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Justicia por Malena: en Ezeiza marcharon contra el femicidio de una joven
26 de febrero, por Ni una menos — Géneros y Sexualidades, Femicidio, Femicidios, Ezeiza, Ni Una Menos, #8M, Conurbano, Géneros y Sexualidades, Femicidio, Femicidios, Ezeiza, Ni Una Menos, #8M, Conurbano
El hecho ocurrió en el barrio la Unión, familiares y vecinos convocaron a una movilización reclamando que se esclarezca rápidamente el crimen.
A pocos días de un nuevo 8M, el femicidio de Malena Maidana sacudió la localidad de Ezeiza, en el sur del conurbano bonaerense. La joven tenía 26 años, estudiaba veterinaria y era madre de un chico de 3, salió a caminar por el barrio La Unión y fue asesinada. Trabajaba vendiendo ropa por redes sociales y colaboraba en un merendero de la zona.
Ante el hecho, familiares y vecinos convocaron a una movilización con velas y mensajes en memoria de Malena para exigir justicia, una Marcha del Silencio que también reclamó el esclarecimiento rápido del hecho. La convocatoria fue el martes a las 18:30 desde Plaza Manuel Belgrano hasta la esquina de Firpo y Ruta 205, en Ezeiza. “Que en cada barrio, en cada escuela, el dolor se transforme en organización” expresaron docentes que trabajan en la zona para invitar a movilizar.
La fiscalía especializada en violencia de género, UFI Nº 3, caratuló la causa como “femicidio”. El principal sospechoso quedó detenido, un joven de 22 años, en su casa fueron halladas unas zapatillas negras con manchas de sangre y el arma utilizada.
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Según el Observatorio de las violencias de género Ahora Que Sí Nos Ven, durante enero hubo 22 femicidios y 1 transfemicidio. El caso de Malena se suma a estadísticas que no cesan mientras desde el propio Estado son moneda corriente los discursos que niegan la violencia estructural que sufren las mujeres, como se vio cuando Milei amenazó en Davos del año pasado eliminar la figura del femicidio del Código Penal.
El hecho se da cerca de un nuevo día internacional de las mujeres, el movimiento feminista actualmente se encuentra debatiendo en asambleas impulsar una movilización el lunes 9 de Congreso a Plaza de Mayo poniendo en el centro numerosos debates y problemáticas que hoy atraviesan a la mayoría de las mujeres: los femicidios y la violencia machista legitimada por los propios discursos del Estado, los despidos y cierres de fábricas que dejan a familias enteras en la calle, los ataques en trabajos altamente feminizados donde el impacto del ajuste es doble o triple como las trabajadoras de casas particulares, de la salud o de la educación, así como la sobrecarga en tiempos de crisis de las tareas de cuidado que en su mayoría recaen en las mujeres.
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Festival Internacional de Cine sobre Diversidades y Género
25 de febrero, por 2da edición — Géneros y Sexualidades, Cine, Festival, LGTBI, Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Lgtbiq+, Géneros y Sexualidades, Cine, Festival, LGTBI, Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Lgtbiq+
Desde el 25 de febrero hasta el 1 de marzo se realizará la segunda edición del Festival Internacional de Cine sobre Diversidades y Género (FIDiG Cine), un espacio dedicado a la exhibición y reflexión en torno a las representaciones de género, identidades y corporalidades en el cine contemporáneo.
Comienza hoy en Argentina una nueva edición del Festival Internacional de Cine sobre Diversidades y Género (FIDiG Cine), un espacio cultural LGBTIQ+ que reúne cine, debate y reflexión en torno a las identidades, los cuerpos y las luchas por la diversidad en un contexto social y político donde la visibilidad sigue siendo clave. Del 25 de febrero al 1 de marzo, Buenos Aires vuelve a convertirse en sede de este encuentro que propone proyecciones, charlas y actividades con participación de cineastas, activistas y público, consolidándose como una plataforma artística y política para las voces disidentes.
La segunda edición del festival presenta una programación con películas nacionales e internacionales, panoramas de cortometrajes y espacios de intercambio sobre audiovisual transfeminista y LGBTIQ+, con sedes como el Centro Cultural de la Cooperación, Cinépolis Plaza Houssay y otros espacios culturales de la ciudad.
El festival está dirigido por Juan Pablo Russo, periodista, y crítico cinematográfico, que preside la Asociación de Cronistas Cinematográficos de la Argentina(ACCA). La mayoría de las películas son inéditas en Argentina y han recorrido festivales como Cannes, Berlín o San Sebastián.
