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Miles en las calles de Mendoza contra los femicidios y la violencia machista
4 de junio, por Ni Una Menos — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Mendoza, Femicidios, 3J, Ni Una Menos, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Mendoza, Femicidios, 3J, Ni Una Menos
Como en todo el país, miles se movilizaron en Mendoza para gritar una vez más "Ni Una Menos, vivas nos queremos!". La bronca y el hartazgo tras el femicidio de Agostina inundaron las calles de la Ciudad de Mendoza, donde también se denunció el intento de borrar el femicidio de Julieta González, cambiandole la condena a su asesino. También hubo movilización en San Rafael
En Mendoza, como en todo el país, la bronca se expresó por miles por Agostina y por todas. Miles de mujeres se concentraron en el KM0 para movilizarse hacia la Plaza Independencia, desbordando las calles al grito de "Ni Una Menos, vivas nos queremos!".
Las calles volvieron a ser el escenario de una respuesta masiva frente al avance de los discursos que niegan la violencia machista.
Las mujeres y diversidades dieron una respuesta contundente al gobierno de Javier Milei, que desde el Estado busca invisibilizar esta problemática, y señalaron también la responsabilidad de los gobiernos, la Justicia y el poder político que sostienen la impunidad.
Porque frente al ajuste, los discursos de odio y la violencia machista, la respuesta sigue siendo la organización colectiva.
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Cecilia Soria, militante de Pan y Rosas e integrante de Ni Una Menos Mendoza, aseguró que "el movimiento de mujeres, que demuestra nuevamente su fuerza para enfrentar a este Gobierno, tiene por delante el desafío de organizar esta bronca que se levanta desde abajo". "Somos miles de personas movilizándonos en la provincia de Mendoza, incluso jóvenes que es la primera vez que participan de una marcha por Ni Una Menos", completó.
En Mendoza también estuvo presente la denuncia de que quieren borrar el femicidio de Julieta González. A casi 10 años de su femicidio, la Corte Suprema de la Nación debe decidir si sostiene la condena por violencia de género o retrocede sobre una conquista histórica del movimiento de mujeres. Diez años desde que Mendoza quedó conmocionada por la desaparición y asesinato de tres jóvenes- Janet Zapata, Julieta González y Ayelén Arroyo- aquella semana de la primavera de 2016. Diez años de una pelea incansable de familiares, organizaciones de mujeres y organismos de derechos humanos para que la Justicia reconociera lo evidente: que a Julieta la mataron por violencia de género.
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De las aulas a las calles: cómo se construye Ni Una Menos en las escuelas
4 de junio, por Docentes de la 9 de Abril — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Educación, Ciudad de Buenos Aires, Corriente Nacional 9 de Abril, #NiUnaMenos, 3J, CABA, Docentes, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Educación, Ciudad de Buenos Aires, Corriente Nacional 9 de Abril, #NiUnaMenos, 3J, CABA, Docentes
Desde primer grado hasta escuelas secundarias y artísticas, docentes y estudiantes impulsaron actividades, talleres, murales y debates en el marco del 3J. En defensa de la ESI y frente a los ataques del gobierno de Milei, las aulas volvieron a demostrar que son un espacio de reflexión, organización y lucha contra la violencia machista.
"Que no le peguen a mamá". "No molesten a las mujeres". "Ayudar a las mujeres". "Que no las asesinen". Las frases están escritas con letra de primer grado. Algunas tienen corazones, otras dibujos de familias y mujeres tomadas de la mano. Forman parte de una cartelera realizada por estudiantes de la primaria 5 DE 13 de la Ciudad de Buenos Aires en el marco del 3 de junio, Ni Una Menos.
Mientras Javier Milei niega la violencia de género, cuestiona la figura del femicidio y disfinancia la Educación Sexual Integral (ESI), en las escuelas miles de docentes siguen haciendo algo que ningún ajuste logró borrar: abrir espacios para hablar de las violencias, cuestionar el machismo y enseñar que otro mundo es posible.
A once años del primer Ni Una Menos, las aulas volvieron a convertirse en un lugar de reflexión y debate. Desde primer grado hasta escuelas secundarias y artísticas, docentes de la agrupación 9 de Abril impulsaron actividades que muestran por qué la ESI sigue siendo una herramienta fundamental para enfrentar la violencia machista.
