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8M. Música, visibilidad y puños en alto en Casa Marx
8 de marzo, por Neuquén — Géneros y Sexualidades, Neuquén, Música, #8M, Casa Marx, Géneros y Sexualidades, Neuquén, Música, #8M, Casa Marx
A horas de una nueva movilización por el 8M y en pleno Día de la Visibilización Lésbica, la Casa Marx se transformó en un refugio de acordes y resistencia. Bajo la gestión de la Asociación de Músicas Independientes (AMI) y la agrupación Pan y Rosas, el espacio abrió sus puertas para una jornada donde el arte y la organización política se fundieron en un mismo escenario.
"Esta casa es de ustedes para organizarnos", arengó Flor Beltrán, estudiante de la UNCo y militante de Pan y Rosas, al dar la bienvenida. Su discurso marcó el tono de la noche: la cultura como trinchera frente a un contexto político que definió marcado por el ajuste y los discursos de odio del presidente, que alientan el aumento de la violencia de género. A su lado, Ailén Cairuga, organizadora del espacio, reforzó el sentido de comunidad que caracteriza la Casa Marx: “La seguridad la hacemos entre todes”, recordó, mientras el salón terminaba de colmarse.
El aire se llenó de canciones con peso propio: Si me matan; Pancartas; Viajes; La ausencia, la vida; Resplandor, Mujeres de Alma Libre; Piel; Temporal; Existencias, de Ceci Sponda y en homenaje a ella; Canción sin Miedo; ¿O no?; Creo; La Cumbia Feminazi; Pin, Pum, Pam. Entre el auditorio presente disfrutaron de las artistas Nati del Pino, Andrea Gómez, Antv Nawel, Keyla, Rut Magog y Malenka, Ana Sanchez, Anahí Parra, Nati, Leonor, Marina, Dana, Andre, Lau, Jorgelina; Euge, Nai, Laureana, y el candombe de Las Comadres.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Rut Magog, una de las cantautoras parte de la Directiva de ATEN Capital también saludó el espacio y señaló "hoy nos levantamos con la noticia de que Figueroa junto a Milei están en EEUU negociando, entre otras cosas, nuestros recursos naturales, el agua, la tierra. Desde acá nos van a encontrar defendiéndolos, organizadas. Tenemos que volver a ser esa marea verde que conquistó el derecho al aborto, por eso este lunes, se pasó para que sea un paro nacional y obligar que paren todos los sindicatos. Este lunes, volvamos a ser miles en las calles”.
Como en estos eventos también acompañaron las feriantes que hacen el aguante como Del palo estampas, Bosque.de.ideas y Onírica.ilustraciones, Atreverse lencería de diseño, lo yerberitos de Apaulina11.11 y los dulces de la Agrupación No Pasarán.
Hacia el final de la noche, el micrófono quedó abierto y las sillas terminaron de desordenarse. El escenario se llenó de artistas que, entre risas y complicidad, soltaron los primeros acordes de una cumbia que puso a toda la casa en movimiento. Entre baile y abrazos, la jornada cerró con una certeza compartida: si la lucha es colectiva, la alegría también lo es. Con el ritmo todavía en el cuerpo, la Casa Marx se despidió sabiéndose lista para copar las calles el 8M en Rio Negro y el 9M en Neuquén.
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Subte: habrá apertura de molinetes por la reincorporación de Araceli Pintos, despedida por denunciar acoso sexual y laboral
8 de marzo, por Día Internacional de las Mujeres — Géneros y Sexualidades, Ciudad de Buenos Aires, Subte, Acoso, Acoso laboral, #8M, acoso sexual, Géneros y Sexualidades, Ciudad de Buenos Aires, Subte, Acoso, Acoso laboral, #8M, acoso sexual
Este lunes 9 de marzo a las 7 de la mañana se realizará una apertura de molinetes en la estación Congreso de Tucumán del subte, en el marco de la jornada de lucha por el Día Internacional de la Mujer. La acción fue convocada por el Comité por la Reincorporación de Araceli Pintos, un espacio de organización integrado por activistas feministas y trabajadores y trabajadoras del subte que impulsa distintas iniciativas para denunciar su despido y exigir su reincorporación.
