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Mabel, hermana de Sofía Fernández: “Le pidió a una policía que no la entregue porque la iban a matar”
9 de abril, por Nadie se suicida en una comisaría — Géneros y Sexualidades, Sergio Berni, Policía Bonaerense, Poder Judicial, Crímenes de odio, Travesticidio, Sofía Fernández, Géneros y Sexualidades, Sergio Berni, Policía Bonaerense, Poder Judicial, Crímenes de odio, Travesticidio, Sofía Fernández
A 3 años de la aparición de Sofía Fernández sin vida en una comisaría de Pilar, provincia de Buenos Aires, con golpes y signos de tortura, su hermana Mabel Valdez relata en una entrevista para La Izquierda Diario cómo era su vida y cuáles fueron los hechos. Hay 10 policías de la bonaerense involucrados, denuncia múltiples irregularidades por parte del juez Walter Saettone a quien le exigen que eleve la causa a juicio.
El 10 de abril se cumplirían 3 años de la muerte de Sofía Fernández, mujer trans y para ese entonces con 39 años. El uso del condicional no es casual, Mabel denuncia que su hermana fue víctima de un travesticidio en manos de la bonaerense en la localidad de Derqui, partido de Pilar, pero ni siquiera sabe en qué fecha exacta ocurrió el hecho ya que según consta en la causa entre el fallecimiento en la comisaría y la intervención del SAME pasaron 12 o 18 horas. Mabel cuenta muchos más hechos que no cierran: “Nadie se suicida en una comisaría”.
El Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires bajo el gobierno de Axel Kicillof, para ese entonces a cargo de Sergio Berni, nunca la recibió, al contrario dotaron de recursos a los diez agentes involucrados para su defensa. Al principal agente de la bonaerense acusado lo defiende Francisco Oneto, ex candidato a vicegobernador por la Libertad Avanza, a su vez abogado de Javier Milei en la causa $LIBRA y del empresario Fred Machado en una causa por narcotráfico.
Paradójicamente, por parte del Poder Judicial tanto el fiscal como el juez de turno al momento de la detención de Sofía fueron los mismos en hacerse cargo de la investigación de los hechos, los propios actores de la Justicia involucrados investigando un proceso en el que ellos mismos intervinieron. Se trata de Gonzalo Agüero, de la Unidad Fiscal N° 4 en Pilar, quien llegó a entrevistarla a Sofía en la comisaría y que posteriormente fue recursado, y del juez de garantías Walter Saettone, a cargo del Juzgado Nº 7 de Pilar, quien aún permanece en la causa poniendo todo tipo de palos en la rueda, llegando a dictar el sobreseimiento de 9 de los 10 acusados. Un entramado de poder que solo busca garantizar la impunidad, hoy los diez policías involucrados se encuentran en libertad a la espera del juicio.
¿Cómo era la vida de Sofía? ¿Cómo la recordás?
Era una chica muy tranquila como todas las personas que conocemos, normal, me refiero a sus actitudes. Lamentablemente se le adjudicó algo que no se comprobó, que fue el tema del robo. Perdió su vida y la perdió de una manera en la que es imperdonable en todos los sentidos, ya que lo quisieron hacer pasar por un suicidio o una muerte súbita y no lo fue. Las personas que tenían que acompañarla o cuidarla no la cuidaron, la asesinaron de una forma muy trágica, muy dolorosa. No me quiero imaginar sus horas ahí, lamentablemente no tenemos tampoco una fecha exacta de su muerte, si bien dicen que la encontraron el día 10, ya tenía horas o días, para mí fueron días, no fueron horas.
Era muy solidaria siempre, siempre estaba en todo, con todos. Iba a estudiar una carrera de enfermería, ya había ingresado. Tenía 9,50 creo más o menos en las notas y arrancaba el 17 de abril en el hospital de San Fernando que tiene prácticas de la Cruz Roja. Ahí estaba estudiando y sabíamos que se había sacado una nota que no esperaba. Era algo que le gustaba, cuidaba a las personas, cuidaba siempre a mi tía o algún familiar, siempre que pudo hacerlo lo hizo.
Por lo que comentabas sobre sus últimos días, ¿cuáles fueron exactamente las versiones que dio la Policía Bonaerense?
Dieron varias, la primera fue que se encontraba perdida en la zona, la segunda fue por un intento de robo y la tercera que fue por un intento de robo con escalamiento, por lo cual si no tenía antecedentes iba a salir en libertad una vez que el fiscal en ese momento le tomara declaraciones. Por lo que he visto en la causa el fiscal sí le tomó declaraciones pero quedó imputada por un supuesto robo con escalamiento, siendo que a Sofía no le encontraron nada, nada de nada, ni siquiera su documento, porque su documento lo encontré aquí.
Después de lo que había sucedido, nos encontramos con el fiscal y le preguntamos el por qué, ¿cómo había sucedido todo esto y por qué había quedado detenida? Y nos respondió que había quedado detenida por temor a represalias hacia la persona a la que supuestamente le había entrado a la casa.
