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Maternidad en debate: Lala Pasquinelli presentó su libro
27 de abril, por Libros — Géneros y Sexualidades, maternidad, Edicion Perú, Elon Musk, #MovimientodeMujeres, #Feminismo, Peter Thiel, Feminismos, Géneros y Sexualidades, maternidad, Edicion Perú, Elon Musk, #MovimientodeMujeres, #Feminismo, Peter Thiel, Feminismos
En el Club 911, Lala Pasquinelli (MQNFT) presentó Maternidad: ¿deseo o mandato? en una charla atravesada por la emoción, la risa y el cuestionamiento a los relatos que siguen imponiendo la maternidad como destino inevitable. Entre la caída de la natalidad y la discusión sobre el trabajo de cuidados no remunerado, también asomó quiénes sostienen ese mandato: sectores ultraconservadores como Elon Musk y Peter Thiel.
Sala llena. Así estaba el Club 911 para la presentación del libro de Lala Pasquinelli, Maternidad: ¿deseo o mandato? Arrepentidas, estafadas y el deseo de no ser madres. Pero, claro, fue un evento que se convirtió en algo más que literario. La conversación abordó temas difíciles para las mujeres, pero también hubo lugar para la risa, tan necesaria en estos tiempos adversos de cuestionamientos a nuestro movimiento feminista y de las diversidades sexuales.
La previa, del encuentro organizado por el espacio Mujeres que no fueron tapa(MQNFT) , tuvo un tono íntimo y conmovedor con la hermosa de voz de Laura Morillo, que preparó el terreno con su música.
Después, rodeada de invitadas que aportaron miradas diversas —Lucía Cavallero, Sol Despeinada, Flavia Broffoni, Ana Ojeda y Ana Muntaner—, Pasquinelli desplegó el corazón de su libro: una crítica frontal a los mitos que sostienen la idea de la maternidad como destino inevitable para las mujeres o cuerpos gestantes.
Pasquinelli aclaró que no se trata de negar el deseo o la experiencia de maternar, sino de cuestionar por qué sigue funcionando como mandato, incluso cuando los números muestran otra cosa: la caída sostenida de la natalidad, que en Argentina ronda el 50 % en la última década.
Ahí aparece una tensión que atraviesa todo el libro: cuanto más se debilita el mandato en la práctica, más se endurece en el discurso. La maternidad deja de ser una elección evidente y pasa a ser un territorio que necesita ser defendido, promovido e incluso impuesto simbólicamente. En ese punto, la autora sugiere que el disciplinamiento no es casual: cuando las mujeres amplían su margen de decisión sobre sus cuerpos y sus proyectos de vida, lo que está en juego no es solo una decisión individual, sino una reorganización más amplia de la vida social.
El control sobre los cuerpos aparece como una de las claves. ¿Qué resulta tan amenazante de que las mujeres decidan si maternar o no? La respuesta no es única, pero apunta a estructuras que todavía dependen —económica y culturalmente— del trabajo de cuidado no remunerado. En ese esquema, la maternidad obligatoria no es solo una expectativa cultural: es también una pieza funcional.
Por eso, otra de las preguntas que atravesó la charla fue quiénes se benefician hoy de sostener ese mandato. La respuesta, lejos de simplificaciones, incluyó desde sectores conservadores de ultraderecha que buscan restaurar roles tradicionales hasta lógicas económicas que descansan en la privatización del cuidado dentro de los hogares, incluidos multimillonarios como Elon Musk o Peter Thiel.
Te puede interesar: Entrevista. Lala Pasquinelli: "El feminismo es uno de los movimientos más importantes del mundo"
El cierre del libro —y de la conversación— abrió, sin embargo, una salida. Si el problema es estructural, la respuesta no puede ser individual.
Porque, como quedó claro en el Club 911, cuando lo íntimo se vuelve político, ya no hay forma de mirar para otro lado. Y la respuesta siempre es colectiva desde el movimiento feminista.