La actividad busca visibilizar el caso de Araceli Pintos, trabajadora del subte que denunció acoso sexual por parte de un policía de la Ciudad y hostigamiento laboral por parte de un supervisor, y que posteriormente fue despedida por Emova, la empresa concesionaria del subterráneo de la Ciudad de Buenos Aires. Para quienes impulsan la campaña, el hecho plantea un precedente preocupante: que una trabajadora que se anima a denunciar la violencia de género que sufrió por parte de un agente de la Policía porteña termine perdiendo su empleo bajo el argumento de que estaba en período de prueba.
“Más allá de cualquier discusión sobre su situación laboral en ese momento, el hecho concreto es que una trabajadora que denunció acoso sexual y hostigamiento laboral terminó despedida. Si dejamos pasar este precedente, el mensaje que queda para todos y todas es claro: denunciar puede costarte el trabajo”, señalan desde el comité organizador.
Además, sostienen que la defensa de la joven de 27 años, mamá de dos hijxs y jefa de hogar, adquiere un significado particular en el marco del 8 de marzo, una fecha históricamente ligada a las luchas de las mujeres trabajadoras. En el contexto actual, de ajuste y ataque a los derechos laborales, ese contenido adquiere una nueva relevancia.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>“No alcanza con levantar consignas si cuando una compañera denuncia violencia y es castigada con el despido miramos para otro lado”, plantean, y advierten que dejar pasar este reclamo implicaría debilitar el derecho de otras trabajadoras a denunciar situaciones de acoso y violencia de género en sus lugares de trabajo.
“Por eso convocamos a difundir y apoyar esta acción. No se puede dejar sola a una compañera que fue castigada por denunciar violencia. Si ese derecho cae para una, se debilita para todos y todas”, concluyen desde el Comité por la Reincorporación de Araceli Pintos.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>El reclamo por la reincorporación de Araceli Pintos viene sumando apoyos en distintos ámbitos. Diputados y diputadas nacionales como Hugo Yasky, Agustín Rossi, Lucía Cámpora, Carlos Castagneto, Myriam Bregman, Nicolás Del Caño, Romina Del Plá y Néstor Pitrola, entre otros, manifestaron públicamente su respaldo.
Además, el reclamo de reincorporación fue incorporado en el documento central surgido de la última asamblea de mujeres realizada en ATE, que será leído en la movilización del lunes 9 de marzo por la tarde, frente al Congreso Nacional. A su vez, un petitorio que tiene cientos de firmas de referentes del feminismo, organizaciones sociales y organismos de derechos humanos exige la reincorporación de la trabajadora.
Colectivos feministas como Ni Una Menos y Mujeres que no fueron tapa difundieron el reclamo en sus redes sociales, al igual que cientos de activistas y trabajadoras que impulsaron una campaña de apoyo desde sus cuentas personales.
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Vayan a hacerse las feministas a Irán
8 de marzo, por El Círculo Rojo — Internacional, Géneros y Sexualidades, Edición Estado Español, Feminismo, Islamofobia, Irán, Edición México, El Círculo Rojo, Bloque3 A4 3, Internacional, Géneros y Sexualidades, Edición Estado Español, Feminismo, Islamofobia, Irán, Edición México, El Círculo Rojo, Bloque3 A4 3
¿A quién le importan los derechos de las mujeres? Feminismos, islamofobia y prejuicios.
· El ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán revive una de las consignas favoritas de los reaccionarios: ¿DÓNDE ESTÁN LAS FEMINISTAS?
· Un posteo elegido al azar dice: “¿Por qué no van a Irán? Pagadas por el régimen ayatolá. Ahora no aparecen esas ratas. En Irán están masacrando a la gente y mujeres y feministas CALLADAS, mamón”.
¿Qué dicen las feministas?
· No existe una postura oficial de “el feminismo” sobre Irán, como no la hay sobre Afganistán o Palestina. Por dos motivos: no hay una conferencia mundial feminista que vote declaraciones y tampoco hay una postura unificada sobre la violación a los derechos de las mujeres en Estados Unidos, Francia o Argentina.
· Los feminismos son movimientos vivos, llenos de debates. Pero me interesa destacar que cuando se discute lo que pasa en países como Irán pesan más los prejuicios con respecto a la vida religiosa y/o cultural que la opresión.