Hay miles de cosas que no nos cierran en definitiva, porque en la zona había cámara de seguridad del municipio de Pilar, el municipio al poco tiempo sacó las cámaras y nunca entregó las grabaciones. Es más, afuera de la comisaría había cámaras de seguridad, con el tiempo lamentablemente también se perdieron porque el fiscal no fue capaz de pedir todas esas instancias. Con el tiempo todo se perdió, porque el fiscal no supo tal vez como llevar la causa o por el encubrimiento que hay en la zona y más tratándose de quién se trata, una persona trans.
Uno de los principales lemas que levantás desde que el comienzo es “Nadie se suicida en una comisaría”, ¿cuáles fueron para ustedes los hechos que sucedieron?
Nadie se suicida en una comisaría, quién va a elegir un lugar como una comisaría para suicidarse, es ilógico. Es más, Sofía jamás lo haría, tenía muchas ganas de vivir. Unos días antes se había atragantado con un huesito de pollo. Hay un audio que le envía a uno de sus amigos y le decía que tenía terror en ese momento de morirse. Ese mismo día, ya que vivíamos a 2 o 3 metros, vino corriendo a la puerta diciéndome que no podía respirar. Así que tratamos de hacerle la maniobra para que expulsara el hueso pero no pudimos.
Llamamos a la policía, a los bomberos, si bien se acercaron primero los bomberos, ella misma cuenta en ese audio que uno de los policías le decía "tengo terror a que esta piba se me muera acá" y ella también lo pensaba, lo cuenta en ese audio. Tres días después a la instancia del hueso, tres días después viene a pasar todo esto. Nadie se suicida en una comisaría y muchísimo menos de la forma en que su cuerpo estaba, con todas las lesiones que tenía, conociéndola como la conozco. A los policías no los conozco, pero sé lo que han dicho y hay demasiadas irregularidades en todos sus dichos.
El trato que tenían hacia ella también es inhumano, lo que hicieron cuando ella ya no tenía vida, eso de patearla. Hay gente que sabe lo que ha ocurrido, pero tienen miedo de hablar supongo. Lo único que queremos es saber la verdad, qué es lo que ocurrió, saber por qué la asesinaron así. Estoy segura de que Sofía vio algo, ese día sábado 8 de abril estaba esperando un Didi para volver a casa, que eran alrededor de las 9 de la mañana, eso también lo sabemos porque tenemos una conversación. Por h o por b corrió, trepó a una casa y pasó lo que pasó.
Hay una policía de la patrulla municipal de Pilar, que es la que llega primero al lugar del hecho, y Sofía le dice que por favor no la entregara, que no la entregara porque la iban a matar. Esas declaraciones también están en poder de nosotros y en poder de la fiscalía. a Sofía la mataron por algo, ¿por qué tocaron el teléfono a Sofía? ¿Por qué la policía manipula o cómo manipuló el teléfono de Sofía? Yo sé que tenía contraseña porque en una oportunidad le he dado el Wi-Fi de mi casa y ella desbloqueó el teléfono. hay cosas que todavía no entendemos, que todavía no explican el motivo ni el porqué. Por eso están imputados los 10 policías. También se comprobó que del teléfono de Sofía han sido borrados varios archivos, incluso el día domingo a las 12 del mediodía, ese domingo 9.
Este diálogo que decís que tuvo con la policía municipal, ¿saben de dónde surge?
De cuando queda arrestada ese día. La policía que entregó a Sofía prestó declaración, ella declaró eso, que Sofía dijo “no me entregues porque me van a matar”.
Contemplando la acusación del travesticidio, que hay elementos para señalar a distintos agentes por encubrimiento y que hay involucrados 10 policías de la bonaerense en el conjunto de la causa, ¿cuál fue la respuesta del Ministerio de la Seguridad de la provincia Buenos Aires que para ese entonces estaba encabezado por Sergio Berni?
Lamentablemente no tenemos respuesta, jamás nos quisieron recibir por parte del Ministerio de Seguridad de la provincia. No tenemos respuesta pero sí el Ministerio de Seguridad se tomó la molestia de ponerle peritos y abogados de todo tipo a los 10 policías.
Hablando abogados en un escrito que se publicó el año pasado de Francisco Oneto, defensor del principal acusado que es Carlos Rodríguez, se refieren a Sofía diciendo “era delincuente y drogadicta y murió como vivió”, ¿vos qué le responderías?
Repudiamos los dichos de él. Hemos pedido también lamentablemente al juez de la causa de Sofía, Walter Saettone, que se retracte en sus dichos, hemos tratado de llevarlo al Colegio de Abogados. El abogado Oneto se refirió a sus escritos diciendo que fue un error de uno de sus empleados y el juez lo tomó como tal. Así que no pudimos avanzar sobre eso. Repudiamos estos dichos porque Sofía no era ninguna delincuente, ninguna drogadicta y nadie se merece morir como ellos la asesinaron.
En los últimos años vienen creciendo los discursos de odio, ¿vos qué opinás de estos discursos que apuntan centralmente hacia la diversidad sexual y hoy en día están reproducidos directamente por ni más ni menos que el presidente Javier Milei y el gobierno?
Lamentablemente tenemos un presidente homofóbico, todos alrededor son lo mismo. Sí, ha crecido bastante todo esto. O sea que Sofía no fue la única que la policía ha asesinado, también tenemos el caso de Samuel Tobares, el caso de Treinti , el caso de Fernanda y en algún momento tiene que parar, no sé ni cómo ni cuándo. Ha crecido en todos los contextos, no solo por la policía sino por la gente en común.