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Realizaron apertura de molinetes en el subte B por Araceli Pintos, despedida por denunciar acoso
26 de abril, por "La pelea sigue" — Mundo de l@s trabajador@s, Géneros y Sexualidades, Ciudad de Buenos Aires, Subte, Acoso, Subte Línea B, Mundo de l@s trabajador@s, Géneros y Sexualidades, Ciudad de Buenos Aires, Subte, Acoso, Subte Línea B
Este lunes 27 de abril las y los trabajadores del subte realizaron una liberación de acceso entre las 7 y las 8h en la estación Federico Lacroze de la línea B. Esta medida es continuidad de la campaña por la reinstalación de Araceli Pintos despedida por la empresa Emova por denunciar el acoso que sufrió por parte de un policía de la Ciudad.
Este lunes 27 de abril las y los trabajadores del subte realizaron una liberación de acceso entre las 7 y las 8h en la estación Federico Lacroze de la línea B. Esta medida es continuidad de la campaña por la reinstalación de Araceli Pintos que ella impulsa junto con sus compañeros y compañeras, con organizaciones feministas, sociales y políticas con las que conforman el Comité por la Reincorporación de Araceli.
Araceli Pintos, trabajadora del subte denunció acoso sexual por parte de un policía de la Ciudad y hostigamiento laboral por parte de un supervisor para luego ser despedida por Emova, la empresa concesionaria del subterráneo de la Ciudad de Buenos Aires.
Para quienes impulsan la campaña, el hecho plantea un precedente preocupante: que una trabajadora que se anima a denunciar la violencia de género que sufrió por parte de un agente de la Policía porteña termine perdiendo su empleo bajo el argumento de que estaba en período de prueba.
La Izquierda Diario conversó con Araceli Pintos sobre cómo continúa su lucha. Al respecto, la trabajadora contó: "Les hago un resumen de como viene la situación judicial: el amparo salió en contra de mi reinstalación, con argumentos que minimizan lo que viví. La jueza hizo pesar más el hecho de que yo estaba en periodo de prueba, y si bien no desconoce los hechos que yo denuncié, no los consideró para ordenar mi reincorporación por ahora. Esto igual no determina el resultado final: ya apelamos y continua la causa, así que para mi, la pelea sigue".
La empresa del subte que pagas $1414 y viajas aplastado, despidió a una trabajadora por denunciar que el policía de la estación la acosaba sexualmente. Hoy sus compañeros abren molinetes en Lacroze línea B para que viajes gratis y te solidarices con la reincorporación de Araceli pic.twitter.com/iaY0crRMnM
— Andrea D'Atri (@andreadatri) April 27, 2026
<script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>A continuación, reproducimos el comunicado de las y los trabajadores del subte:
Los trabajadores del subte realizaremos una liberación de accesos el próximo lunes 27 de abril desde las 7.00 hs en la estación Federico Lacroze de la línea B. Esta medida es continuidad de la campaña por la reinstalación de Araceli Pintos que llevamos adelante trabajadores del subte, organizaciones feministas, sociales y políticas con las que conformamos el Comité por la Reincorporación de Araceli a su puesto de trabajo.
Hay que recordar que ella fue despedida en forma persecutoria, ilegal y discriminatoria por la empresa concesionaria Emova después de denunciar el acoso sufrido en su lugar y horario de trabajo de parte de un policía de la Ciudad y la subsecuente violencia laboral ejercida por personal jerárquico, actitudes claramente reñidas con la legalidad y con las que la empresa intenta normalizar situaciones que lamentablemente sufren muchas mujeres en el ámbito laboral.
Continuaremos peleando por la reincorporación de Araceli y exigiendo que Emova deje de encubrir acosadores y violentos. Al mismo tiempo se encuentran tramitando las denuncias legales pertinentes frente a la justicia. Nos mantendremos en estado de alerta y realizando todas las medidas a nuestro alcance para que Araceli Pintos recupere su puesto de trabajo en el ámbito del subterráneo.
Araceli y los trabajadores del subte recibiremos a los medios de prensa desde las 7.00 hs en la estación Federico Lacroze.
Agradecemos su difusión.