Títulos como la italiana My Boyfriend, el fascista adquieren hoy una resonancia particular al poner en escena las tensiones políticas que atraviesan incluso los vínculos afectivos. En ese marco, el público también llega interpelado por el clima social y político actual. De este modo, el festival deja de ser únicamente una programación cinematográfica para convertirse en un espacio de encuentro donde se comparten miradas, preguntas e inquietudes frente a la realidad.
Más que un evento cinematográfico, el festival se posiciona como un ámbito de diálogo cultural y sensibilización, donde el arte funciona como herramienta para cuestionar representaciones tradicionales, ampliar derechos simbólicos y fortalecer la circulación de historias que muchas veces quedan fuera del circuito comercial. En ese sentido, el FIDiG Cine apuesta a promover la igualdad de género, la diversidad y la reflexión social a través del cine independiente y las producciones que abordan temáticas LGBTIQ+.
Las sedes de esta edición serán:
Cinépolis Plaza Houssay – Av. Córdoba 2135, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini – Av. Corrientes 1543, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Auditorio de la Embajada de Brasil en Argentina – Cerrito 1350, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.En un escenario atravesado por debates sobre derechos, cultura y políticas de inclusión, el inicio de este festival cobra una dimensión que excede lo artístico: se vuelve también un gesto de visibilidad, encuentro y resistencia cultural, donde las narrativas disidentes encuentran pantalla, público y comunidad.
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Nuestras vidas valen más: en Bahía Blanca la asamblea feminista votó movilizar el 9M
24 de febrero, por Contra la reforma laboral — Géneros y Sexualidades, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, Reforma laboral, 8 de Marzo, Asamblea de mujeres, Géneros y Sexualidades, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires, Reforma laboral, 8 de Marzo, Asamblea de mujeres
En consonancia con la convocatoria del Colectivo Ni Una Menos y distintas asambleas feministas a lo largo del país, en Bahía Blanca se resolvió movilizar el lunes 9 de marzo, y también convocar a las medidas de lucha que haya en el marco del tratamiento de la reforma laboral en el Senado el 27 de febrero. Repasamos los principales debates de la asamblea.
Con la participación de compañeras de los sindicatos SUTEBA, ADUNS (docentes universitarios de la UNS) y UMSUR (unión de músicos del Sur), de la secretaria de DDHH del centro de estudiantes de Humanidades, agrupaciones feministas como la Campaña por el derecho al aborto, Socorristas en red, Pan y rosas, Juntas y a la izquierda, Plenario de trabajadoras y otras organizaciones como el Colectivo FM de la calle y Unite, se llevó a cabo una nueva asamblea que votó convocar a movilizar el próximo lunes 9 de marzo, en consonancia con la convocatoria del colectivo Ni una Menos y las asambleas que vienen desarrollándose en distintos puntos del país.
Javier Milei vino a cumplir con su promesa de "motosierra" y, como era de esperar, el filo apuntó directo a las mujeres trabajadoras. La reforma laboral impulsada por el gobierno avanza sobre derechos históricos, profundizando la desigualdad de género que ya existe en el mercado laboral argentino. No es solo una reforma más: es un ataque a la vida cotidiana y a las condiciones más básicas de las mujeres que sostienen hogares, trabajos y una sociedad cada vez más empobrecida.
Así la discusión principal giró en torno a cómo enfrentar este ataque que nos afecta doblemente a las mujeres. Partiendo de un fuerte cuestionamiento al rol cómplice no solo de diputados y senadores que votaron a favor de este ataque, sino también a las conducciones sindicales que lo dejaron pasar, se acordó por unanimidad exigir paro y movilización ese 9 de marzo y también acompañar y convocar las medidas que surjan este 27 de febrero cuando la reforma vuelva a tratarse en el Senado.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Con intervenciones que propusieron denunciar con nombre y apellido a quienes votaron a favor de esta reforma esclavista, oficialistas y falsos opositores que fueron electos para enfrentar la avanzada antiderechos de los libertarios pero terminan acompañando la política del gobierno nacional, se definió que la principal consigna convocante fuera “Abajo la reforma laboral, nuestras vidas valen más”.