Hoy en día, ¿cuál es exactamente la situación del juicio? ¿Cuándo prevén que comience?
Lamentablemente con el juez que nos ha tocado en la causa, que es Walter Saettone y el responsable de la muerte de Sofía adentro de la comisaría ya que no tenía antecedentes penales y le adjudicaron un hecho de robo que no existió, encubre a los diez policías siendo que el año pasado sobreseyó a nueve. Gracias al compañerismo de la comunidad y de todas las personas que se han sumado hemos logrado revertir el sobreseimiento de los nueve. Tenemos el fallo de la Cámara de Apelaciones de San Isidro, más el fallo de la Cámara de Casación de La Plata, donde dicen que tres policías deben ir a juicio por homicidio agravado por odio de la identidad de género y los siete restantes por encubrimiento, falsificación de documentos públicos y por ser funcionarios de las fuerzas bonaerenses.
Es tanto el encubrimiento que Walter Saettone ha hecho a lo largo casi de estos 3 años, lamentablemente nos quedan dos instancias más que ellos puedan recurrir y depende del juez si eleva a juicio o no. La consigna hoy es que eleve ya a juicio, no debemos ni queremos esperar tanto para que sea justicia por Sofía Fernández. Sabemos que es un proceso muy largo, pero no queremos esperar. Yo no quiero esperar tanta verdugueada que el juez ha hecho, ha protegido más a los diez policías que a mí.
Y ahora que se cumplen los 3 años, ¿están convocando alguna actividad o están impulsando alguna alguna campaña particular desde la comisión de desde la comisión de justicia por Sofía?
Desde Justicia por Sofía Fernández y Autoconvocades por Sofía Fernández estamos convocando a dibujantes, gente que pueda sacar algún dibujo, arrobarnos en las redes, pidiendo la elevación a juicio ya y justicia por Sofía Fernández. El día 10 se cumplen los 3 años y nos encontramos en la estación de Pilar a las 6 de la tarde para hacer una pegatina en la zona, pasar por la fiscalía de Pilar y pasar por el juzgado de garantías N° 7 de Pilar. Van casi 3 años, el juez Walter Saettone nos ha verdugueado tanto en este tiempo que queremos terminar con ese proceso, que los diez paguen por lo que hicieron, que vayan a cárcel común, no queremos privilegios tampoco porque sabemos cómo actúan.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>Mabel Valdez, hermana de Sofía Fernández
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Ni una menos: femicidio de una investigadora del Conicet en Santa Fe
9 de abril, por De la bronca a la furia — Géneros y Sexualidades, Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Femicidio, Femicidios, Facultad Farmacia y Bíoquímica (UBA), Géneros y Sexualidades, Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Femicidio, Femicidios, Facultad Farmacia y Bíoquímica (UBA)
Silvina Rosa Drago, bioquímica, docente e investigadora del CONICET de Santa Fe, fue asesinada por su pareja en su casa. Nuevamente tenemos que gritar: ¡Ni una menos! ¡Es Femicidio!
La Dra. Silvina Drago trabajaba en el área de Ciencia y Tecnología de los Alimentos. Asimismo, era profesora titular de la Universidad Nacional del Litoral y directora de carreras de posgrado en su especialidad. Ella era una de las tantas mujeres trabajadoras que sostienen la ciencia y la educación con salarios de hambre (más del 53% de las investigadoras del CONICET son mujeres).
Este no es un caso aislado, del 1/1 al 29/03 del 2026 el observatorio Ahora que si nos ven registró 66 víctimas fatales por violencia de género: 57 femicidios directos, 6 femicidios vinculados, 2 instigaciones al suicidio y 1 travesticidio/transfemicidio.
92 intentos de femicidio (1 cada 25 horas). El 18% había denunciado 68% de los agresores eran parejas o ex parejas, 47,6% ocurrió en la vivienda de la víctima y el 20,6% en la vivienda compartida. Al menos 56 niñxs quedaron sin sus madresEsto nos da un promedio de 1 femicidio cada 33 hs en lo que va del año.
El gobierno difunde y promueve un discurso machista y de odio contra las mujeres y diversidades sexuales, niega la discriminación y la violencia de género, llegando a proponer en Davos 2025 sacar la figura de femicidio del Código Penal. Se trata de un discurso que legítima la violencia machista que después se expresa socialmente.
Te puede interesar: El informe de femicidios que desmiente el discurso negacionista del gobierno
Parándose sobre ese discurso, el gobierno desfinancia las políticas públicas que logramos conseguir con la lucha del movimiento feminista y de diversidades. Lo vemos en el vaciamiento de la Línea 144, lo vemos en el desfinanciamiento de la salud pública; le arrancamos al estado la legalización del aborto, pero la IVE/ILE sin financiamiento no se puede implementar plenamente, el intento del vaciamiento del Htal. Bonaparte, donde funciona el departamento de Salud Integral, un espacio vital para las diversidades sexuales y mujeres. Se creó hace cuatro años y allí se garantizan atenciones integrales y acompañamiento del tratamiento de modificación corporal. Lo vemos con las jubiladas, el gobierno eliminó la posibilidad de acceder a nuevas moratorias previsionales, con esto 9 de cada 10 mujeres que alcanzan la edad de jubilarse no podrán hacerlo por falta de aportes, obligándolas a esperar a los 65 años para una PUAM (Pensión Universal para el Adulto Mayor), equivalente al 80% de la mínima.