Contactos:
Araceli Pintos: 11-4027-4077Claudio Dellecarbonara
Sec. Ejec. AGTSyP
11-3214-7624 -
Lala Pasquinelli: "El feminismo es uno de los movimientos más importantes del mundo"
25 de abril, por Entrevista — Géneros y Sexualidades, Myriam Bregman, Mandato, Movimiento de mujeres, Patriarcado, maternidad, Feminismos, Principal Grande2, Al Hueso, Géneros y Sexualidades, Myriam Bregman, Mandato, Movimiento de mujeres, Patriarcado, maternidad, Feminismos, Principal Grande2, Al Hueso
En Al Hueso, Lala Pasquinelli desarmó los sentidos comunes sobre la maternidad a partir de su nuevo libro Maternidad: ¿deseo o mandato?, reflexionó sobre las presiones que moldean la vida cotidiana y cómo el feminismo los pone en cuestión para abrir otras formas posibles de vivir.
En la entrevista Al Hueso de esta semana conversamos con Lala Pasquinelli, artivista feminista y poeta, fundadora de Mujeres Que No Fueron Tapa, sobre el avance de las derechas, el rol del poder económico y las redes, y por qué el feminismo sigue siendo una fuerza clave frente a los intentos de disciplinar y controlar la vida de las mujeres.
Al Hueso es el nuevo espacio de entrevistas de La Izquierda Diario +, donde tratamos de salir del ruido cotidiano y meternos de lleno en los temas que importan.
A lo largo de la entrevista, Pasquinelli cuestionó la idea de que maternar es un destino natural y propuso pensarla como una experiencia atravesada por presiones sociales, culturales y económicas. También hubo lugar para hablar de las expectativas que pesan sobre las mujeres, muchas veces en silencio.
Con el tono cercano que caracteriza al ciclo, Al Hueso volvió a abrir preguntas más que a cerrar respuestas.¿Quiénes se benefician hoy de sostener y reproducir este mandato de la maternidad a toda costa?, ¿Qué preguntas siguen abiertas hoy dentro del movimiento feminista? ¿Qué discusiones todavía nos debemos?. Y mucho más.
No te la pierdas.
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Lala Pasquinelli: "El feminismo es uno de los movimientos más importantes del mundo"
25 de abril, por Entrevista — Géneros y Sexualidades, Myriam Bregman, Edición México, Mandato, Movimiento de mujeres, Patriarcado, maternidad, Feminismos, Al Hueso, Géneros y Sexualidades, Myriam Bregman, Edición México, Mandato, Movimiento de mujeres, Patriarcado, maternidad, Feminismos, Al Hueso
En Al Hueso, Lala Pasquinelli desarmó los sentidos comunes sobre la maternidad a partir de su nuevo libro Maternidad: ¿deseo o mandato?, reflexionó sobre las presiones que moldean la vida cotidiana y cómo el feminismo los pone en cuestión para abrir otras formas posibles de vivir.
En la entrevista Al Hueso de esta semana conversamos con Lala Pasquinelli, artivista feminista y poeta, fundadora de Mujeres Que No Fueron Tapa, sobre el avance de las derechas, el rol del poder económico y las redes, y por qué el feminismo sigue siendo una fuerza clave frente a los intentos de disciplinar y controlar la vida de las mujeres.
Al Hueso es el nuevo espacio de entrevistas de La Izquierda Diario +, donde tratamos de salir del ruido cotidiano y meternos de lleno en los temas que importan.
A lo largo de la entrevista, Pasquinelli cuestionó la idea de que maternar es un destino natural y propuso pensarla como una experiencia atravesada por presiones sociales, culturales y económicas. También hubo lugar para hablar de las expectativas que pesan sobre las mujeres, muchas veces en silencio.
Con el tono cercano que caracteriza al ciclo, Al Hueso volvió a abrir preguntas más que a cerrar respuestas.¿Quiénes se benefician hoy de sostener y reproducir este mandato de la maternidad a toda costa?, ¿Qué preguntas siguen abiertas hoy dentro del movimiento feminista? ¿Qué discusiones todavía nos debemos?. Y mucho más.
No te la pierdas.
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Falsas denuncias: el proyecto que castiga a quienes se animan a hablar
23 de abril, por Actualidad — Géneros y Sexualidades, Myriam Bregman, Violencia machista, Falsas denuncias, Géneros y Sexualidades, Myriam Bregman, Violencia machista, Falsas denuncias
Bajo el argumento de combatir un problema inexistente, el Senado avanza con una reforma que endurece penas por “falsas denuncias” en casos de violencia de género, abuso sexual y contra las infancias. Impulsado por Carolina Losada, el proyecto ya tiene dictamen y podría tratarse en el recinto, con efectos concretos: desalentar y silenciar a quienes denuncian.
