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Estudiantes sacaron de la facultad a un acosador
7 de mayo, por Sociales UBA — Géneros y Sexualidades, Universidad, Universidad de Buenos Aires (UBA), Abusos sexuales, Facultad de Ciencias Sociales UBA, acoso sexual, Géneros y Sexualidades, Universidad, Universidad de Buenos Aires (UBA), Abusos sexuales, Facultad de Ciencias Sociales UBA, acoso sexual
El martes 5 de mayo, estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales expulsaron del edificio a un hombre que posee múltiples denuncias por acoso. Tras el incumplimiento de una prohibición de ingreso dictada por el protocolo de género, la comunidad educativa se organizó para hacer efectiva la medida y exigir respuestas concretas frente a la violencia machista.
El martes por la mañana las autoridades notificaron a un estudiante el inicio de un sumario administrativo (una investigación oficial interna) que incluía la prohibición de entrar a la facultad por 60 días como medida preventiva.
Este sumario no cayó del cielo: fue una conquista de la Comisión de Mujeres y Diversidades, que se activó ante los reiterados casos de acoso en la sede. Aunque el Protocolo contra la Violencia de Género (una herramienta ganada por la lucha del movimiento de mujeres) ya se había activado semanas atrás, el proceso estaba trabado: Sociales es la única facultad de la UBA que no tiene "sumariante", es decir, una persona encargada de llevar adelante la investigación. Después de asambleas, cartelazos y la presentación de un proyecto en el Consejo Directivo para exigir que se difunda el protocolo y se aplique de verdad, el Rectorado no tuvo otra opción que designar a un sumariante externo para este caso.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Pese a tener prohibido el ingreso, el hombre de 36 años regresó a la facultad por la tarde, justo cuando se realizaba un "cartelazo" contra el acoso. Ante su negativa a irse y sus actitudes violentas y amenazas, las autoridades de la facultad llamaron al SAME y a la policía. Sin embargo, haciendo valer la autonomía universitaria (que prohíbe el ingreso de fuerzas represivas a las facultades nacionales), fueron lxs propixs estudiantes, junto a docentes y no docentes, quienes garantizaron que el agresor abandonara la institución. Una vez fuera, el implicado quedó detenido y las autoridades radicaron la denuncia en la Comisaría 1 C.
Administrar la miseria: el rol de las autoridades
Este episodio deja al descubierto que, mientras las autoridades de la UBA se dedican a 'administrar la miseria' del ajuste de Milei, su política es descargar el recorte sobre áreas sensibles como el Protocolo de Género. Desde 2024 hasta está parte se dedicaron a pasivizar el movimiento que surgió en defensa de la educación pública a partir de las tomas y marchas, a la par que intentaban ver si podían negociar con el gobierno de Milei.
Las consecuencias las sufrimos las pibas: no tener personal estable para aplicar los protocolos es una decisión política que genera impunidad y revictimiza a quienes denuncian.
Además, esta precariedad expone a lxs trabajadores no docentes —que ya sufren salarios de pobreza— a situaciones de violencia física sin ningún tipo de resguardo institucional. El régimen universitario prefiere sostener estas condiciones antes que organizar una resistencia real contra el vaciamiento de la educación pública.Organización desde abajo: nuestra fuerza es el camino
En un contexto donde el gobierno de Milei legítima cotidianamente los discursos de odio y el machismo más rancio, estas políticas tienen consecuencias reales también en nuestras facultades. Este caso es el resultado de una avanzada reaccionaria contra las mujeres y las diversidades.
Pero sabemos que todo lo que el movimiento feminista ha ganado, desde el aborto legal hasta los propios protocolos en la UBA, fue mediante la organización independiente y la lucha en las calles. No podemos depositar ninguna confianza en las instituciones que nos dan la espalda y mantienen precarizados a nuestros docentes y no docentes.
El camino es la organización desde abajo de estudiantes, docentes y no docentes, confiando en nuestra propia fuerza para imponer nuestras demandas y transformar la universidad de raíz. Por eso, las medidas continúan: hoy jueves realizaremos un nuevo cartelazo previo a la asamblea para preparar una gran marcha, y la semana que viene volveremos a encontrarnos en una nueva asamblea de la Comisión de Género.
¡Si tocan a una, respondemos todxs!
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La Justicia absolvió a los acusados por el femicidio de Paulina Lebbos
6 de mayo, por Tucumán — Géneros y Sexualidades, Tucumán, Paulina Lebbos, Alberto Lebbos, Géneros y Sexualidades, Tucumán, Paulina Lebbos, Alberto Lebbos
César Soto, señalado como autor material del crimen, fue absuelto por falta de pruebas. Sergio Kaleñuk, el hijo del ex secretario privado de José Alperovich, también quedó formalmente desvinculado ante la falta de acusación.