Las y les estudiantes de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA que se organizan en el colectivo Pan y Rosas, aseguraron: "Nosotres no nos resignamos, la fuerza que demostramos el 1F en las calles contra el discurso de Davos, la volvimos a demostrar este año en la marcha por el 8M. Esa fuerza hay que seguir desarrollándola en todo el país, en cada barrio, en cada lugar de trabajo, en cada lugar de estudio para organizarse y mantenernos movilizadas en las calles. Porque nos tenemos que pasar todos los pueblos que sean necesarios".
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El empresario Marcelo Porcel fue procesado por abuso sexual y corrupción de menores
6 de abril, por A 2 años de las denuncias — Géneros y Sexualidades, Ciudad de Buenos Aires, Columnistas Vertical , Corrupción de menores, Abusos sexuales, Géneros y Sexualidades, Ciudad de Buenos Aires, Columnistas Vertical , Corrupción de menores, Abusos sexuales
Se trata de 10 denuncias de menores que relatan hechos similares, las primeras realizadas ante la Justicia en julio de 2024. El empresario, recién llamado en marzo de este año a declaración indagatoria, está acusado también de producir material de contenido sexual.
Recién en marzo de este año Marcelo Porcel fue llamado a prestar declaración indagatoria, donde aseguró que era “inocente”, a casi 2 años de las primeras denuncias realizadas por compañeros del colegio de su hijo por hechos entre el 2022 y 2024. Este lunes, la Justicia dispuso aplicarle un embargo por 112 millones de pesos, la entrega de su pasaporte para que no pueda salir del país y la prohibición de ausentarse de su domicilio por más de 24 horas. El pedido de la querella había sido de prisión preventiva.
El empresario fue procesado por corrupción y abuso sexual gravemente ultrajante agravado de menores, cometido contra menores de trece años y en contexto de guarda ya que se encontraban en su casa al tratarse de compañeros de colegio de su hijo. La imputación surge a partir de los testimonios y declaraciones en Cámara Gesell de diez menores que para ese entonces tenían entre 13 y 14 años. A su vez, es acusado en uno de los casos por producción de representaciones sexuales de un menor de edad, lo que surgió por la pericia en el celular de Porcel ya que encontraron grabaciones que realizaba a escondidas en el baño de sus domicilios.
La causa comenzó con el relato de seis menores, todos alumnos del Colegio Palermo Chico, ubicado en el barrio del mismo nombre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los relatos ubican los hechos en el departamento de la familia Porcel en la torre Le Parc, en otro departamento de su madre y en sus oficinas en Av. Libertador. La denuncia cayó en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 50, bajo el juez Carlos Manuel Bruniard y el fiscal Pablo Turano de la Fiscalía en los Criminal y Correccional Nº 1.
En un comienzo el magistrado dispuso una medida cautelar para que Porcel no pueda tener contacto, sea directo o indirecto, con las presuntas víctimas y sus familias, incluyendo una perimetral para acercarse al Colegio Palermo Chico y el club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA), ya que varios de los denunciantes juegan al fútbol ahí. El caso cobró notoriedad en diciembre del 2025.
Los relatos de los menores señalan como Porcel se habría involucrado en el grupo de adolescentes y sus actividades deportivas, organizando encuentros en su casa donde los menores eran invitados a dormir, proveyéndoles alcohol y dándoles incentivos económicos para que bebieran o a quienes den una vuelta alrededor de una mesa en ropa interior. La imputación por abuso sexual está basada en los testimonios donde los menores hablan de masajes y tocamientos.
El abogado que representa a los denunciantes, Pablo Hawlena Gianotti, denunció irregularidades durante el juicio. Por ejemplo, cuando lograron que el juez dicte el allanamiento en el Tambo Campazu de Cañuelas, la policía fue y terminaron yendo a otro lugar en frente. Al llegar una mujer les señaló que el establecimiento estaba a menos de 100 metros, los efectivos al consultar al Juzgado de Capital Federal resolvieron cerrar la diligencia como “negativa”, impidiendo que secuestre material de prueba.
¿Quién es el empresario Marcelo Porcel?
Su padre fue Néstor Porcel, uno de los creadores de Argencard en 1971, entre las primeras tarjetas de crédito en el país y una de las principales empresas locales de medios de pago hasta que fue vendida a mediados de 1990 a Exxel Group. En su actividad empresarial, Marcelo Porcel se dedica a los rubros agropecuario e inmobiliario.
Por un lado, es el presidente de Campazu S.A., una compañía agrícola y ganadera que hace 20 años se dedica a la producción de leche bovina, cría de ganado y cultivo de trigo, girasol, soja y maíz.
Además, Porcel es parte del Grupo Hatzlaja, una sociedad anónima con capitales de Uruguay y Panamá. Este grupo, prometiendo una inversión de 15 millones de dólares, ganó la licitación para explotar el espacio Oh! Buenos Aires, un shopping ubicado en una zona exclusiva del barrio de Recoleta donde antes se encontraba el Buenos Aires Design. También compraron un lote de 150.000 metros cuadrados en la zona de Nordelta donde tienen el proyecto de construir un centro comercial similar al de la Ciudad de Buenos Aires.