Cuando las infancias toman la palabra
En una escuela primaria del Distrito Escolar 13, las repercusiones ingresaron a las aulas de la mano de los docentes que decidieron no mirar para otro lado. A partir de una iniciativa institucional la jornada escolar se transformó en un espacio de debate y escucha.
Ailen, maestra del programa Maestro + Maestro y de la directiva de Ademys nos cuenta "nos parecía importante remarcar que eso sigue pasando y que no tiene que pasar más, cada grado trabajó en su espacio adecuando los contenidos". El disparador en primer grado fue preguntar quiénes habían visto o participado de la marcha del día anterior. La respuesta de una alumna abrió el camino: "Una nena nos contó que ella fue con su mamá... era porque habían asesinado a una nena". A partir de ese testimonio "Empezamos a contarles de los casos de violencia, de que no está bien que se maltrate a una mujer... ", relató la maestra.
Como cierre del intercambio, se les propuso a los chicos volcar en carteles sus deseos para las mujeres. Fue en ese momento que un alumno logró romper el silencio para contar una realidad durísima: "Manifestó que a su mamá le pega su papá, y que su deseo es que su papá deje de pegar a su mamá".
En tiempos donde la derecha acusa a la ESI de "adoctrinar", son las propias producciones de los chicos y chicas las que muestran su verdadero valor: generar herramientas para reconocer situaciones de violencia, desarrollar empatía y construir relaciones más igualitarias. Y son las maestras las que sostienen con el cuerpo, lo que enseñan en sus aulas “dos alumnas me dijeron que me vieron en un reportaje en la tele durante la marcha", señala orgullosa Ailen.
"Las palabras que queremos que se escuchen"
En la Escuela 11 del Distrito Escolar 11, Gise impulsó con estudiantes de sexto y séptimo grado un taller: "Las palabras que queremos que se escuchen". Trabajaron sobre las desigualdades de género, los femicidios y el significado histórico del movimiento Ni Una Menos: "Esta propuesta buscó que los estudiantes comprendieran que la violencia hacia las mujeres no constituye un problema individual sino una problemática social que interpela a toda la comunidad", explica la docente.
Los murales construidos colectivamente reflejaron justamente esa idea: la violencia machista no es un problema privado, sino una realidad social que exige una salida colectiva. En las respuestas escritas por los chicos aparecen frases profundas que conmueven. Ante la pregunta sobre qué significa Ni Una Menos, una estudiante escribió: "Ninguna mujer debe sufrir por ser ellas". Otra respondió que un mundo sin violencia es "un mundo con igualdad". Y cuando se les preguntó qué podían hacer para lograrlo, las respuestas fueron simples y profundas: "escuchar", "ayudar", "hacer carteles", "protestar".
Justicia por todas
En la Escuela de Comercio N.º 18, Maru impulsó una serie de actividades que combinaron el trabajo sobre los femicidios con el abordaje de la Educación Sexual Integral.
Primero realizó un taller sobre la Ley de Educación Sexual Integral, sus principales ejes y la importancia de seguir defendiéndola."Trabajamos las cuestiones legales de la ley, sus principales contenidos y la importancia de seguir implementando la ESI inclusive en estos tiempos de crisis", cuenta.
A partir de esos intercambios, otra docente propuso jornadas de reflexión sobre los femicidios. El debate giró en torno a la pregunta: ¿quiénes deben garantizar los derechos y la seguridad de las y los jóvenes? y permitió cuestionar los sentidos comunes que circulan: "Aparecían posiciones como culpar a la madre de Agostina por haberla dejado salir", relata Maru. Trabajaron sobre las responsabilidades del Estado y la Justicia poniendo el foco en quiénes deben garantizar efectivamente los derechos de las infancias y adolescencias.
Como parte de la actividad, las y los estudiantes buscaron los nombres de mujeres víctimas de femicidios en los últimos meses y los colocaron bajo la consigna "Justicia por todas". También elaboraron afiches con mensajes como "Ni pobres", "Ni despedidas", vinculando la violencia machista con las condiciones materiales de vida, la dependencia económica y las desigualdades que siguen atravesando a millones de mujeres.
En la ESEA en Artes Visuales Lola Mora, la actividad fue organizada junto al Centro de Estudiantes. Ivo cuenta que se realizó una jornada en el hall de la escuela con varios cursos reunidos en rondas de debate. "Saltaba mucho la idea de que hay que salir a luchar por nuestros derechos porque no vienen solos", explica.