Junto con esto, desde la secretaria de género del Suteba Bahía Blanca denunciaron que “no hay posibilidades para los y las menores pero sí castigo” por eso se acordó también acompañar la consigna principal con consignas que denuncias a la baja de edad de punibilidad que se tratará el próximo 26 de febrero en el Senado. Además, exigir mayor presupuesto para salud y educación que son dos sectores de trabajadores y trabajadoras altamente feminizados. Por su parte la Campaña Nacional por el derecho al aborto denunció el presupuesto nulo con el que cuentan hoy para profilaxis y prevención, además de los límites para la real aplicación de la IVE, haciendo hincapié en el preocupante aumento del 300% en enfermedades de transmisión sexual donde Bahía está como “ciudad de riesgo” por el incremento cercano al 677% en casos de sífilis en los últimos cinco años.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>El desafío: volver a ser la marea verde y enfrentar el plan de Milei
Luego de la gran movilización antifascista y antirracista este 7 de febrero y de las dos contra la reforma laboral el 11 y el 19 se destacó la importancia de volver a encontrarnos en las calles pero también del rol que puede lugar el movimiento feminista y de mujeres en la pelea por todos los derechos de los y las trabajadoras, empezando por enfrentar la reforma laboral.
Si algo demostró la marea verde, es que la organización y la lucha pueden torcer el brazo a los poderosos. Es hora de recuperar esa potencia, de volver a ser ese fuego que conquistó el aborto legal y que se plantó frente a los gobiernos y las patronales. La experiencia de la marea verde y la masividad del Ni Una Menos son la base para organizar una fuerza social capaz de enfrentar el plan de Milei y del FMI.
La clave está en unir la pelea feminista con la lucha que vienen dando los trabajadores como en Fate, Lustramax, Georgalos y el Hospital Garrahan, en romper la fragmentación y apostar a la autoorganización desde abajo. No podemos dejar que nos dividan los discursos de odio ni la pasividad de la dirigencia sindical que mira para otro lado. Este 9 de marzo tenemos una nueva parada: salir a la calle, ser miles, demostrar que el feminismo y la clase trabajadora pueden ser una fuerza imparable contra el ajuste y la reforma laboral.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script> -
Una joven lesbiana pidió asilo y EE.UU. la deportó a Camerún donde penan la homosexualidad
24 de febrero, por Los “valores” occidentales de Trump — Internacional, Géneros y Sexualidades, Discriminación, lesbiana, Inmigración, Marruecos, Camerún, Donald Trump, Edición Uruguay, LGBT, ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas), Derecho al asilo, Internacional, Géneros y Sexualidades, Discriminación, lesbiana, Inmigración, Marruecos, Camerún, Donald Trump, Edición Uruguay, LGBT, ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas), Derecho al asilo
Farah tiene 21 años y es de origen marroquí, se fue de dicho país huyendo de la discriminación. Después de un largo viajo en Estados Unidos solicitó asilo donde terminó atravesando un proceso de torturas y discriminación que culminó en su deportación.
Según la Organización Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA por su sigla en inglés) al día de hoy 63 países criminalizan la homosexualdiad en el mundo por ley y 2 de hecho. Un hecho que no es novedad, pero que en un contexto de crecientes discursos de ultraderecha estigmatizando a las personas LGBTIQ+ cobra mayor relevancia la lucha contra la persecución y las políticas represivas de los Estados.
Farah es joven, tiene 21 años y es oriunda de Marruecos. Es lesbiana y pidió a la prensa que solo se conozca su nombre de pila por miedo a que la ubiquen y tomen represalias. En Marruecos los actos homosexuales están penados por ley, según el Código Penal puede implicar pirisón de seis meses a tres años y una multa para quienes “comentan un acto de desviación sexual con una persona de su mismo sexo, salvo que el hecho constituya un delito más grave”.
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Una política que cala en la vida cotidiana legitimando desde el propio Estado la violencia social y la discriminación que cotidianamente viven las personas LGBTIQ+, por eso su deportación desde Estados Unidos hacia otro país con leyes similares genera impacto. La noticia fue difundida por la Associated Press, Farah contó que al enterarse su familia en Marruecos que tenía una relación con otra chica sufrió una golpiza, la echaron de su casa y terminó huyendo con su pareja a otra ciudad. También denunció que su familia la encontró e intentó asesinarla.
Huída del país y pedido de asilo en EE. UU.
A través de un amigo supieron de la posibilidad de obtener visas para Brasil. Así fue que decidieron volar hacia dicho país con el objetivo de luego ir para Estados Unidos donde tenían amigos. Fueron a pie desde Brasil hasta llegar a la frontera de Estados Unidos donde pidieron asilo.
“Cuando llegamos, pareció como si hubiera valido la pena el esfuerzo y como si hubiéramos alcanzado nuestro objetivo” sostuvo Farah. Cuenta que llegaron a principios de 2025, que estuvo detenida durante casi un año primero en Arizona y luego en Luisiana pasando situaciones de mucho frío y sin atención médica adecuada para finalmente negarle el asilo.