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[No somos una hermandad] Una guillotina en el patio
1ro de abril, por Ideas de Izquierda — Géneros y Sexualidades, Cultura, Bloque idz inferior2 5, Géneros y Sexualidades, Cultura, Bloque idz inferior2 5
Cuando se dio cuenta de que había elegido la prenda de ropa equivocada para el primer día de trabajo ya era tarde. En realidad, era lo único presentable en su guardarropa de estudiante y el recuerdo de su paso por el ingreso a Medicina (un sueño idealista que nació cuando vio las primeras masacres de la Segunda Guerra Mundial). Se reunió con el resto de las aprendices en la planta Caudron-Renault de Issy-les-Moulineaux, en las afueras de París. Antes del almuerzo ya sabía que las únicas personas con camisa blanca en la fábrica eran los jefes.
Simonne Minguet no había cumplido 25 cuando empezó a trabajar en la fábrica de aviones Caudron-Renault. Militaba en el Comité Comunista Internacionalista desde 1942, un grupo francés de orientación trotskista que se organizaba de forma clandestina bajo la ocupación nazi. No sabía que iba a participar de una experiencia histórica ni que se transformaría en la primera ajustadora de Francia, un puesto clave antes exclusivamente masculino. Sus compañeras enteladoras (las obreras más calificadas) le confeccionaron un mameluco a medida.
Hay pocos registros de la militancia de Simonne, como de muchas mujeres. De hecho, esta entrada tiene mucho que ver con la reconstrucción que hacen Edurne Portela y José Ovejero en Una belleza terrible (Galaxia Gutenberg) de la militancia de mujeres como Jeanne Martin o Vera Lanis. Vera es mencionada en algunas crónicas sobre el exilio de León Trotsky, pero en la novela la colocan en medio de la huelga de la fábrica Renault de 1938 y es la protagonista de su recorrido revolucionario. La diferencia es que Simonne escribió su historia en Mes années Caudron
(Mis años Caudron: Caudron-Renault, una fábrica autogestionada en la Liberación).
Cuando se elige el comité obrero provisional en Issy-les-Moulineaux (París está en plena insurrección en agosto de 1944), Simonne se para sobre un banco y se presenta como candidata a delegada. Es elegida y lo primero que hace es ir con los demás a la oficina del capataz (al que odian todos, especialmente las mujeres, porque son el blanco predilecto de sus abusos). “Tengo el placer de comunicarle que ya no lo queremos y que no le queda más que largarse”, recuerda. Lo mismo pasa en el resto de los sectores y cuando se eligen las autoridades del comité, Simonne resulta secretaria adjunta.
Muy pronto es señalada como “agitadora”. Desorientados, los dirigentes del sindicato buscaban "al responsable de la IV Internacional en la fábrica"; tardaron en darse cuenta de que estaban buscando en el vestuario equivocado. “¡A esta Minguet la voy a echar a la calle!”, decía el jefe de los talleres, pero alguien le advirtió que no lo hiciera: “va usted a tener enseguida a toda la fábrica en huelga”. A Simonne la perseguían los directores de la fábrica, los burócratas del sindicato y los dirigentes estalinistas del Partido Comunista Francés, pero era querida y respetada por los obreros y las obreras; ese era su escudo.
Sin disciplina masculina que respetar
En 1945 las mujeres votan por primera vez en Francia y algunos sindicatos aprovechan el clima para reclamar la igualdad salarial (el convenio metalúrgico, como la mayoría, tenía una reducción del 10 % de los "salarios femeninos"). Cuando empezaron las asambleas y reuniones, Simonne advirtió la potencialidad de las trabajadoras cuando se organizaban “sin disciplina masculina que respetar”. “En la fábrica, siempre tenían prisa por salir para encargarse de su segunda jornada laboral: ama de casa, madre de familia. Por eso participaban poco en las reuniones sindicales o políticas (...) ‘mi marido está de acuerdo en que vaya a las reuniones con la condición de que la sopa esté lista y su camisa planchada cuando llegue a casa'”.
Durante esa campaña, llega a la fábrica de lamparitas Mazda: son todas mujeres, solamente hay un hombre (el capataz). Después de charlar sobre los salarios y elegir las delegadas que irán al ministerio a exponer los reclamos, le dicen a Simonne: “queremos crear una sección sindical, díganos cómo hacerlo”. Ese día vuelven charlando con Raymonde, una soldadora de Renault que la acompañaba en las recorridas, y las dos están entusiasmadas: no tienen experiencia pero tienen ganas. Esas obreras sin experiencia pero con ganas se arrojan a la mesa del ministro ni bien entran a su despacho. Le ponen el recibo de sueldo en la cara: “¿Qué haría usted con esto, señor Ministro?”. Nadie dijo nada más, pero ese mes dejaron de existir las reducciones salariales por género (la brecha salarial sigue existiendo pero se justifica y se oculta de otras formas).