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· Eso se nota cuando alguien se desvive por la imposición del velo en Irán o Afganistán, pero no le molesta la imposición de países europeos de no usar ese mismo velo. En esas dos posturas lo que está ausente es la autonomía de las mujeres: hay un Estado tomando una decisión sobre las mujeres.
· También se nota cuando alguien pone el grito en el cielo por las “pobres” mujeres iraníes que usan velo pero no dice nada sobre las mujeres en Gaza, que se mueren en los bombardeos, que no pueden darle la teta a sus hijos porque se mueren de hambre, o que los colonos israelíes cantan que van a violarlas cuando entren en sus pueblos.
· La escritora pakistaní Fatima Bhutto dice sobre estas posturas: “no sos feminista, estás trabajando al servicio de otra cosa”.
Islamofobia, prejuicios y sentidos comunes
· En medios y redes sociales circulan todo el tiempo prejuicios y discursos que influyen y generan sentidos comunes.
· “La gente festeja”. Los videos de gente festejando el asesinato del ayatolá Jamenei implicarían que no podés criticar el ataque de Estados Unidos e Israel.
· Hay muchas cosas a tener en cuenta: ¿quiénes festejan? Vivan dentro o fuera de Irán, el pueblo iraní no piensa de una sola manera. Incluso personas que festejaron la noticia del fin de Jamenei no apoyan el ataque ni que Estados Unidos e Israel decidan el destino de Irán. Hay mucha gente que se opone al régimen autoritario iraní, pero solamente un sector reaccionario (pro monárquico, los que quieren volver a tener un sha como antes de la Revolución de 1979 y apoyan al hijo de ese sha, Reza Pahlavi) apoya la agresión. La mayoría teme por sus familias (lo dicen muchas activistas feministas que viven en la diáspora) y por la perspectiva de que empeoren todavía más las condiciones de vida.
· “El problema de las iraníes es el islam”.
· En las sociedades occidentales está muy naturalizada la islamofobia. Pero el Corán (el libro sagrado del islam) no dice que hay que castigar o matar a las mujeres por no usar velo.
· Los códigos son interpretaciones de determinados sectores. Pasa con otras religiones y los usos políticos a favor de los intereses de determinados sectores. Nada de esto implica relativizar las atrocidades que se hacen en nombre de la religión. Pero darles un contexto sirve para entender que el problema va más allá del islam: hay fundamentalismos cristianos, hay Estados teocráticos que someten a otros pueblos, como el Estado de Israel.
· Por otro lado, si escuchás a las feministas y a las mujeres iraníes (es difícil, pero posible), la mayoría habla de lo difícil que es vivir para las mujeres por la combinación de las sanciones económicas de Estados Unidos y la crisis económica, que repercute sobre todo en la sobrecarga de trabajo reproductivo gratuito. O que el apagón de internet dinamitó la red de economía de subsistencia para las mujeres en una sociedad llena de restricciones. Hay una red de servicios informales que brindan mujeres a otras mujeres que no funciona sin internet.
· O cómo usa el régimen la presión sobre los códigos de vestimenta y el control sobre las mujeres como una herramienta de orden en un país movilizado por la inflación (huelgas y protestas desde 2017). Escuché en una entrevista a una militante feminista de izquierda que cuenta cómo se hizo mucho más difícil abortar desde la pandemia. Y lo primero que pensé fue: “¿se puede abortar en Irán?”. Y sí: en 2021 era similar a lo que pasaba en Argentina hasta 2020. El aborto está despenalizado por riesgo de vida de la madre o inviabilidad del feto. Cuando refuerzan los controles hay menos médicos que se arriesgan, las redes solidarias se achican y abortar es más difícil para las mujeres pobres y trabajadoras.
· La imposición del velo es un problema, pero hay muchísimos otros, que no van a desaparecer con los bombardeos o si Donald Trump elige al próximo presidente.
· “Las mujeres de Irán necesitan la ayuda de Occidente porque las oprimen”.
· Aunque hay sectores que piensan así, es una idea alejada de los feminismos: que las mujeres necesitamos la tutela de alguien para liberarnos. Eso no es cierto. Una cosa es pensar dónde están nuestros aliados para pelear contra la opresión, dónde está la fuerza social que alimenta nuestra lucha. Pero tutelaje, no.