Uno de los casos que más marcó a la lucha de las mujeres en Tucumán sumó un nuevo capítulo. Tras dos décadas de reclamos, este miércoles hubo un nuevo fallo por el femicidio de Paulina Lebbos, ocurrido el 25 de febrero de 2006. Esta vez en el juicio oral se buscó determinar al autor material del crimen de la joven estudiante.
El Tribunal de la Sala III, integrado por los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica, absolvió a César Soto, ex pareja de la víctima y padre de su hija, por el beneficio de la duda ante la falta de pruebas suficientes. Soto enfrentaba un pedido de prisión perpetua por parte de la fiscalía, acusado de haber estrangulado a Paulina en la madrugada del 26 de febrero de 2006. Los fundamentos del fallo serán conocidos en los próximos días.
Tras la decisión del tribunal, Alberto Lebbos, padre de la joven, señaló que el fallo representa un acto de "arbitrariedad fiscal" y la confirmación de sus advertencias sobre el "oscurantismo procesal" en la provincia.
Un "hijo del poder" absuelto por el encubrimiento
A lo largo de estos años, judicialmente se comprobó la existencia de una red de encubrimiento que involucró a sectores de la cúpula policial y funcionarios judiciales durante la gestión de José Alperovich, con maniobras destinadas a borrar pruebas y desviar la investigación.
Sobre este punto, en las horas previas al veredicto, el pedido de Alberto Lebbos para apartar al fiscal Carlos Sale tensionó aún más el proceso. Junto al apartamiento del fiscal, el padre de la joven pidió la nulidad parcial de su alegato, cuestionando que haya retirado la acusación contra Sergio Kaleñuk, a quien señala como pieza clave en el encubrimiento.
Para Lebbos, la decisión de Sale compromete la posibilidad de esclarecer el entramado de poder que protegió a los responsables y podría consolidar una nueva instancia de impunidad. El tribunal desestimó el pedido de Lebbos. De esta manera, Kaleñuk llegó al momento de la sentencia con su situación resuelta: fue absuelto de la acusación de encubrimiento del crimen
Entre los funcionarios con condena firme, como parte de la red de encubrimiento, se encuentran el ex fiscal Carlos Albaca (cumple seis años de prisión bajo modalidad domiciliaria) y el ex secretario de Seguridad Eduardo Di Lella (obtuvo la libertad condicional recientemente). Otros ex funcionarios como Hugo Sánchez (ex jefe de Policía), Nicolás Barrera (ex subjefe policial), Rubén Brito (ex jefe de la Unidad Regional Norte) y Waldino Rodríguez (ex policía) ya recuperaron su libertad.
Este nuevo fallo se ampara en el sistema de encubrimiento e impunidad que se construyó en los tres poderes del Estado. Funcionarios de Alperovich, un ex fiscal e integrantes de la cúpula policial fueron parte de un entramado de encubrimiento pero a más de dos décadas del femicidio de Paulina, no se determinó a quién o a quiénes encubrieron.
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"Ganamos otra vez": el mensaje de Thelma Fardin tras la condena a Darthés
6 de mayo, por Fallo histórico — Géneros y Sexualidades, Brasil, Columnistas Vertical , #NiUnaMenos, Juan Darthés , Thelma Fardin, Actrices Argentinas, #MovimientodeMujeres, Feminismos, Géneros y Sexualidades, Brasil, Columnistas Vertical , #NiUnaMenos, Juan Darthés , Thelma Fardin, Actrices Argentinas, #MovimientodeMujeres, Feminismos
Tras ocho años de lucha, la justicia de Brasil ratificó la sentencia contra el actor por el abuso ocurrido en 2009. En un emotivo video, la actriz celebró el fin de la impunidad y destacó el valor de la pelea colectiva que nació junto a Actrices Argentinas.
Hay procesos que demoran mucho tiempo y se sienten en el cuerpo. Para Thelma Fardin, ese reloj se detuvo finalmente ayer, 5 de mayo, cuando la Justicia de Brasil rechazó los últimos recursos de la defensa de Juan Darthés y dejó firme su condena a seis años de prisión por abuso sexual.
A ocho años de aquella conferencia de prensa, donde desde el colectivo de Actrices Argentinas la acompañaron en la denuncia, ella eligió la cercanía de sus redes para hablarle a quienes la acompañaron.
Con un video cargado de emoción, la actriz sentenció: "Ganamos otra vez. Con todo mi corazón quiero agradecerle a cada persona que me apoyó en este proceso. Nos fuimos curando entre todas", visiblemente conmovida.