En nombre de un problema que no existe, el Senado argentino está a punto de avanzar con una reforma penal que sí tiene efectos muy concretos: disciplinar, desalentar y silenciar a quienes se animan a denunciar la violencia machista. El proyecto impulsado por la senadora santafesina Carolina Losada, que ya cuenta con dictamen favorable de las Comisiones de Justicia y Asuntos Penales y podría tratarse en el recinto en los próximos días, propone endurecer las penas por “falsas denuncias” cuando se trate de casos de violencia de género, abuso sexual o situaciones que involucren a niñas, niños y adolescentes.
La escena no es nueva. Bajo la retórica de la “defensa de inocentes” y la “seguridad jurídica”, se reinstala una “sospecha” histórica: la de que las mujeres y las infancias mienten. Pero los datos, las investigaciones y la experiencia judicial dicen otra cosa. Lo que está en juego no es una mejora del sistema penal, sino una disputa política, ideológica y cultural sobre quiénes tienen derecho a ser creídas.
Qué dice el proyecto
El proyecto modifica los artículos 245, 275 y 277 del Código Penal para agravar las penas en casos de falsas denuncias y falso testimonio, ya contemplados en ese texto. En su redacción actual, la propuesta de Losada establece penas de 3 a 6 años de prisión cuando la supuesta falsedad esté vinculada a “delitos de violencia de género, violencia familiar contra menores de edad, o delitos contra la integridad sexual”.
Además, amplía la persecución penal a testigos, peritos e intérpretes, aumentando penas e imponiendo la inhabilitación absoluta por el doble del tiempo de la condena recibida para el caso de profesionales encontrados culpables.
El núcleo de la iniciativa es claro: endurecer la respuesta penal en un área específica -ni siquiera sobre todas las falsas denuncias- sino exclusivamente sobre aquellas que involucran violencia de género. Un recorte que no tiene nada de técnico, sino que parte de una decisión ideológica y política, que alienta desde su asunción el gobierno de Javier Milei, junto a la derecha más conservadora.
Con esta reforma, una supuesta “falsa denuncia” podría ser castigada con penas más altas que algunos delitos de abuso sexual. Por eso, lejos de resolver problemas, el proyecto agrega una nueva capa: el miedo a ser denunciado o denunciada, ya sea como víctima, como testigo, o como profesional.
Un problema más que inflado
El avance de esta iniciativa ya generó alertas a nivel internacional. El Comité de la CEDAW instó en 2025 al Estado argentino a retirar el proyecto, advirtiendo que podría desalentar denuncias y obstaculizar el acceso a la justicia.
Las cifras, además, son contundentes. Según datos citados por organizaciones especializadas, las falsas denuncias representan apenas el 0,25%, a lo sumo el 0,3%, de las condenas penales en Argentina (Consejo de la Magistratura, 2025). En muchos casos, además, están vinculadas a delitos económicos, no a violencia de género. A nivel internacional, el fenómeno es igual de marginal: menos del 1% de los casos (ONU Mujeres, 2024).
En cambio, el verdadero problema es el silencio. Solo 1 de cada 4 mujeres denuncia violencia de género, y en casos de violencia sexual, la cifra desciende al 10%. Lo recordó el pasado 21 de abril Natalia Gherardi, Directora Ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), en una Jornada de debate que se concretó recientemente en el Senado de la Nación.
La mayoría de los abusos ocurre en ámbitos “privados”, de intimidad, muchas veces de confianza, y donde denunciar implica exponerse y enfrentar un sistema que revictimiza en lugar de alojar, de proteger. Por supuesto, ese silencio tiene consecuencias concretas. Según el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina (RNFJA), elaborado por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (Edición 2023), sólo el 18% de las víctimas directas de femicidio había realizado al menos una denuncia formal contra su victimario antes del crimen, y menos del 5% contaba con medidas de protección vigentes al momento del hecho.
Es decir que no se trata de un vacío legal sino de la construcción de una respuesta punitiva que no se corresponde con la evidencia, sino con la apuesta por reinstalar la sospecha sobre quienes se animan a contar la violencia que vivieron.