· Si eso es falso en general, es falso en particular en Irán. Existe un prejuicio sobre la revolución de 1979 que derrocó el régimen pro Estados Unidos del sha: “las feministas y la izquierda apoyaron la revolución de los ayatolás y terminaron usando velo”. La revolución no fue de los ayatolás, fue del pueblo iraní (que haya sido expropiada y hayan existido problemas y limitaciones es tema de otros debates). Tuvo consejos democráticos (que votaban sus representantes sin distinción de género) y las trabajadoras y los trabajadores participaron activamente. Cuando los ayatolás imponen el uso obligatorio del velo (parte de un sistema de discriminación legal), hubo una resistencia muy fuerte. De hecho, la primera protesta masiva contra el régimen 8 de marzo, el Día Internacional de las Mujeres en Teherán. Marcharon 100 mil mujeres, muchas amenazaron con prenderse fuego, una parte de la marcha tomó el Palacio de Justicia y otra bloqueó con una sentada gigante la gran mezquita de Teherán. La protesta duró tres días consecutivos. Las aplastaron con represión, las derrotaron, pero nunca apoyaron la imposición.
· Durante el casi medio siglo que pasó desde 1979, con las dificultades que implica vivir en un régimen opresivo como el iraní, las mujeres siguieron y siguen resistiendo. Siempre existieron campañas contra la obligación del velo. Cuando el régimen intensifica la presión, la respuesta popular (no solo de las mujeres) también se intensifica. Muestra de ello son las movilizaciones que se suceden desde 2017, con el punto más alto en 2022 después del asesinato de Mahsa Amini y el surgimiento del movimiento “Mujeres, Vida, Libertad”, que excede la movilización feminista y sumó a trabajadores, sindicatos y minorías étnicas y religiosas.
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· Este 8 de marzo, en muchas partes del mundo, las movilizaciones por el Día Internacional de las Mujeres van a tener a las iraníes —el apoyo a sus demandas y el rechazo a los ataques de Israel y Estados Unidos— entre sus principales banderas. Y es muy importante, porque si la agenda de los feminismos no empieza por apoyar las demandas de las iraníes, corremos el riesgo de que vuelvan a usar nuestra lucha para justificar políticas e intereses que no son los nuestros y no tienen nada que ver con nuestra pelea contra la opresión.
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¿Cómo fue el #8M en la Rusia de 1917? Te contamos el día uno de la Revolución que cambió la historia
8 de marzo, por Ediciones IPS recomienda — Géneros y Sexualidades, Historia, Revolución rusa, Día Internacional de las Mujeres, Edición México, Edición Chile, Marcha , Edición Uruguay, Historia de la Revolución Rusa, #marchafeminista , Bloque2 A4 1 titulo, Géneros y Sexualidades, Historia, Revolución rusa, Día Internacional de las Mujeres, Edición México, Edición Chile, Marcha , Edición Uruguay, Historia de la Revolución Rusa, #marchafeminista , Bloque2 A4 1 titulo
Lo que comenzó como una protesta reclamando “¡Pan!” en el Día Internacional de la Mujer se transformó en el colapso de un imperio de siglos. ¿Cómo un grupo de obreras textiles cambió el curso de la historia? Esta crónica de urgencia y estrategia es uno de los capítulos más destacados de la "Historia de la Revolución Rusa", la obra cumbre de León Trotsky. Hoy ofrecemos un capítulo para descarga gratuita a nuestros lectores, que relata el día uno de la Revolución que cambió la historia contemporánea.
Desde 1914 toda Europa se encontraba librando la Primera Guerra Mundial. Millones de obreros y campesinos fueron arrancados de sus hogares, de las fábricas donde trabajaban y de los campos que labraban para dirigirse a las trincheras a morir, a disparar contra trabajadores de otros países. Detrás de la contienda bélica, se escondían los intereses imperialistas: o bien incrementar sus colonias en África o bien imponer su dominio al resto del mundo. Mientras tanto, los socialistas como Vladimir Lenin, Rosa Luxemburgo y León Trotsky, pensaban que de la guerra podría llegar a surgir la revolución, porque el entusiasmo patriótico inicial pronto cedería su lugar a las contradicciones profundas que implicaría la sangrienta masacre de los campos de batalla. Y efectivamente luego de tres años de guerra el cansancio de las masas, tanto en las trincheras como en las ciudades de Europa no se haría esperar. Veamos que pasó en Petrogrado el Día Internacional de la Mujer Trabajadora en 1917.