Un fiel retrato de las denuncias contra ICE, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, que en todo el país y en especial desde Minnesota se hacen eco en el mundo, mostrando la brutalidad de Trump contra la población inmigrante. Mientras los discursos sobre la defensa de “los valores occidentales” cobran más peso entre las ultraderechas, en el país liderado por Trump ICE asesinó durante enero a quemarropa a ciudadanos estadounidenses como el enfermero Alex Pretti o a Renee Nicole Good, en pareja con otra mujer con quien criaba a un hijo de seis años. Una situación que desencadenó grandes huelgas, masivas movilizaciones y miles organizándose desde abajo en escuelas, lugares de trabajo y barrios para echar a ICE de todos lados.
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La historia de Farah no terminó ahí, en agosto recibió una orden de protección de un juez de inmigración, que determinó que no podía ser deportada a Marruecos por lo obvio: su vida correría peligro. No tuvo la misma suerte su pareja a quien le negaron el asilo, una orden de protección y terminó siendo deportada. A pesar de la orden judicial que obtuvo, tres días antes de una audiencia sobre su liberación, agentes del ICE esposan a Farah y la suben a un avión con destino a Camerún. Ella nunca había visitado ese país, uno que al igual que Marruecos penaliza la homosexualidad.
El Código Penal de Camerún establece que cualquier persona que sostenga relaciones sexuales con alguien del mismo sexo, podrá recibir una pena de prisión que va de los seis meses a los cinco años de cárcel, además de una multa. Allí fue detenida y le consultaron si pretendía quedarse en el país, cosa que rechazó porque implicaba “arriesgar mi vida en un lugar donde seguiría estando en peligro”, por lo que terminó siendo trasladada a Marruecos, el destino que inicialmente la justicia estadounidense planteó implicaba un peligro.
Al parecer, la práctica de deportación a terceros países, sería un modus operandi cada vez más común en Estados Unidos a modo de presión completamente “ilegal” contra la población inmigrante y hasta sectores que piden asilo por motivos como la discriminación o causas que ponen en riesgo sus vidas. Se calcula que el centro donde estuvo Farah retenida actualmente alberga a 15 deportados de varios países africanos, ninguno camerunés y varios contando con órdenes de protección judiciales, según el abogado Joseph Awah Fru quien los representa.
“Al deportarlos a Camerún y no darles ninguna oportunidad de impugnar el envío a un país cuyo gobierno esperaba devolverlos discretamente a los mismos países donde enfrentan un grave peligro, Estados Unidos no solo violó su derecho al debido proceso, sino también nuestras propias leyes migratorias, nuestras obligaciones en virtud de tratados internacionales e incluso los propios procedimientos del DHS (Departamento de Seguridad Nacional)”, sostuvo Alma David, abogada de inmigración. Según la información, Camerún es uno de al menos siete países africanos que recibieron ciudadanos deportados oriundos de terceros países deportados en un acuerdo con Estados Unidos. Los otros países son Sudán del Sur, Ruanda, Uganda, Esuatini, Ghana y Guinea Ecuatorial.
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El doble discurso del homonacionalismo y los “valores occidentales”
Uno de los argumentos que sectores de las derechas y las ultraderechas vienen utilizando en su beneficio los últimos años, consiste en la demonización de Estados, centralmente de medio oriente, que persiguen a la diversidad sexual en nombre de la tolerancia y su, supuesto, respeto por los derechos democráticos de las personas LGBTIQ+. Una operación que se para sobre el discurso liberal de los derechos de la diversidad sexual para, aparentando progresismo, estigmatizar países y nacionalidades enteras.
Bajo esta narrativa el Estado de Israel, con Netanyahu a la cabeza, justifica el genocidio en Palestina, contraponiendo a “Tel Aviv” como la capital de la inclusión y tolerancia, con su tan promovido festival turístico en cada “pride”. Aunque le pongan banderas del orgullo a los tanques, los misiles y el armamento israelí no distinguen si las muertes palestinas son de mujeres, niñes o personas LGBTIQ+, matan sin discriminar.
Hace 10 años, cuando sucedió la masacre de Orlando, un atentado a un boliche LGBTIQ+ en Florida, Trump aprovechó la situación para pedirprohibir la entrada de musulmanes a Estados Unidos. Un discurso que busca dialogar con la defensa de “occidente” y sus “valores”, conceptos que abren la puerta a una verdadera ensalada donde entran desde el patoterismo imperialista de Trump y el supremacismo blanco hasta la tolerancia y el respeto a la diversidad sexual.