La trampa conceptual: cuando no hay prueba, ¿hay mentira?
Uno de los puntos más graves del proyecto es su efecto sobre el sentido común judicial. En delitos de violencia de género o abuso sexual, la falta de condena no implica falsedad. Muchas causas no prosperan por dificultades probatorias estructurales: hechos que ocurren dentro de las paredes del hogar, sin testigos directos, bajo dinámicas de poder y tiempos subjetivos y materiales completamente desiguales, en detrimento de las víctimas.
Sin embargo, la reforma introduce un riesgo concreto: que la falta de prueba sea reinterpretada como indicio de falsedad. Ese desplazamiento no es menor. Implica trasladar la carga de la prueba hacia quienes denuncian y abrir la puerta a su persecución penal. El resultado es previsible: menos denuncias ante un sistema que ya expulsa con múltiples barreras, como lo son los procesos largos, costosos y revictimizantes por los que hay que atravesar, o la falta de patrocinio jurídico gratuito, o los sesgos de género en operadores judiciales, o las dilaciones e incumplimientos de medidas de protección, por mencionar algunos.
Pero además, el proyecto institucionaliza el silenciamiento que promueve el propio Estado con los despidos en programas de atención a las víctimas de violencia, recorte de políticas conquistadas con años de lucha y organización y negación de la violencia machista. A esto se suma el ataque permanente a otras políticas de prevención, como los constantes intentos de vaciar la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), que durante años funcionó como una herramienta clave para detectar situaciones de abuso y acompañar a niñas, niños y adolescentes, producto de la pelea dada por la docencia y la comunidad educativa. El desmantelamiento de estos dispositivos no es ingenuo: es parte de una misma orientación estatal que restringe derechos y debilita las herramientas de denuncia.
Tampoco se trata de un movimiento aislado. En 2025, la Red de Medios Digitalespresentó un “Relevamiento sobre el lobby de las falsas denuncias: la última trinchera de la ultraderecha”, una investigación colaborativa realizada por Feminacida, Periódicas, Enfant Terrible y La Nota Tucumán. El relevamiento identificó 44 actores -entre organizaciones, fundaciones, profesionales del derecho y funcionarios- a cargo de la producción y circulación de discursos contra la llamada ideología de género.
La figura de falsa denuncia, ya considerada en el Código Penal, tiene una definición legal precisa y restrictiva: exige la acreditación de una intención deliberada de denunciar un hecho inexistente. No alcanza con que una causa no prospere. Equiparar archivo o absolución con falsedad no solo es incorrecto, sino que distorsiona la realidad, en pos de esa política.
Pero este proyecto va más allá. Como señaló en sus redes la diputada Myriam Bregman, apunta a disciplinar, a reinstalar sentidos comunes como el de la de “mala víctima”, el de “madre manipuladora”, el de un interés económico detrás de la denuncia, el de teorías hartamente desacreditadas como la del (falso) Síndrome de Alienación Parental (SAP). Construcciones sin sustento científico, utilizadas generalmente por las defensas, para invertir la carga de la prueba y fortalecer campañas de desprestigio contra quienes se animan a hablar de la violencia que viven o vivieron, y contra quienes les acompañan, presentandoles como “operadores” que buscan dañar la imagen de los acusados.
OPERACIÓN FALSA.
El proyecto de “falsas denuncias” de la senadora Carolina Losada que propone penalizar a quienes denunciaran “falsamente” por haber sido víctimas o testigos de violencia sexual —y de género en general— con penas de 3 a 6 años de prisión, que se aprobó en…
— Myriam Bregman (@myriambregman) April 22, 2026
<script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>Como dice la diputada del PTS/FITU, “la intención es construir una respuesta punitiva que no se corresponde con la evidencia, sino con una operación política: reinstalar la sospecha sobre quienes se animan a denunciar, profundizando el negacionismo de género para amedrentar a las víctimas y silenciarlas“.
Frente a ea avanzada que vemos fortalecerse de la la mano de la gestión libertaria, con el propio presidente Javier Milei calificando al feminismo como una “distorsión” en el Foro de Davos, mientras que el entonces ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona cuestionaba la figura de femicidio, abonando su eliminación del Código Penal, recuperar la organización y la movilización en la calle se vuelve una tarea urgente.