Una vez que Simonne vio de cerca esa energía ya no pudo dejar de pensar en eso: “nuestras reivindicaciones particulares eran pocas. Aparte de la igualdad salarial (...) se hablaba también de guarderías cercanas a las fábricas para aliviar el cansancio de las madres obligadas a dejar a sus criaturas antes de ir al trabajo, en las guarderías del barrio. En Caudron habíamos puesto en marcha un proyecto de guardería que pensábamos instalar” (no llegan a concretarlo). Lo rescato igual porque creo que desmiente las supuestas jerarquías de las demandas. Cuando las organizaciones potencian en lugar de obstaculizar (como hacen demasiado seguido las dirigencias sindicales) no hay demandas secundarias, mucho menos las de las mujeres.
A la guillotina
En 1956 Simonne es detenida con Janine Weil por colaborar con la lucha de Argelia (excolonia francesa) y distribuir folletos clandestinos en la comunidad argelina en Francia. Al ser las únicas presas políticas en la cárcel Petite Roquette, terminan compartiendo pabellón con las llamadas “aborteras” y ahí conoce los primeros pasos de la lucha por el derecho a decidir.
Una de las monjas encargadas de la vigilancia le cuenta que en 1943, durante la ocupación nazi, habían asesinado a una mujer en la guillotina en el patio de la cárcel por realizar abortos. Su nombre era Marie-Louise Giraud. Las penas por aborto venían endureciéndose desde 1939; el régimen colaboracionista (cuyo lema era “Trabajo, familia, patria”) lo transformó en un “crimen contra la seguridad del Estado” y el castigo era la muerte. La pena capital fue derogada luego de la liberación, pero el derecho al aborto tuvo que esperar hasta 1975 para ser legalizado de forma provisional y hasta 1979 de forma permanente (después de una marcha masiva que persuadió a los dubitativos, como sabe hacer la calle).
“Las mujeres sacuden las bases principales del patriarcado que descansa ante todo sobre la esclavitud más o menos enmascarada de las mujeres. Así, añaden a la lucha de clases una dimensión nueva, considerable”. Simonne lo escribe cuando esa intersección entre la clase y el género era un poco más solitaria para las socialistas. “La suerte de las mujeres está ciertamente ligada a los progresos de la revolución socialista: ligada pero no supeditada. Y con un programa de emancipación total bien elaborado, las mujeres podrán imponerse hoy en el movimiento obrero”.
Aunque 1997 no fue el año más fácil para la lucha revolucionaria (el “fin de la historia” de Francis Fukuyama todavía encandilaba a muchos), Simonne termina su libro con “Una nota de optimismo” y parafrasea a Gracco Babeuf, un revolucionario de 1789: “la Revolución francesa no es más que la precursora de una revolución mucho más grande y mucho más solemne y que será la última” (es una frase de El manifiesto de los iguales de 1796). Cuando sobraban los agoreros del final, propuso una perspectiva optimista y de largo aliento, aun cuando esa última revolución no estaba a la vista.
Maternidad, perros y felices pascuas
Maternidad: ¿Deseo o mandato? Arrepentidas, estafadas y el deseo de no ser madres (Planeta) de Lala Pasquinelli vuelve sobre un tema que nunca se agota porque los prejuicios y estereotipos que se construyen alrededor de la maternidad se reciclan todo el tiempo. Desde la maternidad como “consecuencia natural del género” a los debates sobre subrogación, romantización y la construcción del deseo siempre en tela de juicio. La psicóloga feminista Juliet Mitchell dice que el capitalismo idealiza la maternidad y, a la vez, la hace imposible (la idealiza en condiciones que son imposibles para la mayoría, a las que condena a una realidad muy lejos de ese ideal). En esa disyuntiva está la mayoría de las mujeres, como se ve en la conversación colectiva que acompaña el libro con testimonios recolectados por la iniciativa de Mujeres que no fueron tapa, que le dan un valor muy concreto a decisiones que se juzgan todos los días.
“Todo lo que no soy yo” es un relato de Los potrillos nacen ríos (Penguin) de Sofía de la Vega. Es la perspectiva de un perro en el cerro y todo lo que conoce con su olfato y sus patas. Mi cuento favorito es “Tincazo”, un caballo que reflexiona tan hondo que te conmueve, pero cuando llegué al relato del perrito me hizo pensar en “A un perro herido”, un poema del escritor William Carlos Williams que empieza diciendo: “Soy yo, no la pobre bestia ahí tirada”. William Carlos Williams fue una inspiración y algo así como un profeta para la generación beat (aunque dicen por ahí que le recomendó a Allen Ginsberg cortar a la mitad su poema “Aullido”; por suerte no le hizo caso).
El primer epígrafe de Una belleza terrible es un fragmento del poema “Pascua, 1916” de W. B. Yeats: "¿Y si un exceso de amor los deslumbró hasta su muerte? (...) Ha nacido una belleza terrible". El poema recuerda el levantamiento de Pascua de 1916, uno de los pasajes —el último— del sueño revolucionario de una Irlanda independiente, que en su constitución proclamaba iguales derechos políticos a todas las personas. Aunque no llegó a hacerse realidad, fue la promesa de que aquella vez la independencia no dejaría a las mujeres afuera. Constance Markievicz, la condesa roja, la que besó su revólver antes de entregarlo a las autoridades cuando los derrotaron esa Pascua de 1916, no se consagró como Yeats pero escribía poesía para escapar del insomnio en la cárcel: "no puedo dormir y sin embargo sueño".