En el video se ven momentos claves de la lucha, rescatando también las denuncias de sus colegas Calu Rivero, Anita Co y Natalia Juncos, quienes fueron las primeras en señalar el comportamiento del actor. Para Thelma, el fallo es una victoria compartida que trasciende su caso particular.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Un fallo histórico
La justicia brasileña ratificó que los hechos ocurridos en 2009 durante la gira de Patito Feo en Nicaragua están probados. Darthés deberá cumplir su pena en un régimen semiabierto, que según el código penal brasileño, implica pernocte obligatorio en una unidad penitenciaria o centro de reinserción y salidas laborales, ya que el condenado tiene derecho a trabajar o estudiar fuera del penal durante el día, siempre que regrese a la hora estipulada.
El caso de Thelma Fardin abrió un debate impostergable sobre el machismo y la violencia sexual en el ámbito laboral. Su denuncia mostró las relaciones de poder asimétricas que, bajo el amparo de la industria del espectáculo, naturalizaban el abuso como parte de las reglas del juego.
La valentía de Thelma, sostenida por la fuerza del amplio movimiento de mujeres, que en Argentina comenzó en el 2015 con el NI UNA MENOS, logró convertir este caso en una lucha de miles de mujeres.
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[No somos una hermandad] Contra la desesperanza
6 de mayo, por Ideas de Izquierda — Géneros y Sexualidades, Edición Costa Rica , Géneros y Sexualidades, Edición Costa Rica
¿Para qué nos entrenan las distopías? ¿Por qué tanta gente espera que el mundo solo empeore? Utopías, distopías, las ideas y las luchas por mundos mejores.
Imaginar el futuro se volvió bastante difícil en los últimos años (o en las últimas décadas); parece que las batallas culturales se concentran en el pasado y el presente. Es una ventaja con la que cuentan hoy las clases dominantes. En esa imposibilidad —o en la certeza de que todo lo que viene será peor— se sostiene una parte del statu quo: no hagan olas, elijan la opción moderada, no provoquen a los poderosos, todo puede ser peor. La miseria del presente solo promete profundizarse: una democracia todavía más restringida, trabajar todavía más con menos derechos, un planeta todavía más destruido. ¿Por qué solo esperamos una catástrofe?
“La forma en que imaginamos el futuro está fuertemente condicionada por los productos culturales que consumimos… La oleada distópica lo ha inundado todo, sin apenas excepciones”, esto lo escribe Layla Martínez en Utopía no es una isla. Catálogos de mundos mejores (Madreselva). En el libro recorre diferentes utopías que motorizaron luchas y movimientos. Algo que tienen en común muchas de ellas es la igualdad; no importa si son más o menos religiosas, feministas, socialistas o identitarias: la idea de vivir en igualdad estuvo (y creo que sigue estando) en el corazón y la cabeza de esos mundos mejores.
Las producciones culturales no estuvieron siempre dominadas por la distopía. Utopía no es una isla rescata a varias autoras de mundos utópicos, el mejor lugar para “imaginar sociedades donde los roles de género habían sido subvertidos o directamente abolidos”. Entre ellos está Unveiling a Parallel: a Romance (algo así como “Descubriendo un paralelo: un romance”), un libro publicado bajo el seudónimo “Dos mujeres del Oeste” (Alice Ilgenfritz Jones y Ella Merchant). El protagonista viaja a Marte en un aeroplano y descubre dos sociedades: Paleveria, donde los roles están invertidos y las mujeres son dominantes (ahí las autoras trafican una sátira del patriarcado), y Caskia, donde las personas viven en igualdad, la utopía perfecta de las feministas que perseguían la igualdad en la Tierra todos los días. La ciencia ficción feminista de la primera ola no fue el único lugar donde se colaron las críticas a las sociedades patriarcales, los relatos de fantasmas también fueron herramienta de escritoras feministas, sufragistas y otras activistas por la igualdad, como Amelia B. Edwards, Vernon Lee y otras que podés leer en Damas oscuras (Impedimenta).
El catálogo no elude las discusiones que siempre habitaron las utopías, incluso la idea misma de lo utópico. Me gusta la aparición de Karl Marx y Friedrich Engels en el recorrido, dando un golpe en la mesa al proponer que esos mundos mejores no se limiten a sueños de difícil realización cuando el mundo entero podría ser un paraíso. “La aparición del marxismo supone un cambio fundamental en la historia de la búsqueda de una sociedad ideal y en la concepción del futuro”, escribe la autora, y subraya la indefinición de ese futuro comunista. A favor de la indefinición por lo que explican Marx y Engels —que el comunismo es un movimiento real, no algo que se fije para siempre sino que se construye de forma permanente—, pero también por conclusiones que se desprenden de algunas de las experiencias que reúne el libro, que justamente encontraron un talón de Aquiles en la definición excesiva de cómo debía ser la vida ideal.