El estallido de las invisiblesEl calendario ruso, tenía trece días de retraso con respecto al calendario del mundo occidental. Por ello, mientras las organizaciones socialistas se disponían a manifestarse el 8 de marzo, del otro lado de la frontera rusa era el día 23 de febrero de 1917. Esa mañana, las trabajadoras textiles del distrito de Víborg decidieron abandonar sus máquinas, ignorando las advertencias de los partidos que pedían "cautela" para lanzarse a las calles. Como bien relata León Trotsky las mujeres no solo pedían pan, sino que interpelaban directamente a los soldados, las piezas clave del orden estatal y tales consignas fueron acompañadas por otra de mayor calibre político: “¡Abajo la autocracia!
Lo que había comenzado como una simple movilización para conmemorar el Día Internacional de la Mujer se transformó, al caer la tarde, en una huelga general, completamente masiva, que llamaba al levantamiento contra el régimen zarista. Con más de 100.000 personas —en su mayoría mujeres, a la vanguardia— chocando contra la policía en los disturbios por toda la ciudad, la Revolución Rusa acababa de comenzar.
Se marcha: Las convocatorias en todo el país por el Día Internacional de las Mujeres
En palabras del autor: “El 23 de febrero se inicia, bajo la bandera del ‘Día de la Mujer', la insurrección de las masas obreras de Petrogrado, latente desde hacía mucho tiempo y desde hacía mucho tiempo también contenida. El primer peldaño de la insurrección es la huelga, que a lo largo de tres días va ganando terreno y se convierte, de hecho, en general. No hacía falta más para infundir confianza a las masas e impulsarlas a seguir. La huelga, que va tomando un carácter cada vez más ofensivo, se combina con manifestaciones callejeras que ponen en contacto a la masa revolucionaria con las tropas. Esto impulsa el objetivo del movimiento, en su conjunto, hacia un plano más elevado, donde el pleito se dirime por la fuerza de las armas.
Los primeros días se distinguen por una serie de éxitos parciales, aunque de carácter más sintomático que efectivo”. Y agrega que: “Un alzamiento revolucionario que dure varios días solo se puede imponer y triunfar si se eleva progresivamente peldaño a peldaño, registrando todos los días nuevos éxitos. Una tregua en el desarrollo de los éxitos es peligrosa. Si el movimiento se detiene y patina, puede ser el fracaso. Pero tampoco los éxitos de por sí bastan; es menester que la masa se entere de ellos a su debido tiempo, y aprecie su importancia antes de que sea tarde, para no dejar pasar de largo el triunfo en momentos en que le bastaría alargar la mano para tomarlo. Esto ya ha sucedido en la historia”.
Mientras se desarrollaban las manifestaciones, con toda la clase obrera lanzada al combate, la represión policial se preguntaba si era conveniente o no bañarlos con agua fría, teniendo en cuenta que hasta el río Neva estaba congelado. Por su parte, las masas levantaron barricadas y allí confluyeron con las tropas de soldados (de origen campesino) que se negaron a reprimir a los manifestantes. Mientras arrojaban piedras y pedazos de hielo a la policía. León Trotsky repara en el siguiente detalle: “las masas ya no quieren retroceder, resisten con furor optimista, no abandonan el campo ni aun después de las descargas y se agarran no a la vida, sino a las piedras, al hielo”. Luego de cinco días de combate, el Zar cayó producto de la Revolución que había tenido su origen en la manifestación del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Y así, cambió la historia contemporánea.
A lo largo de los dos tomos de la Historia de la Revolución Rusa, el autor repone el rol de las mujeres, desde las obreras fabriles, hasta las que conducen las ambulancias de las Guardias Rojas en las jornadas de la Revolución de Octubre de 1917.