También aparecía el enojo frente a la violencia machista. "Qué mal que se tenga que llegar a que pase esto para que se nos preste atención", planteaban estudiantes durante el intercambio.
La discusión fue más allá de los femicidios. Hoy una estudiante que había participado de la movilización comentó: "Las feministas no solo luchamos contra los feminicidios, sino que nos involucramos contra la reforma laboral o lo que está pasando en Bolivia". Una reflexión que muestra cómo las nuevas generaciones empiezan a vincular las distintas formas de opresión y desigualdad que atraviesan sus vidas.
La ESI abre preguntas que importan
En la Escuela 8 del Distrito Escolar 5, cuenta Lore que se trabajó durante toda la semana previa al 3 de junio con estudiantes de cuarto y quinto grado. Las actividades incluyeron textos, noticias, producciones artísticas y debates que permitieron relacionar distintos problemas sociales con los derechos de las infancias.
Además, convocaron a las familias a hacer carteles y volvieron a plantear una demanda histórica de quienes sostienen la ESI en las escuelas: "Seguimos solicitando capacitación en ESI para docentes y familias. Que se pueda reforzar en las salitas de salud del barrio".
En el Secundario del Comercial 15, Anto y el equipo de ESI decidieron comenzar la jornada leyendo una carta en ambos turnos. La noticia de los femicidios de Agostina, de 14 años, y Dulce, de 17, atravesaba a toda la comunidad educativa.
"Son pibas de la edad de nuestras estudiantes", decía el texto leído frente a docentes y estudiantes. La carta también señalaba responsabilidades políticas. "El presidente de la Nación niega la figura legal de femicidio y minimiza los asesinatos de mujeres por motivos de violencia de género", denunciaban. Y agregaban "En CABA también se desfinancia la ESI, los refugios para víctimas de violencia y las políticas de prevención". La carta concluía con un deseo "Queremos infancias y adolescencias que puedan vivir sin miedo y sin violencia". Después de la lectura, cada curso abrió espacios de diálogo y reflexión.
Como resultado de la actividad estudiantes compartieron luego en privado sus reflexiones: la discusión los habían llevado a pensar que ninguna joven está ajena a esa violencia, y se preguntan por qué sigue costando tanto hablar de estos temas y comprometerse con ellos. Esto muestra que cuando la escuela abre espacios para debatir, escuchar y problematizar la realidad, las y los estudiantes toman la palabra, elaboran sus propias conclusiones y transforman preocupaciones individuales en reflexiones colectivas.
Defender la ESI es defender derechos conquistados
Las experiencias desarrolladas en estas escuelas muestran algo: la violencia machista no se combate solamente cuando ocurre un femicidio. Se combate todos los días, generando espacios para hablar, cuestionar prejuicios, construir vínculos igualitarios, formar miradas críticas y organizarse.
Por eso es tan grave que mientras se multiplican los discursos de odio, el gobierno nacional ataque la ESI, vacíe programas de prevención y niegue la especificidad de la violencia de género, como señaló Myriam Bregman durante la movilización del 3J.
Las producciones realizadas en las escuelas durante estos días son una respuesta a esos ataques. La pelea por terminar con la violencia machista se da en las calles, pero también en las aulas. Y mientras existan docentes dispuestas a abrir estos debates, estudiantes que tomen la palabra y comunidades educativas que se organicen, seguirá habiendo una generación que aprenda que ningún derecho fue un regalo y que ninguna lucha se gana en soledad.
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La tierra colorada invadió las calles al grito de #NiUnaMenos ¡Vivas nos queremos!
4 de junio, por Misiones — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Misiones, #NiUnaMenos, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Misiones, #NiUnaMenos
El femicidio de Dulce Candia en Eldorado desató una marea histórica contra la impunidad estatal, el machismo y el desamparo de las mujeres y niñeces. Una realidad que lacera el tejido social de la provincia.
En la tarde del 3J en Eldorado más de 250 personas se concentraron frente a la comisaría local.
El detonante fue el femicidio de Dulce Candia, una adolescente cuya vida fue arrebatada en un contexto de desprotección absoluta.
No fue una movilización más, sino la respuesta de un pueblo que salió a la calle a buscar la justicia que las instituciones le negaron en las oficinas. Entre la emoción contenida, las lágrimas silenciosas de los vecinos y la bronca abierta de una comunidad que se sabe vulnerable.La marcha expuso la cara más cruenta de la violencia institucional, la Comisaría de la Mujer no le tomó la denuncia a la familia de la víctima.