Más allá de lo que pienses de cada una de las utopías, la lectura de las ideas y los proyectos de futuros muy distintos (todos mejores) me parece sugerente y estimulante cuando parece (subrayo parece) que vivimos en el sueño de Margaret Thatcher: no hay alternativa, no existe la sociedad, solo individuos. Hoy, cuando ya pasaron varias décadas de los años de euforia, del fin de la historia, es cierto que el neoliberalismo colonizó muchísimos ámbitos de nuestra vida, pero “también es cierto que las grietas están por todas partes”. Layla se mete además con algo que colabora constantemente con el bloqueo del futuro y parece más inofensivo; ella lo llama “nostalgia viscosa”, en la que “el futuro se presenta invariablemente como peor que el presente”.
La renuncia a imaginar un mundo mejor aumenta la tolerancia con la promesa miserable de las democracias capitalistas y fortalece en el presente las opciones políticas “menos peores”, que aceptan demasiadas concesiones en nombre de evitar males todavía más grandes. Al contrario, la invitación y la incitación a imaginar otro futuro que no sea la catástrofe inevitable me parecen subversivas en el mejor de los sentidos. Una de las ideas que más me gustan es que “la desesperanza es pura propaganda”, porque les habla a los cínicos y los agoreros de la derrota permanente, pero también —y sobre todo— nos habla a nosotras, las personas que insistimos en imaginar un futuro alternativo.
El futuro emplumado. Layla Martínez escribe que el mundo que ella imagina “es un mundo de vínculos fuertes, entre nosotros y con otras especies, de redes de parentesco que desborden la familia biológica, de una solidaridad multiespecie que permita entendernos como parte de un equilibrio delicado pero hermoso”. Una de mis utopías favoritas también viene de la literatura, de Las aventuras de la China Iron (Penguin) de Gabriela Cabezón Cámara, en las islas donde nadie trabaja más que lo necesario; donde convivimos con los animales, las plantas y el río; donde el tiempo es nuestro, para “hacer muñecos o dioses con juncos trenzados, de contar y cantar historias de amor y de guerra y de remo”, y Fierro puede ser Fierro y Kurusu, él y ella o lo que quiera. Y, como Marx y Engels, no quiero que sean pequeños sueños de difícil realización, quiero que el mundo entero sea un paraíso. Moderarse no es una opción, “moderada nunca”, dijo Myriam Bregman en el acto del 1 de Mayo, me parece adecuado hablando de pensar mundos mejores. ¿No lo viste o solo te cruzaste con recortes en algún canal o stream? Acá podés mirarlo completo.
Revanchismo. Entre las batallas urgentes de hoy, se espera el tratamiento en el Senado del proyecto de Carolina Losada (Juntos por el Cambio) contra las mujeres, personas LGBT, niñas, niños y adolescentes. Disfrazado de preocupación por las “falsas denuncias” (sin cifras que lo respalden), el proyecto no es otra cosa que revanchismo con un objetivo claro: silencio, impunidad y disciplinamiento. Aunque cuenta con dictamen favorable de la comisión de Justicia y Asuntos Penales de la cámara alta, se acumulan las dudas de los aliados y el rechazo de referentes y militantes de su propio partido. Pero estos obstáculos tardíos y ocasionales no alcanzan; la única garantía de que no avancen los reaccionarios es rechazarlo sin peros y oponer nuestra movilización. No estamos exagerando. Organizadas y en la calle siempre.
Bibliografía obligatoria. Delgadez extrema, mandatos de belleza y roles de género tradicionales. ¿Por qué parece que los cuerpos de las mujeres vuelven a ser disciplinados como si nada hubiera pasado? ¿Por qué sigue vigente el mandato de la belleza? De eso se trata la nueva entrega de Bibliografía obligatoria. Si ya la viste, contame qué te pareció (y también si creés que hay un tema obligatorio).
(La imagen que ilustra este artículo pertenece a Henry Daubrez –Sín título–.)
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[Bibliografía Obligatoria] Antifeminismo y estéticas conservadoras
30 de abril, por Ideas de Izquierda — Géneros y Sexualidades, Feminismo, #Feminismo, antifeminismo, Géneros y Sexualidades, Feminismo, #Feminismo, antifeminismo
Delgadez extrema, mandatos de belleza y roles de género tradicionales. ¿Por qué parece que los cuerpos de las mujeres vuelven a ser disciplinados como si nada hubiera pasado? ¿Por qué sigue vigente el mandato de la belleza? La historia no empieza cuando llegamos, sobre todo los temas hay bibliografía obligatoria para conocerla.
Bibliografía Obligatoria es una columna de @cel_murillo para La Izquierda Diario.
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