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Pan y Rosas
9 de octubre de 2008 Twitter Faceboock

ORGANIZARNOS PARA LUCHAR
Ante la crisis que nos amenaza
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Elsa mira el noticiero con preocupación. Aunque mucho no entiende de las explicaciones de los especialistas, le queda claro que se trata de una crisis de inmensas proporciones en Wall Street, el mismísimo corazón de las finanzas internacionales. Las cámaras muestran a los hombres de la Bolsa de Nueva York gritando y gesticulando como locos frente a pantallas llenas de números; más tarde, la cara de Bush, hablando por cadena nacional, denota mayor preocupación que cuando cayeron las Torres Gemelas.

A Elsa le dan risa los periodistas: hablan de la caída de los bancos como si fuera el tsunami que arrasó las costas de Tailandia en el 2004, el terremoto que devastó Perú el año pasado o el huracán Ike que recientemente golpeó al Caribe. Una catástrofe natural, inevitable, una fuerza arrasadora contra la cual no se puede hacer nada, -¡como si las finanzas fueran tormentas tropicales y los enormes y multimillonarios bancos fueran frágiles palmeras arrastradas por el viento!
Elsa nunca oyó hablar del crack de 1929, pero ahora, todos los periodistas comparan esta crisis con aquella y, por primera vez, ve las viejas fotos amarillentas en las que hombres y mujeres desocupados sobreviven vendiendo manzanas en pleno Manhattan por algunos centavos de dólar.

Algunos analistas de saco y corbata, con algo de optimismo, dicen que todavía el derrumbe financiero no se trasladó a los bancos donde se concentran los depósitos de millones de ahorristas. A Elsa se le ocurre pensar qué pasaría si, de golpe, en Estados Unidos -¡nada menos que en Estados Unidos!, se desatara una crisis de proporciones como la que se vivió en Argentina en diciembre de 2001.

Cuando dicen "desaceleramiento" de la economía, agarráte los bolsillos

Cuando cambia de canal, Elsa se topa con la presidenta Cristina Kirchner y el jefe de gabinete Sergio Massa, anunciando que ahora se podrá "volver al mercado de capitales", gracias a que se resolvieron los pagos de la deuda al Club de París y a los bonistas? "-¿Volver a qué mercado?", piensa Elsa que cree entender poco de economía, pero que se da cuenta perfectamente de que el gobierno argentino le acaba de pagar a los ladrones y estafadores más grandes del mundo en el mismo momento en que se desmorona su imperio de acciones, bonos, hipotecas y otras yerbas.

No sabe si reírse o romper el televisor de la bronca? -¡los Kirchner pagan la fraudulenta deuda externa que se contrajo en la dictadura militar y siguió creciendo con los gobiernos posteriores, y encima lo hacen justo ahora cuando los bancos están quebrando, se desploman las bolsas de todo el planeta y se cancela el crédito! Hace un mes mandaron 7 mil millones de dólares al Club de París y ahora están viendo cómo pagan la deuda de los famosos "fondos buitres". Néstor Kirchner decía que nos estábamos desendeudando, pero resulta que ahora debemos 10 mil millones de dólares más que antes? -¿cómo es esto?

Alberto, el marido de Elsa, trabaja en una automotriz muy importante de la zona norte del Gran Buenos Aires. Ayer, vino con la novedad de que los gerentes organizaron una charla con todos los obreros de la planta para hablar sobre la crisis financiera norteamericana. Decían que se viene el "desaceleramiento" de la economía y los obreros entendieron bien que, entrelíneas, los gerentes estaban avisando que vendrán las suspensiones masivas y, probablemente, también los despidos. "-¿Qué hacemos, vieja, si me rajan?", decía Alberto preocupado. Porque Marcelo, el hijo mayor, labura; pero con el sueldo que cobra como repositor no puede aportar mucho para la casa. Además, hay que ver cuánto dura en ese trabajo, porque los pibes dicen que no te renuevan el contrato y mucho menos te dejan efectivo. Y Laura, la nena, para peor, es maestra?

El sindicato de Alberto, bien gracias, como siempre. "-¿No viste, vieja, que el SMATA está con Moyano y Huguito apoyó el pago al Club de París?", dice el marido de Elsa. La burocracia sindical de la CGT "se jugó" con todo y mangueó? -¡un bono de fin de año!, mientras aceptaba congelar las negociaciones salariales. Marcelo ni tiene sindicato, porque está por agencia. Y Laurita está en el SUTEBA, que levantó la huelga de los docentes de la provincia de Buenos Aires por migajas.