Ayer como hoy, volvemos a gritar con total claridad que el Estado es responsable. No hay "Ni Una Menos" posible si la justicia misógina, machista y clasista sigue mirando para otro lado, menos si los lugares destinados a la contención cierran sus puertas ante la emergencia. Esta negligencia se monta sobre una realidad estructural totalmente precarizada, donde las mujeres y las niñeces sufren las peores condiciones de existencia, quedando expuestas al desamparo absoluto.La manifestación fue replicada con fuerza en distintos puntos de la provincia con una interpelación directa a un sistema que llega tarde y que, por omisión, desoye todas las alarmas.
Este estallido de dolor coincide de manera trágica con una fecha que desde hace once años quedó marcada en el calendario argentino como el día en que la sociedad dijo "Ni Una Menos". Sin embargo, a más de una década de aquella primera marea federal, la realidad golpea con la crudeza de una estadística que no desciende y que sumó una nueva víctima en nuestra propia tierra.
Pero este aniversario no se limitó a una conmemoración sino que se transformó en una movilización histórica a lo largo y ancho de la provincia, un eco unificado que demostró el límite de la tolerancia social ante la desidia del Estado.
Desde las primeras horas de la tarde, las convocatorias empezaron a sentirse en distintas localidades. En Puerto Iguazú, la movilización tuvo características muy particulares, impulsada por el colectivo de Mujeres Autoconvocadas de Iguazú, se concentró en la Plaza Belén. Sitio donde en 2017 fue encontrada María Belén Rivas, víctima de femicidio.
Posadas, la capital reunió a alrededor de 15 mil personas siendo la concentración más masiva de la provincia, reuniendo a organizaciones sociales, agrupaciones estudiantiles y familiares de víctimas de violencia de género. La movilización arrancó desde el Mástil Municipal y marchó hacia la Plaza 9 de Julio. Allí se leyó un documento central y funcionó una dinámica de micrófono abierto donde se compartieron textos, y reflexiones sobre el retroceso en materia de políticas públicas de prevención.
<script async src="//www.instagram.com/embed.js"></script>En cambio, en Oberá la convocatoria se concentró en el Centro Cívico donde la comunidad y las organizaciones sociales y estudiantiles marcharon poniendo el foco en visibilizar los casos de la zona centro y exigir respuestas más rápidas y eficaces por parte de las comisarías y los juzgados locales frente a las denuncias de violencia.
Estas convocatorias se llevan a cabo año tras año desde aquel 2015 que a nivel nacional se reclamaba justicia por Chiara, en Misiones fueron otros nombres propios los que desencadenaron la lucha desde Lucia hasta Dulce cada nombre que se suma a la lista de femicidios expone la brecha que existe entre los discursos oficiales, la burocracia detrás de los escritorios y la desprotección real que sufren las mujeres. Sin embargo, esta jornada histórica también nos obliga a mirar hacia adentro, a reflexionar.
El grito de las calles es también una advertencia sobre el presente y el futuro, hoy que nuestros varones están siendo educados en el machismo, reproduciendo lógicas de dominación y crueldad que se cobran vidas. Desarmar esa pedagogía de la violencia es una tarea colectiva que no se puede seguir postergando bajo el velo de la complicidad. Frente al asfalto colmado y el dolor que quema, la jornada cerró con una pregunta que no admite neutralidad ni silencios,
¿Cuántas vidas más de nuestra tierra roja se tiene que llevar la desidia estatal para que la periferia de la patria deje de ser el territorio del olvido y la impunidad sistemática?Foto: @fabruu_7
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Entre Ríos: enorme movilización contra los femicidios, el ajuste y los discursos reaccionarios
4 de junio, por Ni Una Menos — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Entre Ríos, #NiUnaMenos, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Entre Ríos, #NiUnaMenos
A once años del primer Ni Una Menos, las mujeres y diversidades volvieron a ganar las calles en distintas ciudades de Entre Ríos para decir basta a la violencia machista y reclamar justicia por Agostina y por todas las víctimas de femicidios.
Las movilizaciones se realizaron en Paraná, Concepción del Uruguay —ciudad donde nació Micaela García, cuyo femicidio en 2017 impulsó la sanción de la Ley Micaela—, donde además estuvo presente Graciela Alves, su abuela. También hubo marchas en Gualeguaychú, Concordia, Colón y otras localidades de la provincia, mostrando que sigue existiendo una enorme fuerza social dispuesta a enfrentar la violencia de género y las políticas que buscan invisibilizarla.
Bajo las consignas de Ni Una Menos y justicia por Agostina, y también reclamando por la reciente desaparición de Flavia Arocena en Concepción del Uruguay, las movilizaciones repudiaron los femicidios, la violencia machista y los discursos reaccionarios de Javier Milei. Además, denunciaron las políticas de ajuste que golpean especialmente a las mujeres trabajadoras.
#NiUnaMenos. Enorme movilización en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. pic.twitter.com/EIzOQdgQql
— La Izquierda Diario (@izquierdadiario) June 4, 2026
<script async src="https://platform.x.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>Los femicidios no son hechos aislados ni tragedias individuales: son la expresión más brutal de una violencia estructural que se sostiene sobre la desigualdad, la opresión y la explotación.
Desde una perspectiva de clase, la lucha contra la violencia machista no puede separarse de la pelea contra este sistema. Las mujeres trabajadoras estamos entre los sectores más explotados y precarizados, soportando dobles y triples jornadas laborales, salarios más bajos y mayores niveles de pobreza. Por eso, la lucha por nuestros derechos está profundamente ligada a la lucha de toda la clase trabajadora contra las distintas formas de explotación y opresión.
Las movilizaciones de este 3 de junio volvieron a mostrar que existe una enorme reserva de fuerzas para enfrentar los ataques de los gobiernos y conquistar una sociedad sin violencia, discriminación ni desigualdad. Una pelea que requiere organización desde abajo, en los lugares de trabajo, estudio y en cada barrio, para unir las demandas del movimiento de mujeres con todas las luchas de quienes enfrentan el ajuste y defienden sus condiciones de vida.
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La bronca y el hartazgo por Ni Una Menos se vivieron en las calles de todo el país
4 de junio, por Justicia por todas — Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Femicidios, Violencia machista, #NiUnaMenos, Ni Una Menos, violencia contra las mujeres, Violencia de género, Agostina Vega, Géneros y Sexualidades, Edición Argentina, Femicidios, Violencia machista, #NiUnaMenos, Ni Una Menos, violencia contra las mujeres, Violencia de género, Agostina Vega
Miles y miles de mujeres se congregaron en las calles de todas las ciudades del país, se convirtieron en una sola voz, y gritaron juntas y con potencia "¡Ni una menos, vivas y libres nos queremos!". Pidieron justicia por Agostina, por Dulce, por todas. Denunciaron al gobierno misógino y ajustador de Javier Milei, y con su accionar demostraron que aún faltan muchos pueblos que pasarse.
"Si un día no vuelvo, hagan mierda todo. Ni una Menos", rezaba en la bandera realizada a mano que sostenían jubiladas y jubilados en la esquina de las avenidas Callao y Rivadavia. "Que ser mujer no nos cueste la vida", decía el cartel que sostenían dos niñas unos metros más adelante. "Este gobierno promueve la violencia y la crueldad hacia las niñas y mujeres", estaba escrito en la pancarta que sostenía una mujer de mediana edad. Estas fueron algunas de las frases que eligieron quienes se movilizaron frente al Congreso Nacional.
En Córdoba, "No sea cínico, fiscal" se volvió un lema. Surgió a partir de la interpelación al fiscal Raúl Garzón del caso Agostina, y apareció en carteles hechos a manos por las jóvenes. La frase se viralizó gracias al enfrentamiento de la periodista y referente de Pan y Rosas y el PTS Laura Vilches, el sábado pasado cuando el señor en cuestión hizo una conferencia de prensa para reivindicar el trabajo de la justicia y felicitar a los perros por la búsqueda y el hallazgo del cuerpo de la niña de 14 años víctima de femicidio. Laura fue la voz de todas ese día.
Mendoza, Neuquén, Jujuy, Tucumán, Chubut, y podría seguir. En cada centro político de las provincias se vivió un clima similar. Se expresó el dolor y también el hartazgo y la bronca contra la violencia machista y los crímenes más aberrantes. Un cartel escrito a mano ilustra lo que se percibió y lo que muchas sentimos. Decía: "Dejemos el glitter, tomemos las armas".
En la Ciudad de Buenos Aires, ante los operativos ridículos y represivos que digita la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva y que en manifestaciones masivas como estas impiden la circulación, las mujeres se plantaron, armaron un cordón de seguridad frente a frente a la Prefectura y la Policía, y derribaron las vallas para acercarse a escuchar el documento que leyeron en el escenario las artistas feministas Cazzu, Thelma Fardín y Liliana Daunes.
Otro indicio de ese ambiente fue la participación de familias con sus hijas e hijos chicos, así como de varones jóvenes -y no tanto- que esta vez decidieron estar presentes reclamando junto a nosotras. Desde el pasado fin de semana comenzó a expresarse un proceso y es la interpelación ya no solamente de nosotras hacia ellos sino entre ellos. Las redes sociales vienen siendo un lugar de disputa que atraviesa a distintos sectores sociales, desde un joven obrero de la construcción hasta el humorista e influencer Upstein.
Se trató de una convocatoria con enorme mayoría de asistentes no organizadas ni organizados. La UCR sacó un comunicado apoyando la jornada cuando la senadora de su partido Carolina Losada es quien presentó el proyecto de Ley llamado "falsas denuncias" que busca callar a las mujeres que denuncian y proteger a los pedófilos, tal como se denunció desde el escenario en Congreso. Las columnas de los sindicatos conducidos por las diversas alas del peronismo y sus agrupaciones políticas estaban sobre la calle Yrigoyen, en columnas aisladas de la marea humana que iba y venia desde las 16 hasta las 19 h por la plaza y calles aledañas.
El contraste fue con las miles que se quedaron escuchando a Myriam Bregman y que comentaban entre ellas "cómo hago para sumarme a su agrupación?" cuando finalizó su discurso rabioso y conmovedor a la vez. Si en 2015 ya nada volvió a ser igual, aprendimos a reconocernos, a mirarnos y a ponernos en el lugar de la otra, como dijo efusivamente la dirigente de la izquierda, este 3 de junio se abrió un nuevo capítulo de nuestra lucha contra los femicidios, la violencia machista y la enorme crisis social.
Policías, justicia, ministros de seguridad. Gobiernos de turno y partidos políticos tradicionales. La consigna que solo la izquierda planteaba en el primer Ni Una Menos de "El estado es responsable", y que parecía incomprensible, hoy empieza a tener nombres propios no solo como personas sino también como instituciones que fomentan y legitiman esa violencia machista que motivó las plazas multitudinarias. Y no es menor. Se trata de la experiencia del movimiento en estos dos años y medio del gobierno de Milei, gracias al sostén que significan el PRO, la UCR y también sectores del peronismo que les votan las leyes en el Congreso y que se juegan a evitar la calle y especialmente a la radicalidad en la lucha. El miércoles fue una expresión más de la crisis social que día a día viven las mayorías del pueblo trabajador: ajuste económico, precarización creciente, desfinanciamiento a la salud, la educación y en discapacidad, mientras estallan los escándalos de corrupción.
Ese estado de ánimo es extendido, por ello durante el acto que realizamos desde Pan y Rosas, Bregman apuntó fuertemente contra Milei por negar los femicidios mientras vemos las atrocidades que le hicieron a Agostina, por desmantelar todas las políticas de prevención en violencia, aseguró que tenemos que pasarnos un montón de pueblos más y explicó sencillamente cómo la ultra derecha monta sus proyectos sobre el fracaso de los gobiernos que tienen discursos progresistas pero políticas de ajuste como ocurrió con la gestión de Alberto Fernández.
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Así, dijo con firmeza que "entonces, a la par que luchamos contra la opresión, contra el machismo, contra el patriarcado, tenemos que ser profundamente anticapitalistas, ser feministas socialistas, porque el patriarcado sigue, como la sombra al cuerpo, a este sistema que tenemos que derrotar, que tenemos que aplastar, que tenemos que terminar".
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Este 3 de junio nos volvimos a encontrar, recuperamos la calle, hicimos una nueva demostración de fuerzas. Es un gran paso para poner nuestras energías en acción para que el movimiento de los feminismos vuelva con su potencia a ponerse de pie. Y para eso, como planteó la fundadora de la agrupación feminista socialista y legisladora porteña del PTS - Frente de Izquierda, Andrea D'Atri: “Transformamos el dolor en movilización, el desafío ahora es organizarse”. En cada lugar de trabajo, de estudio, en cada barrio. Pan y Rosas está para impulsar juntas esa pelea. Y también está para empezar a organizarnos para dar pasos en formar nuestra propia herramienta política, donde nosotras decidimos, nosotras construimos, por todas, todes y todos.
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