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[No somos una hermandad] Una guillotina en el patio
1ro de abril, por Ideas de Izquierda — Géneros y Sexualidades, Cultura, Columnistas Vertical , Edición Costa Rica , Géneros y Sexualidades, Cultura, Columnistas Vertical , Edición Costa Rica
Cuando se dio cuenta de que había elegido la prenda de ropa equivocada para el primer día de trabajo ya era tarde. En realidad, era lo único presentable en su guardarropa de estudiante y el recuerdo de su paso por el ingreso a Medicina (un sueño idealista que nació cuando vio las primeras masacres de la Segunda Guerra Mundial). Se reunió con el resto de las aprendices en la planta Caudron-Renault de Issy-les-Moulineaux, en las afueras de París. Antes del almuerzo ya sabía que las únicas personas con camisa blanca en la fábrica eran los jefes.
Simonne Minguet no había cumplido 25 cuando empezó a trabajar en la fábrica de aviones Caudron-Renault. Militaba en el Comité Comunista Internacionalista desde 1942, un grupo francés de orientación trotskista que se organizaba de forma clandestina bajo la ocupación nazi. No sabía que iba a participar de una experiencia histórica ni que se transformaría en la primera ajustadora de Francia, un puesto clave antes exclusivamente masculino. Sus compañeras enteladoras (las obreras más calificadas) le confeccionaron un mameluco a medida.
Hay pocos registros de la militancia de Simonne, como de muchas mujeres. De hecho, esta entrada tiene mucho que ver con la reconstrucción que hacen Edurne Portela y José Ovejero en Una belleza terrible (Galaxia Gutenberg) de la militancia de mujeres como Jeanne Martin o Vera Lanis. Vera es mencionada en algunas crónicas sobre el exilio de León Trotsky, pero en la novela la colocan en medio de la huelga de la fábrica Renault de 1938 y es la protagonista de su recorrido revolucionario. La diferencia es que Simonne escribió su historia en Mes années Caudron (Mis años Caudron: Caudron-Renault, una fábrica autogestionada en la Liberación).
Cuando se elige el comité obrero provisional en Issy-les-Moulineaux (París está en plena insurrección en agosto de 1944), Simonne se para sobre un banco y se presenta como candidata a delegada. Es elegida y lo primero que hace es ir con los demás a la oficina del capataz (al que odian todos, especialmente las mujeres, porque son el blanco predilecto de sus abusos). “Tengo el placer de comunicarle que ya no lo queremos y que no le queda más que largarse”, recuerda. Lo mismo pasa en el resto de los sectores y cuando se eligen las autoridades del comité, Simonne resulta secretaria adjunta.
Muy pronto es señalada como “agitadora”. Desorientados, los dirigentes del sindicato buscaban "al responsable de la IV Internacional en la fábrica"; tardaron en darse cuenta de que estaban buscando en el vestuario equivocado. “¡A esta Minguet la voy a echar a la calle!”, decía el jefe de los talleres, pero alguien le advirtió que no lo hiciera: “va usted a tener enseguida a toda la fábrica en huelga”. A Simonne la perseguían los directores de la fábrica, los burócratas del sindicato y los dirigentes estalinistas del Partido Comunista Francés, pero era querida y respetada por los obreros y las obreras; ese era su escudo.
Sin disciplina masculina que respetar
En 1945 las mujeres votan por primera vez en Francia y algunos sindicatos aprovechan el clima para reclamar la igualdad salarial (el convenio metalúrgico, como la mayoría, tenía una reducción del 10 % de los "salarios femeninos"). Cuando empezaron las asambleas y reuniones, Simonne advirtió la potencialidad de las trabajadoras cuando se organizaban “sin disciplina masculina que respetar”. “En la fábrica, siempre tenían prisa por salir para encargarse de su segunda jornada laboral: ama de casa, madre de familia. Por eso participaban poco en las reuniones sindicales o políticas (...) ‘mi marido está de acuerdo en que vaya a las reuniones con la condición de que la sopa esté lista y su camisa planchada cuando llegue a casa'”.
Durante esa campaña, llega a la fábrica de lamparitas Mazda: son todas mujeres, solamente hay un hombre (el capataz). Después de charlar sobre los salarios y elegir las delegadas que irán al ministerio a exponer los reclamos, le dicen a Simonne: “queremos crear una sección sindical, díganos cómo hacerlo”. Ese día vuelven charlando con Raymonde, una soldadora de Renault que la acompañaba en las recorridas, y las dos están entusiasmadas: no tienen experiencia pero tienen ganas. Esas obreras sin experiencia pero con ganas se arrojan a la mesa del ministro ni bien entran a su despacho. Le ponen el recibo de sueldo en la cara: “¿Qué haría usted con esto, señor Ministro?”. Nadie dijo nada más, pero ese mes dejaron de existir las reducciones salariales por género (la brecha salarial sigue existiendo pero se justifica y se oculta de otras formas).