Una obra imprescindible de Ediciones IPS
Esta joya de la literatura política y social no es solo un registro de fechas, sino un análisis profundo de la mecánica de la insurrección. Hoy, el libro forma parte del catálogo destacado de la biblioteca del Instituto de Pensamiento Socialista (IPS), un espacio dedicado a preservar y difundir el hilo rojo de la historia obrera y revolucionaria.
Sumergirse en la obra de Trotsky a través de colección del IPS permite desentrañar la mecánica interna de la revolución: entender cómo la psicología de las masas logra que el miedo acumulado se transforme en audacia colectiva en cuestión de horas. El autor destaca un factor determinante: el rol de las mujeres, cuya intervención decidida fue el motor que rompió la pasividad del proletariado masculino, empujándolo a la acción definitiva. Y no solo rompió la pasividad masculina en general sino también la de las organizaciones socialistas, Bolcheviques, Mencheviques y Socialrevolucionarios que al inicio del movimiento iban en la retaguardia, sin lograr comprender el significado de aquellas jornadas.
Aquella huelga del Día de la Mujer no fue un simple arrebato; fue el primer engranaje de la maquinaria que terminaría por derribar la corona del zar y dar vida a los Soviets (consejos de obreros y soldados). Durante años, la historiografía oficial despachó la jornada del 8 de marzo —aquel 23 de febrero del viejo calendario— como un brote de espontaneidad carente de brújula política. Sin embargo, la realidad en las calles de Petrogrado dictaba otra sentencia: la determinación de las manifestantes no era un impulso ciego, sino una respuesta consciente a problemas que conocían de raíz.
Lejos de la improvisación, las mujeres desplegaron una maestría táctica que descolocó al poder. No solo se leía en sus pancartas una radiografía del hambre y la guerra; se palpaba en su audacia para romper las filas del ejército, interpelando a los soldados hasta convertirlos en aliados. Aquellas mujeres no solo sabían por qué luchaban, sino que entendieron antes que nadie cómo desarmar al Estado: ganándose el fusil del que tenía la orden de dispararles.
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La lucha continúa
Es indiscutible que el 8 de marzo se ha consolidado como una jornada de lucha internacional, pero lo que permanece en disputa es su significado profundo, político e histórico. Por un lado, persisten las corrientes que reducen la fecha a una demanda de "igualdad de género" dentro de los marcos de este sistema, o a una gestión de derechos parciales que se evaporan ante la primera crisis. Por otro, emergemos quienes sostenemos que para golpear al patriarcado es imperativo arremeter contra el capitalismo.
No existe igualdad real en un mundo que asiste impasible al genocidio en Palestina, donde las mujeres y las niñeces son el blanco de una crueldad colonial amparada por las potencias imperialistas, ni bajo el avance de figuras como Donald Trump, que utilizan el control sobre los cuerpos como moneda de cambio para sus proyectos reaccionarios.
En Argentina, esta realidad se traduce hoy en la precarización laboral extrema y en una reforma laboral impulsada por Milei a la medida de los grandes empresarios, diseñada para que las trabajadoras pierdan hasta el derecho a la maternidad en pos de la "productividad". Ante este ataque, la salida no es volver a confiar en las variantes del peronismo, que con su discurso de "ampliación de derechos" administraron la miseria y abrieron la puerta, con su pasividad y sus pactos con el FMI, a la derecha que hoy nos gobierna.
No se puede conseguir una libertad verdadera en una sociedad que se beneficia de la opresión y la violencia estructural. Por eso, en los tiempos que corren, la lucha no es solo por reformas: es por la transformación total de un sistema que, ante crímenes sociales aberrantes, pide a gritos ser enviado al basurero de la historia.
Historia de La Revolución Rusa - CINCO DÍAS (23-27 de FEBRERO de 1917) by Ediciones IPS
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En el Día Internacional de las Mujeres ¡Abajo la guerra imperialista!
8 de marzo, por Pan y Rosas — Internacional, Géneros y Sexualidades, Edición Estado Español, Pan y Rosas, Día Internacional de las Mujeres, Edición México, Edición Chile, Edición Uruguay, Edición Venezuela, Edición Bolivia, #8M, Edición Costa Rica , Edicion Perú, Principal 2 Nuevo, Feminismos, Internacional, Géneros y Sexualidades, Edición Estado Español, Pan y Rosas, Día Internacional de las Mujeres, Edición México, Edición Chile, Edición Uruguay, Edición Venezuela, Edición Bolivia, #8M, Edición Costa Rica , Edicion Perú, Principal 2 Nuevo, Feminismos
Declaración de la corriente internacional feminista socialista Pan y Rosas para este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres
Este año, el Día Internacional de las Mujeres se enmarca en una situación política donde las agresiones imperialistas contra naciones oprimidas, se multiplican.