Hoy sus propias bandas armadas para el control de inmigración son las que asesinan a ciudadanas estadounidenses LGBTIQ+ en plena calle y a quemarropa. Hoy en nombre del “America First”, con tal de imponer el terror interno en Estados Unidos, inmigrantes LGBTIQ+ sufren deportaciones a países donde nuestra mera existencia está contemplada en un Código Penal. La propia realidad desmiente cada versión de Trump.
Por una vía u otra, se trata de discursos reaccionarios con los que las derechas buscan dividir a las amplias mayorías, generar resquemores y pánicos, dando argumentos que funcionen como una explicación, un “alivio” fácil ante los malestares y descontentos provocados por el crecimiento de la miseria, la desigualdad, las consecuencias de las guerras y las políticas de ajuste. Por eso, son tan importantes ejemplos como los de Minnesota, donde desde abajo miles y miles muestran la posibilidad de organizarse, sea una maestra que busca garantizar que una hija de inmigrantes llegue sana y salva a su casa, o sea para impulsar una movilización masiva y una huelga que paralice una ciudad entera para enfrentar decididamente a la ultraderecha atravesada por múltiples contradicciones con los métodos que más temen.
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Foto: Sarah Silbiger/Getty Images
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Femicidio en Choele Choel: el Estado es responsable de la muerte de Sofía González
23 de febrero, por Ni Una Menos — Géneros y Sexualidades, Violencia de género, Río Negro, Femicidio, Choele Choel, #NiUnaMenos, #ElEstadoEsResponsable, Géneros y Sexualidades, Violencia de género, Río Negro, Femicidio, Choele Choel, #NiUnaMenos, #ElEstadoEsResponsable
Sofia Gonzales de 35 años, fue hallada apuñalada en su casa que debió haber sido su resguardo. Su ex pareja y el principal sospechoso, Cristian Damián Cuello, fue encontrado sin vida a cinco kilómetros del radio urbano unas horas más tarde. El Estado es responsable.
El cuerpo de Sofía fue hallado sin vida el sábado por la tarde en su casa y todavía se está investigando cómo sucedieron los hechos. Su expareja, fue apuntado como el principal sospechoso y su búsqueda del terminó el domingo cuando fue encontrado sin vida en una zona cercana al rio a unos kilómetros de la ciudad.
El caso conmocionó a la ciudad, sus amigas y familiares comentaron que ya había denuncias previas y a pesar de que la relación había terminado, el agresor seguía hostigando a Sofia. En los próximos días se está organizando una marcha para exigir justicia.
Este caso se suma a los más de 16 femicidios en lo que va del año y que se agrava debido al vaciamiento de los programas de prevención y contención de víctimas de violencia de género como el programa Acompañar: que brindaba apoyo económico y acompañamiento integral a personas en situación de riesgo, con una reducción presupuestaria cercana al 90 % en términos reales entre 2023 y 2024; la Línea 144 que registró una reducción presupuestaria significativa en 2024 y una disminución de personal -lo cual impactó en su capacidad operativa- y otras partidas específicas destinadas a prevención y asistencia que fueron eliminadas o absorbidas dentro de otras áreas, dificultando el ya precarizado seguimiento de los casos.
Ésta política sistemática del Estado, que deja afuera a las víctimas de violencia de género, no es casualidad. Se trata de un plan perverso que pone al final de la lista de prioridades a las mujeres, privándolas de los recursos para enfrentar las condiciones de vulnerabilidad a la que son expuestas por las conductas machistas avaladas por el propio presidente en su discurso y en los hechos políticos.
Los femicidios no son casos aislados "inevitables" son la consecuencia de una política que ajusta siempre a la clase trabajadora y particularmente a las mujeres. que hoy no permiten brindar asistencia económica para salir de entornos violentos, no tener un sistema de acompañamiento psicológico y legal, no hacer un monitoreo de medidas de protección, no brindar capacitación profesional y mucho menos disponer dispositivos territoriales en las zonas más marginales para atender una situación que no para de crecer.
El estado es responsable del femicidio de Sofia. Basta de violencia machista! Éste 8 de marzo todos y todas a las calles a reclamar por todos nuestros derechos, por justicia para todas las mujeres que ya no están y por las que hoy todavía no pueden escapar de esa realidad. Basta de ajuste y recorte en los programas de prevención y asistencia. Ni una menos, ¡vivas nos queremos!