Una vez que Simonne vio de cerca esa energía ya no pudo dejar de pensar en eso: “nuestras reivindicaciones particulares eran pocas. Aparte de la igualdad salarial (...) se hablaba también de guarderías cercanas a las fábricas para aliviar el cansancio de las madres obligadas a dejar a sus criaturas antes de ir al trabajo, en las guarderías del barrio. En Caudron habíamos puesto en marcha un proyecto de guardería que pensábamos instalar” (no llegan a concretarlo). Lo rescato igual porque creo que desmiente las supuestas jerarquías de las demandas. Cuando las organizaciones potencian en lugar de obstaculizar (como hacen demasiado seguido las dirigencias sindicales) no hay demandas secundarias, mucho menos las de las mujeres.
A la guillotina
En 1956 Simonne es detenida con Janine Weil por colaborar con la lucha de Argelia (excolonia francesa) y distribuir folletos clandestinos en la comunidad argelina en Francia. Al ser las únicas presas políticas en la cárcel Petite Roquette, terminan compartiendo pabellón con las llamadas “aborteras” y ahí conoce los primeros pasos de la lucha por el derecho a decidir.
Una de las monjas encargadas de la vigilancia le cuenta que en 1943, durante la ocupación nazi, habían asesinado a una mujer en la guillotina en el patio de la cárcel por realizar abortos. Su nombre era Marie-Louise Giraud. Las penas por aborto venían endureciéndose desde 1939; el régimen colaboracionista (cuyo lema era “Trabajo, familia, patria”) lo transformó en un “crimen contra la seguridad del Estado” y el castigo era la muerte. La pena capital fue derogada luego de la liberación, pero el derecho al aborto tuvo que esperar hasta 1975 para ser legalizado de forma provisional y hasta 1979 de forma permanente (después de una marcha masiva que persuadió a los dubitativos, como sabe hacer la calle).
“Las mujeres sacuden las bases principales del patriarcado que descansa ante todo sobre la esclavitud más o menos enmascarada de las mujeres. Así, añaden a la lucha de clases una dimensión nueva, considerable”. Simonne lo escribe cuando esa intersección entre la clase y el género era un poco más solitaria para las socialistas. “La suerte de las mujeres está ciertamente ligada a los progresos de la revolución socialista: ligada pero no supeditada. Y con un programa de emancipación total bien elaborado, las mujeres podrán imponerse hoy en el movimiento obrero”.
Aunque 1997 no fue el año más fácil para la lucha revolucionaria (el “fin de la historia” de Francis Fukuyama todavía encandilaba a muchos), Simonne termina su libro con “Una nota de optimismo” y parafrasea a Gracco Babeuf, un revolucionario de 1789: “la Revolución francesa no es más que la precursora de una revolución mucho más grande y mucho más solemne y que será la última” (es una frase de El manifiesto de los iguales de 1796). Cuando sobraban los agoreros del final, propuso una perspectiva optimista y de largo aliento, aun cuando esa última revolución no estaba a la vista.
Maternidad, perros y felices pascuas
Maternidad: ¿Deseo o mandato? Arrepentidas, estafadas y el deseo de no ser madres (Planeta) de Lala Pasquinelli vuelve sobre un tema que nunca se agota porque los prejuicios y estereotipos que se construyen alrededor de la maternidad se reciclan todo el tiempo. Desde la maternidad como “consecuencia natural del género” a los debates sobre subrogación, romantización y la construcción del deseo siempre en tela de juicio. La psicóloga feminista Juliet Mitchell dice que el capitalismo idealiza la maternidad y, a la vez, la hace imposible (la idealiza en condiciones que son imposibles para la mayoría, a las que condena a una realidad muy lejos de ese ideal). En esa disyuntiva está la mayoría de las mujeres, como se ve en la conversación colectiva que acompaña el libro con testimonios recolectados por la iniciativa de Mujeres que no fueron tapa, que le dan un valor muy concreto a decisiones que se juzgan todos los días.
“Todo lo que no soy yo” es un relato de Los potrillos nacen ríos (Penguin) de Sofía de la Vega. Es la perspectiva de un perro en el cerro y todo lo que conoce con su olfato y sus patas. Mi cuento favorito es “Tincazo”, un caballo que reflexiona tan hondo que te conmueve, pero cuando llegué al relato del perrito me hizo pensar en “A un perro herido”, un poema del escritor William Carlos Williams que empieza diciendo: “Soy yo, no la pobre bestia ahí tirada”. William Carlos Williams fue una inspiración y algo así como un profeta para la generación beat (aunque dicen por ahí que le recomendó a Allen Ginsberg cortar a la mitad su poema “Aullido”; por suerte no le hizo caso).
El primer epígrafe de Una belleza terrible es un fragmento del poema “Pascua, 1916” de W. B. Yeats: "¿Y si un exceso de amor los deslumbró hasta su muerte? (...) Ha nacido una belleza terrible". El poema recuerda el levantamiento de Pascua de 1916, uno de los pasajes —el último— del sueño revolucionario de una Irlanda independiente, que en su constitución proclamaba iguales derechos políticos a todas las personas. Aunque no llegó a hacerse realidad, fue la promesa de que aquella vez la independencia no dejaría a las mujeres afuera. Constance Markievicz, la condesa roja, la que besó su revólver antes de entregarlo a las autoridades cuando los derrotaron esa Pascua de 1916, no se consagró como Yeats pero escribía poesía para escapar del insomnio en la cárcel: "no puedo dormir y sin embargo sueño".
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