El año comenzó con un ataque militar imperialista estadounidense en Venezuela, el secuestro de su presidente Maduro y la intervención de Donald Trump digitando, a su antojo, al gobierno de Delcy Rodríguez. Poco después, las amenazas contra México, Colombia y Cuba no se hicieron esperar. Las agresiones parten del mismo presidente que esconde oscuros archivos, con pruebas sobre abusos sexuales y otros delitos compartidos con líderes políticos, empresarios millonarios, diplomáticos y personajes de las élites mundiales, en la isla de Jeffrey Epstein.
Mientras tanto, en el corazón de Estados Unidos, las fuerzas policiales antimigratorias de ICE asesinaron a una ciudadana y un ciudadano de ese país, que eran solidarios con las familias de inmigrantes que están siendo perseguidas, criminalizadas, deportadas o secuestradas y encerradas en verdaderos campos de prisioneros.
Hace apenas unos días, vimos con horror la agresión imperialista contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel, que comenzó con la masacre de más de un centenar de niñas en una escuela iraní y continúa con brutales incursiones en el Líbano y toda la región. Mientras, el alto al fuego en Gaza es una pura ilusión, porque el atroz genocidio del que han sido víctimas más de 60 mil niñas y niños, todavía persiste.
Por eso, nuestra corriente feminista socialista Pan y Rosas llama a no olvidar las raíces de este Día Internacional de las Mujeres, creado por Clara Zetkin y las socialistas revolucionarias e internacionalistas, que fueron quienes declararon “¡Guerra a la guerra!” durante la primera contienda mundial.
Hoy, esa consigna se transforma en “¡Abajo la guerra imperialista de Estados Unidos e Israel contra Irán!” La levantamos con total independencia política del régimen teocrático de los ayatolás. Y también por “¡Fuera el imperialismo de Venezuela, abajo el bloqueo criminal de Cuba y alto al genocidio en Palestina!”
Levantamos nuestra voz en todo el mundo para decir NO a la barbarie del capitalismo imperialista contra los pueblos oprimidos, contra las clases trabajadoras y que arrasa, con más saña, con la vida de las mujeres y las infancias. ¡NO en nuestro nombre! No necesitamos que nos liberen, ni nos protejan, ni nos emancipen a fuerza de misiles, bombardeos, invasiones e injerencia colonial. Sus bombas solo pueden traer muerte, miseria y más opresión para las mujeres en cualquier parte del mundo.
Llamamos a las mujeres de todos los países, especialmente de Estados Unidos, a poner en pie un poderoso movimiento internacionalista que luche por la derrota del imperialismo. Que nos unamos en esta lucha, solo confiando en nuestras propias fuerzas, las de la mayoritaria clase trabajadora en el mundo entero, con plena independencia política de los partidos y gobiernos que representan los intereses de quienes mantienen nuestra explotación y opresión.
Las vecinas y, especialmente, las maestras de Minneapolis están dando un gran ejemplo de solidaridad y resistencia contra la represión trumpista. Las trabajadoras y trabajadores que paralizaron Italia en las huelgas generales por Palestina y centenares de miles de jóvenes en todo el mundo que rompieron sus diplomas, tomaron las universidades y marcharon contra la complicidad de sus gobiernos con el genocidio del Estado de Israel en Gaza, como los movimientos de la diversidad sexual que también denuncian el “pinkwashing” que hacen las potencias occidentales con sus legítimos derechos, también son puntos de apoyo inconmensurables para construir, desde abajo, un poderoso movimiento antiimperialista.
De la historia de lucha de las mujeres iraníes y palestinas, de las migrantes en todo el planeta, de las mujeres negras y de los pueblos originarios tomaremos la fuerza que inspire nuestros actuales combates.
Por nuestro derecho al pan, pero también a las rosas.