No es un terremoto, es la irracionalidad capitalista

Elsa piensa que es mejor cambiar de canal, por un rato, y poner la novela. Porque si se pone a pensar en la que se viene, se va a amargar. Es tarde y mientras lava los platos piensa que aumentará el gas, también el boleto. Piensa que viajar en tren se convirtió en una tortura cotidiana para millones de personas del Gran Buenos Aires, "-¡y ésta viene a hablar del tren bala!" Elsa piensa que mejor no enfermarse porque los hospitales se caen a pedazos, no hay turnos, no hay insumos, no hay medicamentos; que mejor no tener un pibe en la escuela porque no hay estufas, los baños pierden o están tapados, las paredes descascaradas y las maestras no pueden enseñar demasiado mientras se ocupan de dar la merienda, de atender a los chicos con problemas familiares, de cuidarse que no les caiga un pedazo de techo en la cabeza? Se le está por acabar el detergente, -¡para qué! Eso le recuerda que este domingo tiene que ir al supermercado y que por más que el INDEC diga lo contrario, cada vez trae menos cosas con la misma plata.

Cuando se lava los dientes, antes de acostarse, Laura nota su cara de preocupación y se acerca a hablar con su madre. "-¿Te acordás de las obreras de Zanon que conocimos en el Encuentro Nacional de Mujeres que se hizo en Neuquén?"

Elsa piensa a qué viene este comentario de su hija militante, pero la escucha. "Esas trabajadoras y trabajadores ceramistas de la Patagonia, en el 2001 "cuando la crisis golpeó en nuestro país y los patrones y el gobierno la descargaron sobre nosotros-, dejaron una enseñanza de cómo enfrentar los cierres de las fábricas y los despidos masivos: ocuparon la planta y la pusieron en funcionamiento. Los trabajadores y trabajadoras de Zanon hoy están luchando por conseguir la expropiación definitiva de la fábrica bajo gestión obrera."

A Elsa se le ilumina la cara por un instante, porque piensa que los obreros y obreras de Zanon no son simples "sobrevivientes" del pasado 2001. Ahora, con todo lo que venía pensando de la crisis, se da cuenta que también pueden ser un ejemplo para el futuro. Laura dice que sí y Elsa se sorprende que se pongan de acuerdo en algo, porque siempre discuten mucho. Laura se entusiasma: "Es que el derrumbe financiero norteamericano no es como un tsunami, ni como un terremoto, ni como un huracán. Es la irracionalidad de este sistema capitalista que no tiene nada que ofrecernos a millones de seres humanos que vivimos explotados y oprimidos y sus causantes tienen nombre y apellido, -¡no son las fuerzas desatadas de la Naturaleza! Ellos, con tal de zafar y no perder tanto de sus multimillonarias ganancias, van a querer descargar esa crisis sobre nosotros. Pero nosotros, podemos organizarnos para enfrentar la crisis que se viene."

Esta vez, Elsa le dice "ahora te entiendo". Mañana va a hablar con Ester y con Rosa, la de la otra cuadra. Le va a decir a Alberto que le diga a sus compañeros que hablen con sus esposas, también. Y a su hija Laura le va a pedir que haga una reunión con las madres de los chicos, en la escuela, para decirles lo mismo. Hay que hacer una gran campaña para apoyar a Zanon. Porque su lucha es justa. Pero además, porque mañana, todas y todos vamos a tener que hacer como Zanon, seguramente? y entonces tenemos que apoyar y aprender de esta experiencia.

Laura le dice que es una muy buena idea y que eso tiene que ser sólo un primer paso en la organización de un gran movimiento de mujeres de familias trabajadoras en la lucha por sus derechos, por acabar con tanta barbarie, por romper las cadenas y luchar por un mundo mejor, donde las "tempestades" de los capitalistas que hunden a millones de seres humanos en la miseria sean nada más que un mal recuerdo del pasado.


Lo que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner entregará este año a los pulpos financieros internacionales es el equivalente a:

4 veces más que lo destinado a la EDUCACIÓN

8 veces más que lo destinado a la SALUD

16 veces más que lo destinado a VIVIENDA

 
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