que convirtiera sus ideas en rimas: “Dale, Pan y Rosas… invéntate algo contra los curas”; “Dale, D'Atri, pensemos un cantito contra el patriarcado”. Yo me reía y adecuaba velozmente la métrica que no encajaba con la música, o corregía las malísimas rimas que Lohana quería forzar a toda costa. Lo más divertido no era conseguir que la cantaran miles de compañeras, sino aquellos minutos de acelerada creatividad, acicateada por la impaciencia de Lohana, para conseguir expresar nuestras demandas políticas con ritmos pegadizos y populares.
En 2004, la contramarcha terminó su desfile en la carpa que habían montado los trabajadores ceramistas patagónicos de la fábrica Zanon, en medio de la plaza del Congreso. Estaban en Buenos Aires reclamando la expropiación y estatización de la empresa, para continuar con la gestión obrera. Allí, su referente Raúl Godoy, obrero ceramista y dirigente del Partido de Trabajadores Socialistas, recibió a la contramarcha, encabezada por Lohana. Sus palabras fueron “a ustedes y nosotros nos une la lucha por la libertad” y juntos reclamamos por la liberación de las travestis y otres activistas que todavía estaban en prisión por las movilizaciones de repudio al código contravencional urbano.
Ella, que se había enamorado del feminismo, tuvo que soportar, entre otras cosas, que no la dejaran entrar a encuentros feministas por no ser “mujer biológica”. Con compañeras de distintas agrupaciones y tendencias políticas, también tuvimos que pelear porque dejaran participar a Lohana de los que, entonces, se llamaban Encuentros Nacionales de Mujeres. Ella venía participando de los encuentros, hasta que, en agosto de 2001, en La Plata, se topó con monjas y algunas feministas que querían impedirle entrar a los talleres. Habían hecho un “piquete”, entre monjas y feministas transfóbicas, contra Lohana Berkins. Justo en un encuentro en el que católicas organizadas por el obispo Aguer -que representaba al sector más reaccionario de la Iglesia argentina- y Carlos Ruckauf, el gobernador peronista de la Provincia de Buenos Aires, habían pactado con la Comisión Organizadora que no se podría discutir sobre la legalización del aborto. Así que tuvimos dos peleas: una para que se pudiera discutirse el aborto, y la otra para que entrara Lohana. Todos los talleres terminaron discutiendo sobre el derecho al aborto. Y Lohana entró, aunque eso haya costado que el velo de una monja saliera revoleado por los aires.
Aunque consiguió lugares inimaginables para las travestis, en el mundo de las instituciones del régimen, nunca abandonó la lucha en las calles, donde seguíamos encontrándonos. Por eso, a pesar de las divergencias ideológicas y políticas que se fueron acrecentando en sus últimos años -sin que eso impidiera la camaradería, el respeto mutuo y sobre todo los afectuosos abrazos en cada encuentro-, me gusta recordarla con las palabras que leí durante su velatorio en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Palabras que eran suyas. Palabras con las que cerró la entrevista que le hice en mayo de 2000, cuando nos encontramos por primera vez. “Mi vida fue muy dura, pero a pesar de todo esto, si pudiera nacer de nuevo y elegir, elegiría ser travesti. Sería travesti, negra, boliviana, judía, la que se hizo abortos, la mujer golpeada, asesinada por el policía, la que encarcelaron. Elegiría todo eso de nuevo. Porque el triunfo más grande que voy a tener al final de mi vida es que voy a tener la seguridad de que jamás, mientras fui consciente, soporté una discriminación, una exclusión, ni en público ni en privado. Me rebelo a todo esto. Contra la discriminación, la exclusión, la represión seguiré luchando el resto de mi vida…”.
Ojalá podamos transmitir su furia travesti a quienes no tuvieron el privilegio de conocerla y compartir su lucha contra la explotación capitalista y todas las opresiones. Siempre, en las calles, celebrando la vida con el humor a flor de piel, aun en los peores momentos, y con la irreverencia de la que solo pueden hacer gala quienes se saben, secretamente, vencedorxs.
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Natalia Melmann: 25 años exigiendo justicia contra cinco policías asesinos
4 de febrero, por Femicidio — Géneros y Sexualidades, Impunidad, Violencia policial, Femicidios, Policía Bonaerense, Natalia Melmann, Géneros y Sexualidades, Impunidad, Violencia policial, Femicidios, Policía Bonaerense, Natalia Melmann
A 25 años del femicidio de Natalia Melmann, su nombre sigue siendo una bandera de lucha contra la violencia machista, la violencia institucional y la impunidad que el Estado sostiene cuando los responsables pertenecen a sus propias fuerzas de seguridad. Este 4 de febrero, familiares, organizaciones feministas y de derechos humanos volverán a movilizarse en Miramar en una marcha con flores, para exigir justicia completa y que se identifique al quinto responsable del crimen.
Natalia tenía 15 años cuando, en la madrugada del 4 de febrero de 2001, fue interceptada por una patota de la Policía Bonaerense a la salida de un boliche. No volvió a su casa. Días después, su cuerpo fue hallado en el Vivero Municipal, con signos de una violencia extrema: había sido secuestrada, torturada, violada y asesinada. No se trató de un hecho aislado ni de un “exceso”, sino de un femicidio atravesado por la violencia machista ejercida desde el propio Estado.
Desde el primer momento, el poder político local y la policía intentaron encubrir el crimen. El lugar donde apareció el cuerpo ya había sido rastrillado, lo que despertó la bronca popular y expuso las maniobras de encubrimiento. Fue la movilización del pueblo de Miramar, junto a la incansable lucha de la familia Melmann, la que rompió el cerco de silencio y obligó a que la causa avanzara.
Justicia parcial y años de impunidad
En 2002, tres policías —Oscar Echenique, Ricardo Anselmini y Ricardo “Mono” Suárez— fueron condenados a prisión perpetua por rapto, abuso sexual y homicidio agravado. También fue condenado el “civil entregador”, Gustavo “El Gallo” Fernández, aunque gracias a beneficios judiciales solo cumplió una parte mínima de su pena. Las condenas llegaron tarde y de manera incompleta, como suele ocurrir cuando los responsables son parte de las fuerzas represivas del Estado.
Las pericias demostraron que en el cuerpo de Natalia había cinco perfiles genéticos distintos. Durante años, la justicia miró para otro lado. Recién en 2023, tras más de dos décadas de lucha, fue condenado Eugenio Panadero, otro policía implicado, que había sido absuelto en un fallo escandaloso pese a una altísima compatibilidad genética. Sin embargo, aún hay un quinto ADN sin identificar, y un responsable sigue libre.
La causa también reveló datos contundentes: estudios de suelo y polen indicaron que Natalia había estado en un predio vinculado a encuentros de policías. Pese a esto, el pacto de silencio policial y la complicidad judicial siguen impidiendo que se conozca toda la verdad.
Lejos de garantizar justicia, el Poder Judicial ha otorgado en los últimos años salidas transitorias y beneficios a algunos de los condenados. Estas decisiones provocaron un profundo repudio social y nuevas movilizaciones, porque implican una forma de revictimización hacia la familia de Natalia y un mensaje claro de tolerancia frente a la violencia machista.
La familia Melmann denuncia que ninguno de los asesinos mostró arrepentimiento y que el sistema judicial sigue priorizando los derechos de los femicidas por sobre el derecho a la verdad y la justicia.
Memoria y lucha colectivaEl femicidio de Natalia Melmann expone de manera brutal cómo la violencia machista se articula con la violencia institucional, especialmente cuando las víctimas son mujeres jóvenes y los victimarios portan uniforme. Por eso, su caso sigue siendo una referencia central para el movimiento feminista y de derechos humanos.
Este 4 de febrero, Miramar volverá a marchar con flores para decir que Natalia está presente, que la memoria es colectiva y que no hay justicia posible mientras haya responsables libres. La exigencia es clara: identificar al quinto implicado, terminar con los beneficios a los femicidas y romper definitivamente el pacto de impunidad.
A 25 años, la lucha por Natalia es también una lucha contra un sistema que reproduce la violencia machista y garantiza impunidad cuando los crímenes vienen desde el Estado. La memoria sigue siendo una herramienta de organización y pelea colectiva. Natalia presente!!!
Gustavo Melmann y Laura Calampuca en el mural que hicieron por su hija Natalia Melmann. San Eduardo de Chapadmalal, Mar del Plata. Foto: Pulso Noticias
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Encuentro de mujeres contra la Reforma Laboral
3 de febrero, por Jujuy — Géneros y Sexualidades, Jujuy, Reforma laboral, Comunidad, #MovimientodeMujeres, #Feminismo, Feminismos, Ledesma, Géneros y Sexualidades, Jujuy, Reforma laboral, Comunidad, #MovimientodeMujeres, #Feminismo, Feminismos, Ledesma
Estudiantes y trabajadoras se reunieron para hablar sobre la Reforma Laboral y cómo afecta a las mujeres y diversidades. Esta actividad es parte de las acciones informativas y de organización que se hacen en Jujuy de cara a marchar cuando se trate el proyecto en el Senado.
El encuentro se realizó este domingo en la localidad de Libertador General San Martín, donde se convocaron docentes, trabajadoras de la salud, estudiantes, obreras del empaque de Ledesma, municipales de áreas de desarrollo social y jubiladas, la actividad se impulsó desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas.
Lamia Debbo, diputada por el PTS-FITU y Karen Torres, docente y miembro de la corriente 9 de abril, además comentaron e invitaron a ser parte de las acciones que se votaron realizar desde la asamblea permanente contra la Reforma Laboral realizada en CEDEMS el 31 de enero, de la que junto a otros sindicatos, organizaciones y la izquierda, ambas fueron parte.
En la jornada estuvieron también presentes obreros despedidos y delegados autoconvocados del ingenio Ledesma quienes se encuentran en lucha con 89 días de acampe y realizaron una actividad solidaria con las niñeces presentes mientras se realizaba el encuentro de mujeres.
¿Qué se opina sobre la Reforma Laboral?
Las trabajadoras y estudiantes comentaron distintas situaciones que viven en sus trabajos y también hablaron sobre problemáticas que atraviesan por ser mujeres y que se profundizan a causa de las políticas de Milei y Sadir y sus complices, siendo incluso varias familiares de trabajadores de la empresa Ledesma que se encuentran despedidos y destacando preocupaciones que hacen a los ataques a la salud pública y el colectivo de discapacidad, las burocracias sindicales, la moratoria jubilatoria y la educación pública.
“La reforma laboral facilitaría más despidos, más precarización y desempleo, pero con esta medida la ultraderecha también pretende asentar sus ideales y valores, que son pro capitalistas, imperialistas, racistas y patriarcales. Esto también haciendo uso de la idea de que las mujeres solo debemos estar en nuestras casas y sobre la base de que actualmente las mujeres dedicamos seis horas y media del día a trabajo de reproducción social no remunerado, lo que se conoce como “quehaceres domésticos” y la brecha salarial es de 27%” dijo Lamia Debbo.
“Cuando se trate el proyecto tenemos que salir a las calles, exigiendo a los sindicatos que paralicen el país pero también generando unidad y fuerza desde abajo, para impedir que se vote. Por eso desde la docencia vamos a estar realizando recorridas en barrios y ferias de distintos lugares de la provincia, con un volante explicando que es la reforma laboral e invitando a todas las familias trabajadoras a sumarse con los sectores combativos que marcharemos de manera independiente y que conformamos la asamblea permanente contra la reforma laboral” dijo Karen Torres
A partir de estas reflexiones, las mujeres presentes se manifestaron, compartimos aquí algunas de las opiniones que se compartieron:
“Llevo 30 años trabajados, solo 10 en blanco. Nunca tuve tiempo de hacer política porque trabajaba mucho tiempo. Aun con enfermedades crónicas tuve que continuar trabajando de empleada doméstica, aunque el cuerpo me duela y no de más. Me da bronca porque nos quieren atacar más todavía en momentos de nuestra jubilación” comento una trabajadora de casas particulares.
“La unidad sí es importante, también esta reforma viene a atacar el acceso a la salud y permitiendo más negocios a ciertas obras sociales mientras ataca otras, y la necesidad aumenta porque hay muchas enfermedades laborales, que afectan nuestros cuerpos y ánimos” dijo una trabajadora de áreas de obras sociales.
“A las prestadoras que trabajamos con infancias con discapacidad no nos alcanza el sueldo, tenemos que tener miles de changas extras y la situación económica es algo que está afectando también la salud mental de la población, aumenta la depresión. Esta reforma viene a atacar nuestro derecho a la protesta y huelga, lo que no podemos permitir” planteo una trabajadora de la salud.
“A las personas nos tratan como descartables y mas aun se promueve que las personas con discapacidad son inservibles, pero sin embargo el colectivo de discapacidad está expresándose contra esto y tenemos que ser parte” agregó una estudiante de educación especial”
“Hay sindicatos que están a favor de la reforma, de los políticos y de las empresas. A esos sindicatos se los está favoreciendo, mientras que a los que se oponen a esto se los ataca” expresó una trabajadora del empaque.
“Trabajé toda mi vida en una fábrica y luego en una cooperativa. Nuestras jubilaciones son miserables. Estoy ahora con mi hermana que recibe pensión por madre de 7 hijos, y no quiero que digan que eso no fue un trabajo” compartó una obrera jubilada.
Estas fueron solo algunas de las opiniones, sobre lo que se sabe de la reforma laboral, donde quedó planteada la necesidad de continuar organizadas como mujeres, se invitó a ser parte de las acciones hacia el 11F, a difundir la información compartida para alertar a toda la población sobre este ataque que prepara Milei y a conocer las ideas y organizarse con Pan y Rosas